sábado, 26 de marzo de 2011

El representante de Damián Díaz confirmó que el club le pagará los 50.000 dólares a Boca y que Damián Díaz jugará el domingo.


Desde hace un tiempo, por acción de Agremiados que consideró un atentado al derecho del futbolista que no jugara un partido por una cláusula entre dirigentes, los acuerdos entre clubes cuando se ceden jugadores son de palabra. Así le ocurrió a Boca con Vélez, por Leandro Somoza, quien no jugó ese partido a pesar de que el club le compró el pase. Y, en el caso de Damián Díaz, la historia era similar con un pacto de palabra y un resarcimiento de 50.000 dólares acordado en el aire en caso de incumplimiento. Efectivamente, habrá incumplimiento porque el Negro Gamboa lo quiere de titular, y el representante de Colón confirmó que el club pagará el monto estipulado:"Colón le pagará a Boca y Damián va a jugar. Los dirigentes le comunicaron a Damián que participará del partido ante Boca", confirmó.

Además, mientras en Boca masticanbronca por el pacto de caballero que se esfumó en el aire, Christian Lebhian, el manager del jugador, también aclaró que Colón reconocerá la deuda: "Una vez terminado el partido, el presidente Lerche administrará los medios para pagarle a Boca o llegar a algún tipo de entendimiento en virtud de la cláusula firmada entre ambos clubes. Lo consideran un esfuerzo necesario para poder obtener un resultado positivo".

Falcioni cerró la práctica de la mañana.Tiros libres, movimientos, marcas y hasta la barrera.


Hay puertas cerradas. Una de las primeras del ciclo. Sin aviso, de la noche a la mañana. Del otro lado de los portones de hierro y las paredes de tres metros de altura, Falcioni para un equipo. El mismo por tercera vez en la semana. El que, más allá de no haber sido confirmado por el técnico en la conferencia de prensa, saldrá a jugar mañana ante Colón en Santa Fe.

Dice Julio César que a veces no puede probar como le gustaría y como lo hizo en sus anteriores equipos por la presencia de la prensa y las especulaciones que eso generaría. Por eso, desde que llegó a Boca puso restricciones a las notas con los jugadores luego de los entrenamientos pero mantuvo las puertas abiertas para respetar con una tradición que inició Carlos Bianchi. Esta vez, después de tres derrotas consecutivas y del partido que le pareció más flojo, el DT opta por poner el cerrojo.

Puertas adentro, igual, confirma los cinco cambios: entran Lucchetti, Calvo, Clemente, Somoza y Chávez; salen García, Monzón, Rivero, Battaglia y Mouche. El esquema es el mismo de los días anteriores, 5-3-1-1 cuando el equipo se defiende y 3-3-3-1 cuando pasa a posiciones ofensivas. La diferencia es que esta vez, sin cámaras, JC se muestra mucho más activo y desinhibido, moviéndose en los alrededores de Somoza, cortando el juego para hacer repetir una jugada o darle indicaciones a todos, incluso a un jugador hecho como Palermo. El que hace de árbitro, con una gorrita blanca con la visera para atrás, es su ayudante Omar Píccoli.

Después de 40 minutos de fútbol, cuando la jugada estaba en el área de la formación alternativa, el técnico interrumpió la práctica e hizo repetir un tiro libre en forma de centro. Así por más de media hora, de un lado, de otro, de frente al arco... Mouche y Araujo, los delanteros suplentes, y Clemente, Calvo y Somoza, los titulares que se habían quedado para defender, primero miraban parados desde el círculo central y al final terminaron recostados en el pasto...

Palermo, Caruzzo, Chávez, Cellay e Insaurralde son los que van a buscar al área, Riquelme manda el centro desde la izquierda y Erviti, desde la derecha. Cuando el tiro libre es más frontal, ellos dos también tienen preferencias por los mismos sectores para patear. A veces, como alternativa para el remate, a Román se le suma Cellay. Insaurralde y Chávez se paran en la barrera para tapar a García. “Buenísima”, grita JC cuando una pelota cae en una cabeza amiga.

Cuando llega a su fin el ejercicio en ataque, en el mismo arco entra a trabajar la defensa titular reforzada con Somoza y Palermo. Y en el arco cambia Lucchetti por García. Los que tiran los centros son los suplentes y ellos deben bancarse a Viatri, Mouche, Sauro y compañía. Y cuando parece que el trabajo con pelota parada llega a su fin, manda a Calvo, Insaurralde, Palermo, Somoza y Riquelme a la barrera. A descansar, sí, pero bancándose los pelotazos de los demás.

Todo, claro, a puertas cerradas.

viernes, 25 de marzo de 2011

Falcioni no confirmó el equipo tras la práctica, pero aseguró que cambiará el esquema ante Colón en Santa Fe


Quedó claro que Riquelme jugará más cerca de Palermo. Se vienen los cinco cambios que había anticipado Olé.

Julio César Falcioni no confirmó el equipo en su conferencia de prensa. Sin embargo, una de sus frases dejó claro que sería ese mismo con el que había probado. Ese 5-3-1-1 con Juan Román Riquelme y Martín Palermo ahí arriba.

Boca se entrenó a puertas cerradas, pero después el técnico declaró: "El nuevo sistema busca darle libertad a Román". El DT aseguró que se juega "sólo tres puntos" en Santa Fe ante Colón, pero sabe que necesita empezar a sumar.

De esta forma, el equipo sería: Cristian Lucchetti; Cristian Cellay, Matías Caruzzo y Juan Manuel Insaurralde; José María Calvo, Leandro Somoza, Cristian Chávez, Walter Erviti y Clemente Rodríguez; Juan Román Riquelme; Martín Palermo. Claro, con Román, el libre.

"Tenemos que sumar para evitar cualquier problema a futuro", admitió.


Y también contó que le agradeció a Palermo el apoyo público.

Estaba como anestesiado. Pero sus ojos ciegos no dejan de estar abiertos…

Julio César Falcioni parecía una seda. Pero no se trataba de pastillas, de estar groggy, o de un momento tántrico. Simplemente, con sólo mirar la tabla de posiciones y detenerse en la columna de PTS, se comprendería sin mucha vuelta semejante estado de ánimo. Por eso, también, su afirmación en rueda de prensa sobre el final, cuando muchos ya guardaban grabadores y anotadores en el bolsito. Nacido como entrenador sacapuntas, a veces para salvarte del descenso, a veces para darte un respiro, a veces para irse de mambo y salir campeón, Pelusa hizo una confesión que, tal vez, en otro momento hubiese pasado de largo. En otro momento, claro. “Siempre, por costumbre, miro todas las tablas. Las de Reserva, las del promedio. Miro las tablas del futuro, la de las Copas… Todas. Me gustan las estadísticas. Trato de estar interiorizado… Y sí, tenemos que sumar, para evitar cualquier compromiso posterior…”.

La tiene claro. Y no se escondió. A lo sumo, acalló un poco su cavernosa voz. “A veces uno prefiere guardar silencio”, dijo para explicar su silenzio stampa post 0-2 ante Olimpo. “Me fui para la clínica para ver a dos jugadores (Rivero y Erviti) comprometidos con su salud. No tenía ánimo por el rendimiento del equipo y también porque quería irme a casa”, agregó. Lo cierto es que la tabla, como la balanza y los niños, no miente. “La puntuación es muy poca”, reconoce. Y así trata de explicar tantos volantazos, tanto cambio junto (cinco, ¡hasta el arquero García!).

“Estamos en la búsqueda de un mejor funcionamiento. Tener más llegadas, un juego más atildado. No hemos salido del 4-4-2 y del 4-3-1-2. Ahora intentaremos darle más libertad a Román, a veces por dentro, a veces por fuera. Tenemos jugadores de buen pie para que juguemos más por debajo. En realidad, ahora, con el 5-3-1-1, hicimos un movimiento de volantes a laterales. No es mucho el cambio. Tener dos o tres puntas no te hace más ofensivo”. Y hablando de puntas… Doble pared en ofensiva…

“Se lo dije a Martín (Palermo), estoy muy agradecido por sus dichos. Pero en ésta estamos todos involucrados aunque el máximo responsable soy yo. Asumo las decisiones y me hago cargo”, comentó sobre las palabras y la banca del Titán. Y claro, le devolvió el pase… En principio, no le pasó la escoba a pesar de su sequía y su bajo rendimiento. “Es un jugador que ha estado bien desde su condición física. Ha estado en todos los entrenamientos desde el 5 de enero. Es un referente. A lo mejor en algunos partidos no tuvo opciones de gol pero es el máximo goleador de Boca y ahora le ha tocado ésta… Esperemos que el domingo pueda convertir…”

¿Mirará también el Emperador la tabla de goleadores?

Falcioni apuesta por la buena convivencia de Riquelme y Palermo solitos arriba.


Ayer, el Loco la metió y Román también. ¿Saldrá bien?

A Julio César Falcioni no hace falta someterlo a ninguna prueba de ADN. Este Boca, al menos el que jugará ante Colón, fue concebido por él. El miércoles había probado un 4-4-1-1 con la premisa de unificar dos corrientes que parecen no poder convivir en un mismo equipo: las dos líneas de cuatro y un enganche. Mandó a Riquelme más adelante tratando de no perder llegada pero, fundamentalmente, solidez defensiva. En el ensayo de ayer, acentuó esa idea pero con un esquema más flexible que contempla una línea de tres a la hora de atacar (un 3-3-3-1) y una línea de cinco para defender (5-3-1-1). Así, en retroceso, Boca llega a defender con ocho jugadores de campo, dejando arriba a Riquelme y a Palermo. Para JC, se sabe, el mejor ataque es una buena defensa.

Pero la nueva apuesta incluye, sobre todo, una nueva convivencia entre Román y Martín. En tregua extrafutbolística, atenuados aquellos cimbronazos internos por la cercanía del retiro del goleador (de terminar en paz se trata), estos tiempos que los verán por última vez juntos parece plantearles otro desafío, casi como compañeros de ataque. Jugará Riquelme mucho más cerca de Palermo y habrá que ver, en definitiva, de qué modo.

Por lo pronto, en las prácticas, Román se apoyó mucho en el pivoteo de Martín. En esa descarga para poder rematar de media distancia y también en el juego aéreo del Loco para estar atento al rebote, a la segunda jugada. Ante cada rechazo de un defensor en combate con el goleador, ahí estará JR, buscando sacarle provecho a su cercanía con el arco.

Ayer mismo, con este esquema, Palermo pudo convertir en la práctica. No fue un pase de Román, pero sí uno en cortada de Erviti. El equipo hizo una buen ensayo contra un combinado de pibes de Reserva y Cuarta, reforzado en el arco por García (Lucchetti será titular el domingo). En 45 minutos, hubo llegadas, control de pelota, lateralización y verticalidad. Y, sobre todo para Falcioni, seguridad defensiva. Lucchetti casi no la tocó.

¿Y Román? Participativo y pisando el área (como en un cabezazo que se fue desviado tras un centro de Chávez), metió un gol de tiro libre pero no valió porque fue en el segundo intento. La intención es que tanto Pochi como Erviti sean los encargados de trasladar la pelota, para que Riquelme y Palermo puedan sacar provecho en los últimos metros.

Ellos dos, más juntos que nunca (sólo en la cancha, claro), son la nueva carta de Boca. Si se llevan bien ahí arriba, en el final de una historia que quiere verlos como salvadores, se sabrá el domingo...

jueves, 24 de marzo de 2011

Falcioni da indicios inequívocos de variantes con cinco cambios.


Boca Juniors se repitió en la práctica de fútbol, una formación con nuevo esquema táctico y cinco cambios en relación con la fecha anterior, la cual se afirma para afrontar el partido del próximo domingo ante Colón, en Santa Fe.

El equipo que paró el director técnico Julio Falcioni en la cancha principal del complejo Pedro Pompilio fue el siguiente: Cristian Lucchetti; Christian Cellay, Matías Caruzzo, Juan Manuel Insaurralde; José María Calvo, Leandro Somoza, Walter Erviti, Clemente Rodríguez; Cristian Chávez, Juan Román Riquelme; y Martín Palermo.

La otra novedad del entrenamiento fue que Sebastián Battaglia, aquejado por una tendinitis aquiliana izquierda, no tomó parte de ninguno de los dos partidos llevados a cabo, por lo que es dudosa su inclusión entre los concentrados para jugar en Santa Fe.

La formación que prueba Falcioni se enfrentó durante 46 minutos con un equipo con mayoría de jugadores de Reserva e inferiores, registrándose un gol de tiro libre de Riquelme (en repetición de la ejecución) a los 17 minutos y otro de Palermo, a los 24.

El equipo oponente estuvo así constituido: Javier García; Alan Aguirre, Santiago Echeverría, Alan Pérez; Gastón Rossi, Jonathan Mazzola, Guillermo Fernández, Leandro Aguirre; Nicolás González; Juan Martín Imbert y Alejandro Toledo.

Con el técnico estuvo hablando mucho en los últimos días y lo vi muy bien.


Fuerte, con convicciones, y a los muchachos también. Vi la práctica y los cambios que hizo le dio más juego, está más corto. Julio es un hombre de mucho trabajo, como su cuerpo técnico, y va a salir adelante". Jorge Ameal aprovechó el feriado, se dio una vuelta por Casa Amarilla, y aprovechó para la práctica de fútbol y conversar un poco más con ese técnico con el que mantiene un diálogo fluido, incluso en este momento de vendaval.

Y el presidente, sobre lo futbolístico, contó: "La práctica fue buena. Vi juego de conjunto, todos se mostraban, la querían, y había posibilidades de jugar porque todos tienen buen pie. Yo creo que tienen que jugar los que estén en mejores condiciones. Riquelme tiene a su alrededor jugadores de muy buena calidad. Y Román, en su afán de querer jugar, muchas veces se lesionó o agravó lesiones. Cuando está bien, produce mucho más. Sacarlo fue decisión de Falcioni", dijo en La Red.

Se recuperó bien de los 90' que jugó, lo exigieron menos, se siente ok.


No siente dolores en la rodilla y espera salir de este momento duro. Después de la práctica, Riquelme se fue la la tribuna y se tomó unos mates con Javier García y otros amigos.

Está dulce Riquelme. Eso no siginifica que está feliz, por este momento de Boca. Pero en lo personal, se recuperó bien de los 90', lo exigieron menos y no siente dolores en la rodilla que tenía inflamada, que le impidió volver antes de Olimpo. Román tuvo una buena práctica, se lo ve bien, activo, metido.

En la intimidad, cuentan que está golpeado como todos por esta situación, con el equipo en el fondo de la tabla. Y que más allá de que su onda con Falcioni no es la mejor, está consustanciado en sumar para sacar adelante a Boca. En la práctica, Riquelme metió un lindo gol de tiro libre. Después, antes de irse a las duchas, se quedó un rato relajado en la tribuna de Casa Amarilla, tomando mates con su amigo Javier García (irá al banco), con el papá de Viatri y con uno de sus hermanos.

En la práctica de fútbol, Riquelme tuvo un cambio posicional, jugando un poco más adelantado, haciendo dupla con Palermo, parado como mediapunta. Y el Loco bien en el área.

Falcioni probó el nuevo equipo en la práctica, con Riquelme y Palermo arriba, y los titulares ganaron 1-0 con un gol del Loco,


En Boca quieren que todo cambie de una buena vez. Lo quiere Julio Falcioni, que para empezar con la nueva vida que quiera darle a su ciclo, cambió medio equipo y hoy lo probó en la práctica de fútbol. Y también lo quiere Martín Palermo, autor del gol del triunfo de los titulares, que espera que este grito de entrenamiento sea el presagio del fin de la sequía que lo persigue en el torneo.

Boca practicó en Casa Amarilla y allí Julio Falcioni aceitó el nuevo modelo, el modelo Jota Jota, con tres centrales en el fondo más dos laterales volantes con soltura para llegar y el Loco será el único atacante neto. Así, podrán convivir Riquelme y Palermo sin prescindir de ninguna de las piezas que arman la red de volantes. El que salió, al final, fue Mouche. Los que miraron muy atentamente el entrenamiento fueron los últimos dirigentes que aún no se alejaron de sus funciones: el presidente Jorge Ameal y el vice José Beraldi.

Falcioni esta mañana plantó el equipo con Luchetti, Cellay, Caruzzo, Insaurralde, Clemente; Calvo, Somoza, Erviti, Chavez; Riquelme y Palermo. Un 4-4-2 que puede torcerse a 3-5-2 de acuerdo o alguna otra forma táctica, todo de acuerdo a las necesidades del partido. Del otro lado estuvieron García; Alan Aguirre, Echeverría, Pérez; Rossi, Mazzola, Fernández, Aguirre; González; Imbert y Toledo. Los titulares ganaron 1-0 con gol de Palermo. Y Riquelme metió uno de tiro libre, pero en una segunda repetición.
¿Al fin cambiará todo en Boca?

"Son los grandes los que solucionan problemas en un momento así", señaló Julio Falcioni


El DT De Boca, en una semana caliente en el mundo xeneize, luego de la caída ante Olimpo, en la Bombonera. El entrenador probó un equipo ayer y, una vez más, el ataque será comandado por los históricos Juan Román Riquelme y Martín Palermo.

De confirmarse lo que se especula, salen Javier García, Pablo Mouche, Diego Rivero (lesionado), Sebastián Battaglia y Luciano Monzón. Quien se mantiene inamovible es Palermo, el hombre que jugó todos los partidos oficiales del ciclo Falcioni, también los del breve mandato de Claudio Borghi, los interinatos de Roberto Pompei y el período de Abel Alves.

Palermo fue titular en los últimos 55 partidos disputados por Boca por torneos locales entre los Apertura 2009 y 2010 y los Clausura 2010 y el actual 2011. En esos encuentros, marcó 22 goles, aunque en el actual certamen la sequía de gol lo aqueja y ya suma 622 minutos sin convertir, desde el último que le marcó a Gimnasia en la fecha final del Apertura pasado, que fue el tanto 300 de su carrera. Es la tercera peor racha de su carrera.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El técnico le dio el plan para jugar con Colón en Santa Fe:


Que se mueva unos metros más arriba, cerca de Palermo, para romper la defensa y buscar el arco.

Cinco cambios hizo Falcioni en la práctica en Casa Amarilla. A diferencia de las semanas anteriores, el único que no merece discusión para el técnico es Juan Román Riquelme, que volvió contra Olimpo y se ganó los elogios de Julio César. "No lo acompañamos bien", dijo. Entonces, ahora trabaja en eso, pensando en ganarle a Colón el el domingo y tratando de levantar la puntería en este flojo comienzo del Clausura.

Falcioni tuvo una charla con el 10 después de repartir las pecheras. Ahí le dijo cuál es su plan para ir a Santa Fe: que se mueva unos metros más adelante de lo que hace habitualmente. Lo quiere cerca de Martín Palermo, con su habilidad para encontrar los huecos en la defensa y el remate como arma para buscar el arco rival. Otra variante de JC para enderezar la nave. Queda claro que es Riquelme y diez más...

El silencio y las caras largas durante la práctica reflejaron el mal momento que vive el club.


El ánimo está por el piso.

Hay referentes multicampeones como Riquelme, Palermo y Battaglia. Hay veteranos de duras batallas y medallas obtenidas como Caruzzo y Cellay. Hay pibes que hace rato dejaron la pubertad como Javier García y Mouche. Hay novatos como Colazo. Hay hombres para todos los gustos y de todas las edades, pero todos se manifiestan de la misma manera: el silencio, parece, es salud.

El primer entrenamiento de la semana luego del porrazo durísimo que significó la caída frente a Olimpo se transmitió por varios canales de televisión, móviles en vivo incluídos, pero tuvo una particularidad: se registró en “mute”. No voló ni una mosca, diría Doña Rosa para graficar los más de 60 minutos que se pudo observar la práctica en la cancha principal de Casa Amarilla. Por eso, al menos en público, los jugadores dieron cuenta de que sintieron el impacto. Se los notó golpeados, abatidos y muy flojos de ánimo.

Falcioni separó a los titulares de los suplentes, como realiza en cada entrenamiento posterior al partido. En el regenerativo que hicieron al aire libre (antes habían estado en el gimnasio), los futbolistas que enfrentaron a Olimpo no hablaron, ni siquiera entre ellos, ni un “buena”, un “tomá”, no se oyó ninguno de los latiguillos habituales entre los muchachos. Hubo estricto silenzio stampa y, esta vez, sin que nadie lo ordenara.

Fue tal el silencio que en varias ocasiones se escuchó el ruido de los pases, algo que rara vez sucede en una práctica tan concurrida como la de Boca (aunque desde que está Falcioni los socios no pueden acceder). El que sí estuvo muy activo fue el PF Gustavo Otero. “Firmeza y seguridad en el pase”, “está bien este ritmo de actividad”, “vamos muchachos”, repetía el Profe a modo de arenga.

Se trató, sin dudas, de la práctica más difícil de afrontar para los jugadores desde que Falcioni asumió en Boca. En las últimas dos semanas, si bien también se arrastraban derrotas, el semblante estaba un poco más vigorizado. Se sabe, el correr de los días ayudará al grupo a envalentonarse y mentalizarse en que el partido ante Colón pueda transformarse en el despegue del equipo. Por ahora, continúan sin encender los motores.

Falcioni sorprendió: metió cinco cambios


Uno obligados y algunos que dan que hablar. A saber, Lucchetti por García, Clemente por Monzón, Somoza por Battaglia y Chávez por Mouche. Calvo jugó por el lesionado Rivero.

martes, 22 de marzo de 2011

Falcioni rompió el silencio después de la derrota ante Olimpo y pidió la aparición de los históricos desde el partido con Colón:


"Que la responsabilidad la asuman los más grandes. A los chicos los apabulla el escenario".

El presente de Boca no es el mejor. Estar lejos de la punta, con sólo cuatro puntos de dieciocho posibles, era algo impensado en el arranque del Clausura, al que se había apuntado pelar bien arriba sacudiendo el mercado de pases con grandes incorporaciones. Luego de no haber hecho declaraciones tras la derrota ante Olimpo, en medio de una Bombonera caliente por el mal momento, Falcioni dio la cara. O mejor dicho, prendió al micrófono y banco a los más experimentados del plantel: “Son los que solucionan todos los problemas en este tipo de momentos”.

“No trato de darles responsabilidades a los chicos cuando las cosas no viene bien. Quiero que la asuman los más grandes. A los chicos los apabulla el escenario. Todos debemos tirar para el mismo lado”, explicó el DT en declaraciones a Radio Belgrano (programa Niembro en acción), pensando ya en el partido ante Colón, clave para reveritr la mala racha.

Para reforzar su pensamiento acerca del respaldo a los más veteranos de su equipo, Pelusa agregó: “Soy respetuoso de la historia, pero a veces el presente o el momento no es auspicioso y es preferible esperar un partido o dos para que se normalice la situación y todo vuelva a su recorrido normal. El prestigio se lo han ganado. Reconozco y respeto eso”.

Por otra parte, el entrenador destacó la actuación de Riquelme en su vuelta ante el team de Bahía Blanca: “Hizo un gran esfuerzo para estar bien. Lo viene haciendo en buena forma. Igualmente, hubiera preferido que no estuviera tantos minutos en cancha. Hizo las cosas bien manejando la pelota y habilitando a compañeros”. Además, pensando en cuestiones a trabajar durante la semana, Falcioni recalcó que deben buscar la salida para hacerlo sentir cómodo al Diez, con el objetivo de que el equipo tenga mayores opciones de juego.

Tratando de dejar un mensaje de tranquilidad al pueblo xeneize, el DT, quien ratificó su continuidad pase lo que pase, cerró: “Esto se arregla laburando, conociéndose más y compartiendo cosas. Creo en los jugadores que tengo. Me deja tranquilo su secuencia de trabajo, su convenciendo y las ganas de querer revertir la situación".

El Titán enojado contó que no queda otra que revertir esto "como equipo".


Le quitó responsabilidad a Falcioni, "Cada vez que se va un técnico nos decimos: Muchachos se fue otro"; y dijo que entiende el enojo de la gente, "pero a mí nadie me va a decir lo que significa la camiseta de Boca".

Habló Palermo. En conferencia de prensa, primer jugador de Boca en hablar después de la derrota del domingo. Un símbolo, que arrancó hablando por esa foto que salió el lunes en Olé, de él yéndose por el túnel y un hincha gritándole. Y respondió con un monólogo: "Se dio la imagen esa. El hincha manifestó eso. Habría que preguntarle si fue a mí o generalizado por el momento... Comparto plenamente que hayan reaccionado de esa manera. No están de acuerdo a lo que estamos haciendo. La preocupación es de todos, principalmente nosotros. Me toca, nos toca vivir a todos. De los años que estoy en el club, es el peor momento... tocamos nuevamente fondo. Eso implica que tenemos que tomar un compromiso para que el hincha vea el equipo que se vio en el verano, un cambio muy grande a lo que se empezó a ver en el primer partido con Godoy Cruz... Más allá del triunfo con Racing, no se vio ni lo que nosotros pretendíamos ni lo que el hincha quiere. Hay que cambiar una cara visible del equipo. Acá hay que priorizar que Boca está por encima de dirigentes, jugadores... Boca es gracias a los hinchas. Hay que volver a la unión grande, de dirigentes, jugadores, técnico. Y al hincha, dolido, al que hay que darle una respuesta. A mi nadie me va a venir a decir lo que significa la camiseta de Boca...".

Momento difícil el de Boca, ya pensando incluso en los promedios de la temporada que viene. Y así como Palermo venía refiriéndose en otras oportunidades al asunto, fue inevitabl hablar del tema: "No quiero ver a Boca en la situación que está River hoy. Hoy River se está encaminando pero no quiero ver a Boca en esa misma situación. Lo dije hace seis meses. Yo no me quedo de brazos cruzados viendo el equipo por televisión. Quiero jugar todos los partidos. Hay que apuntar a la unión de Boca".

Del nivel de Boca: "No fuimos un equipo. No venimos demostrando ser un equipo. Cuando lo seamos, lo vamos a revertir. Boca está perdiendo prestigio. Se pierde todo ese valor que se ha perdido en muchos años. Son momentos, son rachas, pero ésta es una racha larga de consecuencia, de años. Preocupa que no haya ese quiebre, hay que apuntar al cambio. Hoy no hay marcha atrás. Hay que apuntar el domingo, en base a resultados, a lo que el hincha quiere. Lo lindo es jugar bien, y es lo que pretendemos. Si no apuntamos a que Boca está por encima de todo... Se está arrastrando de tres años acá, que cuatro o cinco técnicos se han ido. La realidad somos nosotros lo que salimos a la cancha. Tenemos la gran responsabilidad de revertir esto. En el fútbol de hoy, si colectivamente no funcionás en todas las líneas, terminás pagándolo caro. Hay que recuperar lo que fue el funcionamiento del verano, desde el arquero hasta el último que entraba. Hay que volver a las fuentes. A un mes atrás".

Y algunas frases más:

* “A mí me enseñaron desde que llegué a Boca que hay que ganar. Y llevarlo a Boca entre todos. Ni yo, ni Guillermo ni Bianchi… Boca estaba por encima de todos. Hoy cada jugador que llega se tiene que sentir identificado y orgullosos de tener la camiseta de Boca".

* “Nos está faltando el hecho de que cualquier situación adversa nos golpea, mucho, y no tenemos poder de reacción. Y hago hincapié en lo que nos pasó en esta cancha. Si se pudo hacer en el verano, hoy lo tenemos que recuperar".

Hace dos años que no juega la Libertadores. Tampoco puede entrar a la Sudamericana.


Si sigue así, la crisis lo puede empujar a algo impensado: la lucha por la permanencia...

Papi, si seguimos así nos vamos a la B.

-Sí, hijo, es así.

Fue a la salida de la Bombonera, cuando el gol de Furch todavía no había llegado. El partido estaba 1-0 y para algunos podía quedar alguna esperanza de empatar. La cancha aún no estaba del todo en llamas. Faltaba ese otro gol y que los jugadores desfilaran rumbo al túnel hostigados por los hinchas, cristal de por medio. El padre, sin embargo, había elegido dejar el estadio antes de tiempo para evitar una salida congestionada, pero también porque sentía que no tenía nada más que ver, que esperar de este Boca. Y el nene, de unos siete u ocho años, en ese andar por la calle Aristóbulo del Valle, hizo su interpretación de la realidad.

Que Boca se vaya al descenso puede parecer una locura por varias razones. La tabla de promedios, hoy, no asusta. Tiene diez equipos arriba y nueve abajo. Tampoco es posible temerle si se tiene en cuenta que desde 1983 no hay un grande que pierda la categoría, que arrimarse a ese abismo siempre es algo que parece lejano, una preocupación de otros. Pero no se puede decir que esta posibilidad es una locura desde donde se la mire. Si la temporada terminara ahora y no dentro de 13 partidos, Boca estaría a un paso de la Promoción. Y si sigue así, con cuatro puntos cada seis partidos, estaría todavía mucho peor...

River e Independiente, por ejemplo, se encuentran por debajo en la tabla actual. Quienes saben leer los promedios, por la experiencia que otorga años y años de tener esa preocupación, son conscientes de que hay que mirar la posición de esta temporada pero también hacer cuentas para la que viene, cuando se vaya la 2009/10 e ingrese la 2011/2012. Ahí, Boca perdería 61 puntos del Apertura 08 y el Clausura 09, River dejaría 41 e Independiente, 39. El que más sufrirá la temporada que sale, entonces, será Boca. Y es por eso que, así como está, empezaría por debajo de los otros grandes que hoy están mal.

Abajo de Boca, si todo terminara ya mismo, sólo quedarían Tigre, los dos ganadores de la Promoción (la jugarían All Boys y Huracán) y los dos ascendidos (bajarían Gimnasia y Quilmes). Sería una situación tan complicada como la que se vivió en el campeonato de 1949, cuando se salvó por un punto en la última fecha, y como la de 1980, con Rattin como DT.

Boca no sufrirá estos males si mejorara la campaña de 47 puntos de la temporada pasada, pero por ahora parece difícil hasta de igualar, ya que lleva acumulados 29 y no le está resultando nada fácil hacer goles, aguantar el cero en su arco, jugar bien, sumar aunque sea de a uno... Tampoco tendrá problemas si en la 2011/12 recupera estadísticas pasadas. Pero, por ahora, los 83 puntos de la 2005/06 y 2006/07 son de un ideal que parece irrepetible, porque son 83 en cada una y no entre las dos.

Nadie en el club se atrevió a reconocer este peligro inédito e inminente.

Crespi renunció, hizo autocrítica y bancó al plantel. El otro vice, Beraldi, les pegó a los jugadores.


La historia está llena de renuncias verbales que, al final, nunca se consuman. Los días dirán si ésta de Juan Carlos Crespi es una de ellas. El vice 2° de Boca pidió la palabra ayer, al final de una reunión de CD sin temas de mayor importancia, y con la voz a le anunció verbalmente al presidente que presentaba su “renuncia indeclinable”, cansado de que insultaran ya no sólo a él sino a su familia. Después, pidió autorización para viajar con la Selección a Estados Unidos y habrá que ver lo que sucede a la vuelta, luego de las reflexiones a las que lo invitaron el presidente, Jorge Ameal, y el vice 1°, José Beraldi.

Con un escenario de elecciones a fin de año, la tensión política en el club viene subiendo en forma inversamente proporcional a los puntos que consigue el equipo. Ya se bajó Daniel Angelici (el macrista que no estaba de acuerdo con el contrato de Riquelme); amenazó con hacerlo el Cholo Palmieri (nunca hizo efectiva la dimisión que anunció por los medios); pidió licencia Marcelo London, enfrentado con los hermanos Beraldi (aliados políticos coyunturales del presidente), y ahora se da esto de Crespi, un día después de que la Bombonera, más que latir, sufriera una severa taquicardia.

Desde el oficialismo sostienen que la renuncia de Crespi tiene que ver con su molestia ante la supuesta presencia de agitadores políticos de la oposición en la cancha, más allá de las expresiones genuinas de la gente. Pero también hay quienes dicen que el vice “no quiere quedar manchado con esta gestión para poder lanzar limpita su candidatura a presidente”. Ameal confía en revertir la decisión: “Juan Carlos está preocupado, como todos, por lo que está ocurriendo. Vamos a tratar de convencerlo de que siga. Le dije que a la vuelta del viaje hablamos”, le dijo a Olé .

Por lo pronto, Crespi hizo una fuerte autocrítica en Radio Belgrano: “Los responsables de esto que pasa somos los que conducimos, que nos equivocamos muchas veces: a Alves y a Pompei, por ejemplo, los mandamos al matadero. Y no estamos unidos porque todos se pelean por la elección”. Y despegó a los jugadores. No hizo lo mismo José Beraldi, por Fox: “Nosotros respondemos por los jugadores, pero ellos deben entender lo que significa tener esta camiseta. No sólo los históricos deben sentir ese compromiso sino todos. Se tienen que enojar y sacar esto adelante”.

Como se puede ver, el camino a las elecciones no va a ser sencillo. Esto recién empieza...

lunes, 21 de marzo de 2011

Boca no grita desde el 1-0 a Racing y ya pasaron 403’.


Sacó un punto sobre nueve en la Bombonera.

El Bichi Borghi, por estas horas, podría hacer la gran Cappa y decir: “Mi Boca tenía tres puntos más”. Y no estaría faltando a la verdad. Porque la producción del equipo de Falcioni es más que pobre y, entonces, hay que remontarse hasta abril del 2010 para encontrar la anterior vez que Boca perdió tres partidos seguidos, con Abel Alves como técnico.

El cuadro de JC aún no ganó en la Bombonera y la de ayer fue su segunda caída en tres partidos (1-0 a Quilmes, el 5/12, el último triunfo en casa). Y la estadística también le da vuelta la cara en el ítem de los goles a favor: con sólo dos, es el que menos gritó en el torneo y el último fue hace cuatro partidos y 403’, cuando Mouche hizo el de la victoria con Racing.

Crespi, vice de Boca, se mostró preocupado por el andar del equipo en el campeonato.


"Todos estamos cansados, la gente tiene derecho a protestar", dijo el directivo. A su vez, reveló que no tienen plan B por si Falcioni se va.

La situación en Boca no es la mejor. No es para menos, ya que de ser uno de los candidatos a quedarse con el torneo ha pasado a estar en los últimos puestos de la tabla, con solamente cuatro unidades. Así, la historia del semestre pasado, con el fracaso del ciclo Borghi, pareciera volver a repetirse. A raíz de estos malos resultados, Julio Crespi, vicepresidente xeneize, calificó como un verdadero “desastre” este presente.

“Todos estamos cansados. La gente tiene razón. No a putear porque hay varios jugadores que tienen una trayectoria importante en este club, pero sí derecho a protestar”, expresó en La Red el dirigente con respecto al clima caliente que se vivió dentro y fuera del estadio una vez consumada la derrota ante Olimpo.

En referencia a la situación del técnico Falcioni, Crespi sentenció: “No sé hasta cuándo seguirá el proyecto, pero no tenemos pensando ningún plan B. Tiene contrato hasta diciembre y llegó a Boca por unanimidad”. Apostando a cambiar este complicado panorama, Julio llamó a la unión de todos para torcer este rumbo. Por eso, dijo: “Les pedía todos en el vestuario que tengan precaución. Es un momento para tener cuidado. Hay que seguir para adelante y no abandonar el barco”.

Asimismo, en medio de un año político, Crespi cerró mandando un mensaje para el resto de los directivos: “La Comisión Directiva somos todos, no solamente dos personas. Ahora algunos hacen la plancha".

Explotó Boca. Los jugadores y el cuerpo técnico se fueron insultados y escupidos del campo


Mmás tarde, un grupo de hinchas rodeó el micro y los trató de ladrones. El equipo está penúltimo pero Falcioni no se va.

El playón, de repente, es la cancha misma. Están los bombos, están los hinchas, está esa furia que despidió a los jugadores hace un ratito nomás, en un nuevo Bombonerazo (y van). La ira, incluso, es mayor, porque ahí enfrente sólo está el micro que traslada al plantel, no hay un equipo (tampoco lo hubo ante Olimpo, futbolísticamente cierto), no hay una reacción, no hay nadie. El motor encendido, las ambulancias (?) como escudos, esperan por ellos, sí, ellos, los jugadores, los que acaban de ser declarados culpables por la gente. El canto es acusatorio, hiriente, feroz: “La camiseta de Boca, se tiene que transpirar, y si no, no se la pongan, vayansé no roben más”. Se complementa con el anterior, el que estalló en las tribunas a los 37 minutos del segundo tiempo, cuando ya se veía que Olimpo sería el nuevo Godoy Cruz (o Argentinos, o Tigre, o Lanús, o San Lorenzo, o Racing, todos vencedores en La Boca): “A ver, a ver los jugadores si pueden oír, con la camiseta de Boca, ganar o morir...”. Falcioni, el DT, se fue por otra puerta. Pero ahí, salvo cuando se fue por el túnel (en ese momento la gente hasta escupió a los jugadores), nadie se acordó de él.

Vaya curiosidad: el grito, la bronca, esta vez unió a la barra con la platea. Boca, este Boca, lo hizo. Desde los tiempos de Veira, banderas al revés mediante en cancha de Ferro (y final de su ciclo en Clausura 2008), que la gente no ofrecía una expresión de repudio semejante, que los hinchas no se juntaban en el playón como si fuera el hall del Monumental. Al fin de cuentas, no parece estar lejos esa imagen nacida en Núñez y que, como si fuera un contagio, ahora afecta al otro grande-grande del fútbol nuestro.

Esta vez, ni siquiera el peso de los históricos, de los grandes campeones que tiene este equipo, pudo frenar la bronca de un hincha que ya ve, nota, siente, que los técnicos pasan y que los resultados empeoran. Y si bien en la bolsa entran varios de los referentes de bajo nivel (Palermo y Battaglia), hoy la furia parece caer con más fuerza en los nuevos, en quienes el semestre pasado iniciaron una renovación que no logró cambiar el mismo Boca que arrastra penurias desde el 2009.

El micro, sin Falcioni (es habitual que no se vaya con los jugadores y acaso ayer no quiso alterar la rutina para no colaborar con el caos), se fue envuelto en llamas. Minutos antes, el repudio de la gente también había apuntado hacia el palco presidencial (sin Jorge Ameal) para convertirse en lo que realmente fue: un mensaje con alcance a toda la dirigencia, también responsable en este presente sin antecedente en la última década.

El club afronta hoy eso, su momento de crisis más profunda, sobre todo por el contexto: con un nuevo técnico debilitado en seis fechas (más allá de que haya dicho que sólo se irá bajo escribano), jugadores insultados, históricos cuestionados y una dirigencia que aumenta su imagen negativa. Y su peor campaña de la historia. Todo en un año electoral. Ni la vuelta de Riquelme, ovacionado, pudo apagar tanto fuego. Otra muestra de este Boca que ayer explotó....

El Boca de Falcioni volvió a chocar y, por primera vez, el técnico se fue sin hablar.


Salió del vestuario por la puerta de atrás. Aun muy golpeado, por ahora seguirá.

"En el vestuario hubo un silencio total”, le cuenta a Olé , cerca de la medianoche, una persona que vio rostros de jugadores y entrenador post derrota. Apenas un ratito antes, Falcioni había abandonado la Bombonera por la puerta de atrás. ¿La imagen es todo? A pesar del hermetismo de dirigentes, cuerpo técnico y futbolistas, el DT avisó que el entrenamiento está programado para mañana, a las 9.30, en Casa Amarilla. Pero quedó tan golpeado luego de la cuarta caída de su ciclo que ni tuvo ánimo para ir al velatorio de Adrián De Vicente. Durante la tarde había previsto pasar a darle el pésame a la familia, pero al final prefirió irse a su casa a refugiarse con los suyos. Sus satélites se encargaron de aclarar que Falcioni nunca se va del estadio en el micro junto el plantel, ante la sorpresa generalizada por observar al grupo, solo, soportando los insultos y los cánticos agraviantes de la gente en el playón.

El técnico casi no cruzó palabras con sus colaboradores, a los que también se los notó muy apesadumbrados a la salida del vestuario. Con Ameal no pudo hablar ya que el presidente se fue del estadio en el entretiempo hacia el sanatorio donde internaron a Rivero y Erviti. El único directivo que estuvo en el camarín fue el vice segundo Juan Carlos Crespi. Verborrágico, habitualmente con un chiste a mano, esta vez su semblante pareció ilustrar el sentimiento generalizado que hubo puertas adentro.

Sin dudas, el mazazo que propinó Olimpo se trató del más duro de esta corta gestión de Falcioni en el club. Su esperanza era observar un equipo renovado, en juego y espíritu, pero el rendimiento y el resultado lo dejaron groggy. Sin ánimo de excusarse, el técnico cree que ya probó variantes posicionales y nominales por doquier.

“Van a tener que traer un escribano para sacarme de acá”, había asegurado JCF en una entrevista durante la semana. A sus íntimos les suele repetir que ésta es la “oportunidad” de su vida y que no la desaprovechará, pero los partidos pasan, la reacción no aparece y la incertidumbre crece. De hecho, ayer fue la primera vez que Falcioni no habló con la prensa luego de un partido en Boca. Silenzio stampado que le dicen...

Sin rumbo futbolístico, con apenas cuatro puntos e insultado por su hinchada


Boca mostró que se puede estar peor. Olimpo le ganó muy bien en la Bombonera, la gente explotó y ni los jugadores ni Falcioni hicieron declaraciones. ¿Cuándo fue la última vez que se vivió esta salida de los jugadores?

¿Hace cuánto que no se vivía una noche así en la Bombonera? ¿Hace cuánto que Boca no estaba tan mal, derrumbado y sin rumbo? ¿En serio este era el equipo compacto que se insinuaba en el verano? ¿En serio, con este mismo técnico?

Más allá de situaciones de gol erradas, de chances de empate, la realidad real (en ésta vale la redundancia) es que Boca sigue sin jugar a nada y por eso tiene cuatro puntos. Con Riquelme tiene más posibilidades, sí, pero aún así no juega a nada. Y perdió por primera vez en su historia de local con Olimpo, y ganó un solo partido en el torneo, y se muestra desequilibrado, y cada vez más nervioso, y su arquero sigue sumando errores, y encima lo ayudaron con un gol en contra que no le cobraron, y Palermo sigue peleado con el arco, y Erviti no es ni un cuarto de lo que era en Banfield, y ya tiene que pensar seriamente en cómo va pelear abajo (como lo hacen con dificultad River e Independiente en este torneo) en la temporada que viene, en cómo sumar ya para sufrir menos en el futuro inmediato con el promedio del descenso.

Ya pasó Basile, ya fue Borghi, ahora le toca sufrir a Falcioni. La gente, en la Bombonera, explotó como hacía mucho no pasaba y se la agarró con los jugadores, con los nuevos, con los históricos, acá no hay intocables. La verdad, ¿hacía cuánto que no pasaba esto en Boca? Los jugadores y el técnico se fueron sin decir una palabra.

Hacé memoria, porque del 98 para acá es difícil encontrar una tan brava como ésta...

domingo, 20 de marzo de 2011

Dan miedo y terror verlos jugar...


Jugó como un equipo chico otra vez.
Ni Román pudo darle vuelo al equipo; en la Bombonera, Olimpo, el flamante líder del Clasurua, le ganó 2 a 0 y profundizó una crisis de identidad futbolística; Román jugó los 90 minutos; Erviti y Rivero salieron por golpes en su cara

Falcioni apuesta a los ídolos esta noche ante Olimpo: pone a Román aunque no está al 100% y espera que Palermo corte la sequía...


No hay uno sin el otro. Son capítulos centrales en la historia de Boca. Juan Román Riquelme y Martín Palermo. El cerebro y el goleador. El 10 ya tenía su estatua en elaboración, ahora se viene la del 9. Para no hacer diferencias. Un monumento para cada uno. Justo ahora que vuelven a reunirse para llenar las necesidades xeneizes. El que vuelve para colaborar con su juego, su visión, sus pases. Y el que necesita de ese juego, esa visión, esos pases para retomar su poder de fuego. Historia viva. Esta noche ante Olimpo, a partir de las 20.15 en la Bombonera.

“Hoy, Martín, Román y Battaglia tienen historia y presente con mucho para dar todavía”, explicó ayer Julio César Falcioni, en el programa Dos de Punta, consciente de la importancia de estos referentes que se vuelven a juntar entre los 11, que la gente ovaciona a fondo cada vez que aparecen en la cancha y que son la esperanza de la resurrección.

Por toda esa historia que todavía cuenta con un buen presente es que los dos ídolos se hicieron merecedores del bronce en actividad. Falcioni no puso a Riquelme contra All Boys y la Bombonera se hizo sentir, lo castigó. Si hasta Maradona pagó por haberse enfrentado con Román, cuando todo el estadio se inclinó a favor del símbolo actual que tiene su monumento casi terminado. “La escultura está muy avanzada”, cuenta Martín González, uno de los impulsores del proyecto.

Ya sabe Falcioni, en consecuencia, lo que es tocar a Román y por eso no duda en ponerlo aunque no llegue en plenitud (no juega desde la 1ª fecha ante Godoy Cruz) y tal vez no aguante todo el partido... “Lo pongo porque trabajó bien en la semana con el resto de los muchachos. Veremos si está o no al 100%. Jugó dos veces en seis meses, es difícil en esas condiciones rendir igual los 90 minutos. Pero él es muy importante para dejarlo en el banco”. Si las dos derrotas consecutivas no se hicieron sentir en la semana, justamente fue porque quedaron olvidadas debajo de este esperado regreso a las canchas...

Y con el Loco pasa lo mismo. Es otra idolatría intocable, que ahora tiene también un proyecto de estatua. “Tendrá una altura de tres metros, un centímetro por cada gol, y lo mostrará festejando, con los brazos en alto”, explica Damián Biagetti, el fanático de 25 años que lleva adelante la idea.

Con esto queda claro que por más murmullo que pueda haber cuando el 9 no le acierta al arco (no la mete desde la última fecha del Apertura, 1-1 ante Gimnasia), no hay hincha que se atreva a cuestionarlo en voz alta. Saben que el goleador en cualquier momento puede silenciarlos. “¿Si tiene espalda para bancarse esta sequía? No es la primera vez que le pasa. Y como es Martín, en un momento se le abre el arco y la vuelve a meter de cabeza de 50 metros como con Vélez”, agregó el técnico.

Esta noche en la Bombonera, los dos ídolos volverán a compartir una cancha. Con la responsabilidad de sacar a Boca adelante. Y demostrar que son historia viva...