martes, 24 de agosto de 2010

La única que faltaba un chiste de gallegos.Que ni se les ocurra por favor


El Tolo reconoció que dirigiría a Boca. Está con ganas de un gran desafío. Su feeling con Román.

Sale a correr todas las mañanas por los Bosques de Palermo para controlar la ansiedad que le produce no dirigir. Ejercer el cargo de técnico es como respirar para Américo Gallego. Ya se le fue la bronca por su polémica salida de Independiente. Aprovechó las vacaciones con Pochi, su mujer, para recargar las pilas. Y ahora está con sed de revancha. Sueña con la Selección o con un desafío grande... ¿Boca? “¿Sabés lo que sería? Mis hijos no me hablan nunca más”, decía hace un tiempo no muy lejano.

La realidad es que hace una semana rompió el silenzio stampa y admitió que lo llamaron de Boca antes de la designación de Borghi. Consultado sobre una hipotética respuesta, sorprendió: “Sí, soy un profesional”. Allegados al Tolo estiman que aceptaría un ofrecimiento concreto. Aunque creen que el DT lo meditaría muy bien. “Eso sería cerrarse la puerta de un regreso a River”. Igualmente, Gallego entiende que con Passarella como presidente, no tiene chances de volver. Están distanciados desde hace diez años. “Si ni lo invitaron a la inauguración del Museo”, recordó un amigo suyo.

Un dato no menor es la buena relación que tiene con Riquelme. Gallego lo dirigió en aquella Selección del Kaiser. “Le decía Naranjito, como la mascota del Mundial 82”, suele recordar Américo Rubén. Es más, la única camiseta de Boca que el Tolo guarda en su placard es un regalo del propio Román. ¿Te lo imaginás al Tolo?

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