miércoles, 8 de diciembre de 2010

Matías Caruzzo, a pesar de ser el refuerzo que más rindió, iría al banco con Banfield.


A Pompei le gustó la dupla Cellay-Insaurralde.

El Clausura lo terminó cumpliendo el sueño de su vida. El Apertura, parece, lo puede terminar en una pequeña pesadilla...

La descripción alcanza para la libre interpretación del lector: el 16 de mayo se consagró campeón con el club que lo vio nacer, en el que se hizo jugador; el 10 de julio llegó a Boca apadrinado por Claudio Borghi, previo pago de tres millones de dólares por su ficha luego de una ardua negociación con los dirigentes del club de La Paternal, jugó 16 partidos en este campeonato, cosechó el Promedio Olé más alto de los seis refuerzos (un más que aceptable 5,59), sólo faltó por suspensión frente a Quilmes... Y ahora, Roberto Pompei tiene pensado dejarlo sentado en el banco. Sí, el mejor se queda afuera.

Inesperado para el defensor, pero entendible según la lógica de Tito, el actual entrenador. El técnico argumenta que no es motivo de incineración en la hoguera excluir a un futbolista que era titular y que perdió el lugar por sanción y no por bajo rendimiento. En su concepto, cree que si los reemplazantes rindieron, debe mantener el equipo. Así, salvo que el chaqueño continúe con molestias, Chrisitan Cellay y Juan Manuel Insaurralde serán los zagueros máñana ante Banfield.

Ayer, sin embargo, el ex hombre del Bicho jugó para los titulares en la práctica (finalizó con un leve esguince en el tobillo izquierdo), ya que Insaurralde sufre distonía en ambos gemelos y por esa molestia física se entrenó por segundo día de manera diferenciada, aunque se estima que llegará bien al partido en el Florencio Sola. En realidad, el que termina quitándole la chance a Caruzzo de ser titular es Cellay, que volvió a jugar en la cueva frente a Quilmes, demostró que es su verdadero lugar en la cancha y fue una de las figuras de Boca. El DT, además, no quiere improvisar laterales: de ahora en más, a los costados irán Clemente y Monzón, dos marcadores de punta genuinos. Y la que se viene...

El futuro muestra un panorama complicado para Cellay, Caruzzo e Insaurralde. Los tres habían arribado prácticamente con el rótulo de titulares indiscutidos en la línea de tres de Borghi, por su ponderación como especialistas. Pero Bichi ya no pica y ahora el trío deberá pelear por dos puestos, considerando que Falcioni (seguramente el próximo entrenador) utiliza cuatro en el fondo. Era una problemática previsible, aunque nadie pensó que el proyecto Borghi duraría sólo 14 partidos.

Mientras, el que pierde es Caruzzo, justamente la incorporación que más rindió y que menos se imaginaba terminar el año conociendo por primera vez el banco de suplentes local de la Bombonera.
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