domingo, 18 de julio de 2010

Por qué los hinchas de Boca deberían confiar en vos?


Bueno, hoy no tienen muchas alternativas, je. Deberían confiar en el equipo más que en mí. Yo soy el loco que los tiene a cargo. Bah, parezco loco, pero no lo soy. Que la gente no se asuste. Se me trajo por algo que hice bien en otros lugares y que lo puedo repetir en Boca.

-Hace mucho tiempo que un técnico no da dos vueltas olímpicas en un mismo año...

-Sí. Me lo han dicho, pero esa estadística no me conviene, así que no la voy a contabilizar.

-¿Estás armando un Dream Team? -Se está armando un muy buen equipo, pero se fueron más jugadores de los que se están trayendo, eso hay que dejarlo claro. Todos entienden que necesitamos ser campeones. Se van a hacer todos los intentos. Pero en la Argentina está la sensación de que el único que sabe es el técnico campeón y no es así. Ser campeón no me hizo mejor entrenador.

-No será un Dream Team, pero la sensación es que tenés un Fórmula 1...

-Boca es un tractor. Y tiene que pisar a todos. Yo tengo que hacerlo funcionar.

-¿Y te da miedo chocar el tractor? -Cuando chocás con un tractor, es complicado. Así que esperemos no chocarlo. Si tuviera miedo, no hubiera agarrado.

-¿Querés ser ídolo? -No me gusta ser ídolo. Los ídolos son ejemplos y yo no lo soy de nadie.

-Más allá del dinero, ¿qué te atrapó de Boca? -El fanatismo, la camiseta, la historia, la gloria.

-¿Vas por la gloria? -Todos vamos por la gloria. Como han querido todos los entrenadores que pasaron por acá...

-¿Te gustaría quedarte a vivir en Boca? -No sé si a vivir, soy un tipo que no se mantiene mucho tiempo en un lado. Pero la verdad es que Boca es un lugar para quedarse a vivir. Siempre les digo a los jugadores que valoren estar acá, porque es para privilegiados. Y yo también.

-¿Qué te dicen los hinchas en la calle? -Me dan cariño, dicen que tenemos que salir campeones. Hasta los de River me tratan con respeto.

-¿Ya viste el fixture? -Sí.

¿Sabés cuándo juegan con River? -En la 14, ¿no? -¿Te obsesiona ganarle? -Sé que es importante, pero no me gustaría que fuera el único objetivo. Si vos me decís que voy a perder con River pero salir campeón, firmo. Sé que el hincha de Boca le quiere ganar, pero también quiere el campeonato. He jugado en River y sé que ese partido es una experiencia única. Y creo que es mucho mejor verlo en la cancha de Boca que en la de River. El público se siente más, la cancha de Boca se te cae encima.

-¿Y firmás para salir campeón jugando mal? -No. Porque no queda en el recuerdo. Y yo quiero ser recordado, quiero quedar en la historia de Boca. Recuerdan mucho más a los equipos que juegan bien que de los que ganan campeonatos.

-El jueves dijiste en la práctica: “No sufran, esto es para divertirse”. ¿Y vos cómo la llevás? -Yo el fútbol lo disfruto, no lo sufro. Y disfruto de ser el técnico de Boca. Cuando la gente empieza a sufrir, deja de gozar, salvo que sea masoquista. El jugador sufre porque le dicen que tiene que poner huevos y correr. No todos tienen que poner huevos. Un equipo tiene diferentes características. No todo es lírico ni todo es huevo. Yo quiero un equipo con huevo y con juego.

-Cappa dijo que quiere que su River juegue como España, ¿vos cómo querés que juegue tu Boca? -No quiero que juegue como España, quiero que juegue como Boca. Como lo ha hecho siempre, con diferentes matices. Boca está entre los clubes más importantes del mundo y acá sí que ganar es lo único para la gente. Mis equipos han jugado siempre igual, con diferentes resultados. En el único lugar donde no se vio fue en Independiente y ahí no estaba el convencimiento de poder hacerlo. Hay gente que está preocupada por el esquema, dicen que Boca nunca jugó con tres atrás. Ya hemos jugado dos partidos y yo desafío a esa gente a que me diga cuántos mano a mano tuvimos. Nosotros defendemos con tres, que en realidad son siete, con los dos carrileros y los dos 5. No quiero cambiar a Boca. Sería un tonto, pero me trajeron por lo que hice en Argentinos. Y además, a lo largo de su historia, tuvo diferentes estilos de técnicos: Lorenzo, Menotti, Bilardo, Bianchi.

-¿España es el ejemplo a seguir? -No. Estoy en contra de seguir al último que salió campeón. Hace cuatro años todos querían seguir a Italia. Es bueno seguir a todo el que juegue bien.

-¿Te gustaría que Boca juegue como el Barsa? -No. Tenemos gustos diferentes.

-¿Gustos diferentes? -A la gente del Barsa le gusta que su equipo juegue bien y a veces que no gane, y no putean. Boca es ir e ir y ganarte así.

-¿Existe el Borghismo? -Sería muy canchero decir eso. Mi fútbol es una copia de varias cosas. Aprendí de técnicos que pensaban como yo y de otros que no. Es como si leés a Borges y no te tiene que gustar Sábato. Y no es así.

-¿Se te puede comparar con Bielsa? Los dos imponen su sistema por encima de los nombres...

-¡Eh! No me gusta que me comparen con Bielsa. Porque pienso completamente diferente, sin ser irrespetuoso. Mi sistema necesita nombres, yo no creo que el sistema vaya sobre los hombres. Hay que convencer a esos hombres de ese sistema. Si no tuviera los nombres, tal vez no lo podría hacer.

-¿Por qué los jugadores se enamoran de vos? -(Risas) No sé, se me va a complicar con mi mujer si ponen eso. Me gusta el buen humor, pasarla bien. Hay tiempo para todo. Para ser serio y para divertirse. Argentina se ha hecho un país extremista. Si te reís mucho sos un payaso y si no, sos un tonto serio.

-¿Hacés chistes para relajarte o te sale? -Me sale naturalmente. A veces esos chistes son ironías que la gente no entiende. Mi mujer me dice que tengo una gran virtud: putear a alguien y que no se ofenda. Les dije a los jugadores: mi tono de voz no cambia nunca. Les hablo igual, vayan ganando o perdiendo. No soy un arengador, no doy arengas. Creo en el hablar y convencer.

-¿Por que mirás los partidos tan tranquilo? -Justamente, porque tengo que mirarlos. Los clubes no contratan hinchas, contratan técnicos. El Mundial me dejó muy contento: futbolísticamente fue malo, pero vimos que la mayoría de los técnicos no se ponen a correr al costado de la cancha y a gritar. Son personalidades.

-¿La gente te considera un lírico en el trabajo? -Hay mucha gente que piensa que yo dirijo como jugaba. Y no es así. Esto es como la mina a la que juzgás por cómo se viste. Si se pone pollera larga, es un poquito tímida, pero después le sacás la pollera y se enciende.

-Con los refuerzos que llegaron se está armando un grupo nuevo, ¿pero te asusta el famoso vestuario de Boca? -Hasta ahora han sido dóciles. He estado en muchos grupos, experiencia tengo. El vestuario es un lugar privado de los jugadores, yo no voy a entrar. No pretendo que sean amigos, en 15 años de profesional debo tener cuatro o cinco amigos, después tengo muy buenos compañeros.

-Es verdad, han sido dóciles, pero aún no están Riquelme ni Palermo.

-Bueno, pero no deben ser dos monstruos que entran con pistolas y látigos. Son jugadores grandes, importantes, pero tendré una forma de llegarles. Son tipos que han convivido muchos años y dentro de la cancha he visto que se la pasan, que se abrazan. Esperemos que los dos sean muy importantes en el equipo que estamos armando.

-¿Qué pasa si perdés los primeros partidos? -No puedo vivir pensando que puedo durar dos o tres meses. Mi trabajo va a durar lo que merezca. Yo no me voy a meter en ningún lugar donde no me quieren, ni aun en mi casa. El riesgo lo corremos todos.

-¿Es el riesgo más importante de tu vida? -No. El riesgo fue Argentinos. De una campaña no buena en Independiente pasamos a pelear el descenso, ahí sí corría el riesgo de que me vaya mal y no trabajar más.

-Dijiste una vez que Argentinos era la gordita del boliche, ¿y Boca? -Boca es el más guapo del boliche. Hay que ver si se lleva alguna mina.

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