martes, 14 de septiembre de 2010

Román no ve la hora de jugar, pero recién lo haría en la 9ª o en la 11ª.


Quiere llegar afilado al Súper...

Hasta ahora, la única confirmación es el escenario: Román volverá a vestir la 10 de Boca en el jardín de su casa, en la mismísima Bombonera.

¿Cuándo? Es el gran interrogante del que nadie tiene respuesta oficial, pero Olé está en condiciones de afirmar que su regreso, si no se produce ningún retroceso en la recuperación, será en la 9ª frente a Lanús o en la 11ª, ante Huracán. Aquí entran en juego las distintas variantes de análisis. A ver...

Riquelme cumple con la rehabilitación prevista y se encuentra en la etapa de fortalecimiento del cuádriceps, que quedó debilitado luego de la operación de rodilla (18/5). Hasta ahora, no le apareció líquido, un elemento clave a tener en cuenta. Al cabo, lo que provoca optimismo pero a su vez no permite establecer una fecha definitiva de retorno, como sucedió con Sebastián Battaglia, quien al final debió esperar nueve meses para volver a jugar. Así, lo más probable es que Riquelme reaparezca en el encuentro ante Huracán ya que todavía, por ejemplo, no realizó ejercicios sofisticados con pelota ni practicó varias veces con botines. La idea de Román es disputar, como mínimo, dos o tres partidos antes del superclásico, que se jugará el 7/11 en el Monumental, porque quiere llegar afilado al partido que más lo motiva.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Y Clemente?


En Boca no cayó bien que se bajara sobre la hora del partido con Olimpo y que tampoco viajara con el plantel. "El técnico me entiende", dijo. ¿Ahora Borghi lo dejará afuera contra Colón?

Clemente Rodríguez no estuvo en Bahía Blanca. Y su ausencia no cayó bien en el club. No sólo que no jugara, sino que no viajara con el equipo. Nadie lo dijo oficialmente, pero esperaban otra actitud del pelado que viene jugando como lateral-volante y que se bajó casi cuando se subían al charter.

Sin embargo, Clemente salió a dar su versión en ESPN de Radio Rivadavia. Y contó que "tenía ganas de viajar pero decidimos con el doctor que descansara. Borghi escuchó mi opinión y la del médico para que me recupere. Mejor recuperarme así y no empeorar, el técnico me dio su apoyo y me entiende". Clemente también explicó que "el viernes me sentía con dolor, caminaba y me dolía, entonces decidí que me hagan un estudio para estar más tranquilo. No salió nada, pero estoy lesionado"

El domingo, el pibe Gaona Lugo (habitual delantero en Reserva) jugó en su lugar y anduvo bien. Y entonces es posible que Borghi, satisfecho con el nivel, le dé otra vez confianza al chico. En esta semana de trabajo, habrá que ver si Cellay puede volver y seguramente Medel (cumplió la suspensión después de ser expulsado con San Lorenzo) entraría por Erbes.

Lucchetti, no sabe cortar ni un centro,y si juega Maxi Scaparoni?


En la mira desde que llegó a Boca, Lucchetti volvió a cometer un error que le costó caro: descuidó el primer palo y Cobo no perdonó. Igual, la defensa cumplió.

Se dice que la camiseta de Boca pesa casi como el madero que cargó Jesucristo. Y también se dice que el arco de Boca es el más grande del fútbol argentino. Sea cierto o no, Cristian Lucchetti sigue bajo la amplitud que genera la lupa que todo el mundo pone sobre él. Por algo Borghi pidió un arquero apenas llegó al club. No es para cualquiera. Y, ante esta presión extra, las fallas del arquero saltan a la vista inmediatamente, como en el gol de ayer de Olimpo. Galván apareció por derecha, metió un centro bajo al primer palo, Erbes perdió la marca y Cobo la tocó suave para que ingresara entre el Laucha y un poste que estaba mal cubierto.

Durante la semana, el propio Lucchetti había aceptado hablar a fondo de su momento en Boca y de esa sensación de inseguridad que merodea en su área. De los nueve goles que el equipo recibió hasta el momento, el ex Banfield fue el responsable directo del primero de All Boys (salió tarde a cortar y le cometió penal a Matos). El viaje a Bahía Blanca era todo un banco de prueba para la defensa, y claro, para el arquero: cancha chica, el rival suele potenciar al máximo las pelotas aéreas. No estuvo Cellay, que fue reemplazado por el pibe Marín, lateral de oficio. Igual, el final arrojó un saldo positivo para un fondo que casi no pasó sofocones con el gigante Delorte y Cía.

“El arco mide lo mismo, pero el periodismo muchas veces no es objetivo para opinar y hace que el arco sea más grande. Los goles que te hacen en un lado son de una manera, y los que te hacen en Boca, de otra. Pero son las reglas del juego. Si ganamos, nos van a ver bien”, se había desahogado Lucchetti en la semana. Pues bien, anoche ganó, aunque él falló.

Boca ganó,respiramos una semana


Boca derrotó sus traumas, disfrutó de una buena noche de su doble nueve y por fin tendrá una semana de paz.

Era una cuenta pendiente que los dos nueves coincidieran en una buena noche. Lo era, también, que Boca sacara de las entrañas, de una vez por todas, la actitud de un equipo que quiere salir del pozo y pelear por algo. Y la cancha de Olimpo, chiquita (tiene diez metros de largo menos que la Bombonera), mojada (llovió los 90 minutos), era el diván perfecto para resolver las taras de Boca: la bipolaridad de un equipo que sale a comerse al rival tocando por abajo y bien y se deprime después del empate. La sesión terapeútica en Bahía terminó a la perfección: este equipo mostró el fuego de su doble nueve en el área y el fuego en el pecho del resto. Le dieron el alta.

Con el 3 a 1 puesto, queda claro que Boca sufre más de la cuenta. Un temblor se convierte en terremoto y, de a ratos, da la sensación de quedar absolutamente en ruinas. Durante la media hora posterior al empate (que llegó con el mismo vértigo con el que el equipo de Borghi jugó el primer cuarto de hora), Olimpo se agrandó al ritmo de los temores rivales. Le sacó la pelota y le revoleó 19 pelotas al área, con diferente grado de peligro, aunque sólo el anticipo de Cobo -en complicidad con Lucchetti- se plasmó en el marcador. Ese error le derribó todo lo conseguido hasta el minuto 17: la confianza de arrancar arriba jugando bien, la esperanza de terminar con la valla en cero, la ilusión de no perderle pisada a los de arriba... Lo psicopateó.

Boca tuvo que empezar de cero, como si el partido jamás hubiese comenzado, dejando de lado el mazazo del empate tres minutos después del 1-0. Borghi se puso, entonces, la pilcha de psicólogo para resolver la baja autoestima de sus muchachos. Porque la única manera de justificar los males de este equipo es la insolvencia anímica: los mismos 11 que salieron en el segundo tiempo jugaron a otra cosa. Y Olimpo, que con poco había sido superior, ya no se sintió tan cómodo y perdió pelota y espacios. Los hombres del Bichi entendieron que lo que salva al feo de una mala noche es sentirse ganador. Y Boca lo hizo: Gaona Lugo copó su carril, Caruzzo le pisó los pies al grandote Delorte y Palermo, que conoce esos argumentos de memoria, se convirtió en el galán de la noche. Y repartió para todos: asistencia para Viatri y para Insaurralde, que también aprovechó su altura para marcar presencia en el área. Así, Boca volvió a ser el feo con el que nadie quiere bailar...

La terapia de Bahía le dejará a Boca no sólo una semana de paz, sino también un precedente fundamental para el futuro: que en la necesidad, en la urgencia que tenía el equipo de no perder de nuevo, no importa el 3-4-1-2, ni la belleza. Hay que tener fuego. En el área y en el pecho.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Riquelme no estará en la cancha, pero viajó a Bahía Blanca con el plantel


Hay lugar en el vuelo?”. El viernes por la mañana, un dirigente de Boca escuchó la pregunta de Juan Román Riquelme. Al conocer la respuesta, afirmativa, el 10 quedó en contestar. Habló con su hijo Agustín y le preguntó qué le parecía la idea de viajar con el plantel a Bahía Blanca. El nene, bostero de alma, aceptó con ganas. Y ayer, cuando el chárter despegó con destino al aeropuerto Espora de esta ciudad, el enganche fue uno de sus pasajeros. No juega, pero juega...

Esta decisión de Román pasa por querer estar con sus compañeros en este mal momento. Y también, claro, con el cuerpo técnico. El mensaje apunta a Borghi. “Ojalá que cuando vuelva pueda ser dirigido por él”, deseó hace poco. En días en los que no hay certezas en cuanto a lo que puede ocurrir con el DT en el caso de un resultado negativo ante Olimpo, el viaje de Riquelme suena a implícito apoyo. Su presencia supone, además, una motivación especial para sus compañeros. Matías Giménez fue uno de los que reconoció públicamente la influencia que tuvo la arenga de Román antes del partido contra Vélez.

“Tengo ganas de jugar ya”, le contó a sus íntimos Román, aunque aún le faltan algunas semanas. Todavía no puede entrar a la cancha, pero con estas actitudes fuera del campo de juego, ya está jugando...

Dos bajas. A último momento, el vuelo tuvo dos pasajeros menos. Christian Cellay, que estaba entre algodones, finalmente se quedó en Buenos Aires debido al golpe en su tobillo derecho. El otro ausente es Clemente Rodríguez, quien en la práctica de la mañana se resintió de su dolencia muscular. Sobre llovido, mojado.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Riquelme quiere ayudar en este momento difícil. Aunque sea desde afuera


Tiene ganas de jugar ya pero le falta, así que pidió viajar con el grupo para apoyar.

Con un morocho en el avión, directo a Bahía, vamos con un morocho en el avión...

Bahía es Blanca esperanza. Y él, qué duda cabe, es morocho esperanza.

Riquelme tomó una de esas decisiones de las que intuye el efecto y actúa en consecuencia. Una movida que puede parecer intrascendente para todo aquel que no conozca a Román y al siempre sorprendente Mundo Boca, pero que adquiere fundamental relieve prejuzgando a los personajes en cuestión.

La noticia pura y puntual contará que Riquelme quiere viajar a Bahía Blanca junto al plantel. El primer análisis, el que surgirá más llano y primitivo, comprenderá que el 10 pretende estar junto a sus compañeros en una instancia clave y acompañar desde afuera la visita a Olimpo, por más que el físico no le permita ser el Dios en el verde césped. La segunda mirada, más profunda, entenderá que Román busca darle apoyo a Borghi y a este proyecto que lo entusiasma. Es un mimo, una caricia. De alguna manera, hacerle ver al mundo que él también está arriba del barco y no quiere que se hunda.

“Ojalá que pueda ser dirigido por este entrenador”, había avisado Riquelme hace tres semanas cuando Bichi caminaba por la cornisa. Ahora, con la posible salida del DT otra vez como foco de atención, el enganche nota que la coyuntura lo necesita. Un gesto, una mirada, una palabra suya pueden servir como estimulante para varios futbolistas que lo observan parados en la vereda del respeto, la admiración y la idolatría. De hecho, luego de la victoria frente a Vélez, Matías Giménez contó que “la motivación de Román antes del partido nos sirvió muchísimo”. Además, este viaje junto al grupo se debe interpretar como una muestra más de ese liderazgo compartido con Palermo, que cada uno de los ídolos intenta mantener a través de distintas acciones, públicas o privadas, afuera o adentro de la cancha.

Soslayada la remanida cuestión del apoyo, el otro elemento fundamental de esta historia indica que Riquelme quiere ayudar desde donde más sabe y mejor le sale, en el campo de juego. No encontrará el lector en estas líneas la contestación a la pregunta más repetida (¿cuándo vuelve a jugar Román?) simplemente porque nadie, en los recovecos más íntimos de la Bombonera y aledaños, conoce la respuesta. ¿Cuáles son las certezas, entonces? Que quiere regresar cuanto antes, que cada vez se siente mejor, que no hay retrocesos y... y... y... que habrá que esperar, como mínimo, de dos a tres semanas para deleitarse con su elegancia.

Operado el 18 de mayo, su recuperación cumple con las etapas previstas por los médicos y la señal positiva es que hasta ahora no apareció líquido en la rodilla. Esta variante, al cabo, es la que no permite establecer una fecha definitiva de retorno. Se toma como ejemplo la lesión de Battaglia: Sebastián pensaba volver a los cuatro meses y desde la operación pasaron siete. Ahora, Román dedica su tiempo a fortalecer el cuádriceps ya que luego de la intervención quirúrgica, el músculo quedó debilitado. Y mientras va del consultorio al gimnasio y del gimnasio al consultorio, se toma un tiempito para transformarse en el jugador N°12.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Borghi va sin cambios, si no cambia algo chau campeonato....


Serían los mismos once que contra San Lorenzo, salvo el expulsado Medel (jugará Erbes). Cellay entrenó diferenciado pero confían en que llegue.

Profesión intranquila, un día estás y otro no, los técnicos son material descartable y la desesperación abunda en los bancos de suplentes, símil sillas eléctricas. Pero mientras algunos piden que se accione el switch y la descarga lo haga volar, el Bichi Borghi pone estabilidad en el presente de Boca, con tres derrotas en cinco partidos.

La caída ante San Lorenzo no le quemó los papeles al técnico: aún conserva intactos los borradores con la formación del sábado pasado y de hecho la repetirá este domingo, cuando deba viajar a Bahía Blanca para enfrentar a Olimpo. El único ausente será Gary Medel, expulsado la fecha pasada, y en su lugar ingresará Cristian Erbes.

En la práctica de fútbol de hoy, donde los titulares empataron 0 a 0 contra los suplentes en media hora de fútbol, no participó Christian Cellay por estar lesionado, e hizo trabajos diferenciados. Sin embargo, desde el cuerpo técnico confían en que llegue sin problemas al domingo para aportar tranquilidad a la defensa. Esa tranquilidad que necesita Boca y, más que nadie, Borghi.