sábado, 18 de diciembre de 2010

Los nombres que sonaron para el arco de Boca (Ustari, Peratta y Silva) quedaron en rumores solamente.


Mientras esperan que se cierre la llegada de Falcioni, uno que conoce bien el puesto, siguen buscando una variante para reemplazar a Lucchetti.

En Boca siguen esperando que se resuelva la salida de Falcioni de Banfield para que pueda convertirse en el técnico del club. Mientras tanto, las versiones que se instalaron en las últimas horas sobre la posible llegada de algún arquero como Oscar Ustari, Martín Silva o Sebastián Peratta van perdiendo cada vez más fuerza.


Ustari tenía el visto bueno de Falcioni, quien lo hizo debutar en el 2005 en el Rojo. Pero el presidente del Getafe, Angel Torres, dijo que aunque está dispuesto a escuchar alguna propuesta, aun no recibió ninguna oferta por el arquero.


Por otra parte, se habló del interés de Boca por Peratta, pero el jugador se encargó de aclarar que hasta el momento no tuvo ningún contacto con los dirigentes. Ojo, también dijo que está dispuesto a irse de la Lepra si llega una propuesta interesante: "El club tiene la necesidad de vender a un jugador, ojalá pueda darle una mano".

También sonó el nombre de Silva, de Defensor Sporting, quién se hizo muy famoso en la Argentina después de recibir un piedrazo ante Independiente por los octavos de final de la Copa Sudamericana, pero hasta el momento, son sólo rumores.

Julio César Falcioni ayer a la medianoche llegó a un acuerdo con Banfield y así quedó liberado para asumir en Boca.


Hoy, su representante y Portell sellarán la rescisión. El DT sería presentado el lunes.

Boca está condenado a las negociaciones difíciles. A veces porque la sola mención del nombre predispone a los que están del otro lado a querer sacar una ventaja (¿cuántas veces los dirigentes intentan mantener en secreto la chance de algún refuerzo para que no suba su precio?). En otras, directamente, la suerte no lo ayuda. Los dirigentes tenían todo arreglado con Julio César Falcioni desde principios de semana (en realidad, lo tenían hablado desde mucho antes). Y sin embargo, tuvieron que esperar hasta ayer para una definición total. Recién a las 23, el técnico, su representante (Sergio Greco) y algunos de los principales dirigentes de Boca, pudieron cenar en paz. Y no todos juntos, sino en diferentes mesas alrededor de Buenos Aires. Se unieron por teléfono para pasarse el dato más esperado: hoy se cierra todo. Consciente de las horas de día, de noche y de madrugada que le llevó acercar a las partes, Greco habla con cautela: “Falta una charla pero está encaminado”, le dice a Olé casi a la medianoche.

¿Por qué se demoró tanto la definición? Porque la inflexibilidad es un concepto que se lleva de patadas con el de negociación. Y en ésta había posiciones duras, una lucha de egos en la que se dirimía quién lo tenía más grande. Si Carlos Portell, con un año eleccionario por delante y la necesidad de vender cara la “derrota” de quedarse sin técnico. O Falcioni, inscripto en los libros de historia como el único técnico (hasta ahora) que sacó campeón a Banfield. El resultado: empate, o algo así. Todos tuvieron que ceder para llegar al objetivo. Portell esperaba un gesto de Boca que nunca llegó (resarcimiento en dinero o en especies) y seguramente se asustó al releer el contrato que le había firmado al Emperador: 1.200.000 dólares limpios por año. Algo que ni Boca le pagará, ya que JC aceptó redondear para abajo (cobrará 200.000 menos), priorizando que está por dar el paso más grande de su carrera. Y el técnico deberá resignar, además, un dinero que Banfield le debe del actual contrato.

El día fue un infierno en el que hasta se dio por caído el acuerdo de Boca con el entrenador y eso encendió la fábrica de rumores que suele moverse alrededor del club: Simeone y Asad pasaban a ser planes B de los dirigentes que nunca quisieron a Falcioni aun habiéndole dado a Ameal la potestad de elegir y negociar. Pero finalmente, con la noche llegó la calma y lo más probable es que, entre lunes y martes, Boca pueda presentar oficialmente a su flamante entrenador.

¿Por qué se complicó tanto su salida de Banfield? Por política, por orgullo y por plata. Por la relación sin retorno entre JC y Portell. Por aquellos problemas de marquesina. Y por el vil metal: Portell exigió la inmediata devolución de un adelanto que le había hecho a Falcioni. Y el DT quería, con la misma lógica, que le pagaran lo que ya había trabajado. Sus colaboradores también tenían un dinero en el medio, y hubo que negociar por ellos como por JC.

En Boca, entonces, se pusieron nerviosos porque no hay tiempo que perder y ayer de hecho hubo una reunión para definir el plantel que viene, pero para todas las situaciones (refuerzos y prescindibles), los dirigentes pretendían escuchar la palabra final del técnico.

Eso sí: pese a aceptar la necesidad de la presencia del DT, Ameal nunca perdió la calma. Y mientras algunos pedían que Falcioni renunciara a lo que le debían (“Que lo haga, si tanto quiere venir a Boca, que lo demuestre”), el presidente siempre se mostró optimista. “No tengo plan B, sencillamente porque quiero y confío en el plan A. Esto va a terminar bien”, anunció Ameal, firme como en las duras negociaciones por Riquelme.

Lo que resta por delante es la instrumentación formal del acuerdo. Papelerío, cuestiones de lápiz fino. La realidad es que, aun sin anuncio, Falcioni ya es el técnico de Boca. En un momento de la tarde se complicó, y era FalcioNO. Y pese al alerta hasta meteorológico que había, a la noche fue FalcioSI.

viernes, 17 de diciembre de 2010

En algo salimos primeros...Boca se quedó con el primer lugar en las mediciones del Fútbol para Todos


Con un punto más que River. ¿El campeón? Fue apenas 9°.

Habrá sido una campaña decepcionante, lejana a las expectativas. Sin título ni clasificación a la Copa. Sin embargo, hay un único lugar en el que Boca fue primero: la pantalla. Por enésimo torneo consecutivo, quedó en lo más alto de las mediciones de Ibope en el rating, aventajando por más de un punto a River, que a pesar del sprint final, no lo alcanzó. Estudiantes, el campeón, promedió apenas 7,1.

Si bien Boca bajó desde el inicio del torneo hasta la última fecha, mantuvo el promedio anual: hizo 14 puntos (cada uno son 100.000 espectadores), apenas nueve décimas por debajo del Clausura. Hay que tener en cuenta que los números de Ibope consideran únicamente Capital y Gran Buenos Aires y que no suman a los televidentes del cable (Canal 26 y Crónica TV), que suelen retransmitir casi todos sus partidos, algo que casi no hacen con el resto. Dando esa ventaja, Boca igual fue el más visto. Y no sólo eso: se dio el lujo de, en las últimas fechas, rechazar el horario central de los domingos (el de 20.20), utilizado para competir mano a mano con Susana Giménez (Telefé). “Queremos que el socio venga a la cancha y no tenga que volver tan tarde a su casa para ir a trabajar al otro día”, explicó Jorge Ameal. O sea: abandonando el Prime Time, igual marcó la diferencia.

No sólo quedó puntero, sino que de los 15 partidos más vistos del torneo por Canal 7 y Canal 9 (los dos de aire que se computan), Boca se quedó con diez. El primero en la lista, claro, fue el Súper, con un promedio de 27.4 y picos de 31, compitiendo (y perdiendo por décimas) con Bailando por un Sueño (se jugó un martes). Cinco de esas fechas, además, se jugaron en la Bombonera, que tiene su capacidad al límite y por eso el club no vende entradas (la cantidad de socios supera el espacio disponible en el estadio): ante Lanús (16.8), Colón (15.8), Racing (15.2), Vélez (14.7) y San Lorenzo (14.5). También hizo buenos números en el Interior: ante Godoy Cruz, en el debut, hizo 17.8, y con Olimpo, 17.4. Aunque después bajó, la pantalla fue azul y oro.

Riquelme ya lo había anticipado por TV y cumplió: recibió un cheque con parte de la prima y lo devolvió al club


El gesto fue muy bien recibido en Boca.

No se lo vio metiendo un pase-gol de ésos que llevan su sello, como aquel toque sutil a Palermo para el gol a River en el Monumental, en el Clausura pasado. Tampoco se lo vio clavando la pelota en un ángulo mediante un tiro libre, como en aquella final de la Sudamericana 08 contra Arsenal. Ni siquiera se lo vio llevado en andas festejando un nuevo título con la camiseta que ama, como las nueve veces que salió campeón. Sin embargo, en este final de año, como si fuera un partido a puertas cerradas, Juan Román Riquelme consumó su mejor jugada. No fue, como los hinchas hubiesen preferido, dentro del campo de juego. Ocurrió en una oficina, casi sin testigos. En un gesto que lo enaltece, el 10 de Boca cumplió con una promesa que había hecho pública y le devolvió al club el cheque que recibió con parte de la prima de este semestre. “Vamos a ver si la plata que tengo que cobrar de esta parte del año se puede usar para arreglar el vestuario o la cancha. Como hincha de Boca yo no puedo cobrar, no me siento bien cobrando esto. Por eso quiero hablar con el presidente de este tema”, había dicho en una entrevista televisiva.

La noticia fue confirmada por la dirigencia de Boca, que tomó como un buen gesto la decisión del enganche, quien apenas jugó un partido y medio en el Apertura. Después de estar en el centro de la polémica del año debido a la renovación de su contrato por cuatro años, Román no pudo revalidar en la cancha aquella medida tomada por la CD. Pero esto le hace muy bien al que más se la jugó por él: el presidente Jorge Ameal.

En el momento de asegurarse el nuevo vínculo hasta junio del 2014, Riquelme se encontraba lesionado. Operado en mayo de la osteocondritis en su rodilla izquierda, el 10 quería volver a mediados del Apertura para devolver la confianza de los que creyeron en él y demostrarles que estaba intacto a los que no estaban de acuerdo con su continuidad por tanto tiempo en el club, No pudo ser. Su regreso fue ante Argentinos, en la fecha 13. Jugó los 90 minutos. A los pocos días, en un entrenamiento en Los Cardales, sintió un dolor en el tendón de Aquiles de la otra pierna. En el partido con River se notó que no estaba en condiciones físicas para jugar: antes de los diez minutos ya había pedido el cambio. Deambuló por la cancha hasta que en el entretiempo, Borghi lo sacó. No jugó más. Apenas 135 minutos de acción, y no al 100%, es lo que pudieron verlo sus hinchas en este segundo semestre del 2010. Los médicos decidieron que parara hasta el año que viene para evitar un problema mayor.

Dolido y con ganas de haber jugado más, hace unos días se encontró en el vestuario con Daniel Angelici, ex tesorero del club y el hombre que más se opuso a la extensión del nuevo contrato. En el breve diálogo, Riquelme subió la apuesta. No sólo dijo que iba a jugar al menos 15 partidos en el próximo Clausura sino que hasta anticipó el festejo: “Y vamos a salir campeones”. Confiado, espera revertir en el 2011 su mala racha en este año que se va, en el que jugó poco y nada, y en el que no pudo alcanzar un buen rendimiento en lo futbolístico. Justamente, esa situación terminó generando una polémica inútil con Guillermo Barros Schelotto. El Melli declaró que Román había jugado poco debido a las lesiones y que era difícil hacer una evaluación de su juego. Susceptible, Román contragolpeó: “Fue por una operación. Yo no tuve siete desgarros en un año”.

Decidido, la semana pasada, cuando fue a cobrar su sueldo, Riquelme se encontró con un cheque en el que figuraba el monto correspondiente a parte de la prima del semestre. Así como lo recibió, Román lo devolvió. Un pase de primera, en un solo toque, para dejar boquiabiertos a unos cuantos.

A diferencia del polémico “año gratis” que él dice haber jugado (en vez de resignar dinero por los dos años de contrato que le quedaban, negoció jugar uno más), esta vez sí tuvo un gesto que no admite segundas lecturas ni sospechas de demagogia. No se sintió cómodo al cobrar lo que no se ganó y punto. Fue su mejor jugada.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Otra vez un clulebrón....se complicó la llegada a Boca de Julio César Falcioni


El técnico no se puso de acuerdo con Banfield para arreglar su salida y hoy la negociación está estancada. "Boca no tiene plan B", dijo su tesorero.

Parecía una negociación simple, un mero trámite institucional. Apenas se produjo la salida de Claudio Borghi del banco de Boca, el nombre de Julio César Falcioni se transformó en el principal candidato a sucederlo. El técnico, con trabajo y contrato en Banfield, nunca quiso referirse al tema aunque resultó imposible ocultarlo y ese manoseo repercutió en Carlos Portell, quien se mostró ofendido por la posibilidad de la salida de Falcioni y hasta llegó a decir que “la relación del técnico con la gente se había enfriado”.

Tal vez esas idas y vueltas tuvieron su repercusión directa en la reunión de ayer, cuando el representante de Falcioni se sentó con el mandamás del Taladro para arreglar su salida. La llegada a Boca no será sencilla, es más, es mucho más complicada de lo que se esperaba. La primera de las trabas sería económica, ya que los números que Falcioni pretende para su salida no están ni cerca de los que sugiere Banfield y, se sabe, cuando el problema es económico lleva mucho tiempo destrabarlo y justamente lo que Boca no tiene es tiempo.

Otro de los puntos que estarían impidiendo la llegada del entrenador de Banfield a Casa Amarilla, sería el armado de su cuerpo técnico, algo a lo que Falcioni no estaría dispuesto a negociar, por lo que complica de movida una charla con la dirigencia Xeneize. Con todo este panorama, lo que queda en claro es que a Boca se le complicó el futuro. Lo que parecía un trámite y la presentación se haría antes de fin de año, ahora es toda una incógnita y más aún si se tiene en cuenta que Boca no tiene un plan B.

Ese es el tercer punto clave de la negociación con Falcioni. Según el tesorero de Boca, José Manuel Requejo, “Boca hoy no maneja una opción por si no se hace lo de Falcioni. Boca no tiene un plan B”. Ante este mensaje, lo que se desprende es que intentarán agotar todas las instancias para que la negociación entre Falcioni y Boca llegue a buen puerto. ¿Lo lograrán?

Martín Silva, el uruguayo que recibió un piedrazo ante Independiente, suena fuerte para ser el arquero del 2011: grandote, con experiencia y personali


En Uruguay no entienden cómo aún sigue allí. Tiene condiciones para estar atajando en el exterior hace rato, pero no saben porqué no se le dio. Quizá ahora, entonces, se le de la chance, a los 27, una edad ideal para un arquero. Salió campeón, tiene experiencia, fue a un Mundial, mostró personalidad y valentía, es alto, grandote y suena fuerte para convertirse en el arquero de Boca del próximo semestre. Con ustedes, Martín Silva.

¿Quién es? Para los hinchas, el recuerdo más fuerte no es el piedrazo que recibió en cancha de Independiente por la Sudamericana, sino con la Libertadores 2009: fue figura en la Bombonera atajando para Defensor Sporting en la victoria 1-0 de su equipo. Aquella imagen del grandote quedó tan fresca que en ese mismo receso los dirigentes preguntaron por él, pero no se dio: Abbondanzieri no estaba teniendo su mejor racha pero decidieron apostar por él y desestimaron la contratación. Ahora, encabeza otra vez una lista de refuerzos. ¿Por qué? Para la dirigencia no hay otro arquero en el país que haga la diferencia. Porque los primeros nombres que aparecieron (Andújar, Peratta, Romero) no cierran (ver aparte). Porque Lucchetti no conforma y aún no se arriesgan a apostar por Javi García. Y porque encontraron en el uruguayo las cualidades que buscan: personalidad, presencia y partidos. Su carrera incluye las Juveniles con la Celeste, debut en la Mayor con el Maestro Tabárez, viaje al Mundial como tercer arquero y la titularidad casi desde su debut en el 06. Por eso, Boca ya inició contactos con allegados para conocer la situación del montevideano de 1,87 y 82 kilos.

¿Cómo es la situación? Arrancó en las Inferiores de Defensor y es un ícono. Fue capitán del equipo que se quedó con este Apertura, aunque habrá que esperar al Clausura para saber si será el campeón. El club es celoso de él, por eso nunca lo terminó negociando: no lo quieren regalar. Además, el suyo es uno de los pocos clubes uruguayos que no sufre necesidades económicas. ¿Entonces? La puerta podría abrirse por las ganas del Flaco de tener una chance en Argentina, quizá un trampolín hacia Europa. Y ahí apareció Boca, silbando bajito.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Aunque ninguno rescindirá, la dirigencia ya anotó a los transferibles: Lucchetti, Monzón, Méndez, Giménez, Escudero y Mouche se irán si aparecen buena


Diciembre se avecina con la fuerza de las celebraciones, la hora de los balances y la crudeza de las depuraciones. En el fútbol profesional, que por estas horas anda de vacaciones, es momento de las famosas listas negras. No se trata, en el caso de Boca, de jugadores a los que se les vaya a rescindir el contrato ahora y a cómo dé lugar, sino de una decisión tomada por la dirigencia: si llega una oferta potable, será un apretón de manos, muchas gracias y hasta luego.

Cristian Lucchetti, Jesús Méndez, Fabián Monzón, Matías Giménez, Damián Escudero y Pablo Mouche tienen colgado el cartel de “transferibles”. Si bien cada situación es singular y lleva sus propias derivaciones, la mirada general apunta a una prestación deficiente que no conformó. Así, si aparece una propuesta interesante para el jugador y para el club (todos tienen contrato, como mínimo, hasta junio), serán vendidos.

Tal vez el caso más emblemático sea el de Lucchetti. El arquero llegó en junio por pedido de Borghi, atajó los primeros 13 partidos del Apertura, pero tras una discusión con Bichi, lo marginaron y el arco quedó en manos de Javier García. El ex Banfield no logró transmitir seguridad y, en rigor, las actuaciones de García fueron superiores. Falcioni, a pesar de haberlo dirigido en el Taladro, no lo considera un arquero “gana partidos” y prefiere otra opción.

Méndez, adquirido en enero por tres millones de dólares, no se adaptó a la ferocidad del Mundo Boca, estuvo al borde de dejar el fútbol y no justificó la erogación realizada.

Giménez y Monzón tuvieron vaivenes y son reconocidos por la escasez de jugadores en sus puestos, aunque si llegan buenos billetes por ellos, no se pondrán trabas.

¿Escudero? La intención es recuperar la inversión (cerca de 2.5 millones de dólares por el 50% del pase) ya que su rendimiento, matizado por un par de lesiones, no alcanzó. Y a Mouche también pretenden explotarlo en alguna transferencia, considerando que se buscará un extremo de jerarquía.

¿Quedarán, todos, de La Boca para afuera?