domingo, 12 de septiembre de 2010

Riquelme no estará en la cancha, pero viajó a Bahía Blanca con el plantel


Hay lugar en el vuelo?”. El viernes por la mañana, un dirigente de Boca escuchó la pregunta de Juan Román Riquelme. Al conocer la respuesta, afirmativa, el 10 quedó en contestar. Habló con su hijo Agustín y le preguntó qué le parecía la idea de viajar con el plantel a Bahía Blanca. El nene, bostero de alma, aceptó con ganas. Y ayer, cuando el chárter despegó con destino al aeropuerto Espora de esta ciudad, el enganche fue uno de sus pasajeros. No juega, pero juega...

Esta decisión de Román pasa por querer estar con sus compañeros en este mal momento. Y también, claro, con el cuerpo técnico. El mensaje apunta a Borghi. “Ojalá que cuando vuelva pueda ser dirigido por él”, deseó hace poco. En días en los que no hay certezas en cuanto a lo que puede ocurrir con el DT en el caso de un resultado negativo ante Olimpo, el viaje de Riquelme suena a implícito apoyo. Su presencia supone, además, una motivación especial para sus compañeros. Matías Giménez fue uno de los que reconoció públicamente la influencia que tuvo la arenga de Román antes del partido contra Vélez.

“Tengo ganas de jugar ya”, le contó a sus íntimos Román, aunque aún le faltan algunas semanas. Todavía no puede entrar a la cancha, pero con estas actitudes fuera del campo de juego, ya está jugando...

Dos bajas. A último momento, el vuelo tuvo dos pasajeros menos. Christian Cellay, que estaba entre algodones, finalmente se quedó en Buenos Aires debido al golpe en su tobillo derecho. El otro ausente es Clemente Rodríguez, quien en la práctica de la mañana se resintió de su dolencia muscular. Sobre llovido, mojado.

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