sábado, 9 de octubre de 2010

Lucas X 3


Lucas se despachó con un triplete y los titulares les ganaron bien a los suplentes. Que se repita...

Sin llegar a convertirse en el Barcelona de Guardiola, se puede afirmar que Boca dio un paso adelante. No se exagerará ni se caerá en adjetivaciones rimbobantes, pero comparado con lo que sucedió en la vereda de enfrente (recordar el 0-4 del jueves entre los titulares de River y los suplentes) al menos Borghi terminó la única práctica formal de fútbol de la semana con una sonrisa.

Detrás del 3 a 0 que los que enfrentarán mañana a Tigre le endosaron a la Reserva, se esconde un funcionamiento mejorado en relación con los últimos ensayos, que habían estado cargados de dosis de pobre rendimiento con algunas pataditas subidas de tono en las últimas semanas. Ayer se observó un equipo más atildado en el que se destacó Lucas Viatri. Al que ahora, parece, lo pueden llamar Viatrick.

El punta, que viene seco en los últimos tres partidos (mojó por última vez frente a Olimpo, en la sexta fecha), se despachó con un triplete: aprovechó un saque rápido de Cristian Lucchetti y el mal retroceso de la defensa para el primero, sacó ventaja de la repetición de un tiro libre (el Chino Batista, encargado de dirigir la práctica, lo hizo patear tres veces) y capturó el rebote en el segundo, y cabeceó tras centro de Matías Giménez en el tercero. Acaso, lo más positivo haya sido la combinación con Palermo. Lucas asistió dos veces a Martín, pero el Titán no pudo convertir. Otra vez se observó el intento de ambos delanteros por juntarse y preocupar a los defensores.

La feliz mañana de Viatri es destacable, también, porque su aporte goleador resulta clave en la estructura del equipo. De hecho, la mayoría de las conquistas están repartidas entre él y Palermo, consecuencia de que las apariciones de los mediocampistas en el área rival se cuentan con los dedos de una mano.

La única mancha del equipo se notó en un error que se suele repetir los domingos y, por lo tanto, aún no encuentra solución eficaz: una pelota jugada a la espaldas de Gaona Lugo, que Medel no cerró, y que llevó a Leandro Aguirre a quedar face to face con Lucchetti, desnudó una de las falencias del equipo.

Pese a todo, la idea del técnico es no negociar el sistema. Hasta su último día en el club mantendrá el inquebrantable 3-4-1-2 que lo llevó a la gloria en Colo Colo y en Argentinos y el que, anhela, le pueda devolver la alegría en Boca.

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