lunes, 14 de marzo de 2011

Riquelme recibió el alta médica, ¿jugará ante Olimpo?


Será una semana de versiones, de posibilidades, de muchas palabras. Boca volvió a trabajar, luego de la caída ante San Lorenzo y se impone como obligación una victoria ante Olimpo, en la Bombonera, el domingo próximo. Ese día podría producirse la vuelta de Juan Román Riquelme, algo que quedará en manos del DT, Julio César Falcioni, ya que el enganche recibió hoy el alta médica por la sinovitis en la rodilla izquierda, que lo marginó de los últimos dos partidos de los xeneizes.

"Riquelme está en condiciones de alta médica tras mostrar una buena evolución", explicó el médico del plantel, José Veiga, a través del parte ofrecido esta mañana. El volante hizo algunos ejercicios de kinesiología y gimnasio y trotó alrededor de las canchas de Casa Amarilla junto con los jugadores que fueron titulares el sábado, en la derrota 0-1 ante San Lorenzo por la quinta fecha del Clausura.

En el Clausura, Riquelme sólo jugó ante Godoy Cruz, en la derrota por 4 a 1 en la Bombonera. Luego, ante Racing no pudo estar por lesión y, contra All Boys, Falcioni lo marginó por una decisión táctica. Contra Vélez y San Lorenzo, no estuvo por la sinovitis y las versiones por su condición física se multiplicaron.

Javier García explicó porqué no pudo hacer nada ante el remate de Aureliano Torres.


"Es increíble el efecto que toma la pelota en el gol. Yo no estaba mal parado", aseguró.

La derrota ante San Lorenzo significó un golpe duro para Boca. Porque más allá de un nuevo tropiezo en sí (y de sumar su tercer caída en el torneo), dolió más perder el partido ante un clásico rival. Pero lejos de derrumbarse, en el plantel Xeneize confían en revertir la flaca campaña que vienen mostrando. Por caso, Javier García, en diálogo con Fox Sports, se mostró optimista y mostró su fe para levantar los malos resultados utilizando como modelo (y remontándose) a tiempos pasados: "Hay tiempo y de sobra para recuperarse. El mejor ejemplo es el del 2008, cuando levantamos 11 puntos". Y, además de expresar su confianza en el plantel, el arquero también se refirió específicamente a la jugada que definió el clásico del sábado. Porque el remate de Aureliano Torres fue, sin dudas, sorpresivo e inesperado: "Fue una pelota rara. Es increíble el efecto que toma en el gol. Yo no estaba mal parado. Pensé que se iba".

Y, finalmente, no ahorró flores para su amigo Román, quién cuenta con chances de volver ante Olimpo (empezó la semana realizando ejercicios regenerativos junto con los players que estuvieron en el 0-1 ante el Ciclón): "A Riquelme lo necesitamos y mucho. Todos los hinchas de Boca lo queremos ver en la cancha". Así las cosas, el arquero espera el duelo ante Olimpo (el próximo domingo a las 20.15) correspondiente a la 6° fecha para empezar a levantar el desempeño de un equipo que, hasta ahora, mostró poco y nada.

Riquelme empezó el día en el gimnasio y luego trabajó con el grupo que jugó ante San Lorenzo.


Aún no tiene el alta médica, pero no está descartado para el domingo. Y al final de la práctica deleitó con unos jueguitos... Miralo en acción.

Ahí, entre los titulares, estaba Juan Román Riquelme. Como para que el hincha de Boca empiece a ilusionarse. El enganche se entrenó hoy por la mañana a la par de aquellos que perdieron contra San Lorenzo, que realizaron tareas regenerativas. Todavía no tiene formalmente el alta médica, pero el parte del cuerpo médico dejó la puerta abierta: "Evolución buena. En condiciones de alta médica", dice escuetamente. Por eso nadie se anima a descartalo para el partido partido del domingo ante Olimpo.

El entrenamiento comenzó con una práctica con aquellos que no jugaron de entrada el sábado, con las presencias destacadas de Erviti, Battaglia y Clemente. El esquema, 4-3-1-2: ¿un lugar para Román? En un partido contra un combinado juvenil, el once de los habituales suplentes ganó 4 a 1 con dos golazos de Nicolás González y Sergio Araujo, más otros dos de Sauro y Noir.

Luego, estos jugadores practicaron remates al arco y desbordes por ambas bandas, mientras que a un costado los titulares del sábado realizaban ejercicios livianos. Y con Riquelme en sus filas: el enganche primero realizó sus trabajos de kinesiología en el gimnasio y más tarde salió a la cancha para hacer pasadas a la par del resto del equipo. Román elongó con sus compañeros y luego, alejado del grupo, regaló la perlita de la fresca mañana en Casa Amarilla: jueguitos del diez.

Los que estuvieron ausentes en la práctica fueron Chávez, Monzón y Mouche, los tres citados para el partido del miércoles de la Selección local contra Venezuela. Javi García, otro convocado por Batista, estuvo en la práctica pero se movió diferenciado por una molestia en la rodilla que sufrió en el partido ante San Lorenzo.

En su momento más crítico en Boca, Falcioni quiere volver a contar con Riquelme.


Si trabaja toda la semana junto al grupo, jugará contra Olimpo.

Está raro Boca. Paradójico. Ahora, sí ahora, cuatro partidos después del golpe inicial de Godoy Cruz, cuatro puntos después del (casi) fusilamiento público de Riquelme, cuatro semanas después de la última vez, Falcioni necesita a Riquelme. ¿Mirá vos, che, y ahora lo quiere? Se autopreguntan, irónicos, filosos, los riquelmistas de siempre. Siempre lo quiso, responden, secos, alejados de cualquier polémica, desde el cuerpo técnico.

Como nunca, el técnico precisa del 10. En el momento más crítico de su gestión, soportando algunos cuestionamientos por lo bajo de un sector de la dirigencia, resistiendo el vendaval de críticas de la tribuna, Falcioni pretende que Román juegue frente a Olimpo, siempre y cuando se encuentre en condiciones. Por eso, si hoy aparece sin líquido en la rodilla, recibe el alta médica y trabaja toda la semana junto al grupo, seguramente el domingo pisará otra vez el jardín de su casa. Una fuente que entra al vestuario sin pedir permiso “Si está bien, va a jugar. Y ojalá juegue el resto del torneo y nos haga salir campeones”.

¿Estará bien Riquelme? Es la gran pregunta gran que nadie puede contestar. El sábado otra vez realizó trabajos de campo y se lo notó mucho mejor, pero la última palabra la tendrá José Veiga (médico del plantel) hoy a la mañana, cuando lo revise en el consultorio de Casa Amarilla, constate su evolución y le otorgue al DT la venia para que Román se sume a la rutina del resto.

En el tono conciliador que suele exhibir en público, el discurso del entrenador habitualmente discurrió en torno a que “queremos tener al mejor Román”. Es consciente, Falcioni, de que la incorporación de Riquelme le posibilitará mayor volumen de juego, tal vez en sociedad con Erviti, una variante que no descarta. Entiende que en un 4-3-1-2 Walter no estará obligado a recorrer el carril completo y podrá gozar de la libertad necesaria para sintonizar pies con Román. Está pendiente, sí, del desequilibrio que ya se observó ante el Tomba, en la primera fecha. No quiere que vuelva a suceder lo mismo contra Olimpo y por eso todavía duda de cuál puede ser la mejor receta para rodear al 10.

Hay algo, sin embargo, en lo que Falcioni tiene certezas: la necesidad y urgencia de poner ya a Riquelme... Antes de que sea demasiado tarde.

domingo, 13 de marzo de 2011

Jugará Román contra Olimpo ?( a rezar todos )


Ojalá”. La palabra suena fuerte en el vestuario de Boca post derrota. La pronuncia Falcioni pensando en Román y por eso retumba más. “Lo importante es que Riquelme esté bien, que se recupere y que pueda ayudar al equipo. Veremos cómo arranca la semana, si llega a tener el alta médica, primero tendrá que trabajar con el profe porque ya pasó casi un mes del partido con Godoy Cruz”, explicó el DT.

El 10, por su parte, ya arrancó el camino de regreso. El viernes trabajó con pelota por primera vez y ahora dependerá de su trabajo de fortalecimiento muscular en el gimnasio para evitar una recaída.

Además, mañana deberán evaluar también a García, que terminó con un esguince en la rodilla izquierda, misma lesión que marginó a Viatri del partido ante San Lorenzo.

Nada fue como en el verano.


Ya nada es como en el verano para Boca. Pero si de la caída en el Nuevo Gasómetro se quiere rescatar algún mínimo parecido, hay que posar la mirada en Diego Rivero. Esta vez, el Burrito no miró de reojo a Ramón Díaz, tampoco debió aguantarse las ganas de festejar un gol propio como en Mar del Plata, aunque por despliegue, compromiso y buenas intenciones fue el único del equipo de Falcioni que ayer no mereció perder.

Por su pasado en San Lorenzo y sus encontronazos con el Pelado que provocaron el exilio de Boedo, éste no era un partido más para Rivero. Lógico. “La gente de San Lorenzo quiere que me vaya bien en Boca”, le había dicho el volante a Olé , anticipando el respeto que iba a recibir en su ex casa. Y entonces, lo jugó con sangre, sudor, pero terminó en lágrimas. Justamente, la sangre apareció literalmente en su rostro cuando fue a barrer a Menseguez y, en la caída, el delantero del Ciclón, con quien tiene una muy buena relación, lo golpeó sin querer en la nariz. Quizás por eso perdió el olfato que había mostrado en 3-0 de Mardel, aunque los oídos le quedaron intactos, sobre todo porque los hinchas de Boedo no se la agarraron con él y prefirieron tomar de punto a Erviti. Para él, seguramente, un consuelo en la derrota...

“Hay que seguir trabajando”.


Falcioni avisó que su proyecto sigue firme, subrayó “el orden y el equilibrio” del equipo y lamentó la poca efectividad en las áreas.

No ligamos nada...”.

La cara de Julio Falcioni era la expresión de la angustia y la insatisfacción que invade a Boca. Su mirada, el abatimiento por una nueva derrota y tal vez la rabia por un naufragio que (por ahora) está lejos de remediarse. Es que los ojos suelen ser el reflejo del alma. Y hoy, Boca es un alma en pena. “Siempre tenemos la presión y la necesidad de conseguir resultados. Esperemos darlo vuelta”, deseó en voz alta, mientras su mentón se recuperaba de otro duro nocaut. Sin embargo, por si había alguna incertidumbre respecto de su futuro inmediato, el DT se apuró en fijar posición: “Vinimos a hacer las cosas bien y nos vamos a quedar hasta hacerlas. De eso no tengan dudas”, avisó entre firme y convencido. Fue la primera afirmación pública sobre su porvenir que hizo desde que asumió en Boca.

El entrenador no dudó en juzgar el funcionamiento defensivo y ofensivo de su equipo y reprendió: “Tenemos la desgracia de que las pocas veces que nos llegan, nos convierten... Un tiro de media distancia abrió un partido en el que los dos, en sus planteamientos, no habían hecho nada para ganarlo. Fue un partido parejo. ¿Nosotros qué hicimos? Las dos situaciones muy claras que tuvimos no las pudimos convertir”.

Durante su análisis del partido, el entrenador insistió con que los dos equipos se “bloquearon mutuamente” y “fueron protagonistas”, se lamentó por la definición del Pochi Chávez que fue detenida por Migliore y hasta ensayó un reclamó por un penal no cobrado sobre Palermo: “Martín me dijo que Migliore lo agarró de la cintura cuando estaba para empujarla.... En apariencia, fue penal. Desde nuestro lugar tal vez se veía lejos, pero Palermo me dijo que lo agarró”.

Feligrés de la armonía y la simetría, el técnico subrayó que “el equipo estuvo ordenado y equilibrado en todas las líneas” y conjeturó con cierto optimismo que “por los rendimientos, deberíamos tener muchos más puntos. Estamos todavía muy en carrera. Recién van cinco fechas y estamos a seis puntos de los líderes. Sabemos que tenemos que seguir trabajando para darlo vuelta”.

El escenario es inestable. Algunos directivos empiezan a cuestionarlo por lo bajo y los resultados, por el momento, no lo acompañan. Sin embargo, a Falcioni hoy no se le cruza por la cabeza abandonar un proyecto que fue concebido recientemente. Aunque su mirada sea el reflejo del alma. Y sus ojos delaten que Boca es un alma en pena...