lunes, 1 de noviembre de 2010

Reportaje al Melli...


El Melli dice que está preparado para el final de su carrera como jugador y, desde los Estados Unidos, hace el balance con Olé. "El del sábado puede ser mi último partido".

Si es el sábado, ¿estás preparado?

- Sí, por una cuestión de edad, por todo lo que ya viví. El del sábado puede ser mi último partido, es así. Esta semana tengo una reunión con el presidente del Columbus, el mismo que me fue a buscar a mi casa. Y después de eso, y de cómo termine el torneo, lo decidiré. Pero en el día a día cada vez voy teniendo menos ganas de seguir.

-¿Ya lo sentís?

- Es lógico a los 37 años. El día a día desgasta y pasás a necesitar el apoyo del club, de tus compañeros y también de un gran entendimiento con el técnico para seguir más allá. Desde lo físico todo cuesta más. Por eso entiendo que el momento de dejar está cerca. Veremos también qué pasa en la reunión y el sábado en la serie contra Colorado (0-1 en la ida).

-¿Te quedaste más de lo que pensabas en Estados Unidos?

- Sí. Vine para jugar un año y retirarme. Y ya voy cuatro.

-¿Y qué provocó eso?

- Que me sentí cómodo enseguida, que jugué mucho, lo que más necesitaba, y que lo deportivo fue siendo un estímulo también. Logramos un título, el año pasado ganamos la temporada regular aunque fuimos eliminados rápido en los play off y ahora perdimos el primer partido, pero el sábado tenemos la revancha de local y confiamos en llegar otra vez a la final.

-Y a lo deportivo se sumó lo social.

- Es cierto. Con mi familia nos sentimos muy cómodos acá. Vivís tranquilo, seguro, no te falta nada. Mi hijo mayor, Máximo, tiene seis años, sale de casa y espera el transporte escolar en la esquina. No hay miedos. Y tampoco existen presiones. Ni en lo profesional ni en la vida diaria.

-¿Y cómo manejaste bajar a cero las presiones que impone Boca?

- Porque más allá de lo que establezca el medio en el que jugás, la presión más alta es la que se impone uno. Y en este contexto, la fui sosteniendo a mi manera. La diferencia, acá, es que cuando no podés ganar y perdés, no tenés que soportar la presión extra del periodismo o de los hinchas.

-¿En qué aspecto hiciste la diferencia jugando en aquella liga?

- En ir para adelante, que creo que es el mayor poder del jugador argentino y brasileño. En esa actitud, en lo cerebral. Al comienzo no me entendían algunos pases que yo daba, mis compañeros eran más bien tácticos, porque es el aprendizaje que traen de las universidades. Pero enseguida nos fuimos conociendo.

-Así como estás hoy, ¿podrías jugar en el fútbol argentino?

- No lo sé.

-¿Qué pensás?

- Tendría que entrenarme y ver. Porque más allá de las condiciones innatas, tiene que haber un acompañamiento físico, sobre todo para dar respuestas al ritmo del fútbol argentino. A pesar de que se lo desprecia, es una liga que está entre las cuatro o cinco mejores.

-¿Fuiste más de lo que soñaste ser?

- Nunca analicé cuánto fui o cuánto dejé de ser. Traté de vivir cada momento de mi carrera con la responsabilidad de dar lo mejor. Lo evaluaré más adelante.

-¿Y ganaste más de lo que creías?

- Sí. Cuando llegué a Boca sólo pensaba en ganar un torneo local, que era algo por lo que el club estaba desesperado. Nadie esperaba lo que llegaría después a nivel internacional. Luego sí, cuando nos dimos cuenta el potencial de equipo que teníamos.

-¿Boca fue el Mundial que no jugaste?

- Boca colmó todas mis expectativas como jugador. Y no sólo una vez: tres o cuatro veces. Boca fue todo para mí, pero me hubiera gustado jugar un Mundial.

-¿Te quedó pendiente?

- Seguro. Aunque reconozco que en su momento también había delanteros de un gran nivel, como Ortega, Caniggia, Batistuta, Crespo, el Piojo, mismo Palermo, Balbo... Eso y ganar un título con Gimnasia fueron los sueños no cumplidos.

-¿Y Europa?

- En este aspecto, fue una decisión mía. Yo reconozco que para algunos triunfar en Europa puede tener más valor que diez años en Boca. Pero yo sé que si me hubiese puesto duro, habría jugado allá. Aunque no hubiese ido inicialmente a equipos que me habrían gustado.

-Siempre se te valoró que priorizaste lo deportivo sobre todo.

- A mí me marcó una frase de Griguol, cuando el Mallorca ya había decidido llevarme. Hablé con Delmar, el presidente de Gimnasia, y me dijo: “Decidí vos”. Hablé con el Viejo y me dijo: “Vos no te tenés que ir al Mallorca, tenés que ir al Bayern Munich”. Me hizo ver una situación que siempre tuve presente. Luego me pude ir al Napoli, a la Real Sociedad, pero en ese momento estaba más cómodo en Boca.

-¿Qué club hubieras elegido para jugar?

- Milan, Barcelona, Real Madrid... Ojo, no sé si hubiese triunfado ahí, pero pienso que me habría ido bien.

-En este repaso, hablaste de tus dos clubes en Argentina. Por partes, ¿cómo vivís lo que le pasa a Gimnasia?

- Es una situación muy incómoda. Lo sufro. Pero la cosa está cada vez peor y para muchos pareciera que el responsable soy yo, que hace 13 años que me fui. Nunca escondí lo que pensé: los últimos diez años fueron nefastos. A Gimnasia le fundieron el alma.

-¿Cómo ves el tema electoral? En una lista está el Beto Márcico como manager.

- Cualquier cosa que diga de ese tema puede condicionar para bien o para mal. La realidad es que los dirigentes que pasaron nunca asumieron la responsabilidad del daño que le hicieron al club. Y que es de por vida. Insisto: pareciera que la culpa la tienen los ex jugadores. Yo hace seis años que no puedo ir a ver a Gimnasia al Bosque. La última vez fue en el 2004.

-¿Vas a volver algún día, ya en otra función?

- Claro, cómo no voy a volver. Si hay alguien que jamás le hizo un mal a Gimnasia fui yo.

-¿Y Boca?

- Necesita un respiro. En algún momento tenía que vivir esto. No hay equipo que se mantenga diez años ganando todo. Nosotros lo hicimos. Pero no fue normal. Hay que saber transitar esto con tranquilidad y manteniendo al técnico. Borghi tiene que seguir hasta el 30 de junio. Ni siquiera los primeros partidos del torneo que vienen tendrían que ser un detonante.

-No parece fácil eso. El propio Borghi abrió la puerta para irse.

- Pero tendría que salir de los directivos. Y me parece que también tuvo que ver cómo preguntó el periodismo. Ante la dualidad, antes que la consulta del por qué está el hasta cuándo.

-¿Boca se reforzó bien para vos?

- Tiene buenos jugadores. Después está en el técnico agruparlos bien. Y en los jugadores tener la inteligencia para adaptarse a lo que pretende el DT.

-Mucho se habló del sistema de tres atrás.

- Sí, y no puedo creerlo. Seamos varones, con cuatro o con tres es lo mismo. Hablemos de fútbol. ¿Cuántas campeonatos Boca jugó con cuatro y no fue campeón? -¿Pero puede pasar que el jugador no se sienta cómodo con un esquema de juego? - Yo creo que el jugador se debería adaptar rápidamente a un esquema. Más allá de cumplir con una características, tiene que ser inteligente. A nosotros nos pasó de jugar con tres delanteros, como Tevez, Delgado y yo, o con dos con Palermo en el área. Para defender es lo mismo. Sobre todo cuando Boca inició el ciclo jugando así, no es que cambió a mitad del torneo.

-¿Cómo ves a River?

- Hay que entender que no está peleando por el descenso por culpa de Cappa sino por los torneos anteriores. A pesar de que hace seis partidos que no gana, mereció más. Pero a medida que vaya pasando el tiempo y no consiga escaparse de los de abajo, le va a costar, porque la presión va a ser otra. Y así como para ganar campeonatos se necesita de jugadores especiales para luchar por salir de esa zona también.

-¿Qué partido imaginás que será el clásico?

- Se puede dar un partido abierto, porque se trata de dos equipos que van a salir a atacar y de dos técnicos que imponen una idea ofensiva. Con la vuelta de Riquelme, Boca va a tener un refuerzo importante.

-¿En qué momento vas a ser el DT de Boca? -

Hoy no lo sé. Me gustaría serlo en el futuro, pero uno no puede determinar cuándo si son decisiones de otros.

-Pero habiendo estado tan cerca varias veces, la certeza debe estar.

- Pero yo no puedo salir a decir algo para inclinar a que alguien me elija. Son decisiones de otros. En su momento Ameal me consideró. También Macri y Pompilio. Pero en esos casos yo tenía la cabeza más como jugador que como técnico.

-Del técnico que se viene al que se fue de la Selección. ¿Cómo evaluás el papel de Maradona en el Mundial?

- Bien, me gustó la energía que le transmitió al equipo. Hacía mucho que no había una Selección tan unida a la gente. Y en lo deportivo, ganó bien los partidos que tenía que ganar y al final perdió contra una potencia. Ahí tenés un resultado 50% a favor y 50% en contra. Lo que pasa es que a veces la gente piensa que Argentina tiene que salir campeón por ser Argentina. Y no es así.

-¿A Diego se lo criticó más de lo debido?

- Sí, lo criticaron por haber quedado eliminado y por ser Maradona. Fue más una crítica hacia él que hacia la Selección. En un momento parecía que no había pasado primera ronda. Y quedó eliminado contra Alemania, una potencia, no contra Suecia. O contra un rival inferior.

-Lo que pasa es que la salida de Sudáfrica fue muy contundente.

- En un Mundial te pueden ganar 4 a 0 ó 1 a 0 que es lo mismo. No duele más si te quedás afuera igual. Si estás jugando un torneo y perdés todo los partidos 4 a 0 es otra cosa. El primer tiempo fue parejo, después sí Alemania en los últimos minutos lo mató.

-¿Te hubiese gustado que siguiera?

- Sí, por lo menos hasta la Copa América debió seguir Diego para después sí analizar su ciclo de cara al comienzo de las Eliminatorias. Y si no era él, el hombre era Bianchi. Maradona, porque había acumulado un Mundial de experiencia y porque volvió a unir a la gente con la Selección. Y Bianchi, porque lo ganó todo de ida y de vuelta.

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