sábado, 6 de noviembre de 2010

Hoy a las 20.15 en la Bombonera Román vuelve a ponerse la 10 de Boca


Pocas veces sucede que un solo futbolista opaca al partido que lo tendrá como protagonista. Sin embargo, esto es lo que pasa con este Boca – Argentinos, el cual comenzará a las 20.30 horas y será dirigido por Alejandro Toia. Lo más trascendente de este cotejo es el regreso a las canchas de Juan Román Riquelme tras la operación que sufrió en su rodilla izquierda. Seis meses pasaron desde su última presentación con la camiseta de Boca. Desde el 9 de mayo hasta hoy, muchas fueron las cosas que sucedieron en la vida de Román y Boca, entre lo que se destacó el conflicto por la renovación de su contrato. Más allá de esto, lo cierto es que el “10″ volverá para darle fútbol y juego a un equipo que carece de esto y que está haciendo una floja campaña en este torneo.

En la previa, sólo se habla del regreso de Riquelme. Los hinchas esperan verlo nuevamente salir por el túnel último en la fila, como siempre. La “Bombonera” ya está latiendo de la ovación que recibirá el ídolo. Los flashes de los fotógrafos irán todos dirigidos a él. Las cámaras de televisión se detendrán con su imagen. Los diarios de mañana harán un análisis minucioso de su actuación. Todo esto es lo que genera la vuelta de Román con la camiseta que él mismo se encargó de decir que “tanto ama”.

Con el regreso de Riquelme (por Damián Escudero) como la principal novedad, el equipo de Claudio Borghi también tendrá otros dos regresos. Después del esguince de tobillo derecho que lo dejó fuera de las canchas por poco menos de dos meses, Cristian Cellay jugará en lugar del suspendido Juan Manuel Insaurralde (tiene cinco amarillas); mientras que tras tres fechas de suspensión por la expulsión ante Lanús, Clemente Rodríguez también volverá a ser titular en lugar del también suspendido Jesús Méndez (vio la roja ante Independiente). A su vez, el otro cambio será táctico: Cristian Erbes jugará en lugar de Cristian Chávez. Por lo tanto, el conjunto del Bichi formará con: Cristian Luchetti; Gary Medel, Matías Caruzzo, Cellay; Rodríguez, Erbes, Sebastián Battaglia, Matías Giménez; Riquelme; Lucas Viatri y Martín Palermo.

Argentinos, por su parte, intentará no ser el principal “invitado” a la fiesta de Riquelme. Para intentar conseguir esto, su entrenador Pedro Troglio hará dos cambios (ambos obligados por lesión): Germán Basualdo por Gustavo Oberman y Ciro Rius por Franco Niell. Con el ingreso de Basualdo, Troglio buscará que el mediocampista esté muy cerca y muy atento a lo que pueda hacer Riquelme. De esta manera, el equipo para jugar en la “Bombonera” será: Nicolás Navarro; Juan Sabia, Miguel Torrén, Santiago Gentiletti; Gonzalo Prósperi, Juan Mercier, Basualdo, Néstor Ortigoza, Sergio Escudero; Niell o Rius y Vargas.

La camiseta que proponia Olympikus para Boca


Desde hace varias semanas, un rumor crece en los pasillos de la Bombonera y las empresas de indumentaria deportiva: la posibilidad de que la brasileña Olympikus haga un millonario ofrecimiento al C. A. Boca Juniors para ser su nuevo sponsor técnico oficial, y así reemplazar a la estadounidense Nike.

El contrato entre la marca de la pipa y el club que preside Jorge Amor Ameal se termina el 31 de julio de 2011, y como nunca antes, las versiones que dicen que podría no renovarse siguen difundiéndose.

Incluso, algunos periodistas ya se animaron a publicar el monto de la supuesta oferta: Claudio Destéfano, en Despertate (TyC Sports) y Leo Morales (en Economía Deportiva) aseguraron que Olympikus estaría dispuesto a pagar U$S 6 millones por año. En la actualidad, Nike invierte en ese contrato U$S 4 millones cada 12 meses.

Marca de Gol consultó a allegados a Olympikus, y oficialmente descartaron las versiones, “porque hay un contrato firmado con otra empresa y eso se respeta“, aunque es lógico que se hagan declaraciones de este estilo cuando surgen rumores que retumban en los medios.

Por su parte, desde Nike Argentina, y también ante la consulta de este sitio, simplemente afirmaron que “no hacen comentarios acerca de rumores o trascendidos“.

La realidad es que, off the record, voces cercanas a la empresa que ya viste a Racing, Argentinos Jrs. y Lanús, admiten estar en conversaciones, sin nada definido, pero en conversaciones al fin. Sin embargo, desde el club dudan: más allá de que el incremento del monto en dólares es más que interesante, el flojo posicionamiento global de la marca brasileña le juega en contra.

La relación entre Nike y Boca nació allá por 1996, con la llegada del empresario Mauricio Macri a la presidencia xeneize. A partir de allí, ambas marcas transformaron esa asociación en una alianza estratégica que en 2011 cumplirá 15 años.

De darse una vinculación entre Olympikus y Boca, se repetiría una situación similar a la que ya sucedió en Brasil en 2008, cuando la firma brasileña logró reemplazar a Nike como sponsor técnico del Flamengo, el equipo más popular del país, que llevó la pipa durante casi 8 años en su pecho.

Boca acordó con Nike un contrato por U$s 34 millones. Olympikus se había estirado hasta 32,6.


El primer número asombró por sí solo, por lo encima que está de los ingresos por indumentaria de los demás clubes argentinos: Boca negocia con Nike un nuevo vínculo por cuatro años (2012-15) a cambio de u$s 30.000.000 más premios por objetivos. Después, el grupo Vulcabras/azaleia dio a conocer la oferta que presentaron por el mismo período para su marca Olympikus: 32.604.000 más los mismos incentivos por títulos. Y finalmente, ayer por la tarde en las oficinas de la Bombonera, el club renovó su contrato con Nike a cambio de 34.000.000, más dichos premios, 33.000 prendas de indumentaria y 6.000.000 de resarcimiento retroactivo por el anterior acuerdo.

La cifra propuesta por el aspirante, que en la Argentina distribuye la ropa y calzados Reebok desde el 2003 y como parte de un acuerdo con Adidas Group lo seguirá haciendo hasta el 2015, inicialmente era de 6.000.000 por año, pero luego la elevaron a ocho para superar los 7,5 de Nike. En Boca, sin embargo, aseguraron que no podían negociar con otra empresa mientras existiera un contrato vigente por lo que recién en agosto del año que viene iban a poder sentarse a charlar con Olympikus. Pero esa propuesta de 32,6 millones y la experiencia de Nike de haber perdido el Flamengo de Brasil en manos de esta misma empresa competidora, claramente fueron aprovechadas por Boca a la hora de negociar el nuevo vínculo con la marca que lo viste desde 1996 y apurar un cierre más beneficioso. Y así, el piso de 29,9 que se fijó en la Asamblea de Representantes del viernes pasado se estiró hasta 34, más la ropa, el retroactivo y los premios por título: 250.000 por torneo local, 350.000 por Libertadores y Sudamericana, 300.000 por Recopa y 1.500.000 por Mundial de Clubes.

A una semana de haber aprobado un balance favorable de u$s 1.000.000, Boca cerró con Nike y, exceptuando a Brasil, se convirtió en el mejor contrato de Sudámerica. Sólo falta que vuelvan los títulos...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Ahora sí, se acabó la espera: mañana vuelve Riquelme a jugar en Boca tras casi seis meses.


Con la expectativa por las nubes, Olé repasa los otros cinco regresos más esperados del 10 a Boca. ¿Cómo jugó en esas oportunidades?

¿Quién le quita la ilusión al hincha de Boca? Vuelve su ídolo, vuelve el 10, vuelve aquel que maneja los hilos, todo eso y más representa el regreso de mañana de Juan Román Riquelme contra Argentinos. Fueron seis meses de ausencia; ¿podrá el enganche retornar en su nivel? Olé repasa esos partidos donde reapareció después de ausencias especiales. Y dan para soñar...


El primer regreso de Riquelme con tanta expectativa es en el Apertura 2000: en conflicto con los dirigentes, recién juega en la tercera fecha de ese torneo. Con apenas 22 años, Román ya tuvo su primer encontronazo afuera de la cancha y volvía a responder adentro de ella. Fue 3 a 3 con Gimnasia de La Plata, con un golazo de media distancia de, sí, del 10.

En el Apertura 2001, luego de una lesión, JR vuelve en la quinta fecha cuando Boca recibió a Chacarita. Tras cuatro partidos sin conocer la victoria, ingresó en el ST y fue 3 a 1 para el Xeneize. Una vuelta apurada, porque claro, el partido siguiente fue un superclásico: 1 a 1 en el Monumental.

El mayor pico de emotividad se dio el 7 de abril del 2002. Luego del secuestro y posterior liberación de su hermano y de no poder participar del encuentro contra Huracán, Riquelme ingresó a la Bombonera con una bandera especial: "Gracias a todos. Román". Victoria 3 a 0 de un Boca de irregular torneo a Unión de Santa Fe y, como frutilla del postre, go-la-zo del enganche.


Luego de un impasse de casi cinco años, Riquelme retorna a Boca en el 2007. Distanciado del Villareal y del técnico Manuel Pellegrini, su vuelta es en la segunda fecha del Clausura de ese año, el 17 de febrero del 2007 ante Rosario Central. En un partido chato, que finalizó 1 a 1, Román igual ilusionó a los hinchas: dos pases de cucharita que no terminaron en gol eran los avances de un semestre glorioso para el 10 y para Boca.

En el 2008, mismo rival y resultado. Tras su llegada ya por contrato a Boca y luego de haber jugado los amistosos del verano, la vuelta oficial es en Rosario, única de este recuento como visitante. También dejó su huella: pase de caño a Palacio para el gol del empate. Y si de regresos se trata, inevitable recordar aquel en la Selección. Colgado en el Villareal, Basile lo llamó para la primera fecha de las eliminatorias luego de su alejamiento, y Riquelme respondió con dos golazos de tiro libre.

Sabe de vueltas Riquelme: sus nueve títulos en Boca son prueba. Sabe de vueltas Riquelme: lo confirman todos sus regresos al equipo titular. Y sabe el hincha de Boca lo que significa este retorno. De la espera a la esperanza, sólo por un jugador.

Román hasta dio una mini charla técnica pero el equipo no mejoró: 0-0 contra un equipo de pibes y al 10 se lo vio fastidioso.



A lo mejor él vuelve y no cambia nada”. La frase de Lucas Viatri quedó resonando un largo rato, hace poco más de una semana, cuando empezaba la última cuenta regresiva, luego alterada por la muerte del ex presidente Kirchner. Y ayer, luego de la última práctica de fútbol formal antes del regreso del 10, las palabras del delantero tuvieron una vigencia absoluta. El equipo jugó tan mal como lo venía haciendo en casi todos los ensayos, empató 0-0 con un combinado de chicos. Y Román, más que contagiar al resto con su carácter de “diferente, como una mina con tres tetas” (al decir del Bichi), terminó contagiado por su equipo.

Lo de “su” equipo no es gratuito: después de una ronda previa al partido en la que Borghi dio una charlita de no más de cinco minutos explicando lo que quería, fue el turno de Riquelme. Primero agarró a Clemente para refrescarle los conceptos de tanto tiempo juntos. Después hizo lo mismo con Battaglia, señalándole puntualmente distintos sectores del campo. Por último, cruzó alguna palabra con Erbes y otra con Caruzzo. Y evidentemente, ni el técnico fuera de la cancha ni el de adentro supieron explicar bien lo que querían. O no los entendieron. O no les dio el cuero para satisfacer las requisitorias. El resultado fue ese empate chato en el que el equipo titular apenas creó una situación de riesgo. Fue una pelota que abrió Román para Viatri y un centro que Palermo cabeceó al travesaño. ¿Poquito? Nada. Era tan grande el fastidio de Riquelme que cuando terminó no se quedó, como habitualmente, mirando a los suplentes. Fue al vestuario a ponerse hielo y volvió al rato, con el mate.

¿Qué le faltó al equipo? Lo de siempre: funcionamiento. Hubo desacoples atrás, por el sector de Clemente y Cellay, y el alero no pasó tanto. Aun así, le alcanzó para ser el que mejor se entendió con el 10.

Se sabe: Román no es jugador de entrenamientos y quizá se esté cuidando. Pero tampoco para tanto. Y el malhumor lo delata. Si ni Riquelme lo arregla, Boca está hasta las... manos.

Por expectativas de éxito y gratitud hacia el club, el Bichi no se ve en la Roja en este momento.


Pero además, su conflictiva relación con el poder chileno lo bajaría de la candidatura.

Por más que ellos no lo reconozcan, existen varios puntos en común entre Marcelo Bielsa y Claudio Borghi. Ambos son argentinos que fueron exitosos en Chile (el Loco en la selección y el Bichi en Colo Colo) y muy queridos por la gente. En lo futbolístico, los dos son fundamentalistas con su esquema (el 3-3-1-3 de uno y el 3-4-1-2 del otro). Y hay una coincidencia más que los une y que es clave para entender el presente y el futuro inmediato de ellos: se llevan mal con el poder político chileno. Por un lado, la ideología de Bielsa, contraria a la del gobierno trasandino y al de las autoridades que ganaron ayer los comicios en la ANFP, lo llevó a renunciar a su cargo. Por el otro, las diferencias de Borghi, principalmente con el presidente del país, Sebastián Piñera, serían determinantes para que no lo elijan como sucesor del Loco. Hoy, salvo una catástrofe ante River, parecería haber Bichi en Boca para rato.

En la conferencia de ayer, sus declaraciones continuaron la línea de la nota realizada por Olé en su edición del jueves. “Yo soy el técnico de Boca y ojalá que por mucho tiempo”, remarcó. También aclaró que hasta ahora no recibió ningún llamado desde el otro lado de la Cordillera. Admitió que ni tiene pensado un proyecto para el seleccionado. Y hasta dio a entender que no se sentiría cómodo, en este momento, con la metodología de trabajo que impone dirigir una selección, lejos de los rutina diaria de un club. Por si fuera poco, opinó que su eventual desembarco en Chile sería un cambio de rumbo: “Yo que ellos me inclinaría por seguir en la misma línea”.

En su entorno lo ven difícil pese a que su nombre figura entre los candidatos. “Lo tienen que poner porque es querido por la gente, pero es sólo una pantalla”, se animó a aventurar alguien del círculo cercano de Borghi. Si bien en Chile podrían tomar una decisión demagógica y dejar de lado ciertas diferencias, no parece fácil que él sea el elegido si Piñera tiene incidencia sobre Segovia y la nueva dirigencia. El actual presidente del país compró (y aún mantiene) un 14% de las acciones de Colo Colo cuando el Bichi era el técnico. Y en esa época hubo cortocircuitos, incluso públicos, entre ambos. No fue casual que, cuando ocurrió el episodio de los mineros, el entrenador haya declarado: “Fue una buena gestión la de Piñera por más que yo no esté de acuerdo con su política”. Gente cercana al Bichi asegura, también, que el desplante que Bielsa le hizo a Piñera (lo saludó sin cortesía al volver del Mundial), abrió la puerta para esta salida.

Así las cosas, no es un hecho ni mucho menos que le ofrezcan el cargo a Borghi. ¿Qué pasaría si eso sucediera? “Si alguien viene a hablarme, lo voy a atender por buena educación. De ahí a que pase algo es difícil. Además, la nueva dirigencia asumiría recién a partir de enero”, explicó. ¿Especulará, entonces, con sus resultados de acá a fin de año? Borghi lo negó: “No voy a pensar que si gano dos partidos en Boca contestaría que no y si pierdo, que sí. Sería injusto. Me sentiría orgulloso si llegara a ser verdad que integro una terna, pero yo soy técnico de Boca y eso ya responde que no tengo pensado otra cosa por el momento”. De hecho, le reconoció a Olé que ya está pensando en refuerzos para el 2011. Y Fernando Felicevich, su representante, dijo que Borghi “es joven y tiene tiempo para dirigir una selección”.

Que no se aferre contundentemente a su cargo suena lógico. Primero, por la imprevisibilidad del fútbol argentino. Segundo, por su forma de ser. “Soy el técnico de Boca hasta que el tiempo, los resultados y los dirigentes lo digan”, enumeró. Desmenucemos: si es por el tiempo, su contrato vence el 30 de junio y su idea es cumplirlo. Si es por los resultados, sólo el superclásico podría condicionar su continuidad. Y si es por los dirigentes, la permanencia no está puesta en discusión. O sea que, al menos hoy, más que un llamado desde Chile, lo único que podría provocar su alejamiento (por propia decisión) sería una fea derrota en el Monumental.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Los titulares,empatando sin goles cotra juveniles, mejor si se va a Chile?


Los titulares, con Riquelme incluido, no jugaron bien ante un combinado de juveniles y terminaron empatando sin goles. ¿Podrá el equipo de Borghi cambiar esta floja actuación ante Argentinos?

Con Riquelme desde el arranque, los titulares jugaron mal y no pasaron del 0 a 0 en la práctica ante un combinado de juveniles. ¿Se repetirá la historia el sábado ante Argentinos o Román frotará la lámpara para ayudar a su equipo a conseguir la victoria en la Bombonera?

En 43 minutos de fútbol, los 11 que paró Borghi estuvieron lejos del rendimiento que el técnico pretende conseguir. Así, terminaron aburriendo en un encuentro que apenas contó con una situación de gol a favor de los titulares. El flojo nivel en los ensayos ha sido una constante en este ciclo. Con el pobre rendimiento de la práctica, Riquelme, que no pudo enderezar el funcionamiento del equipo, se terminó retirando con fastidio. Seguramente, el sábado tratará de hacer lo posible para ayudar a Boca a cambiar la imagen y, así, festejar con una victoria su regreso a las canchas.

De no mediar imprevistos y a pesar del opaco saldo de este entrenamiento, los 11 que arrancarían ante el Bicho serían: Cristian Lucchetti; Christian Cellay, Matías Caruzzo, Gary Medel; Clemente Rodríguez, Sebastián Battaglia, Cristian Erbes, Matías Giménez; Juan Román Riquelme; Lucas Viatri y Martín Palermo.