domingo, 12 de diciembre de 2010

Riquelme cumplió una promesa e invitó con un asado en el quincho del club a todos los pibes de la Quinta que acaban de salir campeones.


Los juveniles, locos por tener de cerca al ídolo.

Chicos, ¿quiénes patearon los penales?”.

Las mesas son largas, casi interminables. Están sentados disfrutando de un mismo asado los pibes de la Quinta, campeones el sábado pasado en su categoría, y varios jugadores de Primera, entre los que sobresale Juan Román Riquelme, que pregunta buscando terminar el excesivo respeto. Fue justamente el 10, en uno de esos gestos que suele tener con los más jóvenes, el promotor de este agasajo y el que se preocupó porque todos se sintieran cómodos.

El propio Riquelme, acompañado por Viatri, Javi García, Giménez, Méndez y Mouche, se encargó de pagar el asado, por una promesa que le había hecho a Nicolás González, jugador de la Quinta y también integrante del plantel de Primera. El entrenamiento matutino del sábado ya terminó y, vestidos de civil, los grandes hacen de anfitriones de los pibes. Ellos ya están en el quincho del club cuando los juveniles empiezan a llegar y con mucha timidez saludan a cada uno de los ídolos.

En una punta de la mesa aparece Pompei, por su cercanía a las Inferiores, junto al DT campeón, el Colorado Regenhardt, el mismo que en diciembre pasado dio la vuelta con la Reserva. En medio de los pibes están Sergio Araujo, Leandro Marín, Marcelo Cañete, Leandro Paredes y Maxi Scapparoni. Y a los seis grandes se les sumó Tito Noir, de regreso tras el préstamo en el Barcelona de Ecuador. Para todos ellos, desfilan por los platos chorizos, ensaladas, tiras de asado y vacío. El Tano Pascual, un hincha que es habitué de Casa Amarilla, y el Pata, un fanático de Tandil que sigue todas las pretemporadas, también forman parte del asado, por invitación de Román. La bebida es gaseosa común y light. Y el postre, helado de vainilla, chocolate y frutilla.

Entre bocado y bocado, aparece la admiración y el respeto, principalmente hacia Riquelme. Lo miran y ven una figura enorme, intimidante. Por eso, él busca romper el hielo. “¿Vos pateaste el primer penal?”, le pregunta al capitán, Nico González. Los pibes contestan en un tono casi imperceptible. “Lo pateó Genaro, es el goleador y me lo pidió”, responde Regenhardt. Y así, Román pregunta uno por uno quién se animó a patear para ganar el título por penales. “¿Vos atajaste alguno?”, le pregunta después al arquero. “Sí, el primero”, contesta. “Ah, se las dejaste fácil a todos”, completa el enganche, antes de cargar al Colo por haber puesto al 2 de 9 para buscar el empate que finalmente consiguió.

La despedida, con la panza llena y la promesa de que el título de la Quinta pronto se traslade a la Primera, es a pura música, con una canción italiana entonada por Pascual, ovacionado por todos al igual que esos juveniles que hace una semana dieron la vuelta olímpica. Un aplauso para el asador...

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