jueves, 2 de septiembre de 2010

"Palermo le hace la vida más fácil a Viatri"


Claudio Borghi bancó al Loco y avisó que no piensa en sacarlo. Además, dijo que recién contra Vélez vio lo que verdaderamente es Boca y que al equipo lo ve peleando arriba. "Si no se da ahora, será en el semestre que viene, o el otro...", elogió a sus jugadores.

"Palermo ya no es un pibe que te va a sacar 20 metros corriendo. Y Palermo le hace la vida más fácil a Viatri. Su gran virtud, convengamos que es su cabeza. No lo pienso cambiar por el momento, es el que más cabecea y por lo que significa Martín Palermo en el área rival, aunque la toque poco, le da posibilidades a otro".

Claudio Borghi volvió a hablar después del silencio post victoria ante Vélez. Sólo había hecho un par de declaraciones al sitio oficial del club y hoy reapareció públicamente con buen semblante, tranquilo y lleno de ironías. “Ya parece como hace cuatro años que estoy acá”, bromeó. Y acto seguido, aclaró: “En realidad siento como si el domingo hubiese llegado, porque de a poco todos vamos entendiendo lo que es Boca. En cualquier lado hay un hincha de Boca y eso genera una responsabilidad mayor”, dijo el Bichi.

Con respecto al triunfo ante Vélez, agregó: “Me gustó que se saliera a ganar y se ganara. Un detalle: en la última jugada el que casi la mete en contra fue Viatri, que estaba defendiendo a los 94 minutos, eso me pone muy bien”. Y para evitar cualquier especulación, bancó a Palermo: “Es el mejor cabeceador que tenemos en las dos áreas. Su juego también beneficia a Viatri. No es un pibe de 20 años que pueda ganar en velocidad, por eso tenemos que darle juego por los costados”, insistió.

Borghi dijo que está tranquilo con su trabajo y con el material que tiene. “Ramón tiene un Falcon Rural que funciona muy bien. Nosotros tendríamos alguna marca italiana que no voy a nombrar para no molestar a los sponsors, pero de lo que sí estoy seguro es de que este plantel a la larga va a salir campeón”.

Y elogió al técnico de San Lorenzo. “El Pelado es un entrenador con prestigio, un tipo que sabe armar equipos y que propone un buen fútbol. Esta vez no tuvo tanto dinero para armar un equipo y de todas maneras se arregló para que funcione".

"Este plantel será campeón", que menos


Claudio Borghi dijo que recién contra Vélez vio lo que verdaderamente es Boca y que al equipo lo ve peleando arriba. "Si no se da ahora, será en el semestre que viene, o el otro...", elogió a sus jugadores.

Palermo ya no es un pibe que te va a sacar 20 metros corriendo. Y Palermo le hace la vida más fácil a Viatri. Su gran virtud convengamos que es su cabeza. NO lo pienso cambiar por el momento, es el que más cabecea y por lo que significa Martín Palermo en el área rival, aunque la toque poco, le da posibilidades a otro.

Claudio Borghi volvió a hablar después del silencio post victoria ante Vélez. Sólo había hecho declaraciones y hoy reapareció públicamente con buen semblante, tranquilo y lleno de ironías. “Ya parece como hace cuatro años que estoy acá”, bromeó. Y acto seguido aclaró: “En realidad siento como si el domingo hubiese llegado, porque de a poco todos vamos entendiendo lo que es Boca. En cualquier lado hay un hincha de Boca y eso genera una responsabilidad mayor”, dijo el Bichi.

Con respecto al triunfo ante Vélez, agregó: “Me gustó que se saliera a ganar y se ganara. Un detalle: en la última jugada el que casi la mete en contra fue Viatri, que estaba defendiendo a los 94 minutos, eso me pone muy bien”. Y para evitar cualquier especulación, bancó a Palermo: “Es el mejor cabeceador que tenemos en las dos áreas. Su juego también beneficia a Viatri. No es un pibe de 20 años que pueda ganar en velocidad, por eso tenemos que darle juego por los costados”, dijo el Bicho.

Borghi dijo que está tranquilo con su trabajo y con el material que tiene. “Ramón tiene un Falcon Rural que funciona muy bien. Nosotros tendríamos alguna marca italiana que no voy a nombrar para no molestar a los sponsors, pero de lo que sí estoy seguro es de que este plantel a la larga va a salir campeón”.

Y elogió al técnico de San Lorenzo. “El Pelado es un entrenador con prestigio, un tipo que sabe armar equipos y que propone un buen fútbol. Esta vez no tuvo tanto dinero para armar un equipo y de todas maneras se arregló para que funcione”.

Boca ya recibió seis goles en el torneo, hay que cerrar el arco nuestro


Los dueños de la línea de 3 de Borghi se plantean un desafío extra con San Lorenzo. ¿Podrán?

Se conocían por ser rivales. Las áreas, en las pelotas paradas, solían ser los puntos de encuentro no demasiados amistosos. Desde hace un tiempo pasaron a ser compañeros en Boca. No sólo eso. Los tres, junto con Christian Lucchetti, son los principales guardianes del arco. Saben que están en la mira por haber llegado hace poco al club y también por el sistema de juego que utiliza Claudio Borghi. Pero no se conforman con el triunfo y la buena actuación ante Vélez. Ellos, Christian Cellay, Matías Caruzzo y Juan Manuel Insaurralde, redoblan la apuesta. El sábado se viene el clásico con San Lorenzo y hay un desafío que los une. “Ahora queremos terminar con la valla invicta”, coinciden ante Olé .

Los números, fríos, por ahora dan negativo. En cuatro partidos, Boca recibió seis goles y nunca pudo mantener el arco en cero. Sin embargo, el nivel del trío sí es positivo. Más allá de algún desacierto puntual, la flamante línea de tres no mostró fallas de funcionamiento. En líneas generales, el equipo del Bichi no venía rindiendo, pero la defensa en sí no había mostrado problemas estructurales ni individuales. “Yo creo que desde el primer partido sentí seguridad en lo que hacía nuestra defensa. Pero como los resultados no se nos daban, había cuestionamientos. Sabíamos, en realidad, que era una cuestión de tiempo”, analiza Cellay. Para Caruzzo, en tanto, “la defensa está bien, la veo sólida. Lógicamente que tenemos que seguir mejorando. Lo bueno es que los tres que estamos jugando en el fondo veníamos utilizando este sistema en nuestros clubes anteriores. Eso facilita la adaptación y el conocimiento entre nosotros”. Para Insaurralde, “es lógico que si perdés, se va a hablar de la defensa. El otro día le ganamos a Vélez y nadie salió a criticar a la última línea. El resultado positivo siempre influye, pero bueno, así son las reglas del juego”.

Borghi los llama “los especialistas”. Cuando asumió, el técnico pidió jugadores con experiencia en línea de tres. Insistió con Caruzzo, con quien había festejado el título en el Clausura, avaló la llegada de Cellay y se alegró por la compra de Insaurralde. Ellos reconocen que haberle ganado a Vélez fue clave para mantener el proyecto. “Era algo que necesitábamos. Estábamos buscando una victoria y gracias a Dios se pudo lograr justo contra un candidato al título. Ojalá que el partido con Vélez haya sido nuestro trampolín”, deseó el ex Huracán y Estudiantes. El capitán del Argentinos campeón resaltó: “Nos vino muy bien ese partido. Por el rival, por el triunfo, por ser en la Bombonera... Ahora llega San Lorenzo, que también es muy difícil, y eso te marca que cada encuentro hay que tomarlo como una final. Estamos contentos y esperanzados con haber empezado una buena racha”. El ex Newell’s coincidió: “Fue un triunfo muy importante. Necesitábamos ganar por el grupo y también para no quedar demasiado lejos de la pelea por la punta”.

Con buena onda fuera de la cancha, el trío admite que es primordial la comunicación dentro del campo de juego, como desea el entrenador. “El diálogo constante es lo que necesita la línea de tres”, asegura Cellay. Caruzzo agrega: “Hablar es importante para poder ordenarnos”. Insaurralde apunta: “Es fundamental que nos hablemos. Así debe ser para funcionar mejor”.

San Lorenzo puede llegar a atacar con el lungo Sebastián Balsas, de 1,97 metros. ¿Cómo frenarlo? “Estando concentrados al máximo en las pelotas paradas”, da la fórmula Cellay. “Hay que tomar precauciones. Me ha tocado defender cientos de veces a un delantero alto como Palermo, al que hoy tengo de compañero. Y si bien Balsas es más alto (el Loco mide 1,87), no creo que cabecee tan bien como Martín”, comparó Caruzzo. “En Newell’s tuve de compañero a Boghossian (1,98), que era una torre, así que uno tiene una idea de cómo marcar en esos casos”, recordó Insaurralde.

La confianza está. Los tres quieren seguir formando parte de los triunfos y también anhelan conseguir algo que seguramente les daría más confianza: “Que no nos hagan goles”.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Ya se ven sonrisas entre los jugadores....


El domingo fue para ganarle a Vélez. Ayer, para dejar ver las sonrisas en una semana distinta. El clima es otro, el equipo es el mismo: Bichi repetirá los 11.

Ahora, Boca no es el Barcelona. Ni Borghi, Guardiola. Tampoco Casa Amarilla es el Ital Park. Pero hay un aire, un airecito, una tenue brisa que te hace respirar.

Si hubiera un diccionario para describirlo, seguramente estaría escrito que el aire que se respira es un aire de paz, de calma, de tranquilidad, haciendo espacio para todos los lugares comunes, pero que son realidad en esta feliz semana de Boca.

La segunda práctica de la semana, pero la primera en la que se permitió el acceso de la prensa (el lunes el club había estado cerrado por duelo debido a la muerte de Francisco Varallo) registró imágenes diferentes a la de las últimas semanas. Pese a la lluvia, los jugadores volvieron a mostrarle los dientes a Borghi. El domingo, para hacerse fuerte en la adversidad y ganarle a Vélez. Ayer, para mostrar algunas sonrisas en el ejercicio de fútbol en espacios reducidos, gestos alegres, una especie de relajación, aunque la palabra esté prohibida puertas adentro: “Ahora no podemos aflojar”, es el nuevo lema que se impuso en el vestuario. Tal vez, el cuerpo técnico haya recibido las señales positivas que esperaba en el día a día, luego de la demostración de fiereza que le dieron el domingo en el verde césped. Borghi lo recalcó: “Jugaron para el cuerpo técnico”.

Si el triunfo frente a Vélez trajo el alivio que se necesitaba, una victoria ante San Lorenzo significaría el despegue definitivo. Bichi lo sabe y por eso ya tiene planificado repetir esquema y apellidos: si no aparece ningún imprevisto, la idea del técnico es que juegue la misma formación que empezó contra el Fortín. El entrenador entiende que, más allá de la remanida cuestión anímica de mantener a los mismos 11, hubo rendimientos interesantes: Lucchetti tapó la bola decisiva en el final, la línea de tres no sufrió, los mediocampistas corrieron y jugaron, Chávez se sacrificó y generó, Viatri mojó y Palermo cumplió. Así, sin motivos para variar, Borghi se aferrará a los muchachos que le regalaron su primer dulce como entrenador de Boca. Y que siga la alegría...

Un 31 de Agosto de 1971: Boca Golea a Estudiantes de La Plata por 6 a 3.


En un partido impresionante, Boca goleó en La Plata 6 a 3, con tantos de Orlando Medina, Potente, Coch, Curioni (2) y Peña

Ya empezó a jugar Román, por ahora hablando....


Giménez contó la charla del 10 antes de Vélez y dijo: “Trato de convencerme día a día de que puedo ser carrilero”.

Matías Giménez suele ser espontáneo, auténtico, genuino. Es de esos futbolistas que puede confesar sin temor que lo apretó la barra de Tigre o recordar sin tapujos que de chiquito se pintaba la cara con los colores de Boca.

Y ahora, tras posar para Olé , todavía con resabios físicos y anímicos de la esperada y necesitada victoria del domingo (sufrió una fisura en el dedo índice de su mano derecha, le pusieron una férula y no tendrá problemas para enfrentar a San Lorenzo), Matías Giménez puede reconocer el aporte clave: “Román nos dio mucha motivación antes de salir a jugar. Y sí, creo que en el futuro quiere ser técnico el loco, je”.

Aun amigo e integrante del grupo cercano al 10, Giménez habla desde la admiración y el respeto por una figura excluyente. “Es uno de los grandes referentes y por supuesto que hay que escucharlo, él conoce muy bien esta camiseta y todo lo que genera y nos vino bárbaro contar con su apoyo”. Antes de enfrentar a Vélez, Riquelme pasó por el vestuario a saludar a sus compañeros, charló un rato con ellos y, según parece, los dejó encendidos: “Es muy importante que una persona como Román esté siempre, por más que se recupere de una lesión, él nos habla y nos ayuda”.

Y la ayuda sirvió. Giménez recuperó el nivel que supo mostrar en Tigre y, pese a que no descolló, aprobó con creces su nuevo examen como carrilero. La falla inicial en Mendoza (se desconcentró y provocó el gol de Godoy Cruz) y un par de rendimientos devaluados lo ubicaban en la cornisa. Sin embargo, Borghi lo bancó y él le respondió en la cancha, donde vale. “Trato de convencerme día a día de que puedo jugar de carrilero. Tengo capacidad física y creo que me voy adaptando muy bien. No varía en nada a jugar con línea de cuatro, simplemente hay que ayudar un poquito más al defensor. Hay que hacer el esfuerzo y meterle ganas porque vestir esta camiseta es lo más lindo que te puede pasar”.

Actitud, ganas, compromiso son las palabras que más se escuchan por estas horas. La Boca se llenó de elogios para los jugadores que arrasaron al gran candidato y dieron un giro de 180 grados. “Jugamos a lo Boca”, titula Giménez. “Se notó un gran cambio con respecto a lo que veníamos haciendo. Sabemos que en nuestra cancha tenemos que hacernos fuertes. La gente contagia y tenemos que darle cosas desde adentro de la cancha. Contra Vélez lo hicimos y si seguimos así es muy difícil que nos tiren abajo”, se anima Matías y admite que había “intranquilidad” porque “teníamos que ganar de alguna manera, conseguir algo positivo. Por suerte se dio, pero no nos estamos relajando, seguimos metidos al 100%. Lo importante es que Boca se empezó a despertar”.

-¿Y tienen material para ser campeones?

-Hay un excelente plantel y estamos obligados a pelear. Creo que somos uno de los mejores planteles y Boca tiene todo para ser eso, lo que decís.

-¿Qué pasa? ¿Te da miedo decir campeón?

-Je, tranquilo. Vamos a ir partido a partido, hay varios candidatos y entre ellos está Boca. El sábado tenemos un partido difícil con San Lorenzo, que es un gran equipo, más allá de que Ramón diga que es un Falcon. No nos podemos quedar con lo que hicimos. Hay que ir por más. Boca no puede permitirse mirar la tabla desde abajo.

martes, 31 de agosto de 2010

Un goleador despidió al otro


Después de la práctica de la mañana, Palermo fue a La Plata para despedir a Varallo, goleador histórico al que había desplazado como top del profesionalismo. Hubo muchas personalidades para homenajear a Pancho, un grande del fútbol argentino.

El fútbol argentino está de luto, ya que se ha ido uno de los próceres de este deporte: Franciso Varallo, histórico goleador de Boca y Gimnasia, quien además fue uno de los futbolistas que había jugado el Mundial de 1930 en Uruguay. Con mucho dolor por su fallecimiento, familiares, allegados y personalidades destacadas del mundo de la pelota se acercaron hasta la casa velatoria ubicada en La Plata para rendir un último adiós al Cañoncito, cuyos restos fueron depositados en una bóveda del cementerio platense.

Entre las distintas personas ligadas al fútbol que se acercaron hasta ese lugar, entre ayer y esta mañana para despedir a Varallo, se encontraron el presidente de la AFA, Julio Grondona; Walter Gisande, Rubén Filipas y Jorge Ameal, mandatarios de Gimnasia, Estudiantes y Boca, respectivamente; y los jugadores Sebastián Battaglia y Martín Palermo. Justamente el Loco, quien después de meterla y meterla había desplazado a Pancho como goleador top en el profesionalismo.

Después de la práctica de la mañana, Palermo se acercó para decir presente. Fue a despedir a uno de los grandes de la historia del fútbol argentino, de la historia de Boca. Un grande como él.