Mala noticia para Falcioni: Riquelme se desgarró el aductor derecho y quedó afuera del partido contra Arsenal. Erviti será su reemplazante y Rivero estará en el banco. Justo cuando el 10 hablaba de molestar a Vélez...
Ese maldito aductor derecho sigue teniendo a maltraer a Juan Román Riquelme: el volante de Boca sufrió un desgarro en la zona y estará aproximadamente 21 días fuera de las canchas. Por supuesto, ya fue descartado para el partido del domingo ante Arsenal, y su reemplazante será Walter Erviti.
Román volvió a sentir dolores en el aductor y, tras realizarse estudios en la clínica Rossi pasado el mediodía, se confirmó el desgarro. Ya descartado ante Arsenal, el volante también podría ser desafectado para los compromisos ante Newell´s y Quilmes. ¿Llegará a la fecha 18 para la despedida de Martín Palermo en la Bombonera?
Por lo pronto, Riquelme, que había asegurado que tenía cinco fechas para mostrarse para la Copa América, pierde gran parte de esa posibilidad.
Esto no se terminó...“La idea es que el clásico no nos afloje”, bajó el mensaje Falcioni en público y lo machacó en privado durante toda la semana. Los jugadores escucharon las felicitaciones del técnico por la gran victoria conseguida frente a River y, en esos mismos discursos y para nada de soslayo, el DT arengó para las cinco finales que se vienen, en busca de la clasificación a la Sudamericana y, en tren de soñar, de ese título que cuatro fechas atrás parecía una quimera. Prohibido relajarse que le dicen...
El entrenador entiende que luego de un triunfo resonante, trabajado y festejado las tensiones se aflojan, la mente juega su propio partido y por eso, más que nunca, la cuestión adquiere ribetes psicológicos. Sin emular a Freud o Lacan, el Julio de Villa Del Parque trabajó a full en el consultorio y trató de hacerle la cabeza a su plantel. Pidió especialmente que se repitiera la actitud dispuesta en el Súper. En la conferencia de prensa de ayer explicó su teoría: “El clásico siempre produce un stress diferente en lo previo. Y cuando obtenés un buen resultado, quizá produce una relajación posterior. Como que lo hacen a uno aflojarse un poquito. La idea es que eso no suceda. Por eso intentamos trabajar en la semana con la misma exigencia de siempre. Estamos en el principio de una recta final que nos puede posicionar aun mejor. Hay que salir a respetar a Arsenal, que en su casa es un equipo complicado y está en una situación incómoda. Será un compromiso muy difícil. Puede ser un juego cerrado, como se dio ante River, que se abrió con dos pelotas paradas”.
El primero que notó este karma post-superclásico, al menos en la era moderna, fue Carlos Bianchi. “Ahora viene el partido más difícil”, solía repetir el Virrey en sus tertulias con los periodistas luego de enfrentar a River. Su visión no fue antojadiza. Tanto Bilardo como Veira, los técnicos que lo precedieron, habían padecido el problema. El caso más emblemático de esta patología, en rigor, lo tuvo a Bianchi como protagonista sentado en el banco. Aquel Boca que eliminó a River en las semifinales de la Copa Libertadores 2004 (por penales, sin un alma azul y oro en el Monumental y demás condimentos que sazonaron esa noche histórica) después perdió la final ante el Once Caldas (ver aparte). La estadística, al cabo, se rinde a los pies del axioma expuesto por Bianchi y refrescado por Falcioni. Desde que se implementaron los torneos cortos, Boca obtuvo 17 superclásicos. ¿Qué pasó en el partido siguiente a esas alegrías? Perdió ocho veces, ganó cinco y empató cuatro. El último antecedente es estrepitoso: en el Clausura 2010 arrolló a River (2-0) y a los siete días lo enterró Chacarita: feroz 4-1.
Ahora, el objetivo se impone en una coyuntura feliz y de pura tranquilidad, ratificada durante la semana por el plantel y el cuerpo técnico. Sin embargo, en charlas informales individuales y grupales el DT intentó motivar a la tropa. Quiere que la intensidad se mantenga y todo siga...
Falcioni ya confirmó que el único cambio para enfrentar a Arsenal será el ingreso de Calvo por el suspendido Clemente. En esta decisión del técnico se incluye su voto de confianza al equipo que ganó el superclásico y la devolución de confianza que llegó desde adentro. A ver...
Cuentan que en la intimidad del vestuario, en esa charla técnica que chorreó adrenalina en la previa al partido top, un Falcioni serio, con cara de pocos amigos (menos que lo habitual) armó las parejitas para distribuir las marcas en las pelotas paradas y, sin titubear, les dijo a sus jugadores: “El que pierde su marca no juega el próximo partido. Hagan lo que tienen que hacer”.
Y ellos hicieron lo que tenían que hacer. Así, se observó a un Boca que salió a amasijar en el área, a sabiendas de que contaban con un margen por la localía y porque el árbitro era el joven Patricio Loustau. Las polémicas rebotaron durante toda la semana por los penales no sancionados a River y, se ve, los futbolistas cumplieron con el pedido del DT. Por eso, se ganaron un partido más. La arenga/orden/amenaza no fue casualidad. Hace tiempo que el equipo viene exhibiendo flojera en el juego aéreo y, parece, JC encontró la fórmula para despertar a sus muchachos.
Riquelme no la vio y Boca pareció estar dormido. Es más, al minuto y medio de juego Mendivil tuvo una buena chance y la desperdició por la vehemencia con la que fue a rematar esa pelota. Primer susto para Ischia y compañía. Hasta acá, 0-0 y clasificación para los mexicanos.
Sabiendo eso, Boca no tardó en equilibrar el juego. Riquelme se asoció con Cristian Chávez y la pelota pasó a pies del equipo argentino. Y fue el diez quien se encargó de generar la primera chance del Xeneize. Tras una asociación con el Pochi y Morel por la izquierda, Román tocó para Palacio que no pudo superar al defensor rival para poner el primero.
Pero esa tendencia se acentuó en los minutos siguientes. Antes de los 10, el sector izquierdo de Boca le ganó las espaldas a los defensores rivales y quedó en inmejorables posiciones para que el nueve la metiera como suele hacer. Pero las dos veces que, primero Palacio y después Morel, llegaron hasta el fondo, no había nadie, ni Palermo, para empujarla. Ya estaba más que claro el planteo de los dos. La visita atacando y el Atlas jugando de contra.
Igualmente, el Atlas no era punzante en sus ataques y el fondo de Boca no sufría. Toda la acción pasaba por el campo local. La mejor muestra de eso llegó a los 18 minutos. Riquelme se puso la capa de superhéroe y habilitó como bien sabe hacer él a Palermo. El nueve, que no había estado en su lugar en las anteriores chances, recibió, se sacó a un hombre de encima y le pegó al arco con poca fuerza. Pero la pelota se le escurrió al arquero y tomó rumbo hacia el arco con destino de gol.
La suerte esta vez estuvo del lado de Boca, como en otras tantas ocasiones. Pero no se le puede adjudicar todo a ese factor. El Xeneize salió a ganar y se encontró con la ventaja en el mejor momento: 1-0 merecidísimo contra un equipo que no era sólido en la mitad de la cancha y mucho menos en el fondo.
El resultado no modificó el rumbo del encuentro. A pesar de que la clasificación ya estaba en manos de Boca, el equipo de Ischia no se durmió y siguió buscando el arco rival. ¿Atlas? Muy poco. Apenas un remate de Mendivil y un posterior rebote de Marioni, que controló Migliore.
Por eso no iba a ser extraño que Boca estirara la ventaja. Lo demostró Palermo, nuevamente. Palacio se escapó en velocidad por el centro, esperó al goleador y lo dejó con una habilitación mano a mano frente al arquero, que nada pudo hacer. Apenas pasados los 30 y 2-0. Gran actuación de Riquelme, muy bueno lo de La Joya y mucho mejor lo del Loco, dueño de todos los aplausos.
¿Eso era todo? No, nada que ver. Era la tarde de Palermo y lo iba a demostrar con una definición de lujo. Riquelme otra vez puso una pelota monumental para el Pochi Chávez, quien se escapó por el centro. El juvenil vio al goleador y lo dejó sin marca en la puerta del área para que la picara frente al arquero y le pusiera el broche de oro al primer tiempo y a la clasificación xeneize a las semifinales de la Copa.
Ya la historia estaba liquidada. El segundo tiempo no debía ser un problema para el Xeneize y por el contrario, lo fue para el Atlas. Si bien el equipo de Miguel Brindisi salió a buscar el descuento y la hazaña (necesitaba cuatro goles para clasificar), chocó con un contratiempo que le puso punto final a la esperanza mexicana. Riquelme volvió a habilitar a Palacio de manera espectacular y el delantero encaró hacia el área. Bava, que no pudo hacer demasiado en el primer tiempo, lo cruzó en la medialuna y el árbitro lo expulsó.
El partido se terminó mucho tiempo antes de que Raúl Selman pitara el final. Atlas buscó más con un hombre menos, pero fue en vano. Boca se posicionó para esperar ese silbatazo y festejó su clasificación a las semis con un Riquelme en plenitud y un Palermo intratable. Ahora espera rival, pero volvió a demostrar que cualquiera que se le ponga adelante tendrá que lidiar con la mística de un equipo totalmente ganador. Ese cualquiera puede ser San Lorenzo, si pasa a la Liga. De no ser así, deberá medirse con el vencedor de la serie entre San Pablo y Fluminense. Que piensen los demás. Boca ya hizo lo suyo y promete más. Acá está el campeón.
Fue el refuerzo que más rápido se adaptó a lo que es Boca. Pero una inoportuna lesión ante Olimpo (doble fractura de maxilar) hizo que Falcioni no cuente más con él hasta ahora. La semana pasada se puso a la par de sus compañeros y luego del Superclásico ya empezó a ser tenido en cuenta por el entrenador. Y para enfrentar a Arsenal el Burrito Diego Rivero está en la lista de concentrados.
La lista de concentrados para visitar a Arsenal.
Javier García Cristian Lucchetti Matías Caruzzo Enzo Ruiz Luciano Monzón Juan Insaurralde José María Calvo Gastón Sauro Juan Román Riquelme Cristian Erbes Walter Erviti Diego Rivero Leandro Somoza Cristian Chávez Nicolás Colazo Martín Palermo Pablo Mouche Lucas Viatri Ricardo Noir Orlando Gaona Lugo.
"Por la situación de Boca, es lo mismo pelear por entrar a la Sudamericana que luchar el título", dijo el técnico de Boca, que espera que el equipo no se relaje después de ganar el superclásico; Rivero vuelve a concentrarse
Se lo notaba a feliz a Julio César Falcioni en la habitual conferencia de prensa de los días viernes. Luego del triunfo en el superclásico del último fin de semana, el DT de Boca vivió quizá la semana más tranquila desde que dirige a Boca. Por eso, las risas, el juego dialéctico con aquellos periodistas que jugaron ayer un partido ante el cuerpo técnico y el cual fue arbitrado por JC.
Falcioni piensa en Arsenal, rival pasado mañana en Sarandí, y se imagina un partido tan cerrado como el superclásico. Aún agradece ese abrazo de Martín Palermo, luego del tanto del rubio delantero ante River y apuesta a todo: "Pelear por entrar a la Sudamericana o luchar por el título es lo mismo".
"Tenemos casi la misma diferencia para clasificarnos a la Sudamericana que para ser campeones. Lo importante es pensar en nosotros, después veremos qué sucede con los demás. Es un campeonato muy parejo, pero Vélez marca la diferencia", dice Falcioni y en algo tiene razón: los xeneizes están a cinco puntos de la clasificación a la Sudamericana y a seis del Fortín, el único líder del Clausura.
En una semana en la que se habló mucho de los arbitrajes, Falcioni se refiere a Sergio Pezzotta, quien dirigirá en el encuentro ante Arsenal: "Esperemos que tenga un buen partido. Sabemos que Sergio es un árbitro internacional, yo he tenido un muy buen diálogo con él".
"El clásico siempre produce un stress diferente y, cuando tenés un buen resultado, quizá una pequeña relajación posterior. La idea es que no suceda eso y, por eso, trabajamos en la semana con la misma exigencia de siempre. Este partido es el camino de una recta final, que nos puede permitir subir", explicó Falcioni. "¿Ya está?", dijo. Y se marchó con una sonrisa. Rivero vuelve a concentrarse. Diego Rivero, que en la 6ª fecha ante Olimpo en la Bombonera sufrió una doble fractura en el maxilar inferior que lo obligó a pasar por el quirófano, figura en la lista de concentrados para el partido ante Arsenal. Falcioni decidirá en las próximas horas si lo lleva al banco de suplentes.
y la única variante será la de José María Calvo por Clemente Rodríguez, expulsado. De esta manera, Julio Falcioni mantendrá el esquema 4-4-2
Ayer la práctica no fue la esperada. Los titulares no rindieron y cayeron derrotados en el entrenamiento formal con los suplentes, que ganaron 2 a 0 por los tantos de Lucas Viatri, ambos en la primera parte del juego.
Sin embargo, el entrenador “xeneize” con seguridad mantendrá la base de jugadores que viene utilizando en los últimos partidos. El único cambio será obligado, y tendrá el ingreso del “Pampa” Calvo. Cabe destacar que el lateral, de 29 años, retornaría al equipo, tras seis fechas de ausencia.
Por otro lado, Riquelme se entrena junto a sus compañeros sin problemas, por lo que nuevamente será de la partida. La última vez que anotó el mediocampista fue ante Argentinos Juniors, en La Paternal. Por otro lado, se especulaba con que Monzón no iba a jugar porque ya estaba definida la venta al Niza. Sin embargo, la plata no llegó aún y el defensor estará.
De esta manera, el probable equipo para arrancar en Sarandí sería: Cristian Lucchetti; José María Calvo, Matías Caruzzo, Juan Manuel Insaurralde, Luciano Monzón; Cristian Chávez, Leandro Somoza, Nicolás Colazo; Juan Román Riquelme; Pablo Mouche y Martín Palermo. Con estos once, Boca buscará su tercera victoria consecutiva en el Torneo Clausura.