martes, 14 de diciembre de 2010

Palermo llegó a los 300 goles en su carrera, justo ante Gimnasia, pero no hubo festejos


Boca terminó con un pobre empate de local y cerró otro año malo en lo deportivo, sin títulos y sin motivos para brindar.

Cómo puede ser, en un deporte colectivo, que un solo integrante de un conjunto termine el año ganador pero no así su equipo? Boca y Palermo lo hicieron posible. El 2010 será inolvidable para el 9 y olvidable para los hinchas. Suena paradójico porque se supone que los goles del Titán contribuyen a la alegría grupal. Este año, sin embargo, se confirmó que esa ecuación ya no logra el mismo resultado. El Loco hizo el gol N° 300 en su carrera, como no podía ser de otra manera a Gimnasia, pero no le sirvió a Boca para llegar a Navidad al menos con una pequeña mueca de satisfacción. No sólo por el 1-1 final sino por un año muy pobre en lo deportivo, similar al 2009, lo que genera doble preocupación y bronca. Un período en el que se acentuaron las internas dirigenciales, se fueron técnicos antes de tiempo y se lograron récords... pero negativos, no como los de Palermo, el único ganador.

No hay dudas del triunfo del Loco. Es lógico que hubiese deseado volver a salir campeón con Boca, pero su año fue impecable en lo personal. En el primer semestre quebró el récord de Cherro y se convirtió en el máximo goleador de la historia del club. A mitad de año fue al Mundial, entró ante Grecia y convirtió un gol, algo que Messi no pudo. De paso, quedó en los libros como el jugador argentino más veterano en meterla en una Copa del Mundo. Ese hito influyó para conseguir otra victoria pero en los escritorios: Boca le renovó el contrato por un año más.

No terminaron ahí las buenas. El esquema de Borghi contemplaba un doble 9 por lo que nunca hubo polémica si debía jugar él o Viatri. El dibujo táctico se suponía que era ideal para Riquelme. Ausente Román por lesión, terminó siendo productivo para Palermo, con carrileros que trataban de desbordar para tirarle centros a él y con otro delantero de área como para que los rivales no estuvieron atentos sólo a su ya famoso optimismo goleador. Incluso, con la llegada de Pompei, apareció el pibe Araujo como asistidor. El gol de ayer (sumó ocho y quedó a sólo tres de Silva) es la mejor prueba...

Le faltó, claro, lo mismo que a todo Boca: un título. Como en el 09, no hubo grito de campeón. Ni cerca estuvo. Tras la consagración en el Apertura 08, pasaron cuatro torneos. En ninguno se pasó del undécimo puesto. Siempre quedó lejos. Y un dato negativo entre tantos: no ganó ningún clásico en este Apertura (caídas con River, Racing y San Lorenzo; empate con Independiente).

La malaria también pasó por las lesiones. Battaglia se perdió el primer semestre, a Riquelme se lo vio poco en cancha... Y las paredes del vestuario no hablaron tanto como otras veces, pero la patada de Insaurralde a Méndez fue un ejemplo del nerviosismo general. En la dirigencia, la interna es cada vez mayor pese al apoyo a Ameal para elegir al futuro técnico.

Para Palermo, este 2010 fue un año increíble. Para Boca, aun con otra connotación, también.

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