miércoles, 2 de marzo de 2011

La rodilla de Riquelme se volvió a hinchar y ahora el volante deberá esperar para volver a jugar.


Descartado contra Vélez, sólo hizo kinesiología y tomó mate. Román, caliente con su situación, cree que lo exigieron demasiado y hasta con intencionalidad.

El verano está próximo a terminar, pero la novela parece no tener desenlace. Es que la situación de Juan Román Riquelme cambia día a día, y nadie puede aún determinar que será de su futuro. En el entrenamiento matutino, el enganche se la pasó haciendo kinesiología con el objetivo de desinflamar la bendita rodilla izquierda.

Como anticipó Olé, Román fue descartado para enfrentar el domingo a Vélez, y todavía no está definida la fecha de vuelta. Ahora, debe esperar que la rodilla vuelva a su estado normal y recién ahí empezar a fortalecerla. Todo esto implicaría que Riquelme esté alejado de la pelota y así pierda ritmo, tanto físico como futbolístico.

Durante la práctica, al Diez se lo pudo ver tomando mate, y muy caliente con la situación que está viviendo. Puertas adentro, sostuvo que el cuerpo técnico lo exigió demasiado y hasta imagina que con intencionalidad.

Así, Falcioni entrenó con el resto del plantel, y todo indica que Diego Rivero (cumplió la fecha de suspensión) ingresaría por el Pochi Chávez, mientras que Walter Erviti entraría por Somoza (no puede jugar contra Vélez) integraría el doble cinco junto con Sebastián Battaglia.

Con Riquelme descartado para Vélez, Falcioni repetirá su esquema favorito y será Erviti el encargado de generar juego en el medio.


La información era elocuente: sólo había lugar para uno de los dos y el que corría con el caballo del comisario era Walter Erviti. Y ahora que Riquelme quedó prácticamente afuera del partido frente a Vélez, no quedan dudas de quien lo ocupará. El zurdo será titular, jugará en la posición que más le gusta (saldrá Somoza) y será el eje futbolístico de la formación que Falcioni plantará en Liniers.

Una vez que se confirme la ausencia de Román, el técnico dispondrá un 4-4-2 y ubicará a Erviti por adentro, al lado de Battaglia. Así, el futbolista de etiqueta negra cargará con la obligación de ser la usina creativa del equipo. Se moverá de frente al arco, como lo prefiere Falcioni, acaso en el lugar en el que brilló en el Banfield campeón. Será una prueba interesante para Erviti ya que el entrenador entiende que su convivencia con Román, al menos de movida, se vislumbra muy complicada. Por eso, un buen rendimiento elevaría sus chances y permitiría continuar con el esquema ideal de JC. Por los costados, estarían Rivero (por Chávez) y Colazo, de buena consideración en el cuerpo técnico. Ellos son los hombres que pueden aportar el despliegue que el DT pretende.

Las dudas más importantes aparecen en los laterales. Cellay cada vez se siente mejor luego de su desgarro y está en carrera para el domingo. Si bien en el cuerpo técnico lo consideran como marcador central, ubicarlo de lateral es una alternativa. En la práctica de fútbol del lunes con los suplentes (como también lo hizo la semana pasada) jugó en esa posición y si lo hace ante Vélez, será por la derecha (ver aparte). Por el otro costado, entonces, iría Clemente Rodríguez, ya que Fabián Monzón aún se recupera y no está en condiciones de jugar.

Así las cosas, las prácticas de hoy y mañana serán decisivas para terminar de definir el equipo del domingo. De esta forma, Falcioni tiene una duda menos: su fetiche 4-4-2 podrá seguir funcionando.

Un grupo inversor intentaría llevar a Riquelme a Racing.


Russo lo tuvo en la Libertadores del 2007 y sueña con un reemplazante para Gio Moreno. Difícil...

El movimiento, gestado a partir de la decisión de Falcioni de sacar a Riquelme del equipo, ayer volvió a tomar fuerza. Habla de un grupo inversor, el mismo que acercó a Gio Moreno a Racing, interesado en conocer si existe la posibilidad de sacar a Román de Boca y llevarlo justamente a Avellaneda para reemplazar al colombiano, cuya lesión le permite al equipo de Russo poder sumar un refuerzo más (con plazo hasta la 6ª fecha).

Por ahora, es sólo eso, una intención. Hay algunos lazos, es cierto: la buena relación que existe entre Russo y Riquelme, a quien el 10 siempre elogió más allá de haber logrado juntos la Libertadores 2007 en Boca. Y también la necesidad del entrenador de reemplazar al crack colombiano. La conjunción, entonces, sería una bomba. Más para Jorge Ameal, a quien hoy podrían plantearle esta situación.

Pero está claro que el presidente no está dispuesto a asumir semejante costo para su gobierno. De hecho, que JR haya firmado un contrato por cuatro años tuvo, justamente, un trasfondo político que dividió al club. Ni hablar lo que representaría una salida para ir a otro equipo argentino (que encima es Racing). “Sería un escándalo. Una locura”, le dijo ayer un dirigente. Incluso, en caso de romper su vínculo, Riquelme debería resarcir a Boca con dos millones de dólares. Todo muy difícil.

martes, 1 de marzo de 2011

El presidente Ameal hizo equilibrio. Bancó a su jugador preferido pero también al DT: “Estamos muy contentos con todo su trabajo”.


Jorge Amor Ameal no suena como alguien a quien le acaban de regalar 30 millones de dólares. Eso, dice el presidente de Boca, es lo que valen las 30 hectáreas que el Gobierno le cedió al club en Ezeiza, frente al predio de la AFA. Sin embargo, lo que debería ser un momento de felicidad, la cesión de los terrenos donde Boca “va a centralizar gran parte de su actividad”, se ve empañada por el fútbol. Siempre el fútbol. Resultados o internas, cuando no los dos ítems conjugados, como en este momento. Boca no arrancó con resultados acordes a las expectativas generadas en el verano y la decisión de Falcioni de prescindir de Riquelme al menos en el partido con All Boys le valió la reprimenda de buena parte de la Bombonera: “El hincha tiene derecho a expresarse”, le dice Ameal a Olé , vestido casi permanentemente de bombero en un club donde una chispa causa un incendio.

-¿Pero está de acuerdo con la gente o con la decisión de Falcioni? -A ver: yo soy fanático de Román, lo considero un jugador diferente y en consecuencia con eso le firmamos un contrato de cuatro años. Creo que es un sentimiento que compartimos todos los hinchas de Boca y nuestra esperanza es que pueda jugar. Pero Falcioni tiene mi apoyo, también es el técnico que elegimos y yo jamás voy a decirle, a él o a otro entrenador, cómo tiene que hacer su trabajo, a quién debe poner o sacar. Nunca lo hice.

-Pero cuando contrataron a Falcioni, hablaron de fútbol. ¿Qué le dijo en aquel momento de Riquelme? -Hablamos de Román en particular y de todo el plantel en general. Julio me habló muy bien de Román, y no tengo dudas de que lo tiene en cuenta y de que va a ponerlo en el equipo cuando lo considere. Riquelme es el mejor jugador de la Argentina.

José Veiga, médico de Boca, dio su punto de vista sobre la lesión de Riquelme y aseguró que “era algo esperable”.


Además, se mostró esperanzado con la recuperación del volante: “La evolución es imprevisible, en 48 horas este proceso debería retroceder”.

Tranquilidad. Esa es la palabra que tanto busca Boca después de una semana más que agitada. Y José Veiga, médico del plantel, llevó algo de paz al Xeneize. “Riquelme no está descartado para jugar contra Vélez, hay que ver como lo encontramos mañana”, dijo sobre la sinovitis que sufrió Román en su rodilla izquierda, la misma que fue operada poco tiempo atrás.

“Esto es esperable dentro de lo que es la evolución después de la operación. Ya le había pasado antes de la pretemporada y en medio de la misma. La sinovitis se puede dar por exceso de entrenamiento o algún movimiento desafortunado”, aseguró Veiga, transmitiendo algo de calma y explicando que esta situación no es anormal.

Por último, el médico explicó que hoy no podría jugar un partido oficial, pero se mostró esperanzado de cara al domingo: “La evolución es imprevisible, puede ser para mejor o para peor. Se lo está tratando y en 24 ó 48 horas este proceso debería retroceder”.

Riquelme no se entrenó debido a una sinovitis en la rodilla izquierda, estuvo en el consultorio y es muy difícil que juegue contra Vélez.


Falcioni, que debía optar entre Román y Erviti, no arrisgaría.

“Me parece que viene difícil la mano, voy a tener que mandar a un compañero para que se la pida”, decía Riquelme cuando le consultaban sobre la posibilidad de cambiar la camiseta con David Ramírez en el encuentro ante Vélez. Y sí, va a ser más fácil que la mande a pedir, porque Román volvió a sentir dolores en su rodilla izquierda, y está lejos de poder disputar el partido ante el Fortín.

Otra vez, la sinovitis volvió a aparecer en la vida de Juan Román Riquelme. Es que el enganche, que había sido marginado de los concentrados ante All Boys, tuvo molestias durante la práctica y se fue derecho al consultorio para ser atendido por los médicos. El resto del plantel se entrenó normalmente.

De esta forma, Falcioni no arriesgaría a Román y se la jugaría por el ingreso de Walter Erviti, quien la fecha pasada ocupó un lugar en el banco de suplentes y tuvo algunos minutos de acción.

No hay cláusulas que le impidan a Somoza jugar vs. Vélez. Todo depende de que se respete la palabra.


A muchos les llamó la atención. Y doblemente. 1) Que entre Boca y Vélez hubiera un acuerdo para que Leandro Somoza, que pasó en carácter de definitivo y no de préstamo, no jugara frente a su ex equipo. 2) Que sabiendo de esa situación, el volante no se hubiera hecho amonestar frente a All Boys para limpiarse en esta fecha (tiene cuatro amarillas) y no jugar con esa carga adicional los próximos partidos, con la posibilidad de perderse alguno cuando sea amonestado. Pero todo tiene una explicación: entre Vélez y Boca, no hay nada firmado. Ninguna cláusula.

“Preguntamos antes del partido y nadie nos dijo nada. No hay nada claro”, dijeron desde el cuerpo técnico. ¿Entonces? Ese tipo de cláusula está prohibida o se la puede burlar aduciendo que se coarta la libertad de trabajo. En general, queda asentada en contratos privados o se arregla de palabra y hasta se estipula una penalidad para el caso de que la parte que tiene al jugador no cumpla. ¿Qué pasará? Falcioni acatará lo que diga la dirigencia. Le gustaría seguirá apostando al dúo Somoza-Battaglia, pero todo indica que no podrá...