viernes, 29 de octubre de 2010

A nueve días del partido ante Argentinos, el enganche seguirá sumando minutos.


¿Qué fue lo mejor de la práctica? Los dos enganches. Ambos tienen algo en común: despiertan la esperanza. Uno, el que hizo el gol, porque es el pibe del club que pinta para futuro crack. El otro, porque es el hombre que puede cambiar el hoy, el presente de este equipo que ayer, aun con él en cancha, no pudo mejorar el rendimiento general. En el ensayo formal, los titulares perdieron 1-0 con gol de Leandro Paredes. Pero lo más sobresaliente fue la actuación de Juan Román Riquelme, otra vez despierto, otra vez mostrando que está intacto, aunque sin poder, todavía, cambiar el rumbo del Boca de Borghi. Solo no puede.

Fue lo mejor de un entrenamiento a puertas cerradas, en la Bombonera, a nueve días de enfrentar a Argentinos. Ese tiempo le dará a JR la posibilidad de seguir poniéndose bien física y futbolísticamente. Y también, claro, de volver a encontrar ahora con Borghi como DT el circuito de juego de otros tiempos (sólo Cellay, Lucchetti y Caruzzo nunca jugaron con él). Ayer quedó en evidencia, justamente, la falta de aceite de la usina de fútbol. Román, intacto, le dio dos buenos pases en cortada a Clemente y Viatri, pero las jugadas quedaron en nada. El, preciso. El resto, no. ¿Cambios? La variante más sorprendente fue en la línea de tres: Cellay recuperó su lugar de stopper por derecha, Caruzzo se mantuvo de líbero y Medel ocupó el puesto del suspendido Insaurralde. ¿Por izquierda? Sí, según el ahora defensor, ya lo hizo jugando para la selección de Chile y la posición no le resulta extraña ni incómoda. En el medio, Clemente fue el carrilero por derecha (regresa tras la suspensión) y Erbes fue el doble cinco con Battaglia, ya que Chávez hizo trabajo diferenciado. Del medio hacia adelante, lo más importante fue el ingreso de Román, aunque con él, igual fue un equipo sin sorpresa, sin cambio de ritmo, con poco juego. Las pocas situaciones de peligro estuvieron en sus pies, pero no hubo intérpretes capaces de usufructuarlas. Salvo Paredes, tras un error defensivo: disparó abajo de 25 metros, pero para el equipo equivocado...

Se viene el monumento a Roman.


Mientras el 10 prepara su vuelta y piensa en el superclásico, un grupo de hinchas junta fondos para hacerle un monumento. "Están locos", les dijo él, pero se conmovió y aceptó.

"Me enteré de que un grupo de hinchas me quiere hacer un monumento. Y bueno, yo qué les voy a decir: que están locos. Ellos parecen muy ilusionados y para mí va ser un momento muy fuerte”.

Riquelme, a lo Riquelme, ofreció acaso ese impulso de quien bendice una idea. Y conmovido por semejante muestra de afecto, aceptó: en unos pocos meses, entonces, su pose, su estampa de crack, su historia, quedarán inmortalizadas. Sí, Román estará siempre en la memoria de la gente de Boca. Pero su imagen será todavía más perdurable gracias al impulso de un hincha que, unido a otros, está llevando adelante lo que será la estatua del 10, un homenaje inédito para un ídolo del club.

“Ahora estamos en la etapa de recaudación para llevar adelante la obra. Y gracias al aporte de muchos hinchas que se sumaron rápidamente al proyecto, calculamos que antes de fin de año ya tendremos el dinero disponible para hacerla. Después, todo quedará en manos de la escultora, que tendrá unos cuatro meses de trabajo. Pero ya está todo encaminado”, le cuenta Martín González, el ideólogo de esa iniciativa, a Olé . Se estima, entonces, que el 2011 encontrará a Román en la eternidad.

La estatua de Riquelme (quien se prepara para volver ante Argentinos pensando en el superclásico en el Monumental, justamente) será de un material parecido al fibrocemento, aunque más liviano. Y tendrá una altura aproximada de dos metros, ya que este tipo de obras se hace siempre a una escala superior a la normal. De eso se encargará Elizabeth Eichhorn, una artista marplatense que hizo un monumento similar de Diego Maradona, exhibido en el Museo de la Pasión Boquense. “Ya me contacté con la gente del club para que el de Román también tenga un lugar ahí. Es, para nosotros, el jugador más ilustre de la historia de Boca. Y no puede faltar su estampa. No sólo se trata de homenajearlo a él, sino de hacer un aporte cultural para Boca. Ojalá a partir de esto se agasajen también a otros ídolos inmensos, como Guillermo, Palermo, Mouzo y tantos otros que merecen este reconocimiento”, dice González.

La idea de este hincha, que vive en San Justo, nació el mismo día en que JR entró a la cancha antes del partido con Racing, cuando se celebró la renovación de su contrato. “Ahí mismo dije: ‘Este tipo tiene que tener un monumento’. Y entonces me lancé. Armé una página en Facebook convocando a otros fundamentalistas de Riquelme como yo, me contacté con la escultora en Mardel, viajé hasta allá para reunirme con ella y así arrancó todo”.

El grupo de Facebook “Queremos El Monumento De Riquelme” tiene hoy más de 3.000 miembros y, lo importante, más de 50 personas que ya hicieron su aporte económico (una cuota de $100) para que el homenaje sea una realidad y su nombre figure en la placa de la estatua. “En la cuenta que abrimos ya hizo su depósito un mexicano, un uruguayo, un colombiano que le puso Román a su hijo, un chino... Sí, increíble. Y también se prendió mucha gente del Interior. Por eso estamos entusiasmados. Además, lo bueno es que esto nace de seguidores genuinos. No hay sponsors, no hay banderías políticas. Yo soy un hincha común y todo sigue como al inicio: a pulmón. Esta es la manera de agradecerle todo lo que nos dio”.

Lo que aún no está establecido es cuál será la pose del Riquelme eterno. “Lo que sí está claro es que va a ser de cuerpo entero. Después, la escultora se va a nutrir de diferentes fotos para pulir cada parte de su cuerpo a imagen y semejanza. Es un trabajo muy importante y, por suerte, la idea a Román le encantó”, agrega González, el dueño de un sueño: ver a su prócer como prócer.

jueves, 28 de octubre de 2010

Por primera vez tras la lesión, Riquelme hizo fútbol en el equipo titular, en la Bombonera.


Si bien fue el mejor, perdió 1 a 0 con un golazo del pibe Paredes. El 10 suma minutos antes de su vuelta. La mala: se desgarró Pochi Chávez.

Ya había hecho fútbol el martes, armado especialmente para él. Y ahora, después del miércoles libre, otra vez le armaron un picado a Riquelme. Con un agregado especial: es la primera vez después de su lesión que juega con los titulares. Con más tiempo para ponerse a punto para el partido contra Argentinos, de sumar prácticas con el equipo, de aceitar movimientos, hay varios que por primera vez en su vida jugaron con el 10. Sí, raro pero es así. Es la sensación que habrán sentido Lucchetti, Caruzzo, Cellay...

En la práctica realizada a puertas cerradas en la Bombonera, Borghi paró los 11: Lucchetti; Cellay, Caruzzo, Medel; Clemente, Battaglia, Erbes; Riquelme, Palermo y Viatri. Además de la vuelta de Riquelme, de su regreso después de casi seis meses, están regresando Clemente (viene de una suspensión) y Cellay (recuperado de una lesión), mientras que Insaurralde no formó parte de los titulares porque está suspendido. Román fue el mejor de ese equipo, aunque el resultado final fue una derrota por 1 a 0. El gol lo hizo el pibe Paredes, luego de una gran jugada individual.


La mala noticia para Boca fue la lesión de Pochi Chávez, quien viene con un año complicado a nivel lesiones: esta vez se desgarró y entonces queda descartado para el superclásico, partido posterior al de Argentinos.

La suspensión de la fecha demorará la vuelta de Román, pero le permitirá sumar prácticas de fútbol.


Así llegará con ritmo ante Argentinos y, sobre todo, con River.

El domingo no habrá fútbol. Ni magia. La muerte del ex presidente Néstor Kirchner hizo que la AFA decidiera postergar la fecha de este fin de semana y correrla para la siguiente. Así, el anunciado retorno de Juan Román Riquelme, sin duda el apellido más ligado a la palabra fútbol en las canchas argentinas, tendrá que esperar una semana más. El domingo 7 de noviembre, día previsto en el fixture para el superclásico, se jugará el partido postergado contra Argentinos. Y River, entonces, se programó para otra fecha (ver pág. 6). La expectativa de los hinchas por ver al 10 otra vez con la azul y amarilla seguramente crecerá con los días, pero lo positivo para él es que tendrá una semana más de entrenamiento para aceitar la puesta a punto.

El tiempo que Román iba a durar en cancha, este domingo, no estaba arreglado de antemano. Su permanencia durante los 90 minutos iba a depender de cómo él se sintiera y del desarrollo mismo del partido. Lo que sí estaba claro era que Argentinos, en la Bombonera, iba a marcar el regreso de Riquelme a las canchas después de casi seis meses (su último partido oficial había sido contra Huracán, el pasado 9 de mayo, por el Clausura).

Según algunos integrantes del cuerpo médico, Román no estaba diez puntos para afrontar el encuentro con el Bicho. Más que nada por la falta de ritmo de competencia, ya que la rodilla izquierda funciona bien luego de la operación de osteocondritis a la que fue sometido el 18 de mayo. Sí lo veían bárbaro desde lo mental. Muy enchufado, a tal punto que se tomó en serio la recuperación, como él había anticipado tras la cirugía. “De la cabeza está diez puntos. Sería ideal que regresara una semana después, pero como se viene River, lo mejor es que antes juegue un rato con Argentinos”, expresaba, hace unos días, alguien del club.

Con esta semana más, Riquelme sumará horas de entrenamiento. Hasta el momento realizó tres prácticas de fútbol y hoy el cuerpo técnico tenía previsto realizar otra. Si todo va bien, entonces, al partido contra Argentinos podría llegar con seis prácticas de fútbol. Así, el panorama para el choque contra River podría encontrarlo mejor que lo imaginado. El superclásico, se sabe, es su obsesión.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Superclásico de entresemana


Como se postergó la fecha de este fin se semana, el Súper debería pasa al 14/11. Pero como en River hay tres recitales en los días anteriores, se jugará un día laborable, entre el lunes 15 y el miércoles 17. Como el último, que fue en la Bombonera.

Por la muerte de Kirchner, no hay fútbol el fin de semana. Y la fecha 13° va entre el 5 y el 7 de noviembre. Y entonces, por lógica, el superclásico debería jugarse el domingo 14. Pero hete aquí que surgió un problema: en esa semana toca Paul McCartney en el Monumental y el 13 los Jonas Brothers, con lo cual no hay tiempo para desarmar el escenario y dejar todo en condiciones para un superclásico. Además, ¿cómo quedará el césped después de tanto movimiento?

El vice Turnes contó en AFA que apoyaba la postergación de la fecha pero que, a su vez, había dejado en claro que River no podía jugar el domingo 14 en el Monumental. Y dejó en claro que eso también lo habló con los dirigentes de Boca, quienes no tendrían problemas en que el superclásico se juega en la semana, el lunes 15 u otro día, martes o miércoles. "Nosotros no vamos a ceder la localía y hay buena predisposición de Boca para reprogramar", explicó Turnes. A su vez, Jorge Ameal, presidente de Boca, dijo que "el tema fundamental ahora es todo lo que está pasando, que es muy importante. Lo de River, hay tiempo, ya estuvimos hablando y vamos a seguir conversando sobre eso".

Todo apunta a que el superclásico irá en un día laborable, como el último en la Bombonera. Aquella vez, el partido empezó y se suspendió al toque por la lluvia. Y siguió disputándose en la semana. Ahora es otra la causa por la que el Súper se disputará en un día laborable.

Para ese partido, que entonces en vez del 7 irá más de una semana después, River podría contar con Almeyda (hombre clave que se viene recuperando) y también con Adalberto Román, quien se lesionó contra Racing. Por el lado de Boca, Riquelme tendrá más tiempo para prepararse y sumar minutos de fútbol. Así que se viene un superclásico de entresemana, seguro que a cancha llena como si se jugara un domingo.

Tras cinco meses y medio afuera, Román es el mismo. ¿Por talento? Sí, pero más por su obsesión de ordenar a todos. Vuelve el domingo.


Tras cinco meses y medio afuera, Román es el mismo. ¿Por talento? Sí, pero más por su obsesión de ordenar a todos. Vuelve el domingo.

No la tires más para el medio. Dásela al arquero y que salga con Achu”; “Abrí la cancha, Fabián”; “Buscala, buscala”; “Vení, jugá acá”.

Como nunca, Riquelme fue Román. ¿La magia? Hay pinceladas. ¿Los goles? Todavía no se gritaron (el ensayo terminó en cero). ¿El físico? Ahí anda. Pero el 10 está intacto...

Es el mismo de siempre. El que ordena, el que habla, el que gesticula. El que piensa por todos.

La imagen del final de la mañana de ayer, acaso la más descriptiva, fue un festival para aquellos interesados del lenguaje gestual. Una rondita en el medio de la cancha, compartida con Giménez, Cañete, Javier García y el ayudante Pablo Lenci (luego se sumó Viatri) fue el escenario. No hizo falta escucharlo a Román. La catarata de señas, indicaciones, muecas y simulaciones de situaciones de juego (hasta dibujó una pelota imaginaria con sus manos) alcanzaron para comprender que la charla no discurrió en torno a la problemática de la climatología mundial.

Antes de su exposición académica, hubo algo de fútbol. Esta vez, 43 minutos. Su tercer ensayo formal en este período de recuperación (se operó de osteocondritis en la rodilla izquierda el 18/5) con la implicancia que genera realizarlo a cuatro días del regreso oficial. El cuerpo técnico armó una práctica especialmente para él, más allá de que también jugaron Cellay y Clemente (ver aparte). Riquelme terminó sin dolor, aunque con el cansancio lógico para un futbolista que viene sin ritmo, y vale el agregado de una mañana calurosa.

No se exigió al máximo. Corrió poco. Pensó mucho. Exhibió algunos destellos marca registrada y le aportó su sello al equipo que lo acompañó. Se notó el intento de correcta circulación. Mantuvo el imán histórico para adueñarse de la pelota, aunque esta vez no se movió permanentemente en busca de la descarga. Apenas un par de movimientos y dos o tres toques seguidos le bastaron para reordenar y clarificar las jugadas. La computadora de Olé registró 49 pases bien, cinco pases mal y ningún remate al arco. Sin embargo, las dos llegadas más nítidas de su equipo (formado por los que no jugaron el domingo) fueron obra de Román: un tomá y hacelo a Cellay en el que el defensor se nubló ante la salida de Javi García y un estiletazo a Clemente que el lateral apuntó a las manos del arquero. En los últimos minutos, el 10 se tiró de punta o recostado sobre la izquierda y no tuvo tanta agilidad.

Mañana realizará otra práctica formal (con los titulares) y es probable que el viernes repita. “Lógicamente que nos hubiera gustado que tuviera más minutos antes de regresar después de tanto tiempo, pero es un jugador distinto y esperemos que nos pueda dar esa inyección distinta”, explicó el PF Hernán Torres. La idea es que el domingo Román esté desde el arranque, con una seria revisión en el entretiempo para evaluar cómo responde a la alta exigencia. ¿Cuánto tiempo jugará? “Lo que él quiera”, pronosticó alguien con libre acceso al vestuario. Y si está intacto...

martes, 26 de octubre de 2010

Christian Cellay continúa con molestias en la zona del tobillo pero se fijó como meta volver ante Argentinos.


Cada arranque de semana surge la misma duda en el entrenamiento de Boca: ¿podrá jugar Christian Cellay el próximo partido? El defensor se lesionó en la quinta fecha contra San Lorenzo (el 5 de septiembre), y a partir de ahí comenzó una lenta recuperación de ese esguince sufrido en su tobillo derecho, con desprendimiento de la membrana interósea distal incluida.

Ayer, el ex Estudiantes participó de la práctica junto al resto. Hizo fútbol en espacios reducidos con Riquelme, Clemente y el grupo de los que no jugaron el domingo. Y en Casa Amarilla apareció, otra vez, la pregunta de siempre en cuanto a su reaparición. “Mi ilusión es poder llegar al partido con Argentinos, obviamente. Todavía tengo dolor, pero los médicos me dijeron que es normal, producto de la inactividad. Así que voy a tener que aprender a soportarlo”, contó.

En Boca creen que, para que pueda llegar a jugar el superclásico, Cellay primero debería tener al menos un partido oficial para sumar rodaje y ritmo de competencia. “Necesita una prueba exigente para saber bien cómo convive con el dolor, si se ahoga o no”, explicaron desde el cuerpo médico.

Su meta es regresar cuanto antes. “Mi apuesta es estar ya mismo a disposición del técnico. Yo nunca especulé con no jugar algún partido para llegar bien al clásico con River. Lo que yo quiero es estar bien”, aseguró.

La suspensión de Juan Insaurralde por cinco amarilla podría generar su retorno al equipo pero en el puesto de stopper por izquierda. “Ya he jugado en esa posición en Huracán y en Estudiantes, y no tuve problemas. Si el técnico me llegara a preguntar, le diría que sí”, comentó.

Si no se encuentra en condiciones, el reemplazante de Insaurralde seguramente sería el juvenil David Achucarro. El pibe debutó en Primera con Basile, y Borghi lo tiene bien conceptuado dentro de los jóvenes que practican con el plantel profesional. Igual, la prioridad es que llegue Cellay. Si el dolor lo deja. O si lo puede soportar.