martes, 23 de noviembre de 2010

Palermo elogió a su socio del domingo, el pibe talentoso que ilusiona a Boca y que se guardó después de hacer ruido.


"No se tiene que confundir", aconsejó el 9 de los 229 goles con la azul y oro al que acaba de meter el primero.

"Araujo tiene un futuro impresionante, hay que llevarlo de a poco. No hay que exigirlo, tanto él como Paredes van a ser cracks. Si se los lleva bien, claro. A Araujo uno lo va viendo en las prácticas, por algo el Bichi lo llevó a Primera. Y Paredes tiene 16. Es importante que no se confudan, que no se los quiera exigir por sus cualidades y se condundan".

El día después de un triunfo que trajo alivio. El día después de un nuevo gol. El día después de quedar cerquita de los 300 en el fútbol argentino, Martín Palermo apareció públicamente para opinar sobre el pibe de 18 que generó expectativa en La Boca con el fútbol que aportó el domingo contra Arsenal. El chico que se guardó desúés de una tarde especial. Además de elogiar al pibe y a otro más chiquito, Paredes, quien debutó contra Argentinos, el capitán de Boca tocó otros temas en una charla con Del Plata.

No se quiso meter en la elección del futuro técnico, que sería Julio César Falcioni, hoy en Banfield: "Hay que ver lo que quierne los dirigentes". ¿Apostaría por la continuidad de Pompei, hoy interino? "El Tito es una posibilidad, pero no sé de pasar al interinato a ser el técnico, lo decidirán ellos, los dirigentes. Las condiciones las tiene, es un entrenador que lleva años en el club, tiene conocimiento. No es el jugador el que debe decidir".

Después se refirió, el Loco, a lo que quieren demostrar en la cancha, a esa actitud que les pidieron los dirigentes después de la dura caída con River: "La actitud no pasa por las ganas de jugar o de ganar. Va en base a lo que uno demuestra en la cancha, con el convencimiento de lo que tiene que hacer. Es la actitud de ir a buscar un partido, de pelear y que cada pelota sea como la última, que se vea la predisposición, el contagio. Que al equipo le nazca eso de llevar un partido adelante. Lo que pasó con River es que nos vimos superados por la actitud y el juego colectivo".

Palermo volvió al gol y es el que más la metió en el año. Y cuenta, y consulta a quiénes está por pasar en tabla de goles en el fútbol argentino. Y narra también cómo fue ese 2-1 contra Arsenal: "Seguí la jugada, Campestrini dio rebote, pegó en el pecho de Seba (Battaglia) y me termina quedando a mí. Uno va muchas veces a buscar esas pelotas y no se da. Es intuir que pueden existir esos factores, que haya un error".

Después de hablar de sus goles, del último, otra vez habló de replantear el futuro, de pensar en proyectos. "Ahora no se le va a apuntar al técnico que ya se fue, Tito es interino y se nos va a empezar a apuntar y a fustigar a nosotros, a los referentes. Y puede ser que todo recaiga sobre nosotros. No es que los referentes seamos el problema, el tema es que debemos volver a ver un Boca protagonista".

Decía Borghi en su despedida que "Boca es como tener sexo con la ventana abierta". Y el Loco siguió en esa línea, contando su asombro por tanta filtración: "No se puede controlar quién habla, quién cuenta. A veces se cuenta desde la inocencia, eso a veces no se puede controlar. Que salgan cosas de muy adentro del vestuario nos preocupa desde hace mucho. A veces Bichi, Coco, el Chueco, recaían en eso, en cómo podía ser que a los pocos minutos de una reunión se supiera lo que pasó. La información siempre llega...".

Afuera de la pelea por el título y por entrar en una Copa, Boca necesita sumar y sumar para engordar a futuro el promedio. Y en tiempos de crisis, se ilusiona con sangre nueva. Hasta Palermo se ilusiona con Araujo...

lunes, 22 de noviembre de 2010

Sergio Araujo empezó a justificar todos los elogios que escucha desde que estaba en Inferiores y en la selección juvenil.

Historia de un pibe talentoso mimado por Borghi que festeja los goles con el Topo Gigio de Riquelme. Y por el que el Real Madrid ya tiene una prioridad.

De ese Sergio Araujo que ayer entró hecho un demonio por Lucas Viatri, de ese pibe que rompió todas las prolijas líneas de Arsenal a puro zigzagueo, de ese delantero que exhibió toda su clase en esa definición exacta ante Campestrini, en Boca se viene hablando desde hace varios años. Pero, como ocurre con los pichones de cracks, de Araujo se había hablado más de lo que se había visto. O, en otras palabras, se había hablado de todo lo bueno que había hecho por el camino de Inferiores, que lo llevó a ser figura del último juvenil Sub 17, pero que no había podido arrancar cuando el Bichi Borghi le abrió las puertas de la Primera en este torneo.

Con el ciclo de Sub 17 cumplido, con tres goles en cinco partidos en el Sudamericano y otros tres en tres en el Mundial de Nigeria (eliminado en octavos de final), Araujo (18 años) debutó en Primera en la última fecha del Clausura, ante Banfield y de la mano de Pompei, pero fue el Bichi el que decidió apostar por el juvenil. Lo llevó a la gira, le dio minutos, lo conversó… Pero no pudo acomodarlo en el fútbol grande. Acomodarlo en el juego y, sobre todo, en esa estabilidad emocional clave para el éxito en el máximo nivel. Al punto que, vencido, desmotivado, hace un mes y medio tuvo una charla mano a mano con Borghi. El Bichi, que estaba dando una entrevista en vivo para ESPN, cuando le prepusieron seguir la charla tras una pausa, declinó la propuesta: “¿Me perdonan? En el vestuario me está esperando Sergio Araujo, que vino especialmente a charlar conmigo…”, se excusó el DT. Y fue al encuentro que, según contó el pibito tras su primera alegría, le acomodaría las ideas que le faltaban ordenar.

Tras algunos partidos apáticos en Reserva, donde bajó por su nivel irregular y su escasa intensidad en el juego, contra River en el Monumental demostró que había hecho un click con el gol del triunfo. No pudo agradecérselo al Bichi en la cancha, porque al partido siguiente, en la urgencia por la lesión de Lucas Viatri, el que lo mandó a la cancha fue el nuevo técnico interino, Tito Pompei. Al menos hubo homenaje para Román Riquelme, porque como en el Monumental, festejó con un Topo Gigio.

Araujo, jugador por el que Real Madrid ya tenía asegurada una prioridad de compra, en un paquete que incluye otros juveniles de Boca, empezó a justificar todos esos elogios con los que se acostumbró a convivir desde muy chico. Ahora, por delante, le queda el empinado camino de la consolidación. Pero ya empezó a hacer quedar bien a todos aquellos que lo presentaban con tanta pompa.

Martín Palermo ya le puso fecha de final a su carrera en el fútbol pero, sin embargo, los números muestran una vigencia asombrosa:


ElLoco es el máximo goleador del 2011, con 17 tantos, tres más que David Ramírez y el Tanque Silva. En el poder del Titán y la frescura del pibe Araujo se apoya la ilusión de Boca de terminar el torneo con una sonrisa.

Boca sacó la cabeza de abajo del agua. Respira con la frescura de Sergio Araujo, ese niño mimado del Bichi Borghi que, caprichos del fútbol, empezó a pagar la confianza en este interinato de Tito Pompei con su primer gol en Primera. Y, también, encuentra un alivio en su eterno goleador, el otro, el que nunca falta, el que ya tiene fecha de retiro pero sin embargo sus números hablan de una asombrosa vigencia. Martín Palermo, claro.

El Loco, voz cantante para ordenar el vestuario junto a Riquelme en una semana agitada, les mostró a sus compañeros de que habla cuando habla de actitud. Eso, posiblemente, es lo que a los 37 años lo sostiene como una de las figuras del fútbol argentino. Y con un dato que no deja de llamar la atención: Palermo llegó a siete goles en el Apertura, quedó a uno de los goleadores Martínez y Silva (ocho), y es el máximo anotador del 2011 en el fútbol argentino. El Titán suma 17 gritos, tres más que el exquisito David Ramírez de Godoy Cruz y que el Tanque uruguayo de Vélez.

En la vigencia de Palermo, y la frescura de Araujo, Boca sueña un veranito que lo aleje del frío invierno que vivió en los últimos meses.

Cambio de esquema y de actitud..de la laxitud al compromiso


Pompei no cerró la ventana que dejó al desnudo a Borghi, pero al menos la empezó a entornar.

Araujo no está crazy, Macaya, pero curiosamente tuvo su mejor partido el día que su mayor promotor se llevó el intocable sistema y los vaivenes a otro banco: el de su living.

Chávez no es Riquelme, pero ahora que el 10 volvió y se fue, jugó sin ese peso y con ese pase, el pase que te deja cara a cara con el arquero, encima.

Boca no es otro Boca, pero al menos dejó el semblante pálido en el Monumental y se puso colorado cuando la Bombonera más latió. Ahí, con certeza, estuvo la principal diferencia con el pasado: no tuvo las dudas borghianas para rebelársele a la adversidad.

Podrá tener otra actitud, podrá jugar con cuatro en el fondo, podrá achicar hacia adelante como en el primer tiempo, podrá usar a Cellay como variante de salida desde uno de los laterales (vade retro, Bichi), podrá mostrar el mismo arsenal de dudas en defensa, podrá sentir cada centro como Kunkel la trompada de Caamaño, aunque Boca, el de Borghi, el de Pompei o el del técnico que fuera, es como un burrero empedernido: siempre termina en Palermo.

Los tensos minutos que pasaron desde el empate de Lisandro López hasta el Loco desahogo de todos ratificaron que Ameal, aunque a veces se esmere por parecerse a De la Rúa, es un visionario. No por nada eligió este partido para anunciar que el estadio de Boca había sido recertificado como cardioseguro.

De hecho, varios hinchas padecieron de arritmia en la doble tapada de Javi García, en el tiro en el palo de Obolo, en el salvador rechazo de Medel y hasta en el pitazo final de Lunati. No llegaron al infarto gracias al 9. Al 9 y al 10. Porque es mentira que Chávez anoche usó la 21. Pochi fue lucidez, asistencia, pase entre líneas, pausa y, en varios pasajes, mucho de lo que se le puede pedir a un enganche. Y Palermo fue optimismo. Por eso la historieta del día, el Loco Chávez, esta vez mereció mucho más que la contratapa.

La tapa, muy a pesar de ellos, se la llevó Araujo. Un acierto de Pompei, que se ganó la sortija al parar el carrousel y subir al juego a este atrevido antes que a un calesitero de ley como Mouche. Al técnico, como al equipo, lo acompañó la fortuna. La lesión de Viatri le amplió el territorio a Palermo y le sacó un obstáculo a Chávez. La entrada de Araujo le amplió el crédito al DT interino y les puso un obstáculo a los dirigentes. ¿Será Falcioni el indicado para cerrar la ventana de un Boca que siempre goza con en el enganche?

domingo, 21 de noviembre de 2010

Por suerte una noche volvió Boca.... le ganó 2 a 1 a Arsenal


Boca, volviendo a su forma táctica, a su estilo,y a su garra ganó correctamente el partido a Arsenal, por 2 a 1.
Con goles del Chino Araujo de gran partido y Martín Palermo.
Gracias A dios Boca se pareció a Boca, jugando un buen partido,con
grandes actuaciones de el chino Araujo y el pochi Chavez, y Martín como siempre anotando su gol.

Pompei asumió el interinato en el Clausura justo ante Arsenal. ¿Resultado? Goleada 4-0.


El 12 de abril de este año quedará en la historia de Boca por el gol de Martín Palermo que sirvió para alcanzar el récord de Roberto Cherro. Además, claro, por el no festejo de Riquelme (ver aparte). Para Roberto Pompei también será una fecha especial en el calendario. En ese encuentro debutó como técnico interino de Boca tras la previsible salida de Abel Alves (había caído con Colón en Santa Fe la fecha anterior). Y la noche fue completa: Boca goleó 4-0. ¿El rival? Casualmente, Arsenal. El mismo que estará enfrente esta tarde. ¿Te acordás, Tito? Hay algunos puntos en común entre las dos etapas de Pompei al frente del plantel. En aquel momento agarró tras una mala campaña del Chueco y con un plantel que tampoco se salvaba de las críticas. Ahora le toca hacerse cargo de la Primera tras una pobre campaña de Borghi y con un grupo de jugadores que están apuntados tanto por hinchas como por dirigentes, especialmente por la falta de actitud que se notó justo en el superclásico.

Como ocurrió en aquella ocasión, Tito repetirá el 4-3-1-2 que más le gusta. En la práctica de fútbol del viernes había probado con un 4-4-2 al no poder contar con Riquelme, lesionado. Pero como no lo conformó, volvió al sistema original, con Pochi Chávez parado de enganche. O sea, una vuelta a las fuentes tras la controvertida línea de tres que intentó imponer Borghi sin éxito.

La idea del nuevo cuerpo técnico, más allá de la variante táctica, es recuperar el orden y motivar a un plantel que necesita sumar puntos en los cinco partidos que quedan. “Mi objetivo es lograr los 15 puntos en juego, pero primero vamos a ir por los tres de Arsenal”, aseguró.

Como en aquel momento, la idea del DT interino es recuperar la confianza de los muchachos. “Hablamos mucho con ellos. Les tratamos de hacer ver qué clase de jugadores son. Lo que queremos es que no tengan miedo de jugar 15 metros más arriba, que se suelten. Así podés salir, recuperando aquello que alguna vez fuiste”, dijo Tito, que no se olvidó lo que pasó la última vez...

Pochi Chávez, que hoy será titular ante Arsenal en reemplazo de Riquelme,“Yo como hincha también estoy enojado”.


Hay palabras y palabras. Hay algunas que sólo se definen por la acepción que les otorga la Real Academia Española. Y hay otras que llevan adosado un significado extra. Lo que en la jerga se denominaría “carga emotiva”.

Cristian Chávez habla con la naturalidad de un pibe, pero dimensiona la coyuntura como un veterano. Por eso, durante la charla con Olé , nombra más de cinco veces términos que en estas horas repiten desde el presidente hasta el utilero. “Actitud”, “compromiso”, “meter”. Pochi entiende el momento. Y, por si hiciera falta, avisa: “Nosotros no queremos estar así. Ahora más que nunca tenemos que estar todos unidos y salir a la cancha a full, para superar esto y terminar el campeonato de la mejor manera”.

-¿Está bien que los hinchas se enojen? -Y sí. Yo como hincha también estoy enojado, porque las cosas no salen. Pero nosotros entramos a la cancha pensando en que tenemos que dejar todo. Si están enojados los entiendo porque era el clásico y querían ganar. Y más teniendo en cuenta la situación en que estamos nosotros. Es difícil pedirles que tengan paciencia, pero ya van a venir las buenas. El grupo está capacitado para sacar esto adelante.

-¿Te imaginás que el clima con la gente, en el reencuentro en la Bombonera, va a ser muy bravo esta tarde? -Puede ser. Nosotros tenemos que ganar y demostrarle al hincha que tenemos actitud, que queremos salir de esta situación.

-Hay una mirada unificada que señala que las responsabilidades en este mal momento son de los jugadores...

-Sí, porque somos los que jugamos. El técnico pone el equipo, a veces se puede equivocar en un cambio o no, pero nosotros somos los que entramos a la cancha. Como dijo Martín (Palermo) el otro día, nos tenemos que hacer cargo y poner el pecho.

-Además, se viene diciendo que este plantel ya se comió cuatro técnicos, ¿qué sentís vos? -Me da mucha bronca, así como me dio mucha bronca que se vaya Borghi. No era la culpa de él, no nos salían las cosas. Por ejemplo contra River no tuvimos esa actitud que ellos sí mostraron. Los dos equipos veníamos mal y era un partido para meter. No estuvimos al alcance de lo que hicieron ellos, que metieron y presionaron siempre. Nos faltó más actitud, más compromiso. Entonces, nos duele que se vayan los técnicos, claro que nos duele. Ya son como cuatro en este último tiempo (Ischia, Basile, Alves y Borghi). Tenemos que levantar la cabeza y revertir la situación para que no nos pase más.

-¿Los pibes se sienten tan responsables como los grandes? -Sí, porque somos un equipo. Todos los que entramos a jugar tenemos la culpa. Nos duele mucho igual que a los grandes. Sé que desde los medios se los culpa más a los grandes, pero acá somos todos responsables. Tenemos que tener más compromiso y sacar esto adelante nosotros, porque otros no lo van a sacar. Siempre pienso que tenemos que seguir el ejemplo de los jugadores que tienen más experiencia y no bajonearnos. Peor sería bajar los brazos. Nos quedan cinco partidos y necesitamos ganarlos.

-Justamente, llegan a esta situación en el campeonato por los malos resultados de la era Borghi, ¿qué te dejó Bichi? -Claudio es un tipo muy bueno. Es así, los resultados no lo ayudaron y se tuvo que ir. Pero Claudio demostró que es una gran persona, igual que sus colaboradores.

-Con él jugaste de carrilero y de enganche...

-Sí, es verdad. Y lleva tiempo acostumbrarse a los dos puestos, por más que yo toda mi vida fui enganche. Te acostumbrás a la posición de 8, que vas, venís, bajás. Y después ya tenés que pensar como enganche, poner una pelota de gol, asistir a los delanteros... Pero acá no hay tiempo. Hay que correr siempre, tener actitud y mucha entrega.

-Igual, en los últimos partidos te posicionaste como el reemplazante natural de Riquelme, ¿es difícil hacerlo olvidar? -Ya me acostumbré a que todos hablen de eso. Yo trato de entrar a la cancha para que no se sienta la ausencia de Román. Soy autocrítico y sé que todavía puedo dar más, que no estoy en mi máximo nivel. Ojalá contra Arsenal pueda seguir mejorando y ayudar al equipo a empezar a salir de este momento.