viernes, 25 de febrero de 2011

Erviti fue arrastrado por el efecto cascada: la decisión parece menos futbolística que política.


JC saca al 10 pero también a "su" jugador...

La caída de Riquelme tuvo un inesperado efecto cascada: Walter Erviti tampoco estará entre los titulares. A pesar de haber cumplido con la suspensión que arrastraba desde el torneo pasado (postergada por el 225 que el DT pidió en la primera fecha), el volante no estará entre los 11, aunque para él sí habrá un lugar en el banco de suplentes.

El argumento de Julio Falcioni es, en primera instancia, inapelable: banca al equipo que más lo conformó y al que mejor le respondió. Sin embargo, parece un castigo exagerado para Erviti, que apenas jugó un partido y no completo.

Es cierto: fue en el debut, aquel 1-4 frente a Godoy Cruz madre de todas las crisis de estos días. Pero el volante metió el único gol del equipo y recibió un cálido aplauso del entrenador cuando dejó el campo, un rato antes del final.

JCF probó esta semana una formación clásica suya, un 4-4-2 en el que Walter era el mediocampista por izquierda y (con razón) no quedó conforme. Ayer paró en ese puesto a Colazo, quien se destacó en el verano y cumplió contra Racing. Ahora bien: ¿ése es el puesto por el que compite Erviti? La realidad es que Falcioni, en Banfield, lo hizo jugar de doble 5 y destiló puro jugo de fútbol de sus pies. Sus competidores serían, entonces, Somoza y Battaglia. El primero es, para Falcioni, parte de la columna vertebral. A Seba, en cambio, está tratando de acomodarlo sin demasiado éxito sobre su rendimiento. ¿Pero era el día para cargarse a otro histórico? La ausencia de Erviti parece más política que futbolística: saca tanto a Román como a su jugador fetiche. Y es, también, una manera de cuidarlo: todos los ojos iban a estar puestos en él.

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