Claudio Borghi tiene el equipo en un 80%, le faltan detalles para definir los 11 del debut y está conforme con los refuerzos que la trajeron… Pero por ahí puede recibir una regalito extra sobre la hora del Apertura. Porque a Boca le ofrecieron un delantero colombiano que, si no les sale muchos verdes, podría sumarse al plantel del Bichi para reforzar una zona donde sólo hay tres jugadores con experiencia y muchos chicos. Anotá el nombre: Jayro Moreno.
Y anotá estos datitos extras: 24 años, 16 goles en el último torneo, debutó en el Once Caldas justo en la Libertadores que el equipo colombiano le ganó al Boca de Bianchi en el 2004, pasó por el Panaraense en 2007, jugó en el Steaua de Bucarest, le hizo un gol a la Argentina con la Selección Colombia por las últimas Eliminatorias (2-1 allá)…
¿Y tiene chances de llegar? Once Caldas pretende 1.000.000 de dólares por la mitad del pase y, así, su llegada es inviable. Pero si el club colombiano acepta un préstamo, para cotizar al jugador con la camiseta de Boca, entonces es posible. Tras la venta de Nico Gaitán, Boca adelante sólo tiene a Palermo, Viatri y Mouche, más chicos como Gaona, Blandi y Araujo. Y el no tan moreno Moreno vendría a sumar…
Quien confía en el poder de gol del doble 9 con el que iniciará el torneo. ¿Funcionará?
Un riesgo. Una tentación. Una obligación. Una prueba. Dos hombres. Un consagrado. Un joven en busca de la consagración. ¿Funcionará? Lo que para Bielsa sería causal de cuchillo al estómago, para Borghi es un ensayo más. Bichi ya lo decidió. Fe le sobra. Aunque no vive en un mundo de ilusiones... “Si soy rival y voy a enfrentar a Viatri y a Palermo en el área, me pondría nervioso”, avisó. Aunque enseguida aclaró: “El tema es abastecerlos...”.
Aun si Mouche hubiera estado disponible (todavía debe una fecha de suspensión del campeonato pasado por la expulsión ante Banfield, en la última fecha), la idea del técnico se hubiese mantenido. Borghi quiere probar con Lucas y Martín como dupla de ataque, al menos en el inicio del torneo. Y así será, por más que el pasado no garantice un futuro exitoso.
La historia de Boca no abunda en antecedentes que muestren la positiva combinación de dos faros. Su tradición está marcada, vaya paradoja, por la frase impuesta por Passarella: uno por afuera, otro por adentro. Y aunque los libros señalan algunos casos de duetos integrados por hombres de características similares, siempre fueron de manera ocasional. Hay que viajar hasta 1969 para rememorar a Rojas-Novello, quienes igual ofrecían estilos muy diferentes a los de Palermo y Viatri. Y en los últimos años, basta recordar a Boselli-Palermo, Marioni-Palermo y Viatri-Figueroa, cuando el Loco se recuperaba de una rotura de ligamentos cruzados y Boca conquistó el Apertura 08 con Carlos Ischia. Esa última dupla es, tal vez, la que mejor funcionó.
Es una apuesta fuerte y Bichi lo sabe. Impresionado por la vigencia de Palermo y encantado con la capacidad y plasticidad de Viatri para sumarse al circuito de toque, el DT siente que no debe excluir del equipo a ninguno de los dos. Es cierto, los números asustan: uno, máximo goleador de la historia del club. El otro, facturación asegurada cada vez que entra. Sin embargo, a Borghi todavía le preocupa cómo se las ingeniará el resto del equipo para darles de comer.
El que bajará unos metros para intentar asociarse a la elaboración será Viatri. Si bien no se lo verá como un típico extremo enviando centros, Lucas puede habilitar con algún estiletazo o generar huecos por su movilidad. El Titán se estacionará como referencia ineludible. Y en este caso, cobrarán importancia los dos carrileros, encargados de abastecer vía aérea a los tanques. No es lo mismo jugar con doble 9 cuando hay un enganche y tres volantes que con un enganche y dos carrileros como lo hará este Boca, con el esquema 3-4-1-2.
Hay un detalle que no pasa inadvertido al revisar la estadística: cuando Viatri y Palermo jugaron juntos, el equipo no logró amoldar su juego para favorecerlos. ¿Cuándo fue la última vez? Increíble, pero real, justo frente a Godoy Cruz (21/2/2010), rival de la primera fecha, y el Loco convirtió de cabeza. Ahora, Borghi pretende que el conjunto los ayude y que no dependan de alguna jugada fortuita para capturar un rebote y mandarla adentro. Por eso, machacará durante los ocho días que quedan hasta el arranque oficial para aceitar los movimientos. Ya conoce del tema. En el Argentinos campeón Bichi demostró ser un entrenador versátil: no tuvo pruritos en probar con Pavlovich-Calderón, alternar a Sosa y terminar con Chuco y Caldera.
Boca metió caños, lujos y goles: le hizo cinco al San Pablo en su debut en la Mercosur y demostró que la juega en serio. Se divirtió y divirtió a toda su gente. LA PERLITA DE LA TARDE. Ibarra toca suave sobre Rogerio: es el tres a cero.
Un equipo brasileño jugó en la cancha de Ferro. Se vieron caños hasta de taco, un lateral pasando al ataque como un avión y definiendo con categoría, toquecitos para aquí y para allá, paredes dentro del área, goles bonitos, asociaciones colectivas para admirar. Se transmitió la sensación de que ganarle era más que difícil. Y ése fue Boca. Con el sello de sus rivales, pasó por arriba al San Pablo, ex equipazo en el arranque de la década del 90. De punta a punta. Con un gol a los 3 minutos y otro a los 46 del segundo. Y dicen que es aburrido...
Este Boca no necesitó de campañas publicitarias del tipo de las de Fernando de la Rúa, el candidato a presidente, para salir a refutar su fama de equipo poco divertido. Para nada. En el primer avance del partido, el Melli Guillermo hizo pasar la pelotita por entre las piernas de un brasileño estando de espaldas, de taco. Divino. ¿Más? Sí, más. Sin cambiar por jugar a nivel internacional, el equipo del Virrey se hizo fuerte mirándose en su propio espejo. Es decir, a base de presión en la salida, despegue rápido de los volantes, rotación de sus delanteros y contundencia. Con el esquema de siempre -cuatro en el fondo, tres en el medio, un enganche y dos delanteros- y con la capacidad también conocida goleó y a más de uno enloqueció (esto sin contar a los defensores del San Pablo). ¿Se podrá hacer algo para que la Libertadores empiece ya en vez de esperar hasta el 2000? En sólo 180 segundos, tiró a la basura gran parte de la charla técnica de Carpegiani. Los brasileños, que se habían posicionado para esperar en el inicio, tuvieron que formar decididamente una línea de tres "verdadera" en el fondo. Es decir, que los laterales volantes pensaran más en atacar que en colaborar y formar una de cinco. Jugaron con un 3-4-2-1. La consecuencia se vio enseguida: dejaron muchos más espacios libres. Por allí se metió Barijho y le hicieron penal. Por allí se filtró Guillermo y también lo derribaron en el área. Dos penales, cero problema. Con Palermo mirando detrás de sus anteojos oscuros en la platea, Barros Schelotto se paró frente a Rogerio y lo fusiló al mejor estilo de Martín cuando los mete. 22 minutos, 3 a 0. La gente ya pensaba (mal) en Chacarita y en qué hacer a la noche. Con decir que cuando Raí hizo el 1-3, Boca tardó en meter el cuarto gol menos de dos minutos.
Vivir sin él. Hablando de Palermo, hay que decir que el equipo no lo extrañó, más allá de su importancia. Y la responsabilidad es compartida. Por el sistema ganador que ideó Bianchi, donde parece que cualquiera que entra juega bien, y por el que entra. En este caso puntual, por Barijho. Rápido de piernas, algo que no era cuando llegó al club el año pasado, enchufado, reemplazó al goleador de muy buena manera. Un repaso de los goles lo deja en claro: participó en el primero, el segundo, el tercero y metió el quinto en el final.
El fue una de las figuras, sólo por debajo de Guillermo. Molesto por su mal pasar por la Copa América, el Melli declaró convencido que no era un jugador de cabotaje. Y en su vuelta oficial a Boca empezó a hacer cosas para que no se dude de su palabra. Porque además de los dos goles de penal ya contados, él provocó el primer derrumbe brasileño. Después de un centro de Barijho, le entró mal a la pelota, reaccionó rápido para buscar el pique y definió a la derecha de Rogerio. En el primer tiempo fue imparable. Su tarde habría sido inolvidable si no hubiese bajado un poco la guardia en el segundo, donde se fue un rato del partido y Bianchi lo cambió por el "Pelado" La Paglia.
Ese cambio y el de Gustavo por Basualdo terminaron con el rato menos lúcido de Boca, los primeros veinte minutos del segundo tiempo. Con ellos en la cancha recuperó la posesión de la pelota y volvió a mostrarse como un equipo, algo que significa mucho más que seis letras. Así Boca fue fiel al discurso de Bianchi, quien dijo que se tira a los dos torneos, e ilusionó a su gente. Mientras, se imagina a los hinchas de River y a los demás mirando al cielo maldiciendo: los que pasearon a los brasileños son los que ahora buscan el Tri. Los que sólo quieren divertirse.
Un tono de voz tan particular, sin levantarlo demasiado, con tranco lento y palabras justas. A Borghi se lo puede reconocer cuando habla por más de que no lo veas. Con la misma intensidad puede describir las alegrías o ponerse al hincha en el bolsillo. “Creo que Boca va a ser local en Mendoza. Lo seguí a Boca el año pasado y siempre vimos las canchas llenas”, tiró el Bichi en conferencia de prensa. Claro, con un prólogo de su escuela (“Sin faltarle el respeto a Godoy Cruz…”) y con un aplomo que necesita el Xeneize para volver a pisar fuerte.
El domingo 8 de agosto a las 20.20 Boca se presentará en Mendoza en busca de volver a recorrer el camino de la gloria, de la mano de un DT que llega con la corona fresca. Y todo está dado para ilusionar. “La pretemporada fue perfecta. Todo el mundo trabajó lo que se tenía previsto y no tuvimos lesiones, salvo Escudero que se lesionó el primer día. Luego no hubo problemas musculares”, explicó Claudio. Y agregó: “A partir del martes voy a tener el equipo para el domingo. Vamos a tratar de ganar lo más dignamente posible”.
Con respecto a los once, Borghi pondrá a dos delanteros de área y sabe lo que puede provocar. “Si voy a enfrentar a Palermo y a Viatri me pondría nervioso, el tema es abastecerlos. También está la posibilidad de Mouche por fuera, que es diferente. Son tres delanteros que ya jugaron en Primera. Pero no se olviden de Araujo, Blandi, Gaona. Yo tengo que ver cuándo poner a esos chicos”. Justamente, uno de los juveniles que puede estar de entrada contra Godoy Cruz es Cañete, pero el DT quiero ir despacio con le enganche. “El gran problema que tengo es el de no perjudicarlo. Son cosas que tengo que manejar con mucha precaución”, declaró.
También tocó el tema Fierro y sus inconvenientes por la contratación del chileno: “No lo traje por cariño, sino traería a mi hermano. Lo traje porque creo que puede cumplir la función que necesito. Y se tomaron todas las precauciones”. Y hubo dos focos interesantes. Por un lado, el de la sucesión de Maradona: “La Selección interesa siempre. Lo llamativo es que si me pongo a comparar con Bianchi o Russo, se me pone complicado”, dijo Borghi. Y por el otro, ser hincha confeso de Racing: “Es de herencia, de mi viejo, mi hijo también es de Racing”. La Acadé será el segundo rival de Boca y el Bichi ya explicó cómo lo vivirá. “El día sábado a la noche dejaremos de ser de Racing y volveré a serlo el lunes”.
Borghi ya siente lo que significa el mundo Boca. Lo vive en el club, en el equipo se armó, en la presión por pelear, en las giras que dirigió y en el día a día: “Es muy parecido a lo que es Colo Colo, la única gran diferencia es que me subí a un taxi, y el taxista, hincha de Independiente, me preguntó si estaba listo lo de Román. Es decir, que acá los otros hinchas también se preocupan por Boca”. Un mundo aparte.
Algo que el entrenador calcula que se producirá en cuatro o cinco meses, la apuesta es el Chelo Cañete. El pibe de las Inferiores aprovechó muy bien las chances que tuvo en los amistosos internacionales y, más allá del cariño que el técnico le dispensa, se fue ganando su confianza con el paso de los días. Sin embargo, esta vez no tuvo una buena mañana, al menos no tan lucida como en los amistosos de la pretemporada. Porque el enganche de la Reserva no arrancó bien en el manejo de la pelota, algo que es su fuerte, y eso lo llevó a perder confianza y explosión para buscar directamente el corazón del área rival. Igual, el crédito está intacto, más allá de que Pochi Chávez se recupera y espera.
Cada vez falta menos. Y Boca se prepara para el torneo con muchos refuerzos. Con uno que se sumará la semana que viene, un histórico que tendrá su tercer ciclo en el club, que conoce todos los rincones, que suma con buena onda, que llega después de haberle dicho que no a un club de Turquía y a River. Nada menos que Clemente Rodríguez, el que ganó todo en el club y llega para ser el lateral-volante de Borghi, en esa línea de tres con la que juega el nuevo DT.
¿Y no va más en el fondo? "No me gusta amontonar jugadores y en la línea defensiva estaríamos bien", comentó Borghi, en una semana positiva porque arregló Riquelme y se viene Clemente, de quien había dicho que "si tengo que ir a buscarlo a su casa de La Plata, voy, un jugador de su nivel es siempre bienvenido". Mientras tanto, se complica la llegada del chileno Gonzalo Fierro, quien está en el país pero los estudios reflejaron problemas visuales.
Hombre veloz, con un despliegue físico impresionante, Clemente ya demostró varias veces que no le pesa la camiseta y por eso lo trajeron, después de desearlo desde principio de año y de esperar que terminara su vínculo con Estudiantes. Clemente se tiene que poner a tiro en lo físico porque no hace nada desde el Mundial. A tiro también para jugar con Riquelme, quien sigue recuperándose de la operación. Con el 10 está todo avanzadísimo para que firme por cuatro años, para que vuelva a tener esas paredes por izquierda con Clemente, que le dieron tantas alegrías a Boca, con piques al vacío del lateral (ahora lateral-volante).
"En su puesto, Clemente es el mejor", lo elogió ahora Riquelme, felí porque finalmente pudo arreglar después de tanto desgaste con la dirigencia y felí porque tendrá compadre cuando se tire por la izquierda. En charla con Olé, él devolvió gentilezas con el 10 a puro elogio: "Estuvimos hablando el otro día después de un tiempo, estamos con muchas ganas. Igual, después de firmar lo importante será ponerme a punto".
Para estar en la Libertadores del año que viene, Boca tiene que ser campeón o al menos sumar muchísimos puntos. Trajo defensores de distintos equipos (Insaurralde, Caruzzo, Cellay) y repatrió al pelado. No te podés quejar, Bichi.
El tiempo reglamentario había terminado empatado 1-1 y en la definición posterior, el conjunto argentino se impuso 4-3. El arquero de Boca, Roberto Abbondanzieri, detuvo dos penales, los del brasileño Pato y el de Andrea Pirlo. Para Boca había fallado Federico Insúa, pero convirtieron Martín Palermo, Juan Román Riquelme, Sebastián Battaglia y Lucas Viatri. 30 de Julio de 2009 |15:37 Boca le ganó al Milan por penales y fue tercero en Alemania El Xeneize se quedó con el último lugar del podio en la Copa Audi, tras vencer 4 a 3 a los italianos en la definición desde los doce pasos. Abbondanzieri atajó dos penales. En los 90 minutos, habían igualado 1 a 1.
Boca Juniors se impuso hoy en los penales ante el Milán y quedó tercero en el cuadrangular amistoso que se está disputando en la ciudad alemana de Munich.
El tiempo reglamentario había terminado empatado 1-1 y en la definición posterior, el conjunto argentino se impuso 4-3. El arquero de Boca, Roberto Abbondanzieri, detuvo dos penales, los del brasileño Pato y el de Andrea Pirlo. Para Boca había fallado Federico Insúa, pero convirtieron Martín Palermo, Juan Román Riquelme, Sebastián Battaglia y Lucas Viatri.
La final del torneo lo dirimen más tarde los locales del Bayern Munich con el Manchester United.
El brasileño Thiago Silva, a los 26 minutos del primer tiempo, despertó de zurda un partido aburrido, en el que el Milan jugó de entrada con la mayoría de los titulares, entre ellos Ronaldinho y Gennaro Gattuso.
El mérito del Boca dirigido por Alfio Basile fue que le aguantó al Milán con un equipo alternativo, dominado por suplentes, salvo el arquero, Roberto Abbondanzieri, que después de una desafortunada actuación ayer en la derrota por 2-1 ante ManU, hoy fue una garantía.
Las estrellas, como Riquelme, Insúa y Palermo, entraron en la segunda parte, pero no lograron satisfacer las expectativas de un estadio casi colmado.
El empate que llevó a la definición por penales vino cuando el partido estaba en las últimas instancias, y tras una combinación entre Riquelme e Insúa, quien mandó un centro, convirtó Lucas Viatri, de cabeza, en el minuto 87, en la única jugada de peligro que los boquenses armaron en todo el encuentro.