lunes, 13 de junio de 2011

Palermo se despidió de la Bombonera y se llevó un souvenir especial. “Es muy significativo para mí y lo voy a tener para el resto de mi vida”


Una y otra vez. Y otra. Y una más. Fueron exactamente 236, cifra récord para que Martín Palermo sea el máximo goleador de la historia de Boca. Y en la Bombonera, su segunda casa, gritó 129. Mucho más que un optimista del gol. Entonces, bien merecido tuvo su regalo. El Titán, en su último partido en Brandsen 805, se llevó aplausos, lágrimas y un souvenir especial: el arco, ese que daba a La Doce, fue levantado de su base y entregado al 9. “Conviví 19 años de mi carrera soñando y viéndolo en mi cabeza cada vez que me acostaba y pensaba en un partido. Es una referencia. Y poder llevarme el arco de la Bombonera es algo único”, dijo un Palermo emocionado y sorprendido.

“Es un poquito grande para llevarlo a casa. No se dónde lo voy a poner”, largó Martín, conmovido por el atípico obsequio. Y recordó: “Debe haber muchos goles en ese arco. Es muy significativo para mí y lo voy a tener para el resto de mi vida”. El homenaje luego del 1-1 ante Banfield estuvo marcado por todo lo que Palermo le dio a Boca. Sus goles fueron la mejor forma de retribuir el cariño y la confianza que el mundo Xeneize depositó en él. El pasado es rico por donde se lo mire y no tiene límite de género o edad. “Ver a la gente llorando, gente grande, gente chica… Recibir tanto afecto y tanto cariño supera a cualquier momento que viví. No hay palabras para expresar lo que me hicieron sentir”, agregó MP.

También hubo palabras de agradecimiento para Maradona, que volvió a su palco después de más de dos años. “Que esté Diego, que se vino especialmente de Dubai, es gratificante por lo manifiesta siempre hacia mi persona”, tiró Martín, que tampoco se olvidó de Guillermo y Bianchi, dos que aparecieron en el video del final y recibieron aplausos desde toda la Bombonera. Para cerrar, fiel a su estilo, contó que más allá de la fiesta, su deseo era ganar y el profesionalismo todavía vive. “A La Plata voy a ir porque soy profesional y tengo que estar con mis compañeros hasta el último partido. Conozco la situación difícil de Gimnasia, pero también se despide un amigo y quiero estar”, expresó, dejando en claro que estará frente al Lobo de Barros Schelotto, su ex socio dentro de la cancha. Sí, nos quedan 90 minutos más de Palermo.

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