jueves, 10 de febrero de 2011

Falcioni exigió a sus muchachos, los retó cuando algo no le gustaba y probó variantes para su equipo ideal.


"¡Pablo, tenés que patear! ¡No me importa si la tirás allá arriba!”. El grito de Julio Falcioni se escuchó en toda la Bombonera. Pablo Mouche acababa de hacer un enganche de más y de terminar la jugada con un pase atrás cuando el técnico se puso como loco, cortó la jugada y pegó el grito. Enseguida, fue hasta donde estaba el delantero, le hizo repetir la jugada y le exigió que se guardara esos excesos que no le gustan, que enganchara hacia al medio con zurda y buscara inmediatamente el arco. La repetición terminó en gol.

Falcioni siente que su nuevo Boca necesita rodaje. Más después de haber jugado todo el verano con una formación con un mediocampo distinto. No quiere correr riesgos en el debut oficial ante Godoy Cruz y por eso, tanto entrenamiento en esta semana. Tres horas con trabajo táctico un día, 53 minutos de fútbol al otro contra los suplentes de más jerarquía y tal vez 70 más hoy. En las dos jornadas cumplidas hasta ahora, el técnico paró el mismo equipo, su equipo ideal. Y se la pasó dando indicaciones. Incluso a los de afuera, para que la cancha luciera hasta con los carteles de publicidad, custión de que sus muchachos calcularan espacios y sacaran referencias.

La presencia, el manejo y la distribución de Somoza resultó lo mejor del ensayo, junto con el rato final de Román, lo que puede dejar más tranquilo al técnico. El Flaco se hizo dueño de la pelota, casi paso obligado por sus pies. Se la dio a Erviti, se la dio a Riquelme, también a Battaglia, tratándose de retomar la posición de volante por derecha pero con buena llegada al área. Y metió un pase de gol mejor que cualquier otro: apenas saliendo del círculo central, lo vio a Palermo en la medialuna y se la dio al pie; la pelota le volvió y, como venía, sacó el pase profundo para Mouche, quien definió cruzado al segundo palo de Lucchetti.

“Dale, dale ahí”, insistió seguido Pelusa, marcando el sector en la cancha en el que quería que su equipo presionara. Se lo pidió mucho a Clemente y también a Calvo. Lo mismo reclamó después del primer gol. “A presionar cuando salen del medio”, pidió. Y después vino el enojo con Mouche, “Fácil, fácil”, le gritó también Riquelme al delantero, unos minutos después que el DT.

Después de los 30 minutos del primer tiempo, Falcioni quiso probar variantes y metió a Lucchetti por Javier García, Fabián Monzón por el Pampa Calvo (Clemente pasó a la derecha) y Rivero por Erviti. Pero enseguida, después del gol de Orfano a los 14’ de la segunda parte, hizo volver a Erviti en reemplazo de Somoza, puso a Battaglia de volante central y Rivero por la derecha. Así, a los 19, llegó el segundo gol. Y cuatro minutos después, se terminó el ensayo. ¿Para qué más?

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