lunes, 31 de enero de 2011

JC maneja la chance de ponerle suplentes a River. Algo que solía hacer el Virrey en los veranos...


Quiero ver cómo están los jugadores y después veremos”. Falcioni no quiso adelantar en qué apellidos piensa utilizar contra River. Sin embargo, hay una realidad: el entrenador, como solía hacer Bianchi en los partidos de verano, contempla como una posibilidad poner un equipo alternativo en Mendoza. Y para eso tiene motivos. Primero, como él declaró, quiere darles minutos a aquellos que no tuvieron muchas posibilidades en estos tres partidos del verano. Y después, el muy buen rendimiento del equipo en el verano, incuido el 2-0 a River, le permiten no sentirse tan exigido. En limpio: una posible derrota con River no dolería tanto si forma un muleto; y desde ya que un triunfo se valoraría mucho más. En caso de que el DT se incline, entonces, por hacer descansar a algunos titulares, habría que tener en cuenta algunos nombres de juveniles que podrían viajar: el volante zurdo Sánchez Miño (debutó en el torneo pasado), Jonathan Mazzola (volante central) y Leandro Marín (lateral derecho que viene de recuperarse de una lesión). Por lo pronto, el plantel se entrenará hoy a las 9 y mañana, tras la práctica, viajará a Mendoza. ¿Con la gran Bianchi?

En el equipo ideal de Falcioni, sólo resta definir quién será el arquero. Javi García está un guante adelante...


Lo voy a decidir el 11”. Antes de ser técnico, Julio César Falcioni fue arquero, y de los buenos. Y apenas llegó a Boca, entre sus pedidos hubo un apellido en particular: Ustari. El tiempo, las negociaciones, las necesidades y las circunstancias hicieron que la ilusión de volver a dirigir al arquero del Getafe se diluyera. Sin embargo, hubo algo que también influyó. Y eso fue el nivel de Javier García y Cristian Lucchetti, quienes pelean por quedarse con el arco de Boca en el debut contra Godoy Cruz en la Bombonera. “Los dos están andando muy bien, así que llegado el momento tomaremos una decisión, con 12 no se puede jugar, ja”, gambeteó el entrenador.

De todos modos, Javier García parece sacarle un guante de ventaja a su compañero. En el único partido del año que atajó, contra River, se destacó. Aunque el DT había avisado que alternarían en los amistosos del verano, no parece casual que a García le hayan tocado los dos superclásicos. “Ojalá siempre juegue contra River. Yo trabajo para ser titular”, fue la declaración de principios de Javi, quien el sábado cumplió 24 años y días atrás recibió como regalo un respaldo público muy significativo: “Ahora que Carrizo está lesionado, yo creo que Javi es el mejor arquero del país”, opinó un tal Román Riquelme.

Igual, cuentan desde el entorno del entrenador que el esfuerzo demostrado por Lucchetti (32 años) desde que arrancó la pretemporada es muy valorado por JC. Vale recordar que hasta se llegó a hablar de una posible rescisión del préstamo del Laucha que vence el 30 de junio (incluso se especuló con que podía entrar en la operación por Erviti). “Con Julio arrancamos todos de cero”, avisó el propio Lucchetti, quien tuvo un altercado con Borghi antes del superclásico del torneo pasado y no volvió a ser tenido en cuenta.

El miércoles, en Mendoza, en el último amistoso del verano, atajará Javier García. En el banco, agazapado, mirará Lucchetti. ¿Quién estará el 13?

Erviti anduvo realizando los estudios médicos para cerrar su llegada a Boca.


Si todo está ok, el martes sería presentado de manera oficial como el tercer refuerzo del equipo de Falcioni.

Se siente cerca Walter. Luego que se cerrara la negociación entre Boca y Banfield, la cual le dejará al Taladra una suma cercana a lo tres millones de dólares, Erviti anduvo este lunes realizando la revisación médica para convertirse oficialmente en el tercer refuerzo de Falcioni para este semestre.

De esta forma, si todo marcha ok con los estudios que se efectuarán en la tarde, el talentoso jugador mañana sería presentando el martes como la nueva joyita para el Clausura, en el cual el xeneize tratará de volver a ser protagonista. Así, tras una serie de extensos capítulos, la novela del verano va llegando a su fin. Erviti, a horas de sumarse a su nuevo club.

Boca es el equipo del verano: les ganó a todos y no recibió goles. Pero Falcioni no se olvida de los grossos que están afuera.


Y dice: “Siempre les pido más a los jugadores”.

Cuando llegamos al hotel en Mar del Plata había 500 hinchas esperándonos. Al salir para el estadio, 1.000. Cuando llegamos para cenar después de la victoria 1.500. Y, lo más sorprendente, al subirnos al micro para regresar eran más de 2.000. Esa son las cosas que demuestran la magnitud que tiene este club. ¿Si me va a cambiar? No lo sé, espero que no... Pero es hermoso el afecto y el aliento que te transmiten los hinchas”.

Boca es Boca en cada ciudad del país, en cada pueblo, en cada esquina. Falcioni es Falcioni en cada declaración, en cada frase, en cada oración.

El calor es calor, en Mar del Plata o en Buenos Aires. El mediodía de un domingo agobiante en Casa Amarilla igual mantiene fresco al técnico que debe hacer feliz a la mitad más uno. “Boca tiene que ser protagonista siempre”, le reconoce a Olé , mientras goza las mieles de un enero arrollador.

-¿Qué análisis hacés de los tres partidos que jugaron en el verano? -Hemos jugado contra tres rivales importantes y en esos partidos se podría decir que el segundo tiempo estuvo de más. Está claro que hablamos de partidos preparatorios, pero ganar siempre es importante porque estimula y motiva. El equipo está bien, sólido y solidario. Y también me tranquiliza que las victorias llegaron porque hemos sido superiores a los rivales en dinámica, juego y en el resultado. También me reconforta ver un equipo tan solidario. Hubo una jugada contra San Lorenzo que pinta la actitud claramente. Fue en el primer tiempo, cuando cuatro muchachos presionaron a Placente en el banderín del córner, recuperaron la pelota, vino el centro y Viatri estuvo a punto de convertir de cabeza. Ah, y atrás llegaba Colazo. Estamos hablando de seis jugadores en posición ofensiva.

-¿Eso quiere decir que ya se ve la mano del entrenador? -Se ve el trabajo de los muchachos. El mérito del esfuerzo, el mérito de trabajar todos los días. Eso a nosotros nos deja tranquilos. Por supuesto que es un lindo aliciente grupal comenzar ganando ante clubes grandes.

-¿Qué es lo que más rescatás del equipo? -Hay mucho compromiso, me gusta. Hay que seguir buscando opciones. Uno siempre repite que lo grupal está por sobre lo personal. Las apetencias personales tienen que estar al servicio del grupo. Y estos muchachos están trabajando y poniendo todo su esfuerzo y sacrificio al servicio del compañero. Eso es muy bueno.

El discurso de Falcioni discurre entre la alegría y la mesura. Se da una vuelta por la ansiedad, golpea la puerta de la calma y toca el timbre de la satisfacción. Y pese al placer que otorgan los buenos resultados iniciales, sabe que la prueba de fuego serán los 19 partidos del campeonato. “Hicimos un buen trabajo en lo previo, nos vamos soltando, estamos bien, pero todavía falta”, aclara y lanza una declaración, alejada de la soberbia, cercana a la tranquilidad que brinda la abundancia: “Todavía tenemos que agregar a Román, a Battaglia, y a Erviti. Esperemos seguir compactando el equipo, el grupo y continuar haciendo las cosas como las venimos haciendo”. Y aunque el ponderado 4-4-2 haya conformado a la tribuna, el DT es consciente de que la reaparición de Riquelme y su futura sociedad de pie fino con Erviti obligan a un cambio de esquema. De hecho, en el estreno oficial ante Godoy Cruz la pizarra informará que la 10 será de Román, que se ubicará como enganche clásico y que el mediocampo estará conformado por almas batalladoras, considerando la suspensión de Erviti para la primera fecha. Pero Walter, en el equipo ideal de Pelusa, es una pieza inamovible.

-Ya se sabe lo que puedan dar Riquelme y Battaglia. ¿Qué esperás de Erviti? -Es un jugador importante. Tiene experiencia y mucho juego. Puede desempeñarse en distintas funciones. Puede ser doble cinco, pivot y hasta recostarse sobre la izquierda. Por supuesto que en esa posición no le voy a pedir que haga un ida y vuelta permanente. Mi idea es que intente juntarse con Riquelme. Si logran conectarse tendremos muchísimo volumen de juego.

-Se te nota tranquilo...

-La tranquilidad me la dan los jugadores. Todavía no hace un mes que llegué, estoy bien. Hemos tenido solidez en los dos arqueros, en la defensa, despliegue en los volantes, los delanteros hicieron goles. Cuando tenés ese punch y ese despliegue y seguridad te quedás muy tranquilo, y yo lo estoy. Esperemos seguir manteniendo este ritmo, juego y equilibrio.Ahora se viene el clásico y vamos a tratar de equilibrar las cargas, veremos cómo están todos y proyectaremos el equipo.

-¿El hincha se puede ilusionar? -Yo siempre espero y pido más de mis jugadores. Hay buena proyección y hay que valorarlo, porque es muy importante. Estamos muy ilusionados con el comienzo del torneo y con lo que podemos hacer. Esperemos que el hincha siga contento y que éste sea el comienzo de una buena historia para Boca.

domingo, 30 de enero de 2011

Después de la victoria ante San Lorenzo, Boca se entrenó en Casa Amarilla. Falcioni comienza a diagramar el grupo que irá a Mendoza para enfrentar a R


La idea es que Erviti, que mañana hará la revisión médica y pondrá la firma, viaje con el plantel.

En Boca, este nuevo Boca, no se descansa. Es que Julio César Falcioni, tras la victoria contra San Lorenzo, decidió que sus muchachos se entrenaran en Casa Amarilla. Sí, hubo práctica. Los jugadores arribaron a Buenos Aires alrededor de las 7.45 y, tras el desayuno, se presentaron al Complejo Pedro Pompilio.

Los que fueron titulares ante el Ciclón realizaron ejercicios regenerativos y después gimnasio, en tanto que el resto trabajó en lo físico y también con pelota hasta alrededor de las 10, cuando se dio por finalizado el entrenamiento. Juan Román Riquelme y Sebastián Battaglia siguieron entrenándose diferenciado.

El equipo vuelve al trabajo el martes y Falcioni, de a poco, va diagramando el grupo que viajará a Mendoza para jugar el segundo superclásico de verano ante River. Por otra parte, Walter Erviti hará su revisión médica mañana y, de no ocurrir nada extraño, pondrá la firma. La idea del cuerpo técnico es que el ex Banfield viaje con el plantel para que vaya conociendo a sus nuevos compañeros.

Nico anotó otra vez, como frente a River, y repitió el buen rendimiento. Tiene pasta para pelear por un lugar.


Ante tanto refuerzo de elite, la pregunta remanida se impone en Boca: ¿Y qué pasará con los pibes del club? Y este pibe, de apenas 20 años, seis partidos en Primera y sólo 17 minutos disputados en el último campeonato, va y va. Y encima, la mete. Y de lujo.

Nicolás Colazo, de él se trata, ya camina solo. Ayer mojó otra vez, como frente a River, para coronar una deliciosa jugada colectiva, con un zurdazo de tres dedos al segundo palo. Superó otro examen y sigue deslumbrando a Falcioni, quien está muy contento con su rendimiento.

Colazo cuenta con una virtud que en estas épocas es destacable: recorre el carril izquierdo como un especialista. Su velocidad y aptitud para manejar la pelota lo convierten en una alternativa muy interesante al momento de armar el mediocampo. Lógico, la llegada de Erviti le quitará chances, pero él no se desanima y confía en sus condiciones.

A diferencia de Walter, este zurdo tiene mayor despliegue para ocupar la banda. Habrá que ver si el DT valora su rendimiento del verano y lo prueba como titular en el estreno oficial o si decide apostar por Erviti y juntarlo con Román. Pase lo pase, sabe que en Colazo puede confiar.

Ramón lo mandó al exilio y Rivero lo mandó a... Partidazo del Burrito: gol, asistencia y mucho sudor. Boca borró al Ciclón, ganó la Copa e ilusiona...


Sí, tenía que ser así. Después de una salida como la que tuvo de San Lorenzo, no por bajo rendimiento sino por una cuestión de gustos de Ramón Díaz y por un conflicto originado en juegos nocturnos de póker, Diego Rivero tenía que hacer lo que hizo anoche. Es una de esas leyes del fútbol. Tenía que meter un gol y ser una de las grandes figuras ante su ex equipo. Tenía que desquitarse, tomarse revancha. Y, aunque públicamente nunca manifestó nada contra el Pelado, el grito contenido, atragantado sin poder escapar, apretando los dientes, dijo mucho más que cualquier festejo descontrolado. Y Julio César Falcioni tuvo en él a su par de ases y formó su escalera real de color, el mejor juego posible en el póker.

Sin posibilidad de jugar el partido por los puntos ante San Lorenzo por una cláusula en el préstamo (canje por Matías Giménez pero con opción de compra), Rivero sabía que sólo iba a contar con esta oportunidad de enfrentar a San Lorenzo y, por más que había anunciado que no festejaría un gol, parece que sí quiso aprovechar este cruce para demostrar su valor. Y a los 15 minutos, a la salida de un córner en el que se quedó para la contra con Chávez y Mouche, arrancó atrás del círculo central, pasó en velocidad por el medio de dos rivales, la pelota le jugó una mala pasada y se le fue larga, pero San Román despejó para donde avanzaba Mouche y después del desborde, el mismo Rivero entró por el medio y se metió con pelota y todo dentro del arco.

No terminó ahí la noche del Burrito. Enseguida, a los 19 minutos, Viatri lo vio venir por la media luna del área, Rivero probó de afuera y se le fue muy cerca. Y a los 28, encabezó una nueva contra como en el primer gol y cuando el pase obvio era para Mouche que le picaba a su lado por la derecha, se la cruzó a Colazo a la izquierda y llegó el segundo gol. En el arranque de esa jugada, a toda velocidad, más de un hincha de San Lorenzo se habrá preguntado por qué se decía que el Burro estaba mal físicamente...

Parado como doble cinco por izquierda, entre Somoza y Colazo, Rivero manejó la pelota, inició las contras y distribuyó bien. Y aunque no fue uno de los jugadores pedidos por Falcioni, ante las lesiones de Battaglia y Riquelme, más la demorada llegada de Erviti, debutó ante River, volvió a jugar anoche y abrió un interrogante: ¿cómo hará el DT cuando tenga a todos a disposición? Por ahora, el Burrito se ríe del affaire póker y también cuando Battaglia le pregunta si trajo las cartas, y a la vez demuestra que vale un par de ases. Mirá que Burro que era...