sábado, 17 de septiembre de 2011

Como el campeón de Ischia, este Boca suma 14 puntos al cabo de las primeras seis fechas.


Como el campeón de Ischia, este Boca suma 14 puntos al cabo de las primeras seis fechas. ¿Podrá repetir?

Parece que fue ayer, 2008. Pero en fútbol, tres años se acercan a la perpetuidad. Más en Boca. Más en ése Boca. La campaña del último equipo campeón del Xeneize fue tan episódica, estuvo tan saturada de anomalías con peso histórico, que seis meses parecieron seis años. El último campeonato queda tan lejos, sí, pero tan cerca a la vez. Ya no hablamos ahora de tiempo, sino de números y algo más. De números, porque a esta altura del campeonato, terminada la sexta fecha de aquel Apertura, el equipo que dirigía Carlitos Ischia acumulaba 14 puntos, con cuatro juegos ganados y dos pardas. ¿Te suena? Sí, idéntico recorrido al de este Boca de Julio César Falcioni. Y estaba segundo, no primero.

Si la gente buscaba alguna razón más para ilusionarse, ahí la tiene. Claro que al registro estadístico hay que darle un contexto para que la confrontación de un equipo y otro tenga validez histórica y sea elocuente para el caso. En un principio, en aquel momento la eventualidad también lo puso a Riquelme como líder absoluto del equipo. Rápidamente nos remitimos entonces al contrapeso que siempre fue Palermo: en el Apertura 2008, el Loco se rompió por segunda vez en su carrera los ligamentos cruzados de la rodilla derecha recién en la tercera fecha ante Lanús y se perdió el resto del recordado torneo del triangular final con San Lorenzo y Tigre. Martín le dejaba su lugar a un novel de la cantera, un tal Lucas Viatri. Hoy, con Palermo recién retirado, la historia se repite con un Lucas mucho más fogueado.

Otro punto a favor: difícilmente estallen a mitad de campeonato internas con la crudeza del affaire Riquelme-Cáceres. O del propio Ischia con Caranta. Y sin Palermo en el plantel, por qué no decirlo, la evidente tensión con el 10 en el vestuario se templó. Esta vez las disputas más descarnadas se ven arriba: las elecciones a presidente con postulantes cruzados en la actual CD no ayudan (en 2008, la muerte de Pedro Pompilio fue post electoral). Yendo al juego, salvando el esquema clásico que es el mismo, también aparecen diferencias. Porque Ischia terminó jugando con un doble nueve, con Figueroa acompañando a Viatri. Y, aunque Cvitanich no sea el clásico segunda punta que va por afuera, tampoco es un hombre de área como Lucho. Pero había equivalencias funcionales: uno de los dos laterales, con mayor capacidad de marca (Morel antes, Roncaglia hoy), y otro con más proyección (Ibarra y Clemente). Un cinco definido (Battaglia y Somoza). Uno de los volantes por afuera con tendencia a cerrarse (aquel Vargas, este Erviti) y otro, el que ocupa la banda del lateral de marca, con más oficio de carrilero para ir hasta el fondo y tirar el centro (Dátolo y Rivero).

Claro, todo y todos alrededor de Riquelme. Eso sí, el punto de despegue para el sprint final arrasador del equipo de Ischia ya no podrá ser el mismo: este año, River no está.

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