sábado, 28 de agosto de 2010

Ojalá que pueda volver Lucas, lo evalúan....que juegue y listo....


Lucas fue el mejor en el trabajo de definición que ensayó Borghi, acaso el déficit principal de este Boca. Con derecha, con zurda, de cabeza, hasta picándola sobre el arquero, fueron ocho goles que no sólo lo confirman para mañana, sino que alimentan la necesidad de su regreso.

“Realmente me sentí muy bien, estoy con muchas ganas. Como no fue un desgarro, me recuperé más rápido. Y la verdad, no tuve molestias”, comentó Lucas. Su ansiedad también se entiende más allá del momento de Boca: una vez que le toca ser titular, aun con Palermo en condiciones, no quiere dejar pasar este oportunidad. Por eso trabajó intensamente para recuperarse y llegar en condiciones al choque con Vélez. “Es el que tenemos que ganar. No podemos dejar más puntos en el camino”, agrega.

Si bien Borghi dijo que hoy lo van a evaluar para confirmar su presencia (“Con las lesiones musculares hay que tener cuidado”, advirtió el DT), Viatri no dejó dudas en la práctica. Ni por su condición física ni por la futbolística. Porque es cierto que el trabajo de ayer les daba a los delanteros ciertas facilidades para definir, ya que el centro venía desde la derecha o desde la izquierda y ellos debían conectarlos sin marca, apenas con el arquero como oponente. Pero la efectividad de Lucas fue muy superior a la de Palermo, Gaona Lugo, Joel Acosta y Sergio Araujo, los otros puntas que participaron de la actividad.

Así, Viatri volverá después de faltar en apenas un partido (contra All Boys), cuando todo parecía que se iba a quedar afuera por más tiempo. Y Boca recuperará su doble nueve justo en la tarde que más va a necesitar a su goleador histórico y a su goleador actual...

viernes, 27 de agosto de 2010

Battaglia asegura que el problema de Boca no es el sistema de Borghi


Después del retiro espiritual del miércoles, en ese doble turno en Pilar ("Estuvo bueno"), hacía falta una voz. La del técnico se escuchará recién hoy, cuando ofrezca su habitual conferencia de prensa de los viernes. Y ante la necesidad de que se escucharan algunas palabras desde adentro, el que se puso la cinta fue el capitán. Se trata de una voz autorizada más allá de los nueve meses que le costó parir su lesión en la rodilla. Y en su exposición se hace cargo del fútbol que aún le falta, del que tampoco tiene el equipo y, sobre todo, de la crisis que, espera, se termine el domingo contra Vélez en la Bombonera: "El año pasado se jugaba con cuatro en el fondo y también perdíamos. No hay que buscarle vueltas a los esquemas e ir por otro lado", pide Sebastián Battaglia.

¿Y qué cosas hay que buscar entonces? "Creo que los goles que nos hicieron fueron: dos por errores nuestros y dos de pelota parada; el de Racing en offside y uno de All Boys de penal. Méritos del rival no hubo. Los errores se pagan caro, hay que achicar eso y corregir algunas cosas para que no nos pase", sienta su posición.
¿Y qué hay que corregir entonces? "En el partido pasado no generamos muchas situaciones, con Racing en el segundo tiempo tampoco. Esa puede ser una falla que tiene el equipo, hay que tener más confianza, que se animen un poco más a los que le toque jugar. Y si se puede convertir, mucho mejor. Debemos lograr el funcionamiento de equipo que queremos".
¿Y cómo se recupera la confianza, entonces? "Hoy estamos con la urgencia de ganar los tres puntos para no alejarnos; trataremos de buscar el triunfo que nos dé tranquilidad, si no ganamos se van a alejar mucho los rivales. Si se puede ganar y jugar bien, mejor, es lo que todos queremos pero este es el fútbol que vivimos hoy en día, mandan los resultados. Hay que ganar".
¿Y justo ante uno de los punteros? "Cualquier equipo para nosotros es el mejor como para empezar a ganar, los tomamos a todos con la misma importancia. En este caso es Vélez, que viene muy bien, tiene un gran plantel, mantuvo la base. Para Boca es más que una buena medida, esperemos estar a la altura del partido".
¿Y el técnico? "Lo de los técnicos me parece injusto porque los que jugamos somos nosotros. Me parece un error, hace poco tiempo que está, estamos trabajando muy bien... Suena raro, van tres fechas. Es mejor dar tiempo y trabajar pero en el fútbol de hoy se vive de resultados y eso es muy injusto".
¿El domingo será fundamental para Borghi y para el plantel? "A Vélez le tenemos un gran respeto, pero tenemos lo nuestro como para poder ganar. Hay que mejorar y aprovechar la localía. Sumar de a tres es lo que esperamos".
¿Y cómo se gana en la Bombonera? "El tema de la localía viene de hace un par de torneos, no se le encuentra explicación. Eramos muy fuertes... Han venido muchos equipos y han sumado de a tres en cancha de Boca, algo que en años anteriores no pasaba. Hay que pensar en lo que se hacía en otros tiempos, copiar lo bueno y mejorar lo que se esta haciendo mal, por eso pensamos en lo se viene, en entrar a la cancha y demostrarlo, volver a ser lo que éramos antes". Fue la voz de Sebastián Battaglia.

jueves, 26 de agosto de 2010

Que aparezca la garra y el carácter, a eso apostamos todos


Borghi espera que la banca pública de los jugadores se traslade al verde césped, donde por ahora faltó carácter.

Martín Palermo, uno de los referentes, salió a respaldar a Claudio Borghi por TV. Matías Caruzzo, uno de los nuevos, declaró públicamente que el técnico no es el culpable de esta crisis. En charlas informales, el plantel se encarga de resaltar que ni el Bichi ni su esquema tienen la culpa de este mal arranque. En eso coinciden los que suman años en Boca, los nuevos y los más pibes. Es la hora, es la hora... de hablar en la cancha.

La última frase es literal. El partido con Vélez, “determinante” según la autoexigencia del DT, será una prueba de carácter y fortaleza anímica. Incluso más importante que el examen futbolístico que Boca ha desaprobado en las tres primeras fechas. La lectura interna (del cuerpo técnico) y externa (de la dirigencia, la prensa y la gente) es que el equipo no mostró rebeldía para escaparle a la adversidad. Como si estuviera flojo de espíritu. “Nos acostumbramos a perder”, diagnosticó Palermo, con implacable honestidad.

En el cuerpo técnico hay cierta sorpresa. Creían que se encontrarían con un plantel con abundancia de líderes. Sin embargo, no surge un referente que contagie desde lo emocional. Battaglia y Palermo, con Román lesionado, son los de mayor historia en Boca y contagian por presencia. Pero en la cancha no se caracterizan por el discurso motivador. Martín sí da indicaciones tácticas como Seba. Pero no son jefes que empujan a la tropa contra viento y marea.

Los que llegaron traen antecedentes de liderazgos positivos. Pero ya sea por derecho de piso o por adaptación al Mundo Boca y su vestuario, ninguno levantó demasiado la voz. Así, varios extrañan los Cascini, Schiavi, Cagna, por citar casos de recientes líderes espirituales.

El ultimátum de Borghi pareció un mensaje para tocar las fibras íntimas de un plantel adormecido, sin reacción. No lo dirá. Hombre de códigos, el entrenador jamás cuestionará públicamente a un jugador. “Nunca me enojo con ellos”, remarcó el domingo. Pero sí dejó entrever la presión que hoy paraliza a varios: “La camiseta de Boca pesa dos toneladas”.

Los que sí están enojados con el equipo son los hinchas. Las encuestas confirman que la gente responsabiliza más a los jugadores que al técnico. Incluso la dirigencia, por lo bajo, le apunta a los que entran a la cancha. Basta analizar el rendimiento individual para ver que ninguno zafa de la mediocridad general.

Que sea Vélez, un rival al que nadie le gusta enfrentar, y en la Bombonera, cuyo temblor o latido hoy afecta más al local, suponen un escenario tan desalentador como desafiante. Una derrota está dentro de los planes. Una victoria, en tanto, serviría de inyección anímica y de plataforma de despegue si es construida en base a la actitud. Es la hora, es la hora...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Veremos que pasa con las últimas fichas...No es el sistema tradicional de Boca,


Un dibujo táctico ofensivo. Una personalidad frontal, honesta, descontracturada, ideal para absorber “la presión de un club como Boca”. Las que eran virtudes, tres fechas después son defectos. Ay, este Borghi… ¡Si a Boca le iba bárbaro con cuatro en el fondo! ¿Ah, no? ¿Qué en el torneo pasado fue el equipo más goleado? ¿Y jugaba con tres? ¿Ah, no?

Borghi, tal vez en su intento de demostrarles a los hinchas que sabe perfectamente cuáles son las exigencias de Boca, se fue de boca. La sensación es que se hace cargo de más de lo que le corresponde, para proteger a sus futbolistas. Boca juega mal, desde hace rato. Juegan mal los defensores nuevos y juegan mal los que estaban antes. Juegan mal los Méndez y los Giménez, y hasta juega mal Battaglia, con sus nueve meses de inactividad a cuestas. Juega mal Palermo, pero ahora no la mete. Y no juega Riquelme.

¿Alguien esperaba una solución mágica? ¿Sería lógico que un equipo que salió 14º, 11º y 17º en los últimos tres torneos domésticos sea el líder del actual campeonato después de tres fechas? Los directivos se equivocan: ya llegará el día en que los hinchas los señalen por la calle. Mientras tanto, sólo algunos tienen rostro. El resto, no se enchastra. Y busca reemplazos para Borghi antes de que el tiempo se los fagocite y los reemplazados, tras las elecciones de 2011, sean ellos mismos.

“Desde el primer día que fui candidato para dirigir en Boca se agrandaron mucho más mis defectos. Yo soy un tipo normal y no lo voy a cambiar”, declaró Borghi en la conferencia de prensa en el que fue presentado como técnico. Boca, sus dirigentes, sabían que Borghi no iba a cambiar. Boca, sus dirigentes, deberían saber que Borghi fue campeón con Argentinos y tetracampeón en Colo Colo con este dibujo táctico. Boca, sus directivos, deberían saber que si Borghi se va tras cuatro fechas, serán tan culpables como él. Y a ver, entonces, a qué técnico convencen de agarrar el barco, con el antecedente de que si en un mes no encuentra el rumbo, le colgarán el ancla del cuello.

martes, 24 de agosto de 2010

La única que faltaba un chiste de gallegos.Que ni se les ocurra por favor


El Tolo reconoció que dirigiría a Boca. Está con ganas de un gran desafío. Su feeling con Román.

Sale a correr todas las mañanas por los Bosques de Palermo para controlar la ansiedad que le produce no dirigir. Ejercer el cargo de técnico es como respirar para Américo Gallego. Ya se le fue la bronca por su polémica salida de Independiente. Aprovechó las vacaciones con Pochi, su mujer, para recargar las pilas. Y ahora está con sed de revancha. Sueña con la Selección o con un desafío grande... ¿Boca? “¿Sabés lo que sería? Mis hijos no me hablan nunca más”, decía hace un tiempo no muy lejano.

La realidad es que hace una semana rompió el silenzio stampa y admitió que lo llamaron de Boca antes de la designación de Borghi. Consultado sobre una hipotética respuesta, sorprendió: “Sí, soy un profesional”. Allegados al Tolo estiman que aceptaría un ofrecimiento concreto. Aunque creen que el DT lo meditaría muy bien. “Eso sería cerrarse la puerta de un regreso a River”. Igualmente, Gallego entiende que con Passarella como presidente, no tiene chances de volver. Están distanciados desde hace diez años. “Si ni lo invitaron a la inauguración del Museo”, recordó un amigo suyo.

Un dato no menor es la buena relación que tiene con Riquelme. Gallego lo dirigió en aquella Selección del Kaiser. “Le decía Naranjito, como la mascota del Mundial 82”, suele recordar Américo Rubén. Es más, la única camiseta de Boca que el Tolo guarda en su placard es un regalo del propio Román. ¿Te lo imaginás al Tolo?

Mañana hay encierro en Pilar y mucha charla...alcanza?


A ver, a ver los jugadores si quieren oír...

Si el domingo la V no es de victoria y el sanguinario Mundo Boca afila los colmillos y se deglute a Borghi, habrá sangre derramada, que esta vez deberá salpicar a los futbolistas.

Borghi espera la reacción de un plantel adormecido anímica y futbolísticamente. Y prepara un dispositivo especial. Mañana dejará la convulsionada Casa Amarilla y buscará la paz en Pilar, con un entrenamiento en doble turno en Mapuche. Será una jornada de diálogo. “Tratar de tocarles el alma”, según contó una persona con acceso libre al vestuario. Dicen que la charla del DT frente a All Boys ya fue movilizante y ni así hubo respuestas.

Reflexivo y golpeado durante el día después, Bichi mantiene la tesitura del triunfo. Sabe que los tres puntos ante Vélez serán vitales y si el resultado vuelve a ser negativo, no tendría problemas en dar un paso al costado. Los que más lo conocen admiten que su personalidad es indescifrable y que por más que sus colaboradores y allegados le sugieran quedarse, si él considera que debe marcharse, lo hará. “No se va a quedar en un lugar que se sienta incómodo”, definió un íntimo. Así, será imposible que se sostenga por capricho propio. Su entorno también tiene en claro que si muere, lo hará con las botas puestas. El sistema no lo va a tocar.

Más allá de las remanidas cuestiones anímicas, hay una realidad irrefutable: este grupo de jugadores (nombres más, nombres menos) ya se devoró a Ischia, Basile y Alves. Hace un año y medio que Boca pulula por la mitad de tabla y no se observa rebeldía ante la adversidad. Este cuerpo técnico, aun con sus errores, ya probó diferentes variantes nominales y posicionales y no encontró respuestas en los futbolistas. Se espera una profunda autocrítica. Depende de los jugadores...

Nos tapó el agua..dijo Martín "Perder se hizo una costumbre"


Palermo siente que perdieron confianza, también el respeto de los rivales y que pesa la camiseta.

Martín Palermo pasó por todas en Boca, en su mayoría buenas, y por eso se muestra con seguridad cuando dice que todo se dio vuelta. Sí le cuesta un poco más encontrar una razón, en la charla con Fernando Niembro en Fox Sports. Por un lado, siente que es problema de racha que excede a este ciclo de Borghi, cuestión de costumbre. Y por otro, le parece que falta de tiempo de trabajo con el DT, de adaptación de los nuevos y de confianza.

“No quiero que se mal interprete, pero es como que se instaló que nos acostumbramos a perder. Igual que cuando ganás y seguís ganado. Ahora decimos vamos a ganar y perdemos, y perdemos. Perdimos el respeto, el poderío de Boca. Los rivales vienen y dicen: ‘Hoy le podemos ganar a Boca, que en una época era invencible...’”.

“Es un equipo nuevo, proyectado a la idea del Bichi, diferente a lo que Boca está acostumbrado”.

“Todo pasa por el convencimiento y eso depende de resultados. Y cuando no se dan, hay dudas”.

“La camiseta de Boca genera responsabilidad de ganar siempre algo, como en los últimos años. El que viene llega con ese peso. Los que llevamos más tiempo tendremos que transmitirles a los nuevos que tienen el lugar ganado por lo que hicieron en su anterior club”.

“El Mundo Boca es ganar y ganar y por eso se cuestiona a un DT a los tres partidos. Es una locura que se diga que se va”.

“Son partidos clave. Si perdés con Vélez y viene San Lorenzo, ¿sabés lo que puede ser esa semana?”.