martes, 17 de agosto de 2010

Un bochorno,esto es Boca señores...


Gary Medel se subió al paravalanchas y hasta tocó el bombo en la popular de Universidad Católica. Pasó el día libre en Chile y ahí, rodeado de barras, vio el segundo tiempo del partido que su ex equipo le ganó 2-0 a Santiago Morning. Imperdible. A Borghi no le gustó mucho y dijo: "Hablaremos para que no suceda más".

Llegó al Estadio Municipal de La Pintana, en el sur de Santiago, apenas un ratito antes de que Milovan Mirosevic pusiera, de penal, el 1-0 para la Universidad Católica frente a Santiago Morning. Junto con varios amigos, Gary Medel se acomodó en la platea. Era su día libre en Boca, después de la derrota frente a Racing, y el chileno decidió pasarlo en su tierra. Pero en el entretiempo, tras el 2-0 de su ex equipo, el Pitbull desapareció...

Y cuando comenzó el segundo tiempo, ahí estaba, en el medio de la popular que ocupaban hinchas y barras de la Católica. No es la primera vez que lo hace. En esta ocasión, hasta se puso una remera blanca, regalo de Los Cruzados, y le dio duro al bombo, con una sonrisa, mientras cantaba y saltaba. Hasta que, antes del final, se fue después de recibir una ovación de la gente. La historia rebotó, obviamente, en Argentina y en Claudio Borghi no pudo eludir el tema. "Es algo que tenemos que hablar para que no suceda más", dijo el Bichi en La Ultima Palabra.


Esta moda, en su momento, fue protagonizada por Fernando Cavenaghi en la popular de River, Lucho Figueroa en la tribuna de Central, Bazán Vera en la de Unión y se extendió a los futbolistas argentinos que juegan en Europa: Mauro Zárate apareció entre los ultras de la Lazio y hasta Diego Milito se metió en el centro de la cabecera que ocupaban los tifosi del Genoa. Son actitudes ligadas a lo folclórico que, al mismo tiempo, recorren un camino difuso.

Sirve la charlita?


Antes de arrancar la semana, Borghi juntó a sus jugadores y les habló cerca de 20 minutos. Después, algo que no es habitual, apareció el presidente Ameal con otros dirigentes para apoyar al DT. ¡Y vamos por la segunda fecha!

Primera práctica de Boca en la semana. Tarde de feriado en Casa Amarilla. Gente, demasiada, teniendo en cuenta el día no laborable. y Borghi, ya pensando en All Boys, en si repetirá equipo o no, si meterá algún cambio, con apoyo pesado. ¿Ya en la segunda fecha? Después de haber perdido con Racing y de haber sumado sólo un punto en el torneo, los dirigentes se hicieron presentes para darle el apoyo al DT.

Sí, ya empezaron las charlas... Primero, de Borghi con todo el plantel cerca de 20 minutos. Después, también a la vista de todos, el presidente Ameal y el dirigente Carlos Ahumada conversaron con el entrenador. Apoyo, está claro, tiene de parte de la dirigencia que lo contrató (además estuvieron Marcelo London y Rómulo Zemborain). Y es lógico, si se trata de un técnico nuevo que recién lleva dos partidos en el club.

Mientras tanto, los jugadores se dividieron en dos grupos: los que jugaron con Racing hicieron trabajos físicos y el resto, con pelota. y Riquelme, junto con el chico Nico González, estuvo haciendo kinesiología. ¿Cuánto estará? Borghi ya dijo que no quiere apurarlo y Román planteó lo mismo, que iba a encarar con seriedad esta lesión de rodilla complicada (fue operado y se recupera). Como mínimo, recién volvería en la séptima u octava fecha. El bichi ya sabe y es consciente de que debe levantar al equipo aún sin el 10.

Se vienen los cambios....


El esquema no lo vamos a cambiar”. Sentados en una ronda en el medio de la cancha principal de Casa Amarilla, todos los jugadores de Boca escucharon lo que ya sabían que iban a escuchar. No los sorprendió el discurso de Borghi. Dejó en claro lo mismo que ya había esbozado en público. El intocable 3-4-1-2 seguirá siendo intocable. Porque a consideración del cuerpo técnico el problema no radica en el sistema. Habrá variantes, sí, pero de nombres y apellidos.

En 18 minutos de contacto directo, Bichi charló con sus futbolistas y les transmitió calma y paz. “Habló con el mismo tono de voz de siempre”, contaron desde adentro. Reconoció que hay “cosas que no están saliendo bien” y avisó que podría haber modificaciones.

La ferocidad del incontrolable Mundo Boca hace que el técnico deba vivir situaciones que, por caso, no pasó en Argentinos. Hoy, hasta Doña Rosa habla de la famosa línea de tres mientras hace las compras en el almacén. Sin embargo, Borghi está conforme con el rendimiento de los hombres del fondo. De hecho, a Boca casi no le generaron situaciones mano a mano y éste es un elemento que se destaca en el análisis del entrenador. Al diagnóstico no le pifia: las fallas aparecen en la generación de juego, del medio hacia arriba. Y ahí apuntarán los cambios.

Sin tocar a la defensa y al doble 9, la cirugía se verá en el mediocampo. A pesar de valorar la predisposición de Jesús Méndez para ocupar el carril derecho, frente a All Boys sería el turno de Clemente Rodríguez en ese sector. Y por izquierda, volvería Matías Giménez, tras el error que cometió en la primera fecha ante Godoy Cruz. Así, tendría dos futbolistas más aptos para recorrer los 70 metros que, pretende el DT, deben hacer los volantes externos. En un principio, la idea era que Damián Escudero pudiera ser uno de los que van por el costado paraí darle más fútbol al equipo, pero su falta de forma física lo deja al margen. ¿El enganche? Es probable que el domingo le dé la chance a Marcelo Cañete, uno de sus mimados. Ya lo puso unos minutos en Mendoza, repitió vs Racing y ahora quiere verlo de entrada, en un partido de alta gama, con la responsabilidad de conducir al equipo desde el inicio.

Cañete, además, podría ser la solución para encontrar cambio de ritmo, desequilibrio y explosión en la zona picante, otro de los ítems a resolver que da vueltas por la cabeza del técnico. Le preocupa cómo abastecer a Viatri y a Palermo. Y, se entiende, aquí no hay desajustes del sistema. Es cuestión de intérpretes: el objetivo es que el doble cinco juegue unos metros más adelante y que se coordinen para que uno salga a jugar y otro se quede barriendo por detrás. Falta el primer pase. Lo que hacía Ortigoza en el Bicho. Lo que hace Verón en Estudiantes. Aunque se evaluará la posibilidad de incluir a Méndez en el medio, parece que el tándem Battaglia-Medel seguirá.

Tras apenas 180 minutos oficiales sentado en la silla más eléctrica del país, Borghi se dio cuenta de que Boca es la ruleta rusa. Y él no quiere morir. ¡Se vienen los cambios!

lunes, 16 de agosto de 2010

Si es necesario cambiar algo, cambio.


“No soy un caprichoso, suelo razonar y si es necesario cambiar algo, cambio. El equipo está en evaluación permanente. Es posible hacer algunos cambios para ir buscando el mejor funcionamiento del equipo”. Parece mentira pero, tras dos partidos, a Claudio Borghi se le está viniendo encima el mundo Boca con toda su impaciencia. Y, tras ratificar que su esquema no se cambia, que el 3-4-1-2 le parece el mejor sistema, ahora avisó que también está abierto a los cambios porque no come vidrio. En principio, para enfrentar a All Boys el domingo a las 20.20, como visitante, sólo serían de nombres…

Por caso, el doble 9 no está dispuesto a moverlo: "Me acuerdo de que Bielsa (Marcelo) ha dicho que no podían jugar Batistuta y Crespo, y ha quedado en el ambiente. Pero creo que estos dos jugadores son peligrosos (por Martín Palermo y Lucas Viatri) y por eso los pongo". Y, con respecto a la cuestión defensiva, el técnico agregó: “En Independiente jugamos con línea de cuatro cuando no teníamos a los centrales. Boca no juega con línea de tres, porque si vos te fijas Boca se defiende con siete. El problema es cuando los resultados no se dan, porque si uno gana ya la gente deja de opinar y se pone a ver el funcionamiento del equipo", dijo. "La gente tendrá motivos para decir que la línea de tres es buena o mala, pero a mi me encantaría entrar a una cancha de fútbol y que todos estén de acuerdo conmigo, y esto no sucede casi nunca", explicó en Del Plata.

Por último, Borghi volvió a pedir paciencia para el regreso de Juan Román Riquelme: "Es importante, pero hay que ser cuidadoso: yo por esa lesión tuve que dejar el fútbol. A Román hay que dejarlo tranquilo".

Números que asustan


En lo que va de este 2010, Boca apenas ganó el 46% de los puntos jugados en la Bombonera. Y ahora se vienen Vélez y San Lorenzo.

El número impacta. Que en este 2010 Boca haya dejado escapar más de la mitad de los puntos que puso en juego en su cancha, parece demasiado. Los hinchas que fueron el sábado a la Bombonera habían esperado 111 días por un triunfo en casa. Pero deberán aguantar al menos 15 más: Boca volvió a perder en su hogar, algo que se está convirtiendo en costumbre en los últimos torneos y que Claudio Borghi avisó que quería revertir, hasta ahora sin éxito. Deberá tener paciencia y aguardar hasta la cuarta fecha para volver a sentirse como el 25 de abril, ante San Lorenzo, un triunfo que quedó demasiado lejos en el almanaque.

Durante la semana, no sólo el Bichi habló sobre el regreso a casa. El plantel, con nuevos e históricos, tiene claro que deben hacer valer la localía, una materia que les quedó pendiente desde el Clausura 08 (terminó segundo): pasaron de obtener el 85% de los puntos en casa y sin derrotas, al 52% del último torneo. Y un 46% en este 2010, sumando ambos campeonatos. “Duele perder un clásico, y más aún en nuestra casa”, confesó Palermo tras la derrota. Las mismas palabras utilizó Matías Caruzzo.

El DT y su equipo no tendrán un trabajo fácil: deberán recuperar, lo antes posible, el respeto que históricamente los rivales sentían a la hora de ir a la Bombonera. Un dato: en el último año, quienes conforman la línea de tres (Cellay, Caruzzo e Insaurralde) han festejado empates allí. Ahora, deberán defenderla de quienes se animan a jugarles de igual a igual.

No será fácil revertir esta tendencia: en dos semanas, por la cuarta fecha, se vendrá Vélez y, en la quinta, San Lorenzo. “Si un equipo piensa en salir campeón debe ganar todos sus partidos de local”, había dicho Borghi. No hay tiempo que perder...

domingo, 15 de agosto de 2010

Así no,defensores dormidos no...


Borghi aclaró que no cambiará el sistema, recordó que “apenas van dos partidos” y elogió a la defensa.

-Cambiaste el esquema, metiste mano a una defensa de mucho tiempo en Boca. Si seguís perdiendo: ¿Hasta cuando creés que te van a esperar? -¿Cuántos partidos van? Apenas dos. Cuando un entrenador llega a un club cambia cosas. Y este presente no me va a hacer cambiar mi forma de ser. Ni si hubiésemos ganado cinco a cero sacaría pecho. La línea de tres creo que jugó un gran partido y por eso voy a seguir manteniendo este esquema que creo que es el mejor para Boca. Esto hasta que me demuestren lo contrario y cuando eso ocurra generalmente lo que se cambia es al entrenador.



La pregunta, incisiva, obligó a una respuesta. Y Claudio Daniel Borghi no pudo contestar de otra manera: a pura sinceridad. Lo que para muchos sería sincericidio, para Bichi es una costumbre. Sus contestaciones suelen ser espontáneas y genuinas. Por eso, recalcó su satisfacción con el sistema, aunque mostró preocupación por la “pérdida de la pelota” y porque “todavía no pudimos aprovechar a Palermo en el área”. Además, recalcó que el doble 9 lo dejó “conforme”, elogió a Battaglia, remarcó que en Boca “ganar es imprescindible”, no se amparó en la ausencia de Román (“cuando llegué sabía que tenía para tiempo”) y motivó: “Hay que ir a All Boys a recuperar los puntos que perdimos”.
...

Esto es Boca, no hay tiempo....


Martín Palermo entiende a Borghi, acepta que deben adaptarse al esquema pero asume las urgencias que tiene Boca: “Acá mandan los resultados”.

Fue una de esas tardes en las que los hinchas esperan el gol del minuto final para justificar los 90 minutos que estuvo en cancha. Martín Palermo padeció una tarde lejos del arco, por limitaciones propias y del equipo. Y vio como su compañero de dupla volvió a convertir. Sin embargo, lejos del fastidio, el Loco asumió el rol de capitán en la tormenta, bancó al técnico y, sobre todo, al cuestionado esquema. “Esta es la idea que él propone y nosotros tenemos que tratar de adaptarnos a eso. No debemos cuestionar ni analizar el sistema, tenemos que respetarlo. No hay que ponerse a explicar si es conveniente o no. Hay que encontrarle la vuelta y el mejor funcionamiento”. Y punto.

Dolido por la derrota (“En nuestra cancha, en el inicio, claro que duele”), el Loco no mostró fisuras en su discurso. Ni pensando en la derrota ni para justificar que el doble 9 aún no dio resultados. “El implementó este dibujo en todos sus equipos en los que estuvo, y ahora lo hace acá. Tenemos que tratar de encontrar el funcionamiento... rápidamente, porque las exigencias a veces no te dan tiempo para trabajar de la mejor manera. Acá mandan los resultados”. ¿Algún elogio? “En los primeros 30 minutos funcionó muy bien y creamos jugadas”. Ahora, habrá que hacerlo en los 90...