martes, 31 de agosto de 2010

Ahora hay que encontrar el equipo hasta que vuelva Román


Borghi tiene pensado poner a los mismos 11 que el domingo le ganaron a Vélez en la Bombonera y le dieron una muestra grande de confianza. El único con nanas es Matías Giménez, pero llega.

A pesar de los nubarrones y de la tormenta de Santa Rosa, los tiempos turbulentos de Claurdio Borghi ya parecen haber quedado en el pasado. El fútbol es así, un resultado todo lo cambia. El Bichi había puesto el partido ante Vélez como un hito en su corta trayectoria en Boca y los jugadores le respondieron con actitud y con buen juego.

Es por eso que para enfrentar a San Lorenzo el sábado, el DT piensa repetir el mismo equipo que le devolvió la tranquilidad. El único que tiene algún problema físico es Matías Giménez, con una fisura en la mano derecha. Los once para recibir el sábado a San Lorenzo (a las 16.15) serían Cristian Lucchetti; Christian Cellay, Matías Caruzzo, Juan Manuel Insaurralde; Clemente Rodríguez, Sebastián Battaglia, Gary Medel. Matías Giménez; Cristian Chávez; Lucas Viatri y Martín Palermo.

Otro dato: hubo rumores de que Boca quería cambiar la sede del partido con Olimpo, por la sexta fecha, y trasladarlo a Mar del Plata, pero sólo quedó en eso, rumores.

"Yo los notaba convencidos. Si mi discurso no tenía fondo, me hubiese ido...".



La realidad es que me quise hacer el Brad Pitt y salí a la cancha con un buzo livianito. Cuando llegué al banco, por la humedad que hay ahí, tuve que pedir una campera. Es la misma con la que practico todos los días. Así que ahora veremos...". Es cierto que Borghi suele mantener el buen ánimo incluso en los malos momentos.

Pero el día después del triunfo con Vélez lo encontró, sin dudas, con otro tono de voz y acaso con este relato simpático que describió su semblante.

Si la campera azul que el domingo utilizó casi de casualidad seguirá o no como cábala, se sabrá el sábado ante San Lorenzo. De lo que sí está seguro el Bichi, por estas horas, es que sus jugadores le respondieron como él quería. "Ellos jugaron para el cuerpo técnico.

Fue una muestra de respaldo, de confianza en lo que venimos haciendo. La verdad es que estoy muy contento", dijo.

Ese punto, sin dudas, es lo que más satisfacción le dio al cuerpo técnico, incluso por encima de la victoria. Al fin y al cabo, el 2-1 fue una consecuencia de lo que mostraron en la cancha sus jugadores. "La actitud es una cosa que tiene que estar siempre, no debe sorprender. Pero yo les dije en el vestuario que con Vélez podían haber perdido o empatado, que yo me hubiese quedado conforme igual, por la manera en la que se dejó todo. Ayer hubo momentos individuales muy buenos y colectivamente también", contó en el programa de Tití y Benedetto, por Fox Sports. El domingo no había dado la conferencia de prensa. Apenas había dicho algunas palabras en el sitio oficial del club, "porque en las victorias es muy fácil hablar".

De todos modos, ya más relajado y sin perder la chispa habitual a pesar de haberse dormido a las cuatro de la mañana del lunes ("Siempre me pasa eso después de los partidos"), el Bichi dejó en todo momento la sensación de que se fue una semana en la que la pasó realmente mal y que ahora viene otra, ésta, en la que el panorama ya pinta diferente. "Cuando llegué a casa le dije a mi mujer que íbamos a poder salir a caminar juntos sin que la gente me diga que había que ganar.

Igual, agradezco el apoyo del hincha, que siempre fue respetuoso". En ese sentido, el domingo dijo haber comprobado que "la Bombonera late", por el aliento y el empuje que el hincha le dio a su equipo.

Claro que, fundamentalmente, fue la reacción de sus hombres la que alejó los fantasmas que él mismo instaló después de la derrota ante All Boys y que ayer, de alguna manera, volvió a mencionar.

"¿Que los jugadores dijeron que nos debían una victoria? Son mensajes importantes. Pero yo los notaba convencidos. Si los hubiese visto dudar, si no los hubiese visto entrenarse como lo hacían, y si mi discurso no hubiera tenido fondo, me habría ido. Pero esto es lo que me hace quedarme en los momentos feos. No les estoy vendiendo sueños imposibles de cumplir, sino cosas que pueden hacer y que incluso ya hicieron en otros equipos. Esto nos permite seguir ilusionados en que podemos estar entre los primeros", se entusiasmó.

De hecho, aunque ahora deberá esperar por la lesión en la mano de Matías Giménez, el Bichi respaldará contra San Lorenzo a quienes lo respaldaron a él: "Si están todos bien, repetiré el mismo equipo".

Reportaje al Pochi


Pochi Chávez es un culto al sacrificio: antes trabajaba para ayudar a su familia, hoy juega por el futuro bebé. La rompió contra Vélez y dijo: “Borghi me felicitó”.

Trabajaba de albañil. Comía lo justo. Juntaba pósters de Palermo. Jugaba en Atlas. Vivía en José C. Paz. Viajaba horas (miles) parado en el 365.

Ya no trabaja de albañil. Construye paredes con Riquelme. Ya no come tanto guiso. Tiene plato a elección. Ya no junta pósters de Palermo. Duerme con él en la concentración. Ya no juega en Atlas. Disfruta en la imponente Primera de Boca. Ya no vive en José C. Paz. Goza de su nuevo hogar en Vicente López. Ya no viaja en el 365. Maneja un coqueto auto último modelo.

Y acá, ahora, en este día después de una actuación consagratoria, en la intimidad de este coche moderno, Cristian Chávez habla a solas con Olé . Como cuando hace algunos años invitó al diario a recorrer su barrio, sus orígenes. A Pochi le cambió todo, es verdad, menos su esencia...

-Porque el fútbol y la vida me enseñaron a no bajar los brazos. Yo la luché mucho, a veces no tenía para viajar o los botines para ir a jugar o las zapatillas para ir al colegio. Y ahora estoy en la Primera de Boca. Hay que aprovechar. Aparte tengo a Martín que me da muchos consejos, hasta esa suerte tengo. ¿Cómo no le voy a hacer caso? Me dice todo lo que tengo hacer, es como mi segundo padre. Antes del partido, me habló diez minutos, me dijo que estuviera tranquilo, que no me presionara, que no saliera a hacer todas las cosas rápido, que vaya de a poquito. Martín es un fenónemo. Ojalá algún día pueda ser como él. Por eso, pienso que si bajo los brazos ahora, soy un boludo.

-Y ahora tenés un motivo más para motivarte...

-Sí, es cierto, mi novia Romina está embarazada de cinco meses. El otro día fuimos a hacer la ecografía y me emocioné mucho. Por eso ahora sé que tengo que darle de comer a un hijo que viene al mundo y tengo que correr más, seguir sacrificándome y empezar a ganar cosas.

-¿Tenés fecha para fin de año entonces?

-Sí, diciembre, principios de enero. Ojalá venga con un pan bajo el brazo, je. Si jugamos como ayer (por el domingo) vamos a ganar muchas cosas.

-¿Qué es lo que más te motiva?

-Me pongo a pensar en mi familia, mi novia, el hijo que estoy espernado y tomo mucha fuerza. La verdad es que tenía unas ganas terribles de jugar. No podía defraudar. Sabíamos que era el partido. Salimos a morir a la cancha. Lo tomamos como una final.

-Borghi dijo que notó que la Bombonera late...

-Es que fue impresionante lo de la gente. Cuando corearon mi nombre, me emocioné, no podía creer que me estuvieran ovacionando a mí. Y el aliento fue espectacular. Nosotros estábamos metiendo, y la hinchada se levantaba de una manera terrible. Así hay que jugar todos los partidos. Yo veía a mis compañeros cómo corrían y metían y me daban más ganas. Me sentía orgulloso de mis compañeros.

-¿Qué te dijo el Bichi?

-Me felicitó, me fue a ver a la camilla, estaba todo roto, je. Tirado en la camilla parecía que estaba muerto. Me dijo que hice un buen partido. Nos felicitó a todos. Dijo que si nos empataban igual se iba contento porque habíamos dejado todo y así tiene que ser Boca. Es el Boca que queremos nosotros y toda la gente.

-¿Te va a bancar?

-Je, todavía no hablamos nada, pero sé que cuando esté Román va a jugar él. Es único, indiscutible. Pero seguiré trabajando para poder jugar con él, porque uno quiere jugar en la Primera de Boca, aunque sea de 5, de arquero, en cualquier lado, je. Cuando no estoy jugando, me entreno en doble o triple turno para poder tener un lugar en el equipo. Entreno por mi casa para poder pasar a mis compañeros, siempre con la buena leche de ganarme un lugar.

-¿Contra Vélez jugaste en tu posición natural?

-Sí, en el puesto de toda mi vida, como enganche. Para poder jugar de carrilero, tenés que correr mucho, pero entrenando se puede hacer tranquilamente. Y jugando al lado de Román, se va a hacer más fácil.

lunes, 30 de agosto de 2010

Los Xeneizes estamos de luto


A los 100 años, falleció en La Plata el último sobreviviente de la Copa del Mundo de 1930 y cuarto goleador en la historia de Boca, Francisco José Varallo. El fútbol lo llora.

Muchos pibes lo conocieron de nombre. Y suena lógico. Cien años cumplió en febrero Cañoncito. El récord de Martín Palermo, aquel de máximo goleador de Boca en el Profesionalismo, en gran parte, fue tal, porque el Titán debió correrlo de atrás. Durante mucho tiempo. Con countdown y todo. El hombre a batir era un viejito piola, un crack, nacido en Los Hornos y amigo de toda La Plata, más allá de su histórico y primitivo vínculo con Gimnasia (donde fue campeón amateur en 1929). Se lo recordaba habitualmente como el único sobreviviente de la final del mundo de 1930. Fue amigo de Carlos Gardel y no dudó en decir que se perdió con Uruguay porque “faltó guapeza”. Después, zafó del servicio militar al pasar a Boca, donde no dejó de meterla. Y de ser una marca (casi) imbatible.

Se retiró del fútbol a los 30 años, en 1940. En 1994, la Fifa le entró la Orden del Mérito que también recibieron Pelé, Beckenbauer, Gerd Müller, Bobby Robson, entre tantos. Hace dos años, fue declarado Ciudadano Ilustre de La Plata y un tramo de la Avenida 25 platense, en las cercanías del Estadio Unico, lleva su nombre. Será velado desde las 16 en Boccia Hermanos, en la calle 57 y 5 en La Plata. Luego, sus restos serán inhumados en el cementerio local.

Bien hecho, no habló


Borghi, quien generalmente habla, esta vez prefirió el silencio después de la victoria. En la semana, los dirigentes le habían sugerido que no se expusiera tanto públicamente.

El Bichi es así. Pasó de un domingo de furia, el del post All Boys, amenazando con irse si le iba mal con Vélez, a este silencio. En Boca cerrada...

Borghi es un tipo de hablar generalmente con la prensa. es más, después de la segunda fecha quiso hablar un día un habitual en conferencia para aclarar determinados temas, para explicar. El viernes había hecho su habitual charla con la prensa y se venía la del domingo, pero... Pese al triunfo, a que se sacó una mochila de encima, no quiso opinar y tampoco hay una explicación oficial.

En la semana, los dirigentes habían hablado con él en charlas informales y le habían recomendado que no hablara tanto públicamente, que esto no era como Argentinos, que debía cuidarse más con semejante exposición. Y ahora después de la victoria, el Bichi prefirió disfrutarlo puertas adentro.

domingo, 29 de agosto de 2010

Viatri festejó su gol a lo Riquelme...ahora podemos respirar...


Se lo dedicó al Diez, que estaba en la tribuna. Además, tiró: "Ahora tendremos una semana tranquila".

Lucas Viatri festejó con el Topo Gigio, como en Mendoza, y mirando hacia arriba. Allá arriba, donde se encontraba alguien a quien quería buscar: "Sabía que Román estaba ahí junto con otros compañeros más. Quería gritarlo con ellos".

Para el goleador de Boca en el torneo, el encuentro ante Vélez fue clave. "El grupo necesitaba algo así. Tenemos un buen cuerpo técnico, trabajábamos muy duro y no se nos daban los resultados. Por suerte pudimos ganarle a un rival duro como lo es Vélez".

¿Se viene la levantada? "Nos hace muy bien ganar. Ahora tendremos una semana más tranquila para jugar ante San Lorenzo", cerró.

Ganar si o si , con linea de 3 de 4 o de 22


El plantel sabe que será clave la victoria y un cambio de imagen, por ellos y para darle tranquilidad a Borghi. En la cuarta fecha, un partido bisagra contra Vélez.

Hay momentos que marcan la templanza de un equipo. Hasta ahora, Boca ha sido un conjunto destemplado, por momentos desangelado, a veces sin el ímpetu que exige la coyuntura. Esta tarde, frente al “mejor equipo argentino” (según la sentencia de la tribuna y de la cátedra), gozará de una oportunidad irresistible: ganar, inyectar ánimo, lograr tranquilidad, cambiar la imagen. ¡Cuántas cosas necesita este Boca! Imprescindible para un futuro más calmo, el partido de hoy adquirió, con sabia razón, el rótulo de fundamental. Lo espera Borghi. Lo anhelan los jugadores. “Todos nos debemos un triunfo”, es el sentimiento que sale desde adentro.

La obligación se impone desde lo matemático y desde lo futbolístico. En la intimidad, tanto el cuerpo técnico como el plantel saben que una derrota haría muy difícil la posibilidad de alcanzar el título. Serían 11 puntos la enorme distancia que lo separaría de Vélez (y tal vez River, si vence a Argentinos) y se exigiría una remontada que se volvería prácticamente una quimera. Sin embargo, y acaso lo más importante para Bichi, la devolución de confianza que observe en los futbolistas se vislumbra clave. “Si nos toca perder, debemos hacerlo a lo Boca”, graficó en la conferencia de prensa del viernes.

Borghi pretende notar un cambio de actitud en sus muchachos y, por supuesto, una mejoría sustancial en el funcionamiento colectivo. Aunque ya aclaró que no renunciará incluso si pierde, su personalidad indescifrable no permite emitir juicio definitivo. “El jamás se va a quedar en un lugar que se sienta incómodo”, definió durante la semana un íntimo. Pero el DT habló mucho con sus colaboradores, quienes le ayudaron a entender la importancia del puesto y lo apresurada que se tornaría su eventual salida en la cuarta fecha del campeonato. Hasta recibió un consejo de su esposa Mariana: “Estás en el puesto más querido del país, así que aguantátela”.

Los jugadores bancan a Borghi. Públicamente, el apoyo es explícito. “El compromiso para ganar este partido es de todos. Hablamos entre nosotros que éste es un partido clave, hay que ganarlo por nosotros, por Boca y por la gente”, asumió Clemente Rodríguez. “Tenemos claro que éste es el partido que hay que ganar. Por nosotros, por el cuerpo técnico y por la gente de Boca”, reconoció Juan Insaurralde. Ahora, el respaldo deberá aparecer donde vale, en el verde césped. Bichi espera la reacción de un plantel todavía adormecido. Llegó el momento de despertarse...