martes, 21 de septiembre de 2010

Pichón de Seba, que no se le ocurra sacarlo por favor...


Erbes jugó un gran partido ante Colón, Borghi lo elogió y en Boca lo comparan con Seba. “Ojalá me parezca”, desea.

Tras la consolidación de Sebastián Battaglia en Primera, en el semillero se vislumbraron varios candidatos con características parecidas, pero nadie asomó con chances reales de ser rotulado como “el sucesor”. Sí irrumpieron, en estos años, volantes centrales que se destacaron pero con otro estilo de juego. Primero, Gago. Después, Banega. Hubo algunos, como Benavídez, que pasaron fugazmente y sin trascender. Pero nadie mejor posicionado que Cristian Erbes. Si bien Pichi aún no se afianzó, en estos dos últimos partidos de la era Borghi demostró que es el más parecido a Seba. Hoy, es tan solo un proyecto. Un pequeño Battaglia.

“El es mi espejo. Un ejemplo a seguir para todos los chicos que venimos de abajo”, lo define Erbes a su socio en el doble 5. Y la copia de movimientos va más allá de los partidos. “De chico miraba a Sebastián y a Mascherano. Cuando empecé a practicar en Primera y lo tuve de compañero, me di cuenta de que uno debe ser profesional todos los días, no sólo los domingos”, lo elogia.

La cuestión es que ante Olimpo y, sobre todo, Colón, Erbes dejó de dar elogios para empezar a recibirlos. “No parece, pero él siempre está en todos lados”, fue el piropo del Bichi. Aunque no lo veamos, Pichi ya lleva 22 juegos en Primera. El pibe de 20 años, que debutó con Basile (todo un síntoma sabiendo que el Coco no era partidario de poner pibes), logró cierta continuidad con Alves en el Clausura. Claro que el mal rendimiento general de Boca conspiró con su afianzamiento.

En este ciclo jugó todos los amistosos de pretemporada pero hasta hace dos fechas no había sumado ni un minuto en el campeonato. Su confirmación como titular ante Colón fue un espaldarazo. Contra Olimpo había jugado por la suspensión de Medel. Como Gary volvía el domingo, se suponía que Marín iba a seguir de stopper. Pero Borghi retrocedió al chileno y mantuvo a Erbes en el medio. El pibe se lo retribuyó jugando un partidazo.

¿En qué se parece a Battaglia? Principalmente, en el orden. Se preocupa por los relevos, es sacrificado y pasa bien la pelota. ¿Qué le falta? El responde: “Un montón. Por ejemplo, aprender a correr la cancha. Es algo que voy corrigiendo con los partidos, porque al principio terminaba muy cansado de tanto correr”. Sobre Battaglia, agrega: “Seba no es de hablarte constantemente, pero te dice las palabras justas, lo necesario”. Lo dice Pichi. El pequeño Battaglia.

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