domingo, 6 de marzo de 2011

Se aprovecharon de la confusión de Boca


Vélez Sarsfield acentuó esta noche la opaca realidad de Boca Juniors, al vencerlo por 1 a 0 en partido por la cuarta fecha del torneo Clausura de fútbol.

El único gol del partido, desarrollado en el estadio José Amalfitani y con arbitraje de Néstor Pitana, fue obra del defensor Fernando Ortiz a los 39m del primer tiempo.

Lejos de las promesas de buen juego, si es que alcanzaban nombres propios e historia para anunciar promesas, Vélez y Boca protagonizaron un primer tiempo chato, aburrido, casi sin situaciones de riesgo frente a los arcos de Barovero y García.

Los de Ricardo Gareca se mostraron tibios, como arrastrando la inseguridad de estos últimos tiempos, explicitada en el pasado partido de Copa Libertadores ante Universidad Católica de Chile, que ganaba por 3 a 1 y terminó perdiendo por 4 a 3.

Pero menos generó Boca. Si ante All Boys la excusa había sido la polémica por la ausencia de Riquelme; esta vez, en la que el "10" quedó afuera por el motivo concreto de su lesión en la rodilla, no fue escenario propicio para la liberación de sus jugadores, sacarles esa impresión de sentirse especialmente observados.

Nada de Erviti, nada de Colazo, poquito de Rivero, la ansiedad de Palermo bajando al medio para intentar una mayor cercanía con la pelota, un tiro de Mouche que tapó Barovero. Sólo eso.

En ese marco, y cuando la etapa se extinguía en un inevitable 0 a 0, apareció Ortiz, justamente un ex Boca (y con pasado en común con Falcioni en Banfield): el defensor cabeceó un centro de Zapata y abrió el marcador en favor de Vélez.

La soledad en la que saltó Ortiz, responsabilidad de García y los defensores de Boca, vino a resolver la carencia saliente de Vélez, que había manejado pelota y campo pero sin profundidad.

El segundo tiempo fue más flojo, y claro que lo preocupante resultó lo de Boca. Porque Vélez, con la ventaja en el marcador, se dedicó a cerrarse con prolijidad en el medio y en el fondo y buscar alguna contra: la tuvo el "Mago" David Ramírez, en una de las mejores jugadas colectivas del partido, pero tapó García.

Boca nada. O sí: un mano a mano clarísimo que Mouche definió a tono con la noche de su equipo. Allí se fue la tenue esperanza de empate para los de Julio Falcioni, que, tal vez, ahora mire a Riquelme con algo más de cariño.

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