jueves, 23 de diciembre de 2010

Podría volver la joya?


La idea desde antes de la llegada de Falcioni es buscar refuerzos que ya conozcan el Mundo Boca, no necesiten un período de adaptación y garanticen un buen rendimiento. Uno de los sueños, que parece imposible, se llama Rodrigo Palacio. “Ojalá que algún día vuelva al club y que cuando ese momento llegue, nosotros estemos acá como cuando vino de Huracán de Tres Arroyos y lo recibimos en Banfield”, dijo ayer Falcioni, quien evitó dar nombres propios de los refuerzos pero confirmó que quiere hacer uso de los cuatro cupos disponibles. Lo de la Joya, por su presente en el Genoa de Italia, por el momento parece muy difícil... Otros en la lista de delanteros son Gonzalo Bergessio, Sebastián Fernández y Lautaro Acosta.

Para los demás puestos a reforzar, se mantiene el interés por Pablo Guiñazú, aunque está muy complicada la posibilidad de que se concrete. Para la defensa está el nombre de Rolando Schiavi y no habría inconvenientes, pero lo debe decidir Falcioni. Y el otro cupo, una vez que el nuevo técnico analice a los arqueros con los que cuenta (Cristian Lucchetti y Javier García), se verá si van en busca de alguno, como Oscar Ustari (del gusto del DT) y Martín Silva (Defensor Sporting de Uruguay, con quien ya hablaron).

Entrevista a Falcioni


Falcioni mostró su otra cara: la de un tipo feliz que se permite bromear antes de ponerse serio para hablar de todo. Román, el vestuario, River, el sistema, sus sueños...

"Ojo con criticar. No se puede hablar mal de los colegas y miren que yo soy periodista, eh”.

Así, Julio César Falcioni, rompe solito el hielo de las presentaciones. Se sienta, distendido, apura un cigarrillo que se apagará con gaseosa de un vaso descartable a falta de ceniceros cercanos (o lejanos) y disfruta con las risas que genera. “¿Viste que no soy tan cara de culo?”, redobla la apuesta. El flamante técnico de Boca está feliz, exultante, cumpliendo uno de los sueños de su vida, según confesó un ratito antes en la sala de conferencias. Ahora está afuera, en una charla a solas con Olé y, antes de ponerse serio definitivamente, tiene lugar para una ocurrencia más en la sesión de fotos. El reportero le pide una sonrisa y él se queja: “¡Eh! ¿Más sonrisas?”, interpela, y se ríe con ganas delante de un fondo de papelitos que caen desde un mural.

La queja tiene sentido: a él no lo contrataron para hacer reír ni por su simpatía. Lo llamaron, en cambio, porque es uno de los grandes íconos del trabajo, el orden, la seriedad, la disciplina. Todo eso encarna Falcioni, y él lo sabe, y sabe que su rostro lo transmite. “Cuando trabajo siempre soy así. Muy correcto. Trato de... Soy alegre, eh”. Para probarlo, sin embargo, recurre a tiempos lejanos: “Cuando jugaba y me mandaba alguna, me reía”.

-En Boca se critican hasta los cambios en los entrenamientos.

-Sabemos que cada decisión nuestra se va a potenciar, pero somos cautos y tratamos de tener la menor exposición posible.

-Igual, Boca te cambia cosas. No es tan común verte de traje...

- Dirigí en Vélez y en Olimpo con saco y corbata. Pero con los viajes desde Bahía, hubo que dejarlo de lado. Era una historia. Lo uso según la ocasión, y esta vez me parecía correcto.

-¿La vida no te cambió nada estos días?

-Nada. Estuve un par de días afuera con mi mujer, en los mismos círculos y con la misma gente.

-¿Y la gente?

-Me saluda con cariño. Sé que serán más que en los equipos anteriores que he dirigido, pero en todos lados siempre me respetaron. Nosotros nos hicimos de abajo, desde Inferiores, y para llegar a este lugar, supimos remarla.

-En la década, Boca fue el que más puntos sacó a nivel local y el de más logros a nivel internacional. ¿Eso puede volver en el corto plazo?

-Hubo un trabajo excepcional con Bianchi, con Basile, con Ischia, y se lograron resultados importantes. Ojalá podamos potenciar a este grupo de jugadores, ojalá ellos acepten nuestro trabajo y tengamos el compromiso de todos para llevar a Boca adonde tiene que estar. Sin el aporte de los jugadores, no podemos hacer nada. Somos los que tomamos decisiones, los preparamos y definimos quién juega, pero dentro de la cancha definen ellos.

-¿Por qué hablás de aceptar? ¿Qué tiene de especial? ¿Más exigencia?

-Tenemos una modalidad de trabajo que requiere el máximo esfuerzo todos los días. Nuestra idiosincrasia es sacar lo mejor de todos, todos los días. El fútbol de hoy es diferente al que yo jugaba hace 30 años. La cancha de Boca es la misma pero hay otra exigencia desde lo físico, desde el roce, y tenemos que aprovechar al máximo las virtudes, potenciar a todos.

-¿Qué te pasaba cuando ibas a la Bombonera?

-Me gustaba mucho, siempre me gustaron los partidos importantes, como jugador y como técnico.

-Hay una característica de tus equipos y es el esfuerzo. Se ha visto a un talentoso como Erviti sacando una pelota del área como si fuera el 6. ¿Eso se transmite?

-Eso es el compromiso del jugador mas allá de sus capacidades técnicas, el compromiso por el compañero. Para respaldar a tu compañero tenés que desconfiar de él, y con el compromiso se busca ese respaldo. Una palabra de aliento o una puteada para que se levante, o hacer esos tres metros más por si se equivoca.

-¿Cuánto se parecen Erviti y Riquelme?

-No me gusta comparar. Erviti es un gran jugador, Riquelme es un jugador de excepción. Los dos son jugadores de excepción. Nunca tuve la oportunidad de hablar con Román. Seguramente lo haremos y tendremos su compromiso para que sea el Román que todo el hincha de Boca adora.

-En general, usás un sistema 4-4-2 y ubicaste a enlaces como Erviti y James en otros puestos...

-Si tenemos un enganche natural como Román, trataremos de aprovecharlo. En este torneo, no pudo jugar más que un partido y unos minutos. Queremos que esté bien físicamente para que desarrolle su juego. A Erviti tratamos de colocarlo en la posición donde se siente más cómodo. Y en el caso de James, era demasiada responsabilidad para un chico de 18 años. Siempre pongo por delante el equipo, así los esfuerzos son más cómodos.

-¿Se pueden cubrir los espacios del medio con tres jugadores?

-Sí. En Vélez jugábamos 3-4-1-2, en Olimpo tratábamos de aprovechar los espacios reducidos de la cancha, en Banfield teníamos la estructura para un 4-4-2... Todo depende de los jugadores que tengas.

-¿Desde afuera se ve al vestuario de Boca como a un monstruo?

-El vestuario es de los jugadores en cuanto a su intimidad, a la comodidad, a la relación con compañeros, la convivencia, es fundamental para que cada grupo se potencie en la ayuda de uno al otro. No pretendemos que sean todos amigos, es imposible, pero sí compañeros en la alegría, la tristeza. Y nosotros estamos para ayudarlos en lo que necesiten.

-¿A Boca le falta ser un equipo?

-Eso implica hablar del pasado, y la verdad que prefiero no hacerlo.

-Pero el pasado te puede condicionar. Por la escasa cantidad de puntos de los últimos años, ¿imaginás a Boca peleando el descenso? -No, ni lo pienso. Siempre tengo la ilusión de pelear campeonatos, de ser campeón. Después, depende del trabajo que hagamos día a día y de lo que pase partido a partido.

-Por estilo, ¿te ves como un técnico más vinculado a Boca que a River?

-Desde hoy, súper vinculado a Boca, ja.

-Pero por estilo...

-No, no opino de River.

-Pero con River tuviste varios cruces.

-Varios, varios.

-Como con Cappa...

-Yo trato de respetar a los demás. Para mí, siempre es válido lo que hacen.

-¿Esto es un regalo de Navidad?

-Puede ser un regalo, puede ser una acumulación de méritos del cuerpo técnico, una oportunidad. Ojalá estemos a la altura de lo que Boca exige y quiere.

-Si tuvieras que pedir ahora los deseos...

- Estar bien con mi familia, con mis hijas, seguir teniendo salud. Tener trabajo, que lo tenemos, y un gran año.

-Como periodista deportivo, ¿qué título le pondrías a la nota?

-No, nunca ejercí, je. Pongan el que ustedes quieran sin herir a nadie, que no sea rimbombante, agresivo... A ver, ¿qué título van a poner?

-El mejor parece uno que dijiste solito, aquello de la cara de culo...

-Nooooo.

-Y sí.

Fuente. Diario Olé

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El verano se convierte en la danza de los nombres. Cvitanich o Bergessio?


Si de refuerzos se trata, la obsesión a esta altura parece ser Darío Cvitanich. El ex Banfield quiere regresar al país y lo tienta ser dirigido otra vez por Falcioni, el DT que lo hizo debutar. Su pase pertenece al Ajax, de Holanda, y en caso de realizarse la operación sería una compra de un porcentaje del pase ya que el club holandés pasa por una crisis económica y necesita ingresos. ¿Alternativas? Bergessio, Sebastián Fernández, Lautaro Acosta.

Además, Pablo Guinazú, otro buscado, habría recibido una oferta fuerte de México. Schiavi sigue firme para la defensa (decide Pelusa) y andan detrás de un arquero de jerarquía.

En el rubro salidas, la Católica de Chile preguntó por Cañete (también lo quiere Atlético de Tucumán) y Lanús se acercó por Matías Giménez e hizo un sondeo por Jesús Méndez. Si se van, Boca quiere una venta y no un préstamo.

Falcioni se desvinculó de Banfield y, luego de varias nominaciones fallidas, hoy será presentado como nuevo técnico de Boca.


Tendría que haber sido hace cinco años y medio. Pero será hoy.

Aquella vez, a mediados del 2005, se había abierto la opinión a los integrantes de la Comisión Directiva y todos -absolutamente todos- se manifestaron a favor de un técnico que finalmente no terminaría siendo. El trabajo, la responsabilidad y la seriedad, más la buena campaña también en Banfield, habían puesto a Julio César Falcioni como favorito. Sólo faltaba la votación. Cuando de repente un dirigente recibió un llamado, salió unos minutos y volvió con la noticia de que Diego Maradona, en ese momento manager del club, acababa de cuestionar duramente al técnico que la CD veía como el indicado y levantado las acciones de Alfio Basile. Inmediatamente, entonces, se volvió a tratar el tema y el Coco terminó en Boca.

También cuando se eligió a Claudio Borghi habían hablado con el Pelusa, quien finalmente se molestó por tanto manoseo y decidió renovar su convenio con Banfield. Por eso, esta vez, una de las condiciones para sentarse a charlar fue que no se lo volviera a manosear, que fueran por él cuando estuvieran decididos a contratarlo.

Y ahora, por fin, Falcioni puede sentirse DT de Boca (con cuatro colaboradores, en principio sin el médico Gustavo Ríos). Pasó Borghi, técnico campeón del Clausura 2010, y ahora le toca a él, campeón del Apertura 2009. Ayer por la tarde estuvo con Carlos Portell en una escribanía de Lomas, arreglaron la rescisión del contrato que había firmado a mediados de este año hasta junio del 2012 y ya no falta nada.

Esta tarde, en consecuencia, será presentado en sociedad. Primero, ya sin vínculo vigente con el Taladro, deberá acercarse hasta la Bombonera para firmar el contrato que ya está diseñado. Lo revisará junto a su representante Sergio Greco y luego pondrá el gancho. Para las 18 está prevista la presentación ante la Comisión Directiva, la Fiscalizadora y la Mesa de Representantes, en la sala de sesiones del club. Luego, sí, de una vez por todas, Falcioni saldrá a la luz como el nuevo técnico de Boca. En busca de que este equipo que no funcionó en el 2010 se ilumine en el 2011.

martes, 21 de diciembre de 2010

Muy cerca. Y no en sentido figurado, porque en rigor ya es el técnico de Boca, sino que está cerca físicamente.


Julio Falcioni llegó esta mañana de Mar del Plata para firmar la desvinculación de Banfield y terminar los papeles con Boca. Mañana, después de que Jorge Ameal lo anuncie ante la CD, será la presentación formal en la Bombonera.

El técnico llegó esta mañana de Mar del Plata, donde tuvo un breve descanso con la familia y los amigos de siempre, visita al B12 incluida, y mañana se presentará formalmente ante la prensa y al fin se escucharán sus primeras palabras como DT de Boca.

Falcioni pisó Buenos Aires esta mañana para firmar los papeles de la desvinculación con Banfield. Ese trámite, tan fatigoso, que demoró la incorporación de JC a Boca, necesitaba cumplir ese requisito de rigor ante la vista del escribano para que todo quedara perfeccionado y habilitar la instancia siguiente, que era ponerle la firma a los papeles con Boca. Mañana por la tarde, entonces, Jorge Ameal presentará en Comisión Directiva los detalles del acuerdo por un año con Falcioni y, un rato después, el nuevo técnico será presentado en sociedad. Termina una novela. Nace la de JC en Boca.

Para Falcioni es fundamental que Riquelme esté 10 puntos. Pese a que su dibujo madre es el 4-4-2, lo va a rodear para potenciarlo aun más.

Está encantado con la posibilidad de dirigir a Riquelme”, titula una persona que habla con el flamante técnico de Boca todos los días.

Tal vez, la frase que da inicio a este texto puede ser considerada una obviedad. Pero conociendo al personaje, sus antecedentes y su impronta, permítase estimado lector la capacidad de asombro. O, a lo sumo, de confirmación.

Como Boca es el imperio Román (o) todo gira en función del 10 talentoso. Y el Emperador quiere fortalecer el imperio...

En épocas en las que se menciona a cada instante la chance de la llegada de incorporaciones (ver pág 11), Falcioni ya eligió a su primer refuerzo: Juan Román Riquelme.

Si alguno se asustó al repasar viejas formaciones de JCF en clubes anteriores (Vélez, Banfield, Independiente, entre otros) y observar la constante repetición del módulo 4-4-2 (su dibujo táctico preferido) puede dormir tranquilo: Román será titular indiscutido y, como siempre, amo y señor del juego del equipo, en su clásica posición de titiritero. El flamante DT lo quiere rodear de la mejor manera y la primera decisión ya está tomada: habrá dos laterales puros con vocación de proyección al ataque (de a uno por vez, claro) para nutrirse de las descargas de Riquelme, como a él más le gusta.

La idea del entrenador es potenciarlo al máximo, pero sin descuidar las otras necesidades del equipo. Es consciente de que la única manera de construir un circuito de juego aceitado es si Román está enchufado. Por eso, está muy entusiasmado con el hecho de que realice a full la pretemporada y que se ponga a punto para el inicio del campeonato.

Se sabe, el final de año no fue felí para Riquelme. Luego de una extensa recuperación por la operación en la osteocondritis de la rodilla izquierda (se operó el 18/5), volvió a jugar el 6/11 frente a Argentinos y a la semana siguiente, ante River, se resintió de la lesión y apenas pudo completar el primer tiempo. Ya no alcanzó a regresar y decidió apuntalar la rehabilitación pensando en el 2011. Fe no le falta. A Daniel Angelici, el directivo que más se opuso a su renovación, ya le avisó que en el Clausura jugará “15 partidos” y saldrán “campeones”.

Lo que todavía le falta a Román es una banca pública y explícita para Falcioni. Aunque en realidad no debería tomarse como un elemento sustancial ya que, por caso, el 10 dijo que apoyaría incluso a “no comparto los mismos códigos” Maradona.

Si bien aún no habló con Riquelme, Falcioni quiere charlar con él y los otros referentes del plantel para entrar con el pie derecho en el grupo. Machacará en el aspecto disciplinario e impondrá el rigor, sí, pero sus medidas no serán tan agresivas en el comienzo.

“Tendrá que saber llevarlo”, titula otro hombre de confianza de Pelusa. Es su principal y atrapante desafío. Y su deseo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Y sigue el culebron....hora el conflicto es con los médicos: Falcioni quiere venir con el suyo y los dirigentes cuestionan a los que están.

Como si la novela Falcioni de estos días se hubiese quedado corta en capítulos, marche entonces una serie para acompañarla: BJ Emergencias. Solucionada la llegada del entrenador, acordada la mudanza completa de todo su cuerpo técnico, Boca sigue sin paz: ahora el foco de conflicto está en el cuerpo médico. ¿Por qué? JCF quiere desembarcar en Casa Amarilla con la mayor cantidad de hombres de su confianza y eso incluye, ahora, al doctor Gustavo Ríos, actual médico de Banfield. Pero si eso ocurre, si el flamante DT obtiene el ok de Ameal, la cuestión derivaría indefectiblemente en la salida del actual plantel de médicos del fútbol profesional que, con Jorge Batista a la cabeza, lleva casi 20 años trabajando en el club.

“La convivencia con Ríos es imposible”, anuncian desde Boca. Y se exponen algunas razones: en primera medida, la disparidad de criterios profesionales que manejan unos y otros. “Y también algunas diferencias personales. Si viene Ríos, se van todos. Bah, si no los quieren deberán despedirlos. ¿En carácter de qué va a venir otro médico y en carácter de qué se van a quedar los que están? Imposible”, le contó a Olé una persona cercana al cuerpo médico.

De todos modos, en Boca aún no están decididos a aceptar esta idea de Falcioni, aunque sí creen que es necesario un recambio en el plantel médico. Por partes: de Ríos les preocupa la mala relación que tiene con Jorge Bombicino, kinesiólogo personal de Riquelme. No vaya a ser cosa que esto despierte un nuevo conflicto con el 10... Lo otro es una razón institucional: no están convencidos de iniciar una renovación del departamento médico con un profesional que está vinculado a un entrenador, ya que una eventual desvinculación del DT por razones deportivas también afectaría a una estructura que debería ser propia. Y en el medio, hay quienes mencionan los problemas que salpicaron a Banfield en la última Libertadores, con los doping de Erviti y el pibe Sardella contra Inter. Igualmente, en el Sur aseguran que Ríos no se mudará con JCF...

Más allá de esto, en Boca el problema de fondo parece ser con los médicos. Hay dirigentes que no están conformes con el manejo que tienen con el plantel. No hablan de la parte profesional, sino de la autoridad. Los acusan de darles a los jugadores “demasiada libertad” y se quejan de imágenes que, según ellos, se dan en los consultorios. “Están tomando mate con bizcochitos”, dijo uno. Es más, tampoco les gusta que los doctores actúen en algunos casos como mensajeros de los jugadores cuando hay una lesión, como pasó en el ciclo de Pompei.

Por un motivo o por otro, habrá revuelo. Y Boca seguirá sin paz...