jueves, 11 de noviembre de 2010

Recordó el del 2008, con pelea con Julio Cáceres incluída, que al final fue para Boca con gol de Lucas Viatri.


La conferencia de prensa brindada por Juan Román Riquelme ha dejado algunos conceptos que merecen ser repasados. El diez de Boca habló, prácticamente, de todo. Desde el aniversario de su debut (“pasó muy rápido, ojalá pueda disfrutar al máximo lo que me queda”), hasta la salida de Ángel Cappa de River (“no me pone bien, es una lástima que no siga”). Pero, ciertamente, las declaraciones focalizadas en el superclásico del martes fueron las frases más relevantes del enganche: “La semana previa al superclásico del 2008 fue mucho peor y ganamos 1 a 0 con gol de Viatri. Ahora, ninguno de los dos llegamos bien. Pero en el clásico te olvidas de cómo llegás. Es especial, es una fiesta única. Vamos a tratar de disfrutar al máximo y ver si podemos dar una alegría a los hinchas. Este partido es importante para Borghi y para nosotros, porque vamos a poder empezar a jugar de la manera que él nos pide si ganamos”.

De la misma forma, Riquelme se refirió al ánimo del Bichi Borghi y, entre otras cosas, aseguró: “Se lo ve dolido porque estamos lejos, pero el martes tenemos la chance de darnos una alegría. Hemos arrancado este año con un entrenador y jugadores nuevos, no es fácil armar un equipo. Pero también es verdad que pensábamos que le íbamos a agarrar la mano mucho antes. Estamos contentos con el DT que tenemos y con los jugadores. Queremos verlo sonreír a Borghi, hace bastante que no lo vemos así”. A su vez, Román también comentó sobre la presencia del Pastor Juan en el entrenamiento afirmando que no lo vio, que “no estaba ni enterado”, que respeta “lo que cada uno cree y confía” pero que él confía en que el martes “tenemos que jugar bien y mejor que River”. Igualmente le deseó “toda la suerte del mundo en lo que haga” al pastor.

Del mismo modo, el futbolista confió sus sensaciones tras el parate por la lesión: “Estoy contento porque volví a jugar al fútbol después de mucho tiempo. Estaba aburrido, pero la verdad es que tenía una vida muy tranquila. Tenía muchas ganas de jugar, no sabía cuánto iba a aguantar. Terminé con muchos dolores, ya estoy más grande, pero tanto ayer como hoy hice los trabajos en el gimnasio y a partir de mañana arranco con el grupo”. Y, finalmente, tiró: “Es raro perder tanto en la Bombonera, antes perdíamos poco. Pasa que desde el minuto uno al minuto 90, jugamos de la misma manera: atacando siempre, y a veces quedamos muy desprotegidos. Siempre pensamos que vamos a ganar y jugar mejor que el rival”.

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