jueves, 14 de octubre de 2010

Borghi piensa en Chávez y Cañete como titulares ante Huracán.


Dijo que "el campeonato hoy está muy lejos", no descartó a Battaglia y esquivó la polémica con Cappa. Mañana viaja a Tandil para definir la pretemporada, pero afirmó que eso no asegura su continuidad.

Fue una conferencia más tranquila que las de otros tiempos. Sin la presión de tener que ratificarse en el cargo, Claudio Borghi se dedicó a hablar de fútbol: la generación de juego, los problemas con la pelota aérea, la recuperación de Battaglia... Y, tras la no consolidación de Chávez y Cañete en el puesto de enlace, se animó a repreguntarle a un periodista: "¿Y si juegan los dos?".

La elaboración de juego es una de las principales falencias de Boca, aumentada con la ausencia por lesión de Riquelme. Consciente de la problemática, y pese a expresar que "en el fútbol moderno es difícil encontrar creadores", el Bichi piensa en colocar a Chávez y Cañete frente a Huracán. Los problemas físicos de Gaona Lugo sería la causa por la que el paraguayo le dejaría su lugar a Pochi. Sobre otro punto conflictivo, los goles de pelota parada, el ex DT de Argentinos reconoció que "me preocupa el tema, pero como al resto de los entrenadores. En nosotros se nota más porque nos convierten".

Y en medio de estos problemas a solucionar, ¿cuál es el objetivo de Boca tras un flojo arranque? Borghi se colocó en la misma vereda que Lucchetti ayer: "Hay que reunir la mayor cantidad de puntos". Pese a que aún mantiene una esperanza -"cualquiera le gana a cualquiera"-, el Bichi también confesó: "Hoy, el campeonato está muy lejos".

Distendido, Borghi habló de los mineros, aquellos a los que siguió prendido al televisor: "Fue muy importante, los que conocemos Chile sabemos lo importante que son las minas en el país y entonces conmueve más". Además, esquivó un posible cruce con Cappa, luego de que el DT de River recordara tras el empate con Gimnasia que había otros equipos que tenían cinco partidos perdidos en el certamen: "Será que estamos sensibles, pero yo me sentí tocado. No me pareció correcto, pero no me interesa la polémica".

Borghi partirá mañana a Tandil, para dejar preparada la pretemporada (aunque aclaró que esto no asegura su continuidad). Confirmó que Battaglia no participará de la práctica de fútbol de mañana, que será dirigida por sus ayudantes, pero no lo descartó para el domingo. ¿Le cubrirá las espaldas a los dos enganches?

Reportaje al Laucha, a ver si queda en cero algún partido.


No se siente cuestionado, habla de Borghi y su continuidad, dice que en Banfield le llegaban menos y jura: "Si me firman que si salgo, Boca gana, soy el primero en irme".

-¿Te acostumbraste a este gigante?

-Te vas acostumbrando de a poco, pero siempre me manejé con tranquilidad. Yo analizo mi rendimiento, más allá de lo que se diga. Cuando me tocó salir campeón o pelear el descenso siempre traté de mantener un equilibrio.

-¿Y qué análisis hacés en estos momentos?

-Los análisis se hacen al final. Hasta ahora el torneo no es bueno ni malo. Pero lo único que sirve es ganar. Si ganás 4 a 3 nadie dice nada. Pero si perdés 1 a 0, todos dicen ‘vamos a ver cómo fue el gol, a ver si tiene culpa’. Así se analiza el fútbol hoy.

-¿Y a nivel grupal?

-Es un grupo espectacular. Uno ve el día a día y te das cuenta si el grupo está comprometido o no con el cuerpo técnico. Y este grupo lo está. Hay caras de bronca y de vergüenza, de querer sacar esto adelante. Quizás en otros grupos o con otros cuerpos técnicos se vive de otra manera. Esta campaña nos duele a todos.

-¿Qué te dice el hincha por la calle?

-La gente de Boca es especial, es distinta a todas. Contra Tigre alentaron todo el partido, y eso que no estamos haciendo la campaña que esperábamos. Pero lo importante es tener tranquilidad y sobre todo el respaldo de la gente, que lo siento. Más allá de que no parezca, lo noto. En la cancha, en la calle, cuando voy al carnicero y al verdulero, la gente me respalda, me dice: “Vamos, Laucha”. Eso es lo importante.

-Más allá de ese apoyo, ¿sentís que no tenés el arco asegurado?

-(Endurece el gesto) Primero, es una decisión del técnico, que tiene el derecho de poner y sacar a todos. El tema es si tenés un fundamento, no por un capricho. No es que te hacen goles por culpa del arquero y no hacés goles por culpa del 9. Defensivamente, los sistemas empiezan por los dos 9 en este caso y ofensivamente por el arquero. Ahora, si vos me decís que si sale Lucchetti, Boca va a ganar todos los partidos, yo soy el primero en salir y no juego nunca más. Hablo con el Bichi, le doy un abrazo, le digo gracias por todo y me voy ... ¿Alguien piensa que el problema de Boca pasa por un jugador? Me parece que pasa por un sistema de juego, en el que de a poco le encontramos la mano y en otros momentos nos cuesta, por un tema lógico de tiempo y de conocimiento.

-¿La línea de tres te cambia en algo a vos?

-Yo me siento bien jugando con la línea de tres. De hecho, acá tengo más participación que en Banfield. También me llegan más, pero tampoco es que nos crean 10 ó 15 situaciones por partido. Lo que pasa es que en Banfield estábamos tan ordenados que había partidos en que no tocaba la pelota. Acá en Boca vamos, vamos y vamos, corrés riesgos que a veces aprovecha el rival. Y la mayoría de los goles fueron errores propios. También pasa que en Banfield jugábamos pensando más en nuestro arco que en el rival, y acá se busca ser protagonista. Si te ponés a ver, muchas veces tengo que salir a cortar jugadas en tres cuartos y son los riesgos que se asumen por querer ganar en todas las canchas.

-¿Y vos en qué goles te atribuís culpabilidad?

-No es que tengo responsabilidad en éste, en éste no me hago cargo y en éste voy a mandar en cana a un compañero (mueve los dedos). Yo quiero que no me hagan goles nunca. A veces tenés responsabilidades y a veces no. En el arco tenés un segundo para tomar una decisión, y sabés que un error tuyo es un gol. Juego así desde los cuatro años.

-Se te atribuye que salís poco en los centros ...

-A ver, hay arqueros que tienden a salir más y otros menos. Pero vos no tenés que salir a todos los centros. Si tenés cinco tipos delante tuyo no podés salir... A todos los equipos les hacen goles de pelota parada, no sólo a Boca. Y yo en la mayoría de los centros que eran para salir, tomé riesgos. Y en los goles que nos hicieron de pelota parada, me parece que en ninguno tuve esa chance. Sobre todo en el último de Tigre.

-¿Y por qué hay tantos goles de pelota parada?

-Porque hay buenos ejecutores, tipos que miden 1,90, hay 200 foules que no se cobran... Antes el arquero apenas salía, lo tocaban y era foul. Ahora no te cobran nada. No es fácil salir. Hay mucha gente dentro del área y no podés sacar a todos.

-¿En un equipo grande el arquero tiene que estar preparado para las pocas veces que le llegan?

-En equipo grande, en equipo chico... Repito: en Banfield me llegaban quizás una o dos veces por partido, o a veces no la tocaba. Y supuestamente en Boca no te tendrían que llegar al arco. Pero participo más.

-¿Es más fácil o más difícil ser arquero de Boca?

-Uno siempre es la misma persona. Yo cada vez que pierdo tengo una semana de mierda. No quiero prender el teléfono, hablar, nada. Y cuando ganamos, estoy tranquilo, no eufórico. Sólo siento que hice lo que tenía que hacer.

-¿Qué es ponerse mal?

-Mi hija, la de seis, cada vez que perdemos un partido dice: “Papá no va a tener ganas de hablar, ni va a querer jugar a nada, va a estar fastidioso”. Eso es ponerme mal, no pelearme con mi mujer ni insultar a mis hijas, obviamente. Pero sí estar triste y de mal humor por no haber hecho las cosas que debía.

-¿Estás en el arco más grande del mundo?

-Ehh, no sé, me siento cómodo, es una experiencia bárbara. Estoy en el arco que quieren estar todos y es lógico que haya más críticas. Pero hay que buscar el equilibrio. Cuando las críticas son buenas no tenés que creértela. Y ahora que estamos lejos de la punta, tener la calma de entender que el fútbol es así.

-Falta poco para el 7/11, ¿sabés qué va a pasar ese día?

-Sí, hay un partido importante, para el hincha, para nosotros. Un partido especial, pero todavía falta mucho para River y tenemos que pensar en llegar de la mejor manera. Y la mejor manera es ganar y tener un buen nivel.

-¿Quién es Borghi?

-Es un tipo que sufre como nosotros o sufre más que nosotros. Trajo los jugadores pensando en salir campeones y es el que más sufre. Por sobre todas las cosas, es un tipo sencillo, humilde, con un mensaje claro y que no pareciera estar con la vorágine de este ambiente.

-¿Es diferente a los técnicos que tuviste?

-Sí, la verdad es que es diferente. Burruchaga era un poco parecido a él, un tipo tranquilo, pero sin dudas que es diferente a todos los técnicos que he tenido a lo largo de mi carrera.

-¿Por eso también le quieren regalar la levantada a él?

-Sí, seguro, creo que todos nos sentimos en deuda, con impotencia. Que él mismo haya puesto en duda su continuidad es pura y exclusiva responsabilidad nuestra.

-Tu contrato con el club se vence en junio, ¿es raro estar a préstamo?

-Por supuesto que lo ideal siempre es tener un contrato largo, pero cada vez que me fui de Banfield, lo hice a préstamo, no es algo raro para mí. Estoy tratando de disfrutar este momento, más allá de que me encantaría estar peleando el torneo. Esto para mí es especial, único. Yo entrené toda la vida igual. Nadie me regaló nada para estar acá, eh. Juego con las mismas ganas que jugué siempre y tengo la tranquilidad de que siempre dejo todo. Después se verá qué pasará en junio, si me quedo o me voy. Haré todo lo posible para quedarme.

-¿Te gustaría retirarte en Boca?

-Todavía no pensé en el retiro. Me quedan muchos años. Físicamente no tengo problemas, ni se me cruza pensar en el retiro.

-¿Pero te gustaría ser el arquero de Boca por muchos años?

-Sí, sí, obvio que me gustaría ser el arquero de Boca por muchos años, pero acá hay que rendir exámenes todos los días. Boca es un examen diario, es así. Y hay que entenderlo.

Mientras Riquelme se pone a punto, el puesto continúa sin dueño.


La duda para Huracán es si sigue Cañete de titular o vuelve Chávez.

En las dos primeras fechas arrancó Damián Escudero como titular. En la tercera fue el turno de Marcelo Cañete. A partir de la cuarta y hasta la octava jugó Cristian Chávez. En la novena y décima regresó a la titularidad el Chelito. Mientras Claudio Borghi espera la vuelta de Juan Román Riquelme (reaparecería dentro de dos domingos, contra Argentinos), el puesto de enganche parece ir pasando de mano en mano, sin nadie que se haga dueño de esa posición. Tal es la irregularidad que, para el partido del domingo, otra vez la duda pasa por quién cumplirá esa función: ¿el Chelito o Pochi? Esta tarde habrá una práctica de fútbol y el Bichi probará para sacar conclusiones.

Ya cumplida la mitad del campeonato hay una confirmación que arrojan los hechos: nadie ha podido hacer olvidar a Riquelme. El trío que utilizó Borghi, al contrario de la intención original, no hizo más que agrandar aún más la figura del 10. Como si Román cada día jugara mejor. ¿El técnico no le dio la confianza a un jugador o ese jugador no supo ganarse la confianza del técnico? El juego de palabras abre el debate. La sensación es que ninguno pudo afirmarse por carencias propias. Escudero no siente la posición y dos partidos alcanzaron para comprobarlo. Cañete no logró repetir en el torneo sus interesantes actuaciones en los amistosos de pretemporada. Y lo de Chávez fue de mayor a menor, al punto de perder la titularidad. Un dato suma a la causa: no hubo, en todo el campeonato, un pase-gol o una habilitación para dejar mano a mano a un compañero por parte de un enganche.

Lo visto en el partido con Tigre provocó que Borghi le apuntara otra vez a la posición de enganche. El entrenador no quedó conforme con el Chelito. Nuevamente, Battaglia tuvo mucha posesión de la pelota y, cuando eso pasa, el DT suele explicar que no es culpa de Seba sino del creador, que debe hacerse cargo del juego del equipo. Y Pochi, más allá de meter el gol del triunfo, tomó mayores riesgos y pidió más el balón. O sea que uno reprobó y el otro aprobó. De ahí la duda. Duda que seguramente se despejará en la práctica de fútbol de hoy. ¿Quién se engancha?

miércoles, 13 de octubre de 2010

La recuperación de Juan Román Riquelme marcha de la mejor manera.


Ayer, el enganche volvió a participar de un trabajo de fútbol en espacios reducidos. Con la consigna de realizar sólo dos toques, sus compañeros de equipo fueron Javi García, Gaona Lugo, Marín, Rossi, Mouche, Escudero y Achucarro. Antes de ese ejercicio, había hecho tareas físicas bajo la supervisión del Profe Cabezas.

¿Jugará contra Huracán? Sigue siendo la gran incógnita. La idea, en principio, sería dejar pasar este partido para que pueda regresar de la mejor manera. Igual, habrá que esperar.

Battaglia está en duda para el domingo: tiene el tobillo hinchado por el esguince.


Los médicos van a esperar que le baje la inflamación.

Por varios días, Sebastián Battaglia se va a acordar de Denis Stracqualursi. No sólo por haberlo perdido en el gol de Tigre sino por el planchazo que el delantero le metió y que lo obligó a dejar la cancha. Los estudios confirmaron que Seba sufrió un esguince en el tobillo derecho. Las especulaciones dicen que está en duda su presencia en el partido del domingo contra Huracán. Si bien faltan cuatro días para ese encuentro, el principal problema es lo inflamada que tiene la zona.

Ayer, en la vuelta del plantel al trabajo tras el lunes libre, los médicos revisaron a Battaglia. El volante todavía siente dolor y por eso sólo hizo trabajos de kinesiología con la intención de reducir la molestia y también el hinchazón. Al dejar el entrenamiento se notó cierta dificultad para caminar. Ahora, ¿hay que descartarlo para el domingo? Todavía no. Será clave esperar la evolución sobre su inflamación. Si no se deshincha la zona, será difícil que esté disponible. Así que habrá que esperar.

Si no llegara en condiciones, ¿quién sería su reemplazante? En principio, salvo alguna sorpresa, entraría Cristian Erbes en su lugar. Pichi ingresó por Seba en el partido contra Tigre y, por características, es el más parecido a Battaglia dentro del plantel. Así, Erbes armaría un doble cinco con Jesús Méndez. Y Borghi formaría la cuarta dupla distinta en el mediocampo en lo que va del torneo (las otras fueron Battaglia-Medel, Battaglia-Méndez y Battaglia-Erbes). Seba, hasta ahora, es uno de los pocos que jugó todos los partidos.

¿Existe otra posibilidad? En realidad, no. Gary Medel, que arrancó el torneo como doble cinco, viene actuando como stopper ante la lesión de Christian Cellay. Justamente, el ex Estudiantes ya está mejor de su esguince en el tobillo derecho. Ayer volvió a trabajar a la par del plantel y recibió el aplauso de sus compañeros. Claro, su último partido fue contra San Lorenzo, por la quinta fecha, el pasado 5 de septiembre. Igualmente, Cellay no está para jugar este domingo (la idea es que reaparezca la próxima fecha ante Independiente), por lo que el chileno seguirá integrando la línea de tres.

martes, 12 de octubre de 2010

Y Riquelme va...


Aunque no reaparecería contra Huracán, el domingo, porque no se quiere apurar, se sigue poniendo a punto: a la mañana hizo fútbol y estaría recién contra Argentinos, en el partido previo al superclásico.

Riquelme va de a poco. ¿Para volver contra Huracán? Difícil, muy dfícil. No se afirma que no porque es Riquelme y él puede llegar a tomar una decisión en cualquier momento, pero todo apunta a que no regresará el domingo en la Bombonera. En un momento de la semana pasada, se pensó en la chance de que al menos fuera suplente contra Tigre, con el objetivo de respaldar a Borghi en una situación complicada, pero al final se decidió que no lo hiciera y vio el 2-1 al lado del banco.

En la vuelta a las prácticas, a Román se lo vio muy bien en lo físico. En algún sentido, ya es uno más del grupo y participó durante 45 minutos del fútbol reducido con los que no jugaron contra Tigre. El 10 jugó con Javi García, Marín Rossi, Gaona Lugo, Escudero, Mouche y Achucarro y enfrente estuvieron Scapparoni, Flores, Chávez, Erbes, Clemente (suspendido por tres fechas), Monzón y el ayudante Marcelo Peña; se lo vio bien, gambeteando y pegándole a la pelota, claro que sin la exigencia física de un partido en serio, en cancha de 11. Además, hizo algunos trabajos físicos aparte, apuntalando la recuperación.


Ya dijo varias veces Riquelme que no se quiere apurar. Y así como se dice que entonces no volvería contra Huracán, entonces su vuelta sería contra Argentinos, una fecha después de Independiente y en la previa del superclásico en Núñez. Recuperado de la operación en la rodilla izquierda, ahora lo que hace Riquelme es ponerse a punto, amigarse con la pelota, sentirse bien en lo físico después de tanto tiempo de inactividad. Lo más importante para Boca, para Borghi, es que el 10 ya está volviendo. Y que en cualquier momento sale a la Bombonera.

Borghi les mostró a su plantel los errores cometidos, pero con Tigre hubo replay.


Dicen que una imagen vale más que mil palabras... Ya utilizado el recurso de la charla autocrítica, Claudio Borghi mandó a armar un video con todos los errores cometidos en los goles rivales y se los mostró a sus jugadores en la concentración, el día anterior al partido con Tigre. Ver para creer, en el gol de Stracqualursi también hubo una falla defensiva. El video había durado media hora. Parece que el Bichi deberá insistir con el método o buscarle la vuelta a un problema que parece no tener solución: de los 14 goles recibidos, hay responsabilidad del equipo en un 65%. Bastante.

“Vamos, eh, a estar atentos a las pelotas paradas, a los centros a nuestra área. No perdamos la marca”. La arenga de Palermo, en la manga, antes de salir a la cancha, no surtió efecto. Incluso, antes del gol, Tigre tuvo dos chances por la vía de la pelota detenida para ponerse en ventaja. Una a través de un cabezazo de sobrepique de Claudio Pérez (solito) y otra por intermedio de un testazo de Teté González. La tercera fue la vencida: Stracqualursi era la marca de Battaglia pero en ese gol, Seba quedó fuera de foco. Y como suele pasar, Boca termina pagando muy caro cada error que comete.

Hay, en los 14 goles que sufrió Lucchetti en el Apertura, una cuota de culpa propia más allá de los méritos ajenos. A la hora de defender, Boca no ha podido garantizar solidez. Por algo sigue sin poder terminar un partido con la valla invicta. En algunos casos por desconcentraciones o fallas individuales. En otras, por errores grupales.

Por su forma de ser, Borghi parecería estar alejado de los entrenadores obsesivos. Sin embargo, es más detallista de lo que se cree y no le gusta dejar ningún detalle librado al azar (hasta usa las estadísticas para sacar conclusiones). Por algo tiene un nutrido grupo de colaboradores: tres ayudantes de campo (Batista, Lenci y Peña), dos profes (Torres y Cabezas), un entrenador de arqueros (San Martín) y un espía (Tardivo). De ahí que le preocupen tanto los errores. A rebobinar y dar de nuevo.