domingo, 20 de febrero de 2011

Mouche la sigue rompiendo: metió el gol y fue una de las figuras del equipo de Falcioni.


“Lo habíamos practicado en la semana”, dijo por la asistencia de García.

Pablo Mouche volvió a demostrar que puede ser el siete bravo de Falcioni. Mientras se discute sobre el cambio de esquema y de nombres en el equipo, el punta elimina cualquier tipo de dudas en la delantera: el acompañante de Palermo está. Después de un verano lleno de vaivenes, en el que estuvo a un paso de irse a Inglaterra y hasta se vio tentado por su ídolo Guillermo para reforzar a Gimnasia en la lucha por el descenso, Mouche tuvo un arranque de campeonato que responde a la confianza que le depositó el DT (le pidió expresamente que se quede para pelear un lugar, cuando los dirigentes buscaban otro delantero): fue lo mejor de su equipo en la derrota frente a Godoy Cruz y ayer mantuvo el nivel y hasta metió el gol que le permitió a Boca sumar sus primeros tres puntos en el Clausura.

“Vale mucho esta victoria, sobre todo después de lo que se habló en la semana. Vinimos a buscar la revancha y lo pudimos sacar adelante”, afirmó luego del partido. Más allá del gol (pudo haber convertido antes, pero Aveldaño se lo sacó en la línea), se lo vio movedizo y generando un dolor de cabeza permanente para los defensores de La Academia. Fue el encargado exclusivo de generar desequilibrio en el área rival, moviéndose alternativamente y con libertad por cualquiera de las dos bandas. Además, colaboró defensivamente cuando Racing buscaba el empate sobre el final del partido, bajando hasta juntarse con la línea de volantes.

La única deuda pendiente es que le faltó fluidez y profundidad a su dupla con Martín Palermo, a pesar de haberse buscado mutuamente durante varios pasajes del partido. Sobre el final, el entrenador dispuso su salida, en el que se vio reconocido mediante aplausos por toda la gente que se acercó al Cilindro.

Con la felicidad propia por su nivel, se permitió hacerle un mimo a Javier García por su participación en el gol de la victoria, en el que después del saque del arquero corrió 40 metros con la pelota y definió por debajo de las piernas de De Olivera: “Fue un pase bárbaro, lo habíamos practicado en la semana y por suerte pudo darse”.

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