viernes, 23 de julio de 2010

Boca luchó más de lo que jugó.


Entró en el roce, el partido se puso muy áspero y terminó con diez por la roja a Cellay. De todos modos, revivió con la entrada de Lugo y parecía a tiro del empate. Buscó pero no encontró los caminos y dejó el invicto de la gira.

Con intenciones pero sin muchas luces, Boca dejó una pobre imagen en su partido contra el Wellington. Duro y áspero, entró en un clima que no debió y dejó escapar el partido con desatenciones que deberá corregir.


Boca arrancó dominando poco a poco el inicio del partido. Los primeros minutos fueron parejos, pero Cañete se las ingenió para crear una situación clarísima en las que el derechazo cruzado se le fue por centímetros. También tuvo una buena Mouche pero la pelota quedó mansita para el arquero.

Sin embargo, el Wellington se juntó bien por derecha, tocó rápido y sorprendió con un centro largo que Dilan Macallister convirtió en gol. La reacción de Boca no se hizo esperar y otra vez estuvo cerca a través de los pies de Cañete y Mouche pero les faltó puntería.

El partido se puso áspero desde los dos lados. Boca siguió con el control de pelota y todo su fútbol dependió de Cañete. Al pibe le faltaron socios y las llegadas se dieron por remates de afuera del área. Un tiro libre suave de Mouche y otro zurdazo de Cañete para cerrar un primer tiempo no muy bien jugado.

Boca salió en el segundo tiempo con mayor decisión, pero las ideas estaban siempre en los pies de uno solo, Cañete, y entonces se le hacía difícil llegar al empate. Los cruces del primer tiempo crecieron. Cellay ya había ido fuerte , pero entre Méndez e Insaurralde se ganaron amarillas de esas que si eran rojas, pocos se quejarían.

Más enfocado en las patadas que en el juego, la defensa durmió y el Wellington amplió la distancia. Cellay no cerró bien, el centro lo sobró y Durante cabeceó sin potencia. García no reaccionó ante una pelota controlable y Boca quedó más lejos. Encima, las patadas no pararon. Cellay bajó de atrás a Ifill. El delantero lo encaró, cabeza mediante, y el capitán argentino entró en el juego y terminó expulsado.

El Wellington siguió también buscando con el ingreso del argentino, ex San Lorenzo, Totó Cornejo. Rápido y picante, generó peligro. Pero la entrada de Lugo le dio vida a Boca. El pibe, por la banda izquierda, se supo filtrar más de una vez. En una de sus corridas generó el gol de Boca. Su remate fallido terminó siendo gol en contra de Durante para que la ilusión del empate estuviera viva.

No le alcanzó. En una actuación que no dejará los mejores recuerdos, Boca fue intención sin muchas ideas y así dejó el invicto de la gira.

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