miércoles, 30 de noviembre de 2011

Seba no juega desde marzo, pero Falcioni quiere ponerlo para que sume otra estrella.


Corre, toca la pelota, vuelve a correr. El kinesiólogo Rubén Araguas le hace la segunda. Así es el día a día de Sebastián Battaglia. Desde hace ocho meses, una osteocondritis en el tobillo derecho (fue operado) lo tiene afuera de las canchas. A él, que es de los jugadores más ganadores de la historia de Boca, le tocó mirar esta campaña (casi) consagratoria desde la platea. Aunque en el cuerpo técnico anda dando vuelta una idea: darle minutos en este Apertura para hacerlo partícipe y, de paso, ayudarlo a ser el N°1 en títulos: suma 16, igual cantidad que Guillermo Barros Schelotto.

¿Cuál es el principal problema? Al volante central le falta ritmo de competencia. Su último partido oficial fue ante Olimpo, por la sexta fecha del Clausura, el 20 de marzo de este año. En ese torneo sólo alcanzó a jugar cinco partidos...

Y hay algo que Battaglia no quiere: beneficencia. Si juega, desea hacerlo porque se recuperó. Y no saltar a la cancha sólo por sumar un título más. Al fin y al cabo, con 31 años (cumplió el 8 de este mes), si está bien físicamente, contará con otras oportunidades de dar una vuelta olímpica. Pero si todo se da como se cree (que el domingo Boca es campeón), quedarían otros dos partidos -Arsenal y All Boys- para tener un gesto con Seba. De él depende.

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