martes, 12 de abril de 2011

El Xeneize en la mala: después de la derrota ante Lanús, tuvo una práctica sin sus seleccionados y sin Riquelme, que hizo diferenciado en el gimnasio.


Hay dudas para enfrentar a Tigre.

Riquelme es el termómetro de Boca. Contra Colón y Estudiantes, con buenas actuaciones del Diez, al Xeneize le volvió la calma, la tranquilidad y por qué no, la alegría en estos tiempos de tumbos. Contra Lanús estuvo bajo y así también el equipo. Hoy, Román no pudo entrenarse con el resto de los titulares por un traumatismo en el pie derecho. Igual, llega al domingo.

En un principio, lo de Riquelme no preocupa: por un golpe en su tobillo derecho, el crack no quiso arriesgar su físico después del trajín del partido ante Lanús y prefirió entrenarse liviano. Esta vez, lo hizo en el gimnasio, donde realizó diferentes ejercicios y, antes de retirarse de la práctica, habló 20 minutos con Falcioni. Como para dejar tranquilo al DT…

Román no fue la única ausencia en Casa Amarilla: García, Monzón, Chávez, Mouche y Viatri, convocados por Batista a la Selección local, tampoco estuvieron presentes. Mientras que, Colazo y Calvo se entrenaron aparte para recuperarse de sus lesiones. Por el lado del mediocampista, recién en la práctica matutina del día pudo moverse, claro que apartado del resto, ya que se encuentra en plena recuperación de un esguince de tobillo. Trotó varios minutos bajó el mando de uno de los profes sobre uno de los costados de la cancha. Sebastián Battaglia, que también comenzó trotando aparte, terminó realizando estudios que confirmaron que deberá operarse.

¿Novedades para el partido del domingo? Aún no se sabe quién reemplazará a Insaurralde, suspendido por acumulación de amarillas, y dato que seguramente se conocerá en estos días, pero el que tiene chances de ocupar su lugar es el pibe Enzo Ruiz, que cuenta con cierta ventaja. La otra posibilidad es cambiar el esquema. Mouche también podría ingresar, rompiendo con el 5-3-1-1.

Luego de una caída en Lanús que no permitió continuar con un leve repunte, a Boca se le bajan soldados en las prácticas. Si quiere volver a subir, Falcioni necesitará de todos. Y, principalmente, del Diez.

Todo mal Seba, una nueva lesión y otra vez al quirófano: Sebastián será operado del tobillo derecho y se perderá lo que queda del torneo.


El volante se despide del Clausura. Y Falcioni se queda sin opción de cambio en el medio.

Es parte de la historia de Boca, con sus 16 títulos. Pero no puede aportar en el presente, y el futuro también se complica. Sebastián Battaglia volverá a ser operado por una lesión, esta vez por un problema en su tobillo derecho, y probablemente se quede sin jugar en lo que resta del campeonato.

Battaglia arrastraba una lesión en el talón de Aquiles del tobillo derecho y su recuperación venía muy lenta. Los médicos del plantel decidieron que era necesario realizarle unos estudios y, tras llevarlos a cabo esta mañana, se conoció lo peor: el cinco deberá ser operado y no podrá jugar por lo que queda del torneo.

No son nuevos los problemas físicos de Battaglia. En el Apertura del 2010 se perdió las últimas fechas por una tendinitis en la pierna izquierda. Y en enero de ese mismo año tuvo que ser operado por una osteocondritis en la rodilla que lo apartó de las canchas por todo el semestre. Con 30 años y muchas alegrías en el lomo, Sebas también tuvo que sortear malas. Ahora, una piedra más en el camino.

Con Insaurralde suspendido, Falcioni puede mantener el 5-3-1-1, haciendo entrar a un chico, o cambiar el esquema, volviendo a la línea de cuatro.


La tarjeta amarilla que Gabriel Favale le sacó el domingo a Juan Manuel Insaurralde es la quinta en la temporada. Julio César Falcioni, en consecuencia, deberá hacer un cambio seguro. Ahora, la duda que deberá resolver en las prácticas de fútbol de la semana será si mantiene el esquema 5-3-1-1, con el que jugó los últimos tres partidos (dos triunfos y una derrota) y pone a un juvenil por el suspendido Insaurralde (puede ser Enzo Ruiz o incluso Gastón Sauro) o si retoma a la línea de cuatro defensores con Cellay y Caruzzo de marcadores centrales y mete un volante (Colazo) o un delantero más. En caso de inclinarse por un punta, podría ser Pablo Mouche, así Martín Palermo, en caso de ser ratificado nuevamente como titular, no queda tan solo en el ataque. Viatri, el otro nueve, en principio seguiría en el banco. Según los últimos cambios realizados por el entrenador durante los partidos, dificilmente puedan convivir de entrada Lucas y el Loco...

En los últimos tres partidos, en los que sumó un 1-0 a Colón en Santa Fe, un 2-1 a Estudiantes en la Bombonera y un 0-2 con Lanús, el DT se mostró conforme con los cinco defensores, también con el 9 y mantuvo el dibujo como nunca antes en este torneo. Ahora, con una baja sin reemplazante de experiencia, habrá que ver...

Un 12 de Abril de 1994 jugaba su último partido en Boca el "Murciélago" Graciani.


Nacido en Bs As en 1965. Surgido de las inferiores de Atlanta. Debutó en Boca Juniors en un partido 0-1 favorable a Altos H Zapla el 17 de febrero de 1985. Fue el máximo goleador de Boca Junior y en los años '80, formó una terrible dupla con Comas teniendo como compañeros a Tapia y Rinaldi, entre otros, pero no pudo ganar ningún título local. Sí ganó con Boca 2 titulos internacionales: la Supercopa Sudamericana de 1989 y la Recopa de Sudamérica en 1990, derrotando en la final a Nacional de Medellín.Gran definidor, se marchó de Boca en 1991 al lugano suizo, luego a Racing, volvía a Boca para jugar unos pocos partidos. En 1994 pasó a Deportivo Español y en 1995 jugó para Atlético Tucuman. Es Director Técnico pero momentáneamente no dirige ningún club.

lunes, 11 de abril de 2011

A ocho de la punta, con cinco derrotas en el torneo, sin un equipo de memoria, medio gol por partido y Palermo seco.


Así está Boca hoy, con Falcioni que no le encuentra la vuelta. ¿Cuál es la salida? Opiná.

¿Culpa de los dirigentes? ¿De los jugadores? ¿Del técnico? Un poco de cada parte, seguro. Más allá de responsabilidades, la realidad muestra a un Boca a la deriva: a ocho de la punta, con cinco derrotas en el torneo, con Palermo seco. ¿Alguno imaginaba un torneo como éste cuando el equipo se mostraba firme en el verano?

Falcioni nunca encontró el equipo. Después de un verano prometedor, en la primera fecha del torneo puso a tres que no habían jugado en los torneos preparatorios, como Riquelme, Battaglia y Erviti. Fue goleada en contra, después victoria con Racing y ahí arrancó el affaire con Román, que primero quedó afuera por lesión y después por decisión táctica. Primero fue un equipo sin el 10 y enseguida hubo vuelta atrás. También hubo cambio de sistema, de defender con cuatro a hacerlo con tres. Y los triunfos, sólo tres en el torneo, fueron apenas por un gol de diferencia, y sin mostrar un gran nivel.

Está claro que tampoco ayudaron los niveles individuales, como los de Erviti, Palermo (récord en Boca sin meter goles) y Battaglia, entre otros. O Insaurralde y Clemente, atrás. Afuera, tampoco colaboraron los dirigentes, con peleas internas en un año eleccionario, renuncias en la CD y amenazas incumplidas de alejamientos.

¿Puede pelear arriba este equipo deshilachado? La gente, en la encuesta de Olé, es tajante: la mayoría cree que no. Esta Boca, que suma los mismos puntos que con Borghi a esta altura, por ahora no tiene remedio. ¿Debe salir Palermo y dejarle su lugar a Viatri? ¿Debe cambiar el sistema el DT? ¿Hay solución a corto plazo? ¿Cuál es la salida?

Ameal sabe que el resultado no es el esperado y difiere totalmente con la idea del comienzo.


"Nos armamos para pelear el campeonato", explicó. Y contó que las dos victorias al hilo ilusionaron a más de uno. Los pies sobre la tierra...

Jorge Amor Ameal sabe que Boca no es el dream team con el que soñaba la dirigencia, y el hincha, después de esos partidos de verano. El presidente, después de la dura derrota ante Lanús, salió a hablar del mal momento: "El balance no es feliz. Yo no voy a decir que estamos contentos. ¿Se piensan que no estoy triste? A nadie le gusta una situación de este tipo".

Para Ameal, la única salida es esfuerzo y dedicación. "Nos armamos para salir campeones. Nosotros trajimos los mejores jugadores. Este es un club grande, importante, que necesita un periodo de adaptación. No me gustó el rendimiento. Pero soy un convencido de que esto sale con trabajo porque plantel tenemos", tiró en diálogo con Del Plata.

Por otra parte, recalcó que Boca todavía no se baja. "El análisis hay que hacerlo cuando termine el campeonato. Hubo un torneo que era exactamente el mismo y salimos campeones. Encontramos al equipo, el esquema funciona y ganamos dos partidos importantes. Cuando terminó el partido con Estudiantes, todos pensábamos: 'nos metimos en la discusión del campeonato'", comentó.

Por último, añadió: "Nuestro técnico sabe que tiene todo el apoyo. Falcioni es un hombre de principios, lo vi tan amargado como nosotros. El hincha de Boca está triste y preocupado. No se puede decir otra cosa. Ayer vi un equipo como Lanús que se abroqueló atrás. Boca intentó ganar el partido, pero el resultado no se dio. Ojo, creo que Lanús jugó mejor en el segundo tiempo".

Con o sin Riquelme, Boca no supo jugar. La mala tarde del 10 desnudó las falencias del resto.


Falcioni es un DT defensivo de un equipo que defiende mal y ataca mal...

Es la derrota más dura. Porque si bien el rival hizo poco por ganar, este Boca de Falcioni perdió contra sí mismo. Y esas caídas, las que son generadas por las propias inseguridades, son las que dejan heridas...

El 0-2 es exagerado. Lanús esperó más de lo que avanzó a pesar de ser el local y fue efectivo al aprovechar virtudes suyas (técnica de Valeri, capacidad de Hoyos) y defectos ajenos (mal paso de Cellay en el primer gol e incapacidad de Insaurralde en el segundo). Con o sin Riquelme, Boca no supo jugar. La mala tarde del 10, provocada por sus imprecisiones y también por la falta de opciones que les dieron sus compañeros, condenó al equipo. Y eso no es sólo responsabilidad del jugador más influyente del fútbol argentino. Ahí entra a tallar la mano del entrenador y, sobre todo, el coraje de sus compañeros.

Esta vez, el técnico soltó unos metros más adelante a Chávez y a Erviti. A diferencia de lo que había pasado con Colón y Estudiantes, Riquelme no fue mediapunta, sino más bien enganche y, por momentos, hasta doble cinco cerca de Somoza. El retroceso de Román les dio alas a los otros dos “creativos”. No era una mala idea. Chávez y Erviti intercambiaban funciones y con sus diagonales abrían a Pizarro y a Pelletieri, los dos cinco de Lanús. Y aunque Riquelme quedaba algo más lejos del área, insinuaban un movimiento interesante. Claro que no contaban con la falta de astucia de Erviti, quien jugó casi de espaldas y además de su falta de claridad evidenció fragilidad física en el contacto. Pochi fue pura voluntad, aunque de tanto intentar perdió mucho... Ese plan necesitaba de precisión y, también, de laterales que fueran con criterio. Eso, criterio, es lo que les faltó a Clemente y a Monzón. Las espaldas de Rodríguez fueron explotadas por Regueiro al punto de obligarlo a Cellay a jugar casi de cuatro. Monzón, siendo lateral, tocó casi siempre para atrás: jamás desbordó ni rompió líneas (encima Schurrer le puso a Ledesma para taparlo). Con los caminos cercados, Boca careció de profundidad más allá de sus intentos geométricos.

Pese a su poca audacia, Lanús había desnudado lunares defensivos de Boca. La traumática decisión de Caruzzo de meter la cola en su propia área, además de enviar un mensaje negativo para el resto, produce un agujero enorme detrás de Somoza, quien estuvo muy solo a pesar de estar rodeado de volantes...

Ser equilibrado, en este caso, es un eufemismo: Falcioni es un técnico defensivo. Y su Boca, en su disposición táctica y en la elección de los ejecutores, lo confirman. Ahora, ¿es malo ser defensivo? ¿Es una descalificación? De ninguna manera, es una elección válida. El problema es cuando el equipo de un técnico defensivo defiende mal. Y si bien este Boca mejoró y hasta, como dice su DT, bloqueó a adversarios como Racing, Colón y Estudiantes, defiende mal. Consecuencia de este esquema cauteloso, ataca poco y mal. Cinco derrotas de nueve partidos. Los entrenadores “equlibrados” también suelen ser resultadistas. Todo dicho...