miércoles, 17 de noviembre de 2010

Borghi se despidió de los jugadores y habló. Dijo que el equipo no tuvo identidad, que la autocrítica la hará puertas adentro,


Por momentos no disimuló su bronca y que se se va "cabizbajo y realizado". Y más: "Boca es como hacer el sexo con la ventana abierta".

"Muchas gracias, gente". Fueron las últimas tres palabras de Borghi en Boca. Inusual en un técnico, fue al club y, después de hablar con los jugadores, se sentó en conferencia de prensa. Así como lo hizo en su llegada al club, lo hizo en su despedida. Fue un ida y vuelta largo, típico del Bichi, en el que explicó que la decisión, obvio, fue post superclásico, en la noche del martes. Y se mostró algo rencoroso por algunas situaciones que vivió en su ciclo. Como cuando habló de "un mala leche que inventó que casi me agarro a trompadas con Viatri. Que lo pague con salud".

Dejó en claro que los dirigentes le pidieron que siguiera pero que para él no daba para más, "por los resultados y por cómo vi al equipo. Ves el partido y te das cuenta si es lo que Boca merece o no merece. Y no merece esta situación,. Quizás un cambio de técnico le da otro aire al plantel y mejora todo. El técnico se va y se lleva unas presiones, y el que viene, viene un poco más aliviado. Yo me rajo por los resultados deportivos. No fueron los que espérabamos todos, jugadores, hinchas y cuerpo técnico. Después de una sumatoria de resultados, son más cosas malas que buenas por algunas situacionas en lo deportivo y por eso tomé esta decisión".

En todo momento dejó en claro que la autocrítica la hará puertas adentro, pero aclaró que "no me arrepiento porque las cosas las pienso; no hay que arrepentirse. El mismo método fue el de seis meses atrás, en Argentinos. Yo venía todos los días con mucho gusto, venía una hora y media antes de las prácticas y me iba cuatro horas después, fue una experiencia extraordinaria, te das cuenta de que Boca es más grande de lo que uno piensa. Fue una experiencia de vida inolvidable, estamos hablando de un club con un montón de aristas". Otras dos frases con respecto al balance:

* "Me siento realizado muchísimo, creo que soy el técnico más joven, creo, en llegar a Boca desde afuera. Esperaba siempre el momento de llegar a Boca, nunca pensé que iba a ser tan joven. La frustración es por las horas trabajadas y planifiicadas y no poderlas llevar a cabo. Siempre aparece algo incorrecto, siempre fue honesto, para bien o mal del club".

* "Me daban más partidos pero creía que no era conveniente seguir porque no vemos mejoras. El mayor fracaso es que el equipo no tuvo identidad, y eso permitirme a mí confiar. Los esfuerzos estuvieron, pero no se logró. Es un juego de equipo y si no funciona...".

Borghi cuestíonó a un periodista por no haber respetado el martes un off the record y hasta chicaneó a algunos de la prensa chilena. Y cuestionó que se inventaran cosas en el ciclo, explicando que cada vez que llegaba al club, se enteraba de cosas que no habían pasado. "Lo que hacen a veces ustedes es bravo. Boca es como hacer el sexo con la ventana abierta, no tenés intimidad, no podés hacer nada. Haría un Boca sin celulares y la vida sería más cómoda para todos. Si no existiera el mensaje de texto, estaríamos todos más tranquilos". Y repitió, dolirido, que "para mí es una derrota. Acá querés quedarte 25 años... Me voy cabizabajo".

Una actuación así, de las más flojas en clásicos durante la década, obliga a revisar casi todo en el aspecto deportivo.


Si Boca no revierte la tendencia, penará con su promedio en la temporada por venir. ¿Por dónde empezar? 1) Compromiso del plantel para sacar la mayor cantidad de puntos en cinco fechas decisivas. 2) Designación de un cuerpo técnico estable, fijo durante un año como mínimo, probado bajo presión. 3) Recuperación de Riquelme: que juegue sólo cuando se encuentre en la plenitud de sus condiciones físicas. 4) Renovación del plantel con énfasis en las Inferiores, sin liquidar buenos proyectos al primer tropezón o a la primera oferta (Maidana, inesperado verdugo, es caso testigo en ambos planos).

En una situación como la actual, sin riesgo de descenso y con balance superavitario, Boca genera uno o dos escándalos cotidianos (descontemos el IVA de algún periodismo poco riguroso). Imaginen cómo sería el minuto a minuto del 17° puesto hacia abajo. Así como ordenaron la economía, los dirigentes deben lograr una disciplina interna que permita competir sin soportar turbulencias en cada viaje. Hay responsabilidad del entrenador, pero las máximas autoridades son el presidente y su CD. Si en vez de mandar cada uno se larga a pintar paredones para la elección del 2011, se complica de verdad.

Será difícil jugar un PT peor, sin tenencia de pelota, sin decisión para recuperarla, frente a un adversario que no es una maravilla... El equipo fue superado desde el inicio, le entraron por los costados, nunca llegó en forma asociada. Fue perjudicial el estado de Román, pero aun sin él Boca había hecho mejores papeles (tampoco demasiados: Vélez, Olimpo, Colón, Lanús pese a la derrota...). Ni siquiera quedan ganas de quejarse por otro clásico arbitraje de Baldassi, incluido un doble penal. Tras el 0-1, un poco por empuje de Chávez y bastante por retroceso local, pareció parejo, aunque el empate siempre resultó una quimera. García mostró agilidad, reflejos y valentía, una noticia positiva. Al cabo, un tardío acierto de Borghi.

Ahora agarra Pompei. ¿Y después?


Un nuevo mazazo. Otro más... El último. La séptima derrota en 14 partidos consumió el poco crédito que le quedaba a Claudio Borghi, quien llegó debilitado tras las discusiones con varios jugadores, y ahora la tarea de los dirigentes es intentar que termine el campeonato sentado en el banco antes del inevitable adiós. La imagen final del Bichi, en cuclillas, con cara de mirar sin ver, era una buena postal del momento.


Los dirigentes, quedó dicho, querían que siguiera hasta diciembre. Porque no había plan B. La realidad es que, conociendo este panorama, al técnico le pidieron antes del partido que no se fuera en el Monumental como hizo Brindisi en 2004, sobre todo en caso de derrota. No lo hizo prácticamente, no lo dio a conocer, pero sí se lo comunicó a los dirigentes: chau, se terminó un ciclo en el cual sumó 17 puntos y no pudo ganar ninguno de los cuatro clásico que jugó (tres derrotas y un empate). Borghi no habló después del partido públicamente, aunque habría confirmado que se va, que renuncia. Y cerca de las 23.30 dejó el hotel donde se concentró con el equipo. Pasaría a saludar a los jugadores.


Pasada la medianoche, el presidente Ameal habló en la puerta de la concentración y no quiso confirmar el alejamiento de Borghi, como para que en la historia no quedara que otro DT fue echado por River. Pero así fue: perdió Borghi el superclásico y adiós. Por la tarde habrá una conferencia de prensa donde se oficializará el futuro inmediato. Ahora vuelve a asumir Tito Pompei, quien viene dirigiendo a la Reserva. Y quien ya tiene pensado mechar a muchos pibes (Araujo, Sánchez Miño, entre otros) después de lo que vio en los últimos partidos. Una ventaja para arrancar: cuenta con el apoyo de los jugadores. Para el futuro, ya se tiran nombres: Julio César Falcioni y Blas Armando Giunta.

martes, 16 de noviembre de 2010

En Reserva ya le ganamos 1 a 0


Sergio Araujo anotó el gol de la victoia e hizo el clásico topo gigio, al mejor estilo de Roman.
Ahora se viene el plato fuerte...

Un papelón...


Y la actitud? donde está...varios jugadores no pueden volver a ponerse la camiseta de Boca...

Llega la 12....


El sector de la barra de Mauro Martin hizo su aparición en el Monumental. La Doce con todo su poderío en el estadio... Di Zeo, que ayer reapareció públicamente, tiene prohibido el ingreso por su libertad condicional.

El banderazo en el hotel organizado por Rafael Di Zeo fue el puntapié inicial de la Doce en el Superclásico. Que hoy sigue con el desembarco de la plana mayor de la barra de Boca en la cancha de River. Fueron en varios micros y por ahora no hubo ningun tipo de incidentes.


Mauro Martin, el ahora jefe de la Doce, lideró su fracción en un colectivo embanderado que fue captado por las cámaras de Olé cuando llegaba al Monumental.

Mouche irá de titular en lugar de Viatri, a quien no le gustó nada pero igual va al banco...


La charla se produjo hace alrededor de una semana en Casa Amarilla. Allí, Borghi le preguntó a Mouche cómo se sentía. La respuesta que encontró en el número 7, llena de tranquilidad, hambre y optimismo, le abrió una posibilidad a futuro, en caso de abandonar el doble 9. Esa posibilidad llegó en este Súper: Viatri al banco y Mouche entre los 11.

La chance de Pablito comenzó a plantearse a partir de la lesión de Viatri en el sóleo de la pierna izquierda, pero a la vez se vio reforzada por la racha de un gol en siete partidos del otro 9 de Boca y por una duda táctica del Bichi. Estos motivos, con la falta de entrenamientos de Viatri en la semana a causa del problema muscular, son los que llevaron al técnico a inclinarse para cambiar el esquema de ataque.

La decisión final se la comunicó el DT a ambos ayer a la tarde. “Estoy muy contento de volver a jugar de arranque. Lo venía esperando... Me lo merezco”, dijo Mouche, en Rivadavia. Viatri, por su parte, le dijo a Borghi que no necesitaba explicaciones y que iba al banco, aunque la noticia no le gustó. Durante la tarde se habló de un supuesto desplante, desmentido desde el entorno de Viatri. Por la noche, Lucas se concentró con el plantel... Pero, ¿estará todo bien entre el player y el DT?