sábado, 9 de octubre de 2010

Mañana de charla entre Borghi y Riquelme


De cara al partido frente a Tigre, el plantel de Boca realiza un nuevo entrenamiento en el predio Pedro Pompilio. Claudio Borghi luego de charlar con todo el grupo, dialogó a solas con Juan Román Riquelme por varios minutos. El resto del grupo realiza fútbol reducido.
Durante la mañana, mientras la mayoría del grupo realizó la entrada en calor, Borghi y Riquelme mantuvieron una extensa charla al costado de la cancha auxiliar. Luego de la misma, en 10 se entrenó de manera diferenciada buscando llegar lo ante posible a conseguir el alta física.

En una práctica llena de buen humor y muy distendida, el técnico, primero, dispuso ejercicios de pelota parada. Después, para finalizar la jornada de trabajo, hubo una práctica de fútbol en espacios reducidos en donde Román, con pechera naranja, se movió junto a sus compañeros.

Christian Cellay hizo trabajos diferentes al plantel, tratando de recuperarse de la lesión en el tobillo que lo tiene desde la fecha cinco afuera de las canchas.

Aunque aún sin confirmar, los once que saldrán a la cancha ante Tigre serán: Cristian Luchetti; Gary Medel, Matías Caruzzo, Juan Manuel Insaurralde; Orlando Gaona Lugo, Sebastián Battaglia, Jesús Méndez, Matías Giménez; Marcelo Cañete; Lucas Viatri y Martín Palermo.

Lucas X 3


Lucas se despachó con un triplete y los titulares les ganaron bien a los suplentes. Que se repita...

Sin llegar a convertirse en el Barcelona de Guardiola, se puede afirmar que Boca dio un paso adelante. No se exagerará ni se caerá en adjetivaciones rimbobantes, pero comparado con lo que sucedió en la vereda de enfrente (recordar el 0-4 del jueves entre los titulares de River y los suplentes) al menos Borghi terminó la única práctica formal de fútbol de la semana con una sonrisa.

Detrás del 3 a 0 que los que enfrentarán mañana a Tigre le endosaron a la Reserva, se esconde un funcionamiento mejorado en relación con los últimos ensayos, que habían estado cargados de dosis de pobre rendimiento con algunas pataditas subidas de tono en las últimas semanas. Ayer se observó un equipo más atildado en el que se destacó Lucas Viatri. Al que ahora, parece, lo pueden llamar Viatrick.

El punta, que viene seco en los últimos tres partidos (mojó por última vez frente a Olimpo, en la sexta fecha), se despachó con un triplete: aprovechó un saque rápido de Cristian Lucchetti y el mal retroceso de la defensa para el primero, sacó ventaja de la repetición de un tiro libre (el Chino Batista, encargado de dirigir la práctica, lo hizo patear tres veces) y capturó el rebote en el segundo, y cabeceó tras centro de Matías Giménez en el tercero. Acaso, lo más positivo haya sido la combinación con Palermo. Lucas asistió dos veces a Martín, pero el Titán no pudo convertir. Otra vez se observó el intento de ambos delanteros por juntarse y preocupar a los defensores.

La feliz mañana de Viatri es destacable, también, porque su aporte goleador resulta clave en la estructura del equipo. De hecho, la mayoría de las conquistas están repartidas entre él y Palermo, consecuencia de que las apariciones de los mediocampistas en el área rival se cuentan con los dedos de una mano.

La única mancha del equipo se notó en un error que se suele repetir los domingos y, por lo tanto, aún no encuentra solución eficaz: una pelota jugada a la espaldas de Gaona Lugo, que Medel no cerró, y que llevó a Leandro Aguirre a quedar face to face con Lucchetti, desnudó una de las falencias del equipo.

Pese a todo, la idea del técnico es no negociar el sistema. Hasta su último día en el club mantendrá el inquebrantable 3-4-1-2 que lo llevó a la gloria en Colo Colo y en Argentinos y el que, anhela, le pueda devolver la alegría en Boca.

viernes, 8 de octubre de 2010

Boca ganó por goleada también su segundo partido en la Copa Libertadores femenina.


El conjunto de futbol femenino de Boca juniors, se presentó hoy en Brasil enfrentandose al equipo Peruano de UPI.
De la meno de su volante Vanesa Santana el xeneize dió una demostración que es copero juegue quien juegue.
Está vez derroto al equipo peruano de UPI por 12 tantos contra 1, se encamina a ser lider del grupo y clasificar para las seminfinales.

Boca sonrió en la práctica de hoy: con dos testazos de Viatri y otro de zurda, le ganó a la Reserva por 3 a 0.


Giménez entrará por Clemente y los otros diez que jugaron frente a Lanús.

Charla de aquí y de allá, Borghi apeló a la labia para calmar los ánimos después del convulsionado domingo, el de la derrota por 2 a 1 con Lanús. Con un plantel que aún lo respalda, el Bichi intenta que sus jugadores se recuperen anímicamente. De la cabeza seguramente están bien: los titulares ganaron 3 a 0 frente a los suplentes con dos goles de Viatri con la testa.

El ensayo duró poco más de media hora y los tantos de Lucas vinieron tras un pelotazo de Lucchetti y un centro de Giménez. El delantero incluso metió otro, luego de que el Bichi hiciera repetir una jugada, con su pierna zurda. Entretanto, Insaurralde tuvo que volver a practicar usando una máscara protectora tras el golpe sufrido ante Lanús.

El equipo que paró Borghi para los titulares fue: Lucchetti; Medel, Caruzzo e Insaurralde; Gaona Lugo, Méndez, Battaglia y Giménez; Cañete; Viatri y Palermo. Así, el único cambio seia el ingreso del ex Tigre en la banda izquierda por Clemente Rodríguez, que deberá cumplir con tres fechas de suspensión.

Boca cerrada, silencio de radio


El plantel no dijo ni mu de la última charla pero Borghi se enojó por cómo se filtró la cena con la CD. Su futuro continúa siendo incierto.

Claudio Borghi no hablará hoy con los periodistas como todos los viernes. Esta semana, la habitual conferencia de prensa la brindó el martes, cuando confirmó públicamente su continuidad en Boca luego de haber puesto su cargo a disposición tras la derrota con Lanús. Hoy, el silencio es salud para el Bichi, que anda molesto por cómo se revelan intimidades que lo involucran, tanto desde el plantel como desde la dirigencia. El miércoles, en una charla con diez referentes, el técnico pidió discreción. Que lo que se hable adentro no trascienda. El mensaje hizo efecto: por un día al menos surgieron los famosos códigos que eran sagrados en su época de jugador. El mismo gesto quisiera recibir de parte de la CD. El lunes, Borghi cenó con varios dirigentes y al otro día se asombró (y disgustó) porque los periodistas se habían enterado hasta del menú.

Aunque al llegar al club aseguró que sabía “desde antes de nacer” lo que era el famoso Mundo Boca, los hechos demuestran que había cosas que no tenía tan conocidas. Lo que más lo fastidia, más allá de la falta de resultados futbolísticos, es la trascendencia que tiene todo lo que dice y hace. Su primer enojo fue con una tapa de Olé que lo mostró bostezando. “¿Antes de rascarme tengo que mirar a la tribuna a ver si hay un fotógrafo? Así no se puede vivir”, se había quejado. En aquel momento también se calentó cuando leyó en algunos medios una charla que había tenido con el plantel en el vestuario. “No se equivocaron ni una coma”, dijo, incrédulo. Ahí su malestar no fue con la prensa sino con los propios jugadores, por ventilar cuestiones íntimas.

Pero lo que terminó por asombrarlo fue cómo se conocieron hasta los mínimos detalles de la cena que mantuvo con los dirigentes en un restaurant de Puerto Madero, el último lunes. En ese encuentro, un dirigente le pidió que no amagara más con dar un paso al costado porque no querían que se fuera. Borghi, dicen, no contestó. Uno llegó a mencionar un plazo: que siguiera al menos hasta el partido contra River. Pero Ameal saltó rápidamente en contra de esa moción y dijo que el DT debía cumplir su contrato. El mismo presidente fue el que, en la sobremesa, dibujó una línea de cuatro sobre la mesa con dos copas y dos tazas de café y recibió la negativa del DT a cambiar de sistema. A su lado, el dirigente Ahumada fue el que peor la pasó: debió hacerse cargo de la abultada cuenta.

Esas cuestiones, extrafutbolísticas, son las que descolocan a un hombre tan honesto como incómodo cuando está en el centro de la escena. E influyen seguramente en su análisis para decidir su futuro en Boca. De ahí que su continuidad lejos está hoy de poder ser confirmada a largo plazo. La inestabilidad que él mismo transmitió (y que llegó a la piel de sus jugadores) es lo que genera dudas. “Si perdemos con Tigre, nadie puede animarse a asegurar que siga”, fue el pensamiento, en voz alta, de un directivo. Más allá de cierta incertidumbre por los últimos acontecimientos, jugadores y dirigentes no quieren que se vaya. Los primeros lo consideran un muy buen tipo y no lo ven como el principal responsable de esta mala campaña. Los segundos también resaltan su calidad como persona. Además de destacar el profesionalismo de todo el cuerpo técnico y el buen manejo de la famosa “interna” del plantel. Sin embargo, la realidad es que tanto adentro (jugando) como afuera de la cancha (hablando) no lo están ayudando demasiado.

jueves, 7 de octubre de 2010

Riquelme contó que todavía le falta para volver a ponerse la camiseta de Boca y que lo sufre desde afuera.


Dijo que quiere reaparecer de la mejor manera y que cuando esté bien va a ser muy importante para el equipo. Pero no se puso plazos.

“No hemos encontrado una manera de jugar”. Se lo extraña a Juan Román Riquelme. Un equipo acéfalo, que necesita del líder que señale la dirección: hacia allá va la pelota, hacia allá va el equipo. Y él sabe de esa necesidad, pero él también tiene la suya, recuperarse: “A los muchachos los puedo ayudar volviendo al 100%, veremos cuándo es el momento. Por ahora, en las prácticas me siento bien, pero mis compañeros al lado mío son aviones”.

En el programa “Despertate de una vez”, de TyC Sports, Riquelme fue muy autocrítico con el nivel del equipo: “No hemos encontrado un estilo, cuando uno va a la cancha no sabe con qué se va a encontrar”. Aclaró que la situación es problema de todo el plantel, y tiró: “Peor no se puede jugar”. Remarcó las dificultades para crear juego y llegar al área contraria, pero también afirmó: "Los rivales siempre dan un plus contra nosotros". Pero fue optimista y cree que después de lo que pasó con Estudiantes y con Lanús, sólo queda mejorar.


Con respecto a su lesión, el 10 volvió a dejar en claro que “quiero tomármela en serio”. Se quejó por los rumores de su posible vuelta a las canchas (“sólo llevo 4 entrenamientos”) y avisó que no se pone plazos, aunque ya se ilusiona: "Sé que cuando esté al 100%, voy a ser importante para el equipo". Y las ganas, claro, están intactas: “Me aburro los domingos afuera de la cancha, no es lindo decir esto para mi familia pero yo quiero jugar…”.

Por último, Román también se quejó de los torneos cortos (“cada vez causan más daño”) y pidió más tranquilidad: “Los lunes hablamos de que el árbitro se equivocó, que el técnico se tiene que ir, y cada vez menos de fútbol”.

Y justamente más fútbol es lo que quiere Boca. Más fútbol es lo que quiere Riquelme, cansado de verlo por TV. El tiempo dirá.

Palermo dice que no hay que apurar a Román, pero espera su vuelta.


Falta muy poco para que Palermo vuelva a tener cerca al compañero que mejor lo entiende dentro de la cancha: Juan Román Riquelme. ¿Será este domingo o el otro? “Se lo ve bien, entrenándose para ponerse de la mejor manera. Sin dudas su vuelta será muy importante para el grupo. Pero creo que no hay que exigirlo por necesidad. Sabemos que él aporta experiencia y conocimiento. No podemos compararlo con Chávez o Cañete, pero tampoco podemos basarnos en un solo jugador. Ni Román ni yo vamos a ganar solos los partidos”, aseguró el goleador.

Para Martín, el regreso de Riquelme puede ayudar pero no alcanza del todo si el resto no acompaña. Lo cierto es que Román continúa con su evolución. Desde el martes nadie, ni siquiera el propio Borghi, quiso descartar la reaparición del 10 en el partido de este domingo contra Tigre. “Lo ven bárbaro. ¿Las patadas de Tigre. La suya no es una lesión de patadas”, confesó ayer alguien muy cercano al plantel. El mismo tiene muchas ganas de reaparecer, pero la realidad es que aún le falta ritmo futbolístico. Y hay que recordar, también, que el Bichi ya adelantó que no quiere apurar su vuelta. Quizá menos en esta situación, con el equipo tan lejos de la pelea.

Ayer, Riquelme participó de un trabajo específico con el resto de los enganches del plantel: Cañete, Escudero y el juvenil Paredes. El grupo tenía que recorrer un circuito de conos y vallas, siempre con la pelota, y luego definir a uno de los arcos. Riquelme completó el ejercicio a la par de los otros, terminó bien aunque algo cansado, y cerró la mañana haciendo pesas en el gimnasio. Ya con el alta médica, la recuperación física marcha bien y los tiempos lógicos mencionan el partido con Huracán, el domingo 17, como el ideal para su retorno después de la operación por osteocondritis en su rodilla derecha. Pero nadie se atreve a descartarlo para el domingo. “Román es Román”, dicen, y ésa es toda una definición.