martes, 4 de enero de 2011

Boca despidió a un médico y a un kinesiólogo por su cercanía al plantel, pero ayer dio marcha atrás y hoy los confirmarían. Otra desprolijidad.


En Boca querían hacer cirugía mayor en el cuerpo médico del plantel, pero la noticia, sin anestesia, cayó tan mal que parece ahora que los dirigentes van a modificar su diagnóstico inicial. El doctor José Veiga y el kinesiólogo Leo Betchakian tenían el telegrama de despido bajo la puerta de sus casas... ¿El motivo? Según parte de la dirigencia, por ser demasiado permisivos y cercanos con los jugadores. Sin embargo, en la reunión de ayer entre algunos directivos, Falcioni y los doctores Batista, Ortega Gallo y Veiga, hubo marcha atrás dirigencial y hoy, en un nuevo encuentro pactado para las 17, se confirmaría la continuidad de ambos. Otra desprolijidad y van...

Todo comenzó en la primera reunión entre Ameal y el nuevo DT. Allí, Pelusa había expresado su interés de que Gustavo Ríos, el médico de Banfield, se sumara a Boca. El club se opuso porque ya había un plantel de médicos trabajando con la Primera. Lo que pidió JC, entonces, fue que hubiera un doctor full time con el plantel. La idea de los dirigentes era que Jorge Batista, quien operó entre otros a Palermo y Riquelme, cumpliera esa función global. Pero Checho ya no participaba del día a día ni entraba a la cancha con el equipo (sí Ortega Gallo y Veiga). Lo suyo era más bien una tarea de consultor, sin días ni horarios fijos.

En la reunión de ayer en Presidencia, Batista se molestó al enterarse de que la dirigencia había decidido echar a Veiga y Betchakian. Y se retiró casi dando un portazo. A esa misma hora, José Beraldi se lavaba las manos en radio La Red: “¿Inconvenientes con los médicos? Ninguno. Son decisiones que se toman como en cualquier lado”.

Mientras, en Casa Amarilla, aguardaban Veiga y Ortega Gallo. Luego de un rato apareció Juan Carlos Crespi, vice 2°, quien había participado de la reunión anterior con Batista. Allí se acordó un nuevo encuentro para esta tarde, pero el dirigente llevó tranquilidad al garantizar la continuidad de todos. A los médicos, hasta ahora, nunca les dieron los motivos de los despidos: ellos se sienten desconcertados y, obviamente, muy enojados. Las desprolijidades en Boca, ¿tendrán remedio?

En el inicio del año eleccionario y con pacto de silencio, ya aparecen siete posibles candidatos. ¿Quién da más?


Si algo no falta en Boca en este arranque de año son posibles candidatos presidenciales para diciembre. Todavía con chances de altas y bajas y de conformación de alianzas, hoy aparecen siete dirigentes que sueñan con comandar el club. Una cantidad inédita para un club en el que la normalidad no excede las dos listas.

Del lado del oficialismo, en vez de conformar un frente, aparecen cada uno por su lado el actual titular Jorge Ameal, los vices José Beraldi y Juan Carlos Crespi, la agrupación que integra Horacio Palmieri y también el ex tesorero pero aún vocal Daniel Angelici. Del lado de afuera, entran en escena Orlando Salvestrini, ex tesorero de Macri, y Roberto Digón, principal dirigente opositor.

Por un pacto de no-agresión, Ameal, Beraldi y Crespi no se meterán en cuestiones políticas hasta que termine el Clausura. Ninguno de los tres, sin embargo, integra alguna de las 12 agrupaciones del club y ese es uno de los requisitos para presentarse. Ameal y Crespi pretenden formar las propias, aunque los requisitos son complicados. Si no, pueden arreglar e ir por alguna de las existentes.

Del lado de Palmieri saldrá un candidato a definir en asamblea. Crespi, que en realidad pertenece a esa agrupación, es una posibilidad. Y el propio Palmieri integraría la fórmula.

Con el apoyo de Macri, Angelici es el único que integra la CD y ya lanzó su candidatura (envió un DVD a los socios y hay pintadas en La Boca). Y Salvestrini, por su parte, está abocado en que se lo identifique con el macrismo...

Digón, en cambio, es la cara de la oposición y su carta sería incluir a Mauro Bianchi, hijo del Virrey.

lunes, 3 de enero de 2011

Julio César Falcioni regresó a Buenos Aires de sus vacaciones por Mar del Plata y hoy se reuniría con Ameal


“Los jugadores que pedí son los que sabe todo el mundo: Ustari, Erviti, Somoza y Cvitanich. Yo quiero que Darío llegue, porque es el ideal para complementar la delantera. Pero hay que esperar, no hay que volverse locos. Todo a su tiempo”, le había dicho el flamante DT de Boca a Olé.

Pero el tiempo pasa y siguen sin llegar los refuerzos. No es que el ex entrenador de Banfield este impaciente y haya cambiado de pensamiento, pero la realidad es que los nombres que él pidió no están cerca de viajar a Tandil el próximo domingo, cuando el Xeneize comience la pretemporada.

Por eso, Falcioni quiere reforzar las ideas de poder contar con los jugadores que pidió lo antes posible. Lo más factible, aunque todavía lejos de cerrarse, parece lo de Somoza, más que nada por las ganas del volante de Vélez de llegar al club. Después de la reunión, habrá que ver si Julio César vuelve a mostrar su mejor sonrisa como cuando fue presentado.

Falcioni elogió otra vez a Román y dijo que quiere que se prepare “bien” para lograr continuidad.


Y dónde va a poner Falcioni a Riquelme?” fue la pregunta que se hicieron varios al enterarse de que Pelusa asumiría en Boca. “El siempre jugó 4-4-2”, se escuchó en los recovecos de la Bombonera. Pero Román es Román y obliga a un cambio de esquema: el Boca de Julio César se plantará con el tradicional 4-3-1-2 y el 10, como siempre, será el eje del equipo.

Ayer, el técnico le dio otro mimo al jugador franquicia del club. “Yo ya lo dije hace un tiempo. El que tiene a Riquelme juega con ventaja. Ahora lo tenemos nosotros y trataremos de aprovechar esa ventaja. ”, le comentó a DyN. La semana pasada, ya había entregado loas en Olé al ilusionarse con “contar con el mejor Riquelme”. Su idea es rodearlo de futbolistas de pie fino y por eso pensó en Erviti (ver pag 12) para armar una lujosa sociedad creativa que pueda abastecer a los delanteros.

Sin embargo, la mayor incógnita es cómo reaparecerá Román luego de las vacaciones. Los últimos partidos del campeonato (sólo jugó frente a Argentinos y 45 minutos ante River) los utilizó para recuperarse de la tendinitis aquiliana derecha y ahora quiere arrancar a full la pretemporada. “Uno de los objetivos es que se prepare bien porque viene de un semestre en el que no pudo tener continuidad por lesiones”, aseguró el DT. Con el correr de los días, se verá si es necesario armarle un plan especial.

Luego de pasar el año calendario en el que menos encuentros jugó (18, con dos goles), Román sueña con una revancha en el 2011. A Daniel Angelici, el directivo que más se opuso a su renovación de contrato, ya le avisó que en el Clausura va a jugar “15 partidos y van a “salir campeones”. ¿Le cumplirá?

domingo, 2 de enero de 2011

Sergio Araujo, una de las promesas, dice que cambió, que ahora tiene más sacrificio y pide que no se olviden de él.


El delantero que enamoró a Borghi sorprende: “La Play me ayuda a resolver jugadas”.

Dice que lo desconoce, que lo eligió una vez y que ya no lo elige más. “Es malo y además le falta físico. Pero sobre todo, es malo”, dice Sergio Araujo del Sergio Araujo virtual, el de la Play. Será que en su caso la realidad le gana a la ficción. Y no en el único aspecto. El pibe de Boca, el mismo que Borghi comparó con sus inicios de crack, el que está en la lista de la FIFA como una de las revelaciones del 2010, el que es figura en la Selección Sub 20 de Perazzo, el que quiere el Real Madrid, viene también a combatir un mito: que el videojuego atenta contra el crecimiento del jugador real. “A mí la Play me abre la mente, porque me ayuda a resolver una jugada”.

-¿En serio? ¿En qué situación? -Algunos movimientos, la manera de recibir la pelota, en los cambios de frente, en cómo habilitar a un compañero. Es más, el gol que le hice a Arsenal es de la Play.

-¿Cómo? -Sí, es un gol de la Play, los movimientos que hice son del juego. A mí la jugada me salió sola, pero la forma de enganchar y pasar a dos jugadores, yo la hago jugando a la Play. Es más, cuando volvía a casa, se lo dije a mi familia.

-¿Y qué te decían? -Mi viejo se cagaba de risa. Pero fue también lo primero que me dijeron mis amigos cuando me vieron.

-¿Qué otras cosas hiciste de la Play en un cancha? -En Reserva hice algunas cosas. Pero ahí encaraba mucho más de lo que encaro ahora. O hacía cosas que ahora en Primera no me animo. Por ahí los grandes te dicen: “Dejá de boludear, pendejo”.

-¿Tenés miedo de que te traten de canchero? -No me preocupa que me traten de canchero porque no lo soy. Es mi forma de jugar. Si tiro un taco o una rabona, es porque me gusta. Lo hago desde que estaba en la Octava. Mi forma de jugar es así y nadie me la puede cambiar.

-¿Es cierto que Borghi te preguntó si querías ser o no jugador de fútbol? -Sí, me preguntó eso.

-¿Y qué le contestaste en ese momento? -Que ser jugador de fútbol era lo que más quería.

-¿Esa pregunta te ayudó a hacer un click? -Sí, me ayudó. Aunque el click lo hice antes del partido contra River. Ahí fui a Reserva, hice un gol, estaba contento pero a la vez triste, porque me habían bajado de la Primera. Y me di cuenta de que estaba dejando pasar el tiempo, que no podía no jugar sabiendo de mis condiciones.

-¿Ese día hablaste con alguien en especial? -Sí, con mi vieja. Le prometí que iba a cambiar. Y con el otro que hablé fue con Pompei: “Tito, vas a ver que voy a mejorar y que voy a jugar”. Y él me respondió: “Así te quiero, pendejo”. También en la oficina de mi representante me hablaron y me ayudaron mucho.

-¿Qué hiciste para cambiar, entonces? -Le agregué un poco de sacrificio a mi juego. Hoy con la habilidad sola no alcanza. Ahora corro más. Pero Pompei me dijo que quiere al Araujo de antes con el sacrificio de ahora. Me dijo que tengo que agarrar la pelota y seguir tirando caños y rabonas. Pero como te dije antes, eso todavía me cuesta un poco. No tengo 25 años.

-¿Por qué lo decís? -Por la experiencia. Cuando tenga cierta carrera, me voy a poder soltar mucho más. Ahora no me da para tirar caños o hacer la bicicleta, aunque son cosas que me gustan.

-Volviendo a Borghi, ¿qué sentíste cuando dijo que se veía reflejado en vos de pibe? -Y... fue lindo, qué sé yo. Más viniendo de él. Me mostró fotos en su computadora. Era igualito, eh.

-¿Y viste algunos videos suyos? -Después. El me mostró fotos y era parecido, flaquito. Luego lo vi en algunos videos y yo también me vi reflejado. Todo lo que me dijo fue muy importante. Le estoy agradecido.

-¿Ahora la gente te reconoce en la calle? -Más o menos. Y espero que siga así, que no me reconozcan mucho, porque me da vergüenza.

-Te cuento que jugando en Boca va a ser cada vez más difícil que pases inadvertido.

-Y sí, lo sé. Pero a mí me gustaría seguir haciendo lo que hago, ir al shopping con mis amigos y caminar tranqui o andar en cueros con mi novia por la calle. No sé, cosas de un chico común.

-¿Firmaste algún autógrafo ya? -Sí, algunos. El otro día estaba parado con el auto en una calle y un vendedor de medias me reconoció y me pidió una firma. ¡Ah, la vergüenza que me dio! Me va a costar mucho eso.

-¿Tu viejo es futbolero? -Ahora que juego yo, sí. Me sigue a todos lados. Y mis hermanas también están a full.

-¿Cuántas hermanás tenés? -Tres. Erika de 16, Belén de 12 y Anita de cuatro. La más grande ya va a la cancha. Y la más chiquita, me cuenta mi mamá, cuando juego para Boca se queda dormida y cuando juego con la Selección mira el partido hasta el final, je. No sé por qué. La que no va a la cancha es mi vieja, Mónica. Por cábala. Cuando va juego mal.

-¿Y ella se la banca? -Sí, con tal que yo juegue bien. Es mi cómplice, pero vamos a ver si este año con mi viejo la dejamos ir algún partido, je.

-¿De chiquito a quién te querías parecer? -Al Kun Agüero. Desde que lo vi, es mi ídolo.

-¿Te dijeron que tenés movimientos parecidos a los de él? -Sí, por ahí cuando voy corriendo a buscar la pelota tengo algún parecido. Pero hasta que llego a la pelota, je, después... El es distinto. Tiene una polenta... Te encara y te pasa. ¿Y no viste el enganche que hace siempre? Uff, es tremendo.

-¿Lo conocés? -No, nunca lo vi. Estaría muy bueno, pero sé también que me daría mucha vergüenza. Todo me da vergüenza. Si me cuesta hablar en esta nota, imaginate lo que me costaría hablarle a mi ídolo.

-¿Le copiás cosas? -Trato de ser yo mismo, pero me gusta ir incorporando cosas de él. Ese enganche que tiene y que te deja pagando, por ejemplo.

-¿Cuando juega para el Atlético Madrid lo ves? -Sí, es lo único que veo, con algunos partidos del Barsa y el Real Madrid. A mí me gusta mucho el Real. Pero cuando me avisan mis representantes, me prendo a seguirlo al Kun. Me encanta la dupla que hace con Forlán: parece que jugaran juntos hace diez años.

-¿Y vos cómo te sentís más cómodo? ¿También con un nueve? -Sí, yo no puedo jugar solo arriba, no me encuentro. Me encanta ir por afuera, más del lado izquierdo, arrancando para el medio.

-¿Qué importancia le das al hecho que la FIFA te tenga entre los jugadores revelación del 2010? -Y... me sorprende. Pero es algo lindo. Más viniendo de la FIFA. Todavía me cuesta creer que se fijen en mí.

-Ya hiciste tu primer gol, a Arsenal, ya jugaste varios partidos de titular... ¿Y ahora? -Y ahora no sé. Primero tratar de hacer lo mejor en el Sudamericano Sub 20 y después espero volver a Boca con todo. Ojalá me tengan en cuenta.

-¿Y por qué no te tendrían en cuenta? -Porque soy un pibe y porque no sé si el técnico nuevo me conoce. Además va a venir otro delantero, está Mouche, volvió Tito (Noir)... No es que vamos a ser tres o cuatro delanteros, sino seis o siete. Está mucho más complicado. Por eso digo que ojalá me tenga en cuenta. Lo fácil es llegar. Lo difícil, mantenerse. Por eso sé que ahora tengo que dar un plus.

-¿Qué arranque de 2011 soñás? -Que primero me vaya bien con la Selección y después, en Boca. Ojalá pueda jugar de entrada y que le demos a la gente un torneo, que hace mucho que no ganamos. ¿Eso estaría bien, no?

viernes, 31 de diciembre de 2010

Desde España aseguran que el Real Madrid está siguiendo los pasos de Sergio Araujo.


Pero eso no es todo, el club ya tiene una opción de compra.

Sergio Araujo es una de las apariciones de Boca que más promete. Desde las inferiores se lo veía distinto, con pinta de crack. Tal es así, que cuando el Real Madrid vino en busca de Fernando Gago, decidió dejar una seña por el pibe que estaba surgiendo. Sí, el equipo español es prioridad y ya tiene una opción de compra por el delantero. En aquel momento, el Merengue también firmó opciones por Ezequiel Muñoz, Gonzalo Cabrera y Franco Fragapane.

Araujo debutó en el Apertura 2009 pero fue este año en el que sumó más minutos. Con la llegada de Claudio Borghi como director técnico, el pibe de 18 años formó parte de la gira por Oceanía y comenzó a tener continuidad. Asimismo, fue en el último torneo en el que marcó su primer gol en primera tras una gran jugada individual.

De todas maneras, en aquel tiempo, Araujo manifestó que “es cierto que tienen esa opción y me halaga, pero primero quiero demostrar en Boca que puedo ir al Madrid”. Lo va haciendo y no sólo en Boca: tuvo un buen papel en el Mundial Sub-17 del 2009 con tres goles en cuatro partidos y en enero se viene el Sudamericano Sub-20.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Leandro Somoza ya se siente jugador de Falcioni: habló con los dirigentes de Vélez y les confesó que tiene ganas de cambiar de aire.


"Tengo 30 años y no sé si tendré otra oportunidad como esta".

Yo vuelvo a Buenos Aires dos días antes de que arranque la pretemporada”. Lo que le faltó aclarar a Leandro Somoza desde Pinamar, donde pasa sus vacaciones, es a cuál de las dos se estaba refiriendo. ¿Se sumará a la de Vélez el 6 o se presentará un día antes en la de Boca? Ayer, al menos, el volante dejó la sensación de estar preparando su GPS para que lo lleve a la zona Sur de la Capital. Lo suyo no fue un anuncio ni mucho menos: las negociaciones están avanzadas pero tardarán algunas horas más en cerrarse, detalles burocráticos complicados para esta época del año y además, una traba que estaría en el contrato alto que tiene el capitán de Vélez (u$s 1.200.000, algo que Boca no estaría dispuesto a pagarle). Lo cierto, y es un dato positivo, es que él demostró tener muchas ganas de cambiar de aire, consciente de que si el tren Boca pasa una sola vez, y eso le ocurre a los 30 años, hay que subirse sí o sí. “Esto me llega en un momento lindo, que un grande de la Argentina se fije en vos siempre es bueno, es una chance para disfrutar”, contó el jugador.

En cuanto volvió a surgir la chance de llegar a Boca (algo que ya había sonado cuando aún estaba en España) y su representante le confirmó que esta vez no eran sólo rumores, el volante se sentó a charlar con los dirigentes para explicarles la situación y sus sentimientos. Claro, es que después de haber estado parado por una lesión (sufrió una fractura en la tibia que luego se complicó y lo dejó afuera más de lo esperado) su cabeza cambió. Y por eso quiere aprovechar esta oportunidad. “Más que dar explicaciones fui a hacer una confesión con la gente de Vélez. Yo soy hincha del club y lo que siento por esta camiseta no cambiará nunca. Pero cuando te hablan de Boca pensás si alguna vez volverás a tener una chance. Sé que Vélez juega la Libertadores, pero bueno, tengo 30 años y me quedan seis meses de préstamo”, contó en La Red. Claro, es que en junio Vélez debería sentarse nuevamente con la gente del Villarreal (con el que comparte los derechos económicos) para una negociación que se anuncia complicada.

Viene de tener un año bárbaro en su equipo, a pesar de no haber podido cerrar este 2010 con un título. Ahora, al menos se esperanza con terminarlo con una transferencia: “Está todo muy avanzado”, se entusiasma. “Los dirigentes me entendieron. Me quieren retener para la Copa, pero en Boca están dispuestos a hacerme un contrato y eso al jugador le genera tranquilidad sabiendo que en un semestre se termina mi vínculo actual”. Amigo de Battaglia y también de Riquelme de sus tiempos en España, eso también suma a la hora de poner en la balanza los pro y los contras de dejar el equipo que lo lanzó a la fama y que quizá no le perdone la traición, y sumarse a este desafío de cortar los dos años de sequía de Boca. Y siente que tiene un estilo que encaja perfecto allí. Y con apenas una frase, que lo pinta de cuerpo entero, lo confirma: “A mi no me gusta perder a nada. A veces, hasta me peleo con mis amigos cuando voy a jugar un picado de 40 minutos. Soy así”, explica. Y parece que a la gente de Boca lo seduce justamente eso de él.