domingo, 20 de marzo de 2011

Falcioni apuesta a los ídolos esta noche ante Olimpo: pone a Román aunque no está al 100% y espera que Palermo corte la sequía...


No hay uno sin el otro. Son capítulos centrales en la historia de Boca. Juan Román Riquelme y Martín Palermo. El cerebro y el goleador. El 10 ya tenía su estatua en elaboración, ahora se viene la del 9. Para no hacer diferencias. Un monumento para cada uno. Justo ahora que vuelven a reunirse para llenar las necesidades xeneizes. El que vuelve para colaborar con su juego, su visión, sus pases. Y el que necesita de ese juego, esa visión, esos pases para retomar su poder de fuego. Historia viva. Esta noche ante Olimpo, a partir de las 20.15 en la Bombonera.

“Hoy, Martín, Román y Battaglia tienen historia y presente con mucho para dar todavía”, explicó ayer Julio César Falcioni, en el programa Dos de Punta, consciente de la importancia de estos referentes que se vuelven a juntar entre los 11, que la gente ovaciona a fondo cada vez que aparecen en la cancha y que son la esperanza de la resurrección.

Por toda esa historia que todavía cuenta con un buen presente es que los dos ídolos se hicieron merecedores del bronce en actividad. Falcioni no puso a Riquelme contra All Boys y la Bombonera se hizo sentir, lo castigó. Si hasta Maradona pagó por haberse enfrentado con Román, cuando todo el estadio se inclinó a favor del símbolo actual que tiene su monumento casi terminado. “La escultura está muy avanzada”, cuenta Martín González, uno de los impulsores del proyecto.

Ya sabe Falcioni, en consecuencia, lo que es tocar a Román y por eso no duda en ponerlo aunque no llegue en plenitud (no juega desde la 1ª fecha ante Godoy Cruz) y tal vez no aguante todo el partido... “Lo pongo porque trabajó bien en la semana con el resto de los muchachos. Veremos si está o no al 100%. Jugó dos veces en seis meses, es difícil en esas condiciones rendir igual los 90 minutos. Pero él es muy importante para dejarlo en el banco”. Si las dos derrotas consecutivas no se hicieron sentir en la semana, justamente fue porque quedaron olvidadas debajo de este esperado regreso a las canchas...

Y con el Loco pasa lo mismo. Es otra idolatría intocable, que ahora tiene también un proyecto de estatua. “Tendrá una altura de tres metros, un centímetro por cada gol, y lo mostrará festejando, con los brazos en alto”, explica Damián Biagetti, el fanático de 25 años que lleva adelante la idea.

Con esto queda claro que por más murmullo que pueda haber cuando el 9 no le acierta al arco (no la mete desde la última fecha del Apertura, 1-1 ante Gimnasia), no hay hincha que se atreva a cuestionarlo en voz alta. Saben que el goleador en cualquier momento puede silenciarlos. “¿Si tiene espalda para bancarse esta sequía? No es la primera vez que le pasa. Y como es Martín, en un momento se le abre el arco y la vuelve a meter de cabeza de 50 metros como con Vélez”, agregó el técnico.

Esta noche en la Bombonera, los dos ídolos volverán a compartir una cancha. Con la responsabilidad de sacar a Boca adelante. Y demostrar que son historia viva...

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