martes, 2 de noviembre de 2010

Román participó del fútbol reducido y después probó desde afuera del área. Con derecha, con zurda, la magia sigue intacta.


Riquelme volverá a ser el conductor de Boca. Además, Chávez se entrenó sin problemas y Medel está con el tendón cargado.

El 10 está de diez, y demostrando que su talento no sufrió consecuencias del obligado parate. Juan Román Riquelme volvió a moverse sin inconvenientes en el fútbol reducido y, además, se animó a probar a Lucchetti desde afuera del área. El enganche está listo para volver y para hacerse cargo de una de sus especialidades, la pelota parada.

JR llevó su recuperación de a poco, paso a paso, sin apurar los tiempos ni arriesgar la rodilla. El cuerpo médico fue cauto, Borghi apoyó esa mesura y Román no se quejó. Aceptó las normas a seguir y los resultados están a la vista. El 10 volverá contra All Boys y Boca tendrá a su conductor justo un partido antes del superclásico.

El Bichi dispuso un fútbol reducido y luego ensayos de definición con pelota parada desde afuera del área. Riquelme, amante de ese tipo de jugadas, demostró su calidad, le dio de derecha, de zurda, y ya no hay dudas: prepara, apunta y dispara. Por otro lado, el Pochi Chávez dejó atrás una contractura y pelea un lugar con el Pichi Escudero. Gary Medel terminó con un tendón cargado, pero llegará sin problemas al sábado.

El Loco estuvo ayer cerca de Mardel en el estreno del primer corto de su vida: "El Optimista".


Juntó a miles, firmó, se sacó fotos, dio una mano y habló de River y del regreso de Román...

Muchas veces Martín Palermo no alcanza a entender la dimensión de lo que provoca su figura. Por eso, jamás imaginó que Coronel Vidal, un pueblo que pertenece al partido de Mar Chiquita, a unos 60 kilómetros de Mar del Plata, sería capaz de rendirle honores como lo hizo ayer. Apenas llegó, cerca de las cinco y media de la tarde, el ídolo de Boca se sorprendió por esas 3.500 personas que le dieron la bienvenida, la mayoría chicos ligados al deporte que no podían creer tenerlo tan cerca. En ese lugar lo esperaba el estreno de “El Optimista”, el primer cortometraje sobre su vida. Pero lo impactó tanto cariño. “Me es más difícil enfrentar a tantos chicos que salir a una cancha. Estoy emocionado y nervioso como no me pone ningún grande”, fueron sus primeras palabras.

El cortometraje fue el complemento para un acto en el que el intendente de Mar Chiquita, Jorge Paredi, inauguró un polideportivo. Palermo fue el invitado de lujo, aunque lo hizo también en estatura de ejemplo, de la importancia del deporte en el crecimiento de los chicos. En un escenario especialmente montado en el parquet reluciente, Martín habló de eso, de sus comienzos, contó su “pequeño don” de haber elegido ser futbolista y goleador. Luego, se entregó a los medios, la mayoría locales. Y ahí sí volvió a ser grande.

Sobre todo, a la hora de hablar del regreso de Riquelme, dejando atrás viejas disputas internas. Priorizando, hoy, la necesidades de un equipo. “Sin dudas que su vuelta es importante, también lo será para él, porque yo sé de qué se trata estar tanto tiempo afuera. Román va a ser muy útil para el equipo y súper necesario. Siempre nos entendimos a la perfección”, dijo. No aclaró y no hizo falta: hablaba del vínculo que los unió dentro de la cancha, donde siempre corrieron sus diferencias. Sólo las expusieron el día que Martín alcanzó el récord de Cherro como máximo goleador de Boca en todas sus eras, pero sólo en el festejo. En lo que al fútbol se refiere, JR le dio la asistencia que terminó en ese momento histórico.

Después, Palermo también hizo referencia al presente de Boca, ante una multitud que lo escuchaba paralizada por una presencia inimaginable más allá de la TV. “Sabemos que estamos lejos del objetivo y esperemos que estas fechas nos sirvan para armar un equipo para el torneo que se viene”, sostuvo. A partir de ahí, como parte de este tributo, las preguntas fueron más personalizadas. Y hasta referidas a su inminente retiro. El Loco volvió a confirmar que será en junio, aunque se quede con las ganas de no poder jugar otra Libertadores. “Va a ser doloroso, porque volver a disputar la Copa era uno de mis objetivos. Pero yo ya vengo preparándome con la psicóloga del club para dejar el fútbol, porque es un momento duro: un domingo jugás y al otro día te levantás siendo ya un ex jugador”, les dijo a todos, a punto de cumplir 37 años (el domingo 7).

Acompañado en el acto por el presidente Jorge Ameal y por el directivo Marcelo London, Palermo observó en silencio un homenaje a la muerte de Néstor Kirchner y luego se entregó a los afectos de la gente, que le regaló todos tipos de recuerdos de un paso que nunca olvidarán. Recién después, se sentó para observar una parte del cortometraje de su vida, que consistió más que nada en testimonios de la gente de Mar Chiquita sobre su carrera, de imágenes de sus goles y de una entrevista grabada que él dio como parte de lo proyectado en una pantalla gigante.

Casi no pudo terminar de verlo que tuvo que despedirse. Aplaudido por esos chicos que habían cumplido el sueño de ver al goleador en cuerpo y alma, lo esperaba un móvil de La Ultima Palabra, en Coronel Pirán, a unos 30 kilómetros. Ahí volvió a hablar de su preocupación por el funcionamiento de Boca y del cosquilleo que le provoca jugar uno de sus últimos Súper. “Ahí en el Monumental hice mi primer gol en un clásico. Y lo voy a vivir de la misma manera que aquella vez”, contó por Fox Sports. Otro día especial había terminado.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Pochi Chávez, que venía jugando de enganche y en buen nivel, se recuperó de una contractura y se entrenó con todo el grupo.


Pero contra Argentinos vuelve Riquelme. ¿Dónde lo ubicará el Bichi?

Pasado el duelo por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, con las puertas de La Boca otra vez abiertas de par en par, Boca arrancó la semana con una práctica con ejercicios físicos y gimnasio que Riquelme aprovechó para seguir sumando kilómetros a su puesta a punto para su regreso oficial después de seis meses, contra Argentinos, y Claudio Borghi aprovechó para sumar otro soldado al grupo: Cristian Chávez, quien arrastraba una contractura en el isquiotibial izquierdo, y pudo entrenarse con normalidad.

Con un ojo puesto en Argentinos, el fin de semana, y el otro en el superclásico que se viene la otra semana, cuando los dirigentes se pongan de acuerdo, el Bichi ahora tiene que definir dónde ubicará al Pochi, quien el último partido lo jugó como doble enganche con Escudero y venía rindiendo en un buen nivel. Pero, ante la vuelta de Román, el técnico elegiría volver al 3-4-1-2 con el 10 como único enganche y con Erbes y Battaglia como un doble 5 con más contención. Por los costados, Clemente por la derecha y Matías Giménez por la izquierda se perfilan como fija. Pero tal por allí le abra una puerta al Pochi. Por lo pronto, esta duda empezará a quedar despejada con la práctica de fútbol que Borghi tiene prevista para el jueves.

Reportaje al Melli...


El Melli dice que está preparado para el final de su carrera como jugador y, desde los Estados Unidos, hace el balance con Olé. "El del sábado puede ser mi último partido".

Si es el sábado, ¿estás preparado?

- Sí, por una cuestión de edad, por todo lo que ya viví. El del sábado puede ser mi último partido, es así. Esta semana tengo una reunión con el presidente del Columbus, el mismo que me fue a buscar a mi casa. Y después de eso, y de cómo termine el torneo, lo decidiré. Pero en el día a día cada vez voy teniendo menos ganas de seguir.

-¿Ya lo sentís?

- Es lógico a los 37 años. El día a día desgasta y pasás a necesitar el apoyo del club, de tus compañeros y también de un gran entendimiento con el técnico para seguir más allá. Desde lo físico todo cuesta más. Por eso entiendo que el momento de dejar está cerca. Veremos también qué pasa en la reunión y el sábado en la serie contra Colorado (0-1 en la ida).

-¿Te quedaste más de lo que pensabas en Estados Unidos?

- Sí. Vine para jugar un año y retirarme. Y ya voy cuatro.

-¿Y qué provocó eso?

- Que me sentí cómodo enseguida, que jugué mucho, lo que más necesitaba, y que lo deportivo fue siendo un estímulo también. Logramos un título, el año pasado ganamos la temporada regular aunque fuimos eliminados rápido en los play off y ahora perdimos el primer partido, pero el sábado tenemos la revancha de local y confiamos en llegar otra vez a la final.

-Y a lo deportivo se sumó lo social.

- Es cierto. Con mi familia nos sentimos muy cómodos acá. Vivís tranquilo, seguro, no te falta nada. Mi hijo mayor, Máximo, tiene seis años, sale de casa y espera el transporte escolar en la esquina. No hay miedos. Y tampoco existen presiones. Ni en lo profesional ni en la vida diaria.

-¿Y cómo manejaste bajar a cero las presiones que impone Boca?

- Porque más allá de lo que establezca el medio en el que jugás, la presión más alta es la que se impone uno. Y en este contexto, la fui sosteniendo a mi manera. La diferencia, acá, es que cuando no podés ganar y perdés, no tenés que soportar la presión extra del periodismo o de los hinchas.

-¿En qué aspecto hiciste la diferencia jugando en aquella liga?

- En ir para adelante, que creo que es el mayor poder del jugador argentino y brasileño. En esa actitud, en lo cerebral. Al comienzo no me entendían algunos pases que yo daba, mis compañeros eran más bien tácticos, porque es el aprendizaje que traen de las universidades. Pero enseguida nos fuimos conociendo.

-Así como estás hoy, ¿podrías jugar en el fútbol argentino?

- No lo sé.

-¿Qué pensás?

- Tendría que entrenarme y ver. Porque más allá de las condiciones innatas, tiene que haber un acompañamiento físico, sobre todo para dar respuestas al ritmo del fútbol argentino. A pesar de que se lo desprecia, es una liga que está entre las cuatro o cinco mejores.

-¿Fuiste más de lo que soñaste ser?

- Nunca analicé cuánto fui o cuánto dejé de ser. Traté de vivir cada momento de mi carrera con la responsabilidad de dar lo mejor. Lo evaluaré más adelante.

-¿Y ganaste más de lo que creías?

- Sí. Cuando llegué a Boca sólo pensaba en ganar un torneo local, que era algo por lo que el club estaba desesperado. Nadie esperaba lo que llegaría después a nivel internacional. Luego sí, cuando nos dimos cuenta el potencial de equipo que teníamos.

-¿Boca fue el Mundial que no jugaste?

- Boca colmó todas mis expectativas como jugador. Y no sólo una vez: tres o cuatro veces. Boca fue todo para mí, pero me hubiera gustado jugar un Mundial.

-¿Te quedó pendiente?

- Seguro. Aunque reconozco que en su momento también había delanteros de un gran nivel, como Ortega, Caniggia, Batistuta, Crespo, el Piojo, mismo Palermo, Balbo... Eso y ganar un título con Gimnasia fueron los sueños no cumplidos.

-¿Y Europa?

- En este aspecto, fue una decisión mía. Yo reconozco que para algunos triunfar en Europa puede tener más valor que diez años en Boca. Pero yo sé que si me hubiese puesto duro, habría jugado allá. Aunque no hubiese ido inicialmente a equipos que me habrían gustado.

-Siempre se te valoró que priorizaste lo deportivo sobre todo.

- A mí me marcó una frase de Griguol, cuando el Mallorca ya había decidido llevarme. Hablé con Delmar, el presidente de Gimnasia, y me dijo: “Decidí vos”. Hablé con el Viejo y me dijo: “Vos no te tenés que ir al Mallorca, tenés que ir al Bayern Munich”. Me hizo ver una situación que siempre tuve presente. Luego me pude ir al Napoli, a la Real Sociedad, pero en ese momento estaba más cómodo en Boca.

-¿Qué club hubieras elegido para jugar?

- Milan, Barcelona, Real Madrid... Ojo, no sé si hubiese triunfado ahí, pero pienso que me habría ido bien.

-En este repaso, hablaste de tus dos clubes en Argentina. Por partes, ¿cómo vivís lo que le pasa a Gimnasia?

- Es una situación muy incómoda. Lo sufro. Pero la cosa está cada vez peor y para muchos pareciera que el responsable soy yo, que hace 13 años que me fui. Nunca escondí lo que pensé: los últimos diez años fueron nefastos. A Gimnasia le fundieron el alma.

-¿Cómo ves el tema electoral? En una lista está el Beto Márcico como manager.

- Cualquier cosa que diga de ese tema puede condicionar para bien o para mal. La realidad es que los dirigentes que pasaron nunca asumieron la responsabilidad del daño que le hicieron al club. Y que es de por vida. Insisto: pareciera que la culpa la tienen los ex jugadores. Yo hace seis años que no puedo ir a ver a Gimnasia al Bosque. La última vez fue en el 2004.

-¿Vas a volver algún día, ya en otra función?

- Claro, cómo no voy a volver. Si hay alguien que jamás le hizo un mal a Gimnasia fui yo.

-¿Y Boca?

- Necesita un respiro. En algún momento tenía que vivir esto. No hay equipo que se mantenga diez años ganando todo. Nosotros lo hicimos. Pero no fue normal. Hay que saber transitar esto con tranquilidad y manteniendo al técnico. Borghi tiene que seguir hasta el 30 de junio. Ni siquiera los primeros partidos del torneo que vienen tendrían que ser un detonante.

-No parece fácil eso. El propio Borghi abrió la puerta para irse.

- Pero tendría que salir de los directivos. Y me parece que también tuvo que ver cómo preguntó el periodismo. Ante la dualidad, antes que la consulta del por qué está el hasta cuándo.

-¿Boca se reforzó bien para vos?

- Tiene buenos jugadores. Después está en el técnico agruparlos bien. Y en los jugadores tener la inteligencia para adaptarse a lo que pretende el DT.

-Mucho se habló del sistema de tres atrás.

- Sí, y no puedo creerlo. Seamos varones, con cuatro o con tres es lo mismo. Hablemos de fútbol. ¿Cuántas campeonatos Boca jugó con cuatro y no fue campeón? -¿Pero puede pasar que el jugador no se sienta cómodo con un esquema de juego? - Yo creo que el jugador se debería adaptar rápidamente a un esquema. Más allá de cumplir con una características, tiene que ser inteligente. A nosotros nos pasó de jugar con tres delanteros, como Tevez, Delgado y yo, o con dos con Palermo en el área. Para defender es lo mismo. Sobre todo cuando Boca inició el ciclo jugando así, no es que cambió a mitad del torneo.

-¿Cómo ves a River?

- Hay que entender que no está peleando por el descenso por culpa de Cappa sino por los torneos anteriores. A pesar de que hace seis partidos que no gana, mereció más. Pero a medida que vaya pasando el tiempo y no consiga escaparse de los de abajo, le va a costar, porque la presión va a ser otra. Y así como para ganar campeonatos se necesita de jugadores especiales para luchar por salir de esa zona también.

-¿Qué partido imaginás que será el clásico?

- Se puede dar un partido abierto, porque se trata de dos equipos que van a salir a atacar y de dos técnicos que imponen una idea ofensiva. Con la vuelta de Riquelme, Boca va a tener un refuerzo importante.

-¿En qué momento vas a ser el DT de Boca? -

Hoy no lo sé. Me gustaría serlo en el futuro, pero uno no puede determinar cuándo si son decisiones de otros.

-Pero habiendo estado tan cerca varias veces, la certeza debe estar.

- Pero yo no puedo salir a decir algo para inclinar a que alguien me elija. Son decisiones de otros. En su momento Ameal me consideró. También Macri y Pompilio. Pero en esos casos yo tenía la cabeza más como jugador que como técnico.

-Del técnico que se viene al que se fue de la Selección. ¿Cómo evaluás el papel de Maradona en el Mundial?

- Bien, me gustó la energía que le transmitió al equipo. Hacía mucho que no había una Selección tan unida a la gente. Y en lo deportivo, ganó bien los partidos que tenía que ganar y al final perdió contra una potencia. Ahí tenés un resultado 50% a favor y 50% en contra. Lo que pasa es que a veces la gente piensa que Argentina tiene que salir campeón por ser Argentina. Y no es así.

-¿A Diego se lo criticó más de lo debido?

- Sí, lo criticaron por haber quedado eliminado y por ser Maradona. Fue más una crítica hacia él que hacia la Selección. En un momento parecía que no había pasado primera ronda. Y quedó eliminado contra Alemania, una potencia, no contra Suecia. O contra un rival inferior.

-Lo que pasa es que la salida de Sudáfrica fue muy contundente.

- En un Mundial te pueden ganar 4 a 0 ó 1 a 0 que es lo mismo. No duele más si te quedás afuera igual. Si estás jugando un torneo y perdés todo los partidos 4 a 0 es otra cosa. El primer tiempo fue parejo, después sí Alemania en los últimos minutos lo mató.

-¿Te hubiese gustado que siguiera?

- Sí, por lo menos hasta la Copa América debió seguir Diego para después sí analizar su ciclo de cara al comienzo de las Eliminatorias. Y si no era él, el hombre era Bianchi. Maradona, porque había acumulado un Mundial de experiencia y porque volvió a unir a la gente con la Selección. Y Bianchi, porque lo ganó todo de ida y de vuelta.

Riquelme opinó que el Súper no debe jugarse entresemana


"Me vino bastante bien la suspensión, esperemos prepararnos bien para el sábado. Va a ser un partido dificil. La idea era jugar este domingo, se suspendió y me vino bien. Ahora estoy tranquilo, con muchas ganas de que llegue el sábado. Ojalá hagamos un buen partido, Argentinos será un rival muy duro que a mi entender va a venir a defenderse. Esperemos estar preparados para encontrarle la vuelta. El equipo necesita ganar y jugar bien. Hace mucho que no nos regalamos un buen partido".

JR habla parsimoniosamente, como siempre, pero la procesión va por dentro. "No veo la hora de jugar", reconoce el 10, en una charla con Boca de Selección, en Radio América, que podés escuchar en Olé. Y cuando habla, analiza, claro. Y dice que tienen un desafío colectivo: "Borghi tiene una manera de jugar diferente a la que hemos jugado siempre y trataremos de hacerlo bien. Es un desafío lindo. Para Clemente, para Seba (Battaglia), para Martín, para mí, que tuvimos la suerte de ganar cosas de la misma manera, este entrenador juega diferente y es un desafío lindo si podemos ganar de la manera que nos hace jugar él".

Le preguntaron si Boca realmente puede soñar con el título, algo que conceptualmente es un imposible, y contestó sin contestar directamente: "Llegaron muchos nuevos, somos poco del torneo del 2008 que ganamos con Ischia, cuando San Lorenzo nos llevaba 11 puntos. Si uno se pone a pensar, quedan muy pocos. Tenemos la ilusión de acercarnos y en el fútbol nunca se sabe. Si ganamos el sábado y ganamos en River, vamos a terminar mucho más arriba. Si podemos alcanzar al primero, bienvenido. Pero yo no tengo dudas que en el torneo que viene vamos a pelear el título, que los nuevos ya van a estar adaptados, que no se van a sorprender día a día por lo que es Boca". Después, a lo largo de la nota, dejó más clara su opinión sobre el futuro campeón: "Estudiantes y Vélez son los que van a pelear hasta el final, le sacaron ventaja al resto; y cuando juega verón, Estudiantes es un gran equipo, maneja hasta a los que alcanzapelotas, yo lo querría tener en mi equipo".

Pensando en el sábado, en su regreso tras casi seis meses, comentó que "esta vuelta se hizo un poco más larga, la renovación se hizo larga, ya falta menos, Estoy muy contento, no veo la hora de ponerme la camiseta y jugar en la Bombonera. Va a ser especial y un poco raro. Tengo la ilusioón de jugar bien, tengo un compromiso grande con el club, la camiseta, los hinchas. Sé que no es fácil, pero nadie me quita la ilusión de hacer un gran partido. Trataremos de ganar jugando bien".

Más allá de Argentinos, se viene River. ¿Cuándo se juega? Puede ser el martes 16, porque el sábado 13 hay un recital en River y a nivel organizativo se le hace imposible al club de Núñez. "Yo soy de pensar que por copa está bien entresemana, pero por el campenato se tiene que jugar el domingo. Si no, el domingo andamos al revés, es raro entrenar un domingo, es extraño, para la gente también. Pero sea el día que sea, vamos a intentar darles una alegría a nuestros hinchas". Y de Cappa, contó que " tengo una relación de muchos años, lo quiero mucho al entrenador de River. En España nos veíamos una vez por semana y acá nos vemos bastante sdeguido. Le deseo lo mejor, quiero que le vaya bien pero que Boca salga campeón de todo".

También le dejó la puerta abierto a su regreso a la Selección, con Batista (será oficializado esta semana) como entrenador. Recordó sus tiempos con el Checho en los Juegos Olímpicos. "La decisión que tomé antes del Mundial me dejó tranquilo. Pero uno siempre queire jugar con la camiseta de la Selección".

domingo, 31 de octubre de 2010

Con la vuelta del 10, jugaría Erbes por Chávez para ganar equilibrio. El 3-3-2-2 no les gustó a varios.


Con la vuelta del 10, jugaría Erbes por Chávez para ganar equilibrio. El 3-3-2-2 no les gustó a varios.

En estas 12 fechas que se disputaron del torneo sin Riquelme, Borghi buscó variantes y probó (sin éxito) cómo hacer funcionar al equipo sin su gran figura. Ahora, que existe la certeza del retorno de Román, la incertidumbre pasa por cómo jugar con él. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores, creen que el 10 no va a ser el salvador. Entienden, lógicamente, que así como él ayudará a mejorar el nivel colectivo, ellos deberán ayudarlo levantando su nivel. Pero el Bichi también deberá analizar qué esquema le calza mejor a Riquelme. Algunos jugadores, con los grabadores apagados, admitieron cierta disconformidad por el último dibujo táctico armado por el DT. El 3-3-2-2 utilizado ante Huracán e Independiente no les gustó a varios. ¿Seguirá ese sistema o Borghi regresará a su 3-4-1-2 ideal? Ayer, por caso, plantó a Román como único enlace. No es menor el cambio desde el punto de vista táctico. El experimento de dos creadores juntos (Chávez y Escudero) no funcionó. Y ese problema quedó expuesto en el mediocampo. Contra Independiente, a Battaglia se lo vio desbordado. Llamaron la atención los gritos constantes de Seba a sus compañeros. Si bien se siente más cómodo como único volante central, atrás tenía sólo a tres defensores y a sus costados a dos carrileros demasiado abiertos.

La idea original de Borghi era que Chávez (o eventualmente Escudero) armara un doble cinco a la hora de recuperar la pelota. Pocas veces sucedió. Y Battaglia sufrió cada vez que tuvo que ir a algún costado a presionar. Se supone que con Riquelme en cancha, Boca tendrá mayor posesión de pelota. Pero Román necesita de carrileros que le pasen por afuera. Si no goza de ese beneficio, los volantes externos terminarían fundidos por el constante ida y vuelta.

Si contra Argentinos para el mismo equipo que en la práctica de ayer, con Erbes en lugar de Chávez (se recupera de una molestia muscular, pero estaría disponible para el sábado), Borghi perderá un socio para Román, aunque ganará en equilibrio. Así, con un doble cinco (Battaglia-Erbes), los dos carrileros (Clemente-Giménez) tendrían mayor libertad. Y se convertirían en interesantes opciones de pase para un 10 que buscará hacer funcionar a todo el equipo. De jugar Chávez, habrá que ver si Pochi puede lograr ese retroceso que Borghi le pidió ante el Rojo para que Battaglia no esté tan solo y no busque ayuda desesperada en los carrileros. Por ahora, parece que Pichi le gana a Pochi...

En los pies de Román está el fútbol que Boca necesita: por primera vez metió un pase-gol, Giménez lo aprovechó y Borghi ya disfruta...


Pase en cortada, pase largo, pase corto, pase a la red. Todas las variantes son suyas. Ayer, por caso, fue el pase gol. A Matías Giménez. Sobre el vértice derecho del área grande, entre Riquelme y Viatri arman una doble pared corta. El 10 descarga hacia la izquierda y el ex Tigre, con un zurdazo violento, cruzado y bajo, establece el empate para los titulares. Por ahora, esas ráfagas de talento le alcanzan a este Boca para ir dando muestras de mejoría. Despacito, pero avanza. Pase a pase...

Fue el tercer ensayo formal de Román en una semana. Lo hizo el martes, lo hizo el jueves y también ayer, con el primer pase-gol. Se ganó, entonces, el descanso del domingo libre para volver a trabajar el lunes, ya con la cabeza puesta en el regreso ante Argentinos, el sábado. Habrá tiempo, seguramente, para algún picado más que ayude a seguir aceitando un funcionamiento que, en 12 fechas, apareció en cuenta gotas. Claro que con el 10 en cancha parece todo más sencillo, pero en todas las líneas aún hay cosas por ajustar. No por nada, más allá de su presencia, esta semana las prácticas finalizaron 0-0, 0-1 (gol de Paredes para los pibes) y 1-1. Eso sí, en los tres partidos hizo la diferencia. El martes, les metió dos “tomá y hacelo” a Cellay y Clemente. El jueves, a Viatri y Clemente, otra vez, les dio pases en diagonal para que ellos generaran su espacio en el área. En ninguno de los casos pudieron usufructuarlo. Ayer, al menos, sí. Giménez comenzó a explotar lo que implica tenerlo como compañero. El los potencia.

Más allá de lo que el 10 genera en ataque, además colabora para modificar algunas formas de este equipo que está, justamente, en formación. Ya se nota una mayor tenencia de balón a comparación con lo visto en los últimos partidos del torneo. Riquelme se tira atrás, la pide, la devuelve y regresa a buscarla. A partir de sus pies, el equipo trata de hacerse amigo de la pelota. Un paso adelante.

El otro cambio importante, es de actitud. El equipo está bien parado defensivamente, no sufre sobresaltos, controla bien la pelota en la zona cercana al círculo central. Todo eso, claro, producto de que el balón pasa por JR y hace jugar corto. Falta sorpresa y desequilibrio al llegar al área rival, pero suma solidez. Los jugadores se hablan mucho entre ellos y eso genera que funcionen los relevos y las coberturas. Y que los espacios atrás estén bien cubiertos. Un segundo paso adelante.

Llega el 0-1. Buena jugada individual de Juan Manuel Imbert, Battaglia lo baja cerca del área, pero llega Enzo Ruiz y la cuelga del ángulo izquierdo. Golazo. ¿Lo positivo? Si bien el team de Borghi sufre un sofocón, y queda en evidencia que Seba no tiene una buena mañana, Boca no pierde los estribos. En nueve minutos apenas llega la igualdad, que tranquiliza, a pesar de ser sólo un ensayo. Es otro paso adelante.

Después, se suceden los intentos individuales, que también valen. Dos remates de Riquelme. Un desborde de Palermo para el centro atrás y tiro de Battaglia; y un tiro de lejos de Viatri. Boca va. Otro paso...

¿Le falta? Sí. A Román, que a veces da la sensación de necesitar un par de prácticas más (no en lo futbolístico, sí en el ritmo). Y al equipo, que es demasiado largo y no presiona en el medio. Así, al 10 le cuesta encontrar el hueco que deje mano a mano y de frente al arco a los dos 9. Pero, en los 47 minutos que jugaron, la sensación no es excelente, pero es mejor. Pase a pase...