lunes, 7 de marzo de 2011

El Bichi Borghi, ahora técnico de Chile, explicó el cambio que sufren los jugadores cuando pasan al Xeneize y aseguró:


“No creo que la camiseta pese, lo que cambia es el entorno”.

El nombre de Claudio Borghi todavía sigue presente en los hinchas de Boca. El antecesor de Falcioni, ahora técnico de Chile, dio su punto de vista sobre la situación: “Los jugadores que llegan a Boca tienen pánico escénico”, explicó sobre los refuerzos.

“No creo que la camiseta pese, lo que cambia es el entorno, pero el jugador sufre un cambio importante y falta un periodo de adaptación para ver cómo les va”, tiró el Bichi, que además agregó: “Boca no está teniendo los resultados que debería por el esfuerzo económico que hace”.

Por último, tiró que “dirigir a Boca fue como hacer un Máster” y lamentó la salida de Bielsa de la selección de Chile: “Estoy muy contento y orgulloso. Es una experiencia muy nueva para mí. Estoy sorprendido por la salida de Bielsa, ya que hizo un muy buen trabajo. Su estilo es parecido al mío”.

Mouche reconoció: “Soy responsable por lo que perdí”.


Falcioni elige ver la mitad del vaso lleno. Dice que se preocuparía “si Boca no tuviera opciones” y que “en todos los partidos generamos mas que el adversario, pero no hemos sido certeros”.

Si lo deseara y, su espíritu crítico seguramente lo permitirá una vez que la bronca de la derrota se transforme en sesudo análisis, podría el técnico de Boca observar que su equipo no levanta. Que la mayoría de las jugadas peligrosas a las que hace mención no se generaron a través de un juego elaborado y que Boca inquieta, pero no lastima. Reconoce, sí, que “se perdieron puntos importantes”, pero ni siquiera toma aire para aclarar que “esto recién comienza, van cuatro fechas”. La caída de anoche el entrenador la analizó según su particular visión: “En una cancha difícil como la de Vélez, ante un equipo importante, fue bueno que en los primeros 45 minutos no haya tenido opciones de gol más allá del córner y que en el segundo haya tenido una sola. Estuvimos bien en el bloqueo y nos faltó definir las nuestras”. El que se hizo cargo de los errores en el último tiro fue Mouche, quien desperdició un mano a mano solo frente a Barovero: “Me hago responsable en el sentido que perdí esa chance”.

Para el entrenador, el ganador no mereció elogios: “Vélez tuvo el cabezazo del gol y la jugada de Ramírez, nada más. El partido no fue bueno. Se nos fue por una pérdida de marca”. Y aprovechó para asegurar: “Tendríamos que tener más puntos porque fuimos más protagonistas que los adversarios”.

También habló acerca del otro gran tema de la noche, la ausencia de Riquelme. Contó que “está en el departamento médico” y afirmó: “Queremos tenerlo bien para que pueda entrar”. Y en el final, cerró con una sentencia que lo pinta de cuerpo entero: “Vélez hizo el gol, ganó y punto. Nosotros tuvimos y no pudimos concretar. Cuando te ganan no se puede discutir”.

Boca un mar de dudas y desorientación


Si Boca vino con interrogantes, cuántos más se habrá llevado con la derrota y, sobre todo, con una tarea bastante consecuente con el rodaje que hasta aquí tuvo en el Clausura. Si Vélez llegó con inquietudes, qué única certeza le habrá quedado más que la cosecha en sí misma. Única y valorable, por supuesto. El desarrollo entregó una óptica que no admitió distorsiones pese al resultado: Vélez no jugó mejor que Boca. Aprovechó la oportunidad, el resquicio, y se aseguró todo. Acaso, el mejor resultado será ése: un impulso en cuerpo y mente, algo que los xeneizes desean, casi imploran, y lo peor, no vislumbran.

Vélez y Boca exhibieron sus machucones. Aún con la piel sensible por un comienzo de año sin las victorias ni la estabilidad deseadas. Suena raro, sobre todo del lado de Liniers, pero se sintió incómodo en poco tiempo, apenas con un par de triunfos que se le negaron en el Clausura y con la sorprendente derrota por la Copa Libertadores ante Universidad Católica, en la que vencía por 3-1 y, al final, cayó por 4-3. Lo de los xeneizes, eso de los malestares internos, agravados por las continuas erupciones alrededor de Riquelme y sus relaciones con el resto del plantel y con los respectivos cuerpos técnicos, se volvió algo habitual en los últimos tiempos. Tanto que una situación arrastra a la otra en cuanto se buscan razones futbolísticas.

Se vio: Vélez y Boca se rodearon de preguntas antes de un mano a mano que olía a relanzamiento. El paso siguiente será saber si consiguieron desentrañarlas... ¿Qué harán? ¿Qué hacen? En definitiva, ¿qué hicieron?

Se movieron con dudas . El ánimo alicaído se notó en varios momentos, sobre todo en los primeros. Tuvieron mucho de estudio y poco de osadía. Vélez y Boca mostraron las mismas inseguridades. Mandó la cautela y los pases medidos, sin grandes riesgos para no desguarnecerse ni desmoronarse. Los locales aparecieron con un circuito ofensivo algo más aceitado, potenciado por la vuelta de Silva -aunque bastante bien controlado-, por la sociedad entre Moralez y Ramírez, que en la segunda parte desperdició una buena oportunidad ante García; ellos, más el despliegue de Bella, interpretaron el juego con una pizca mayor de ambición, aunque vale insistirlo: sólo de a ratos. A ellos hubo que sumarles las proyecciones de Cubero y, sobre todo, de Papa, por los laterales.

Erviti sigue en carreteo . Fue otro partido en el que desaprovechó la oportunidad del despegue. Ocupó la misma posición que en sus mejores tiempos en Banfield, como doble N° 5, al lado de Battaglia, aunque no gravitó en la parte ofensiva. Se lo vio ausente, como sin compromiso en la elaboración del juego. Sí se involucró en el aspecto defensivo y solidario, pero Boca precisa más de él. Mucho más. Y, sobre todo, con el tema de fondo: la ausencia de Riquelme...

Boca, en cierto aspecto, quedó otra vez en deuda. Como también sucedió ante Racing (1-0) y All Boys (0-0). Con jugadores interesantes desde el plano individual, como Rivero, Colazo, Mouche, Palermo y el mismo Erviti, no supo encenderse de manera definitiva en busca del objetivo. Atacó sin sorpresa y sin una actitud protagónica importante. Le faltó peso específico.

Es cierto que su empuje creció con el transcurrir de los minutos. No le quedó otra alternativa. Mouche falló dos veces: en un mano a mano y en un taco que salió desviado por poco.

La diferencia . Tanto les costó que Vélez apenas pudo imponerse en un córner. Doble mérito, si se quiere, convertirle a un equipo dirigido por Falcioni con el método por el cual supo hacerse fuerte el entrenador. Fue un centro de Ramírez. Fue una fisura en la marca de Boca. Fue un cabezazo certero de Ortiz. Fue un desahogo puro. Después de eso, Vélez no le causó mayores problemas a su adversario. A la mencionada situación de Ramírez habrá que agregarle una media chilena de Silva que salió desviada por poco.

Llegaron entre signos de interrogación. Sin grandes respuestas, la única certeza se la quedó Vélez: la dulce victoria. Un espaldarazo anímico en medio del griterío del Fortín. La única.

domingo, 6 de marzo de 2011

Se aprovecharon de la confusión de Boca


Vélez Sarsfield acentuó esta noche la opaca realidad de Boca Juniors, al vencerlo por 1 a 0 en partido por la cuarta fecha del torneo Clausura de fútbol.

El único gol del partido, desarrollado en el estadio José Amalfitani y con arbitraje de Néstor Pitana, fue obra del defensor Fernando Ortiz a los 39m del primer tiempo.

Lejos de las promesas de buen juego, si es que alcanzaban nombres propios e historia para anunciar promesas, Vélez y Boca protagonizaron un primer tiempo chato, aburrido, casi sin situaciones de riesgo frente a los arcos de Barovero y García.

Los de Ricardo Gareca se mostraron tibios, como arrastrando la inseguridad de estos últimos tiempos, explicitada en el pasado partido de Copa Libertadores ante Universidad Católica de Chile, que ganaba por 3 a 1 y terminó perdiendo por 4 a 3.

Pero menos generó Boca. Si ante All Boys la excusa había sido la polémica por la ausencia de Riquelme; esta vez, en la que el "10" quedó afuera por el motivo concreto de su lesión en la rodilla, no fue escenario propicio para la liberación de sus jugadores, sacarles esa impresión de sentirse especialmente observados.

Nada de Erviti, nada de Colazo, poquito de Rivero, la ansiedad de Palermo bajando al medio para intentar una mayor cercanía con la pelota, un tiro de Mouche que tapó Barovero. Sólo eso.

En ese marco, y cuando la etapa se extinguía en un inevitable 0 a 0, apareció Ortiz, justamente un ex Boca (y con pasado en común con Falcioni en Banfield): el defensor cabeceó un centro de Zapata y abrió el marcador en favor de Vélez.

La soledad en la que saltó Ortiz, responsabilidad de García y los defensores de Boca, vino a resolver la carencia saliente de Vélez, que había manejado pelota y campo pero sin profundidad.

El segundo tiempo fue más flojo, y claro que lo preocupante resultó lo de Boca. Porque Vélez, con la ventaja en el marcador, se dedicó a cerrarse con prolijidad en el medio y en el fondo y buscar alguna contra: la tuvo el "Mago" David Ramírez, en una de las mejores jugadas colectivas del partido, pero tapó García.

Boca nada. O sí: un mano a mano clarísimo que Mouche definió a tono con la noche de su equipo. Allí se fue la tenue esperanza de empate para los de Julio Falcioni, que, tal vez, ahora mire a Riquelme con algo más de cariño.

Boca no tiene juego en el medio.Y se comió un gol de los acostumbrados.


Al término del primer tiempo, Boca juega muy mal, no son precisos los pases y Mouche y Palermo, totalmente desconectados.
Error en la defensa y como casi siempre el arquero,y nos fuimos al descanso 1 a 0 abajo.Encima el gol lo hizo un ex Boca.
No se le ve solución a este equipo al menos hasta ahora.

Vélez y Boca jugarán un partido clave hoy, desde las 21.15, en Liniers,En un partido con interrogantes, la expectativa está garantizada.


Veamos

1.- Otro examen de Boca sin Román. A los xeneizes les fue bien en el verano sin el N° 10 y también contra Racing, en Avellaneda, pero cayó ante Godoy Cruz en el único partido que jugó el N° 10. Falcioni vuelve al 4-4-2, sabiendo que su equipo no sólo deberá ganar sino también convencer a sus hinchas.

2.- El estado anímico de Vélez. Siempre fue protagonista, pero ahora no tuvo un buen arranque en el Clausura, donde no ganó: perdió ante All Boys y empató frente a Independiente y Argentinos. Sufre por las lesiones y hoy será una prueba de fuego para su ánimo tras la derrota 4-3 luego de estar 3-1.

3.- El rol y el nivel de Erviti. Fue el pase más caro y conversado del verano. Fue titular e hizo un gol en la 1a fecha; estuvo suspendido en la 2a y fue suplente en la 3a. Hoy jugará en la posición donde más rindió en Banfield.

4.- Los goleadores de Liniers. Afuera Franco, lesionado Silva (hoy jugaría), la presión cayó sobre el juvenil Giusti, que mostró voluntad pero le costó convertir. El gol lo aportó David Ramírez.

5.- El juego de equipo. Ambos están lejos del nivel esperado. Vélez se muestra vulnerable, irregular, con grietas defensivas que antes no mostraba. A Boca le falta peso ofensivo.

David Ramírez dijo en declaraciones a "Dos de Punta", por radio Concepto: "Que Riquelme no esté es un beneficio para Vélez y para cualquier equipo, aunque en lo personal me hubiera gustado enfrentarlo, verlo. Perder sería un golpe duro para nosotros".

El DT abandona su clásico dibujo para apostar por una idea en teoría más ofensiva: 4-1-3-2.


Que el cinco deba meter su “espalda” entre los dos centrales no una idea innovadora. Menos aún si se trata de un esquema dibujado por Falcioni. Pero en su búsqueda de equilibrio entre una defensa impenetrable (no recibió goles en los últimos dos partidos) y un ataque con muchos intérpretes, el técnico intentará con algo muy parecido a su 4-4-2 favorito: un 4-1-3-2, según él mismo lo definió el viernes. ¿Hay diferencia? Aunque los pingos se verán en el Amalfitani, da la sensación de que hay una razón para el cambio. Y se llama Walter Erviti.

El viernes, el volante avisó que él con los años se convirtió en un “jugador de recuperación y distribución”. Sin embargo, Falcioni hoy lo quiere más para lo segundo. Aunque en teoría sea un doble cinco adelantado, lo quiere más comprometido con la creación, para abastecer a los dos puntas y ser el dueño de la pelota. Y para eso le buscó dos socios por las bandas: Rivero y Colazo, ambos con el poder de meter una diagonal en ataque como una para cerrar espacios.

Así, entonces, si bien el movimiento a la hora de retroceder es el mismo, con dos líneas de cuatro compactas, la diferencia se verá a la hora de atacar. Sobre todo si se lo compara con la formación de los últimos dos partidos, en los que el doble cinco estuvo conformado por Battaglia y Somoza (que no jugará por un acuerdo de palabra entre ambos clubes). Con esta nueva idea, que se adapta a los nombres y no al revés, habrá tres volantes ofensivos, pero que aportan a la doble función. Además, el equipo contará con el aporte de Cellay en defensa, que por características no se proyecta tanto, y así, Clemente será la única salida limpia por el lateral. Un equipo que busca equilibrio pero sin dejar de lado el desequilibrio...