domingo, 9 de agosto de 2009

Gaitán sufrió un esquince de rodilla y se perdería el inicio del campeonato.

Seidu Yahaya, el morocho nacido en Ghana que juega con el número 26 en el AEK, entró encendido y en una de sus primeras apariciones, se le tiró de atrás a Nicolás Gaitán y la forma en que le retorció las piernas hizo saltar del banco a Basile. Y el susto no era para menos: el zurdo tendrá para unas dos a tres semanas de recuperación.

La alarma que se encendió en el banco xeneize también tiene que ver con que Gaitán era una de las posibilidades que manejaba el Coco para reemplazar a Riquelme en el arranque del torneo (está suspendido por la roja con Colón) y con el esguince que sufrió en la rodilla derecha le quedan dos opciones: poner a Marino o a Chávez (no estuvo en el banco por una contractura) y liberar a Insúa. La lesión, aunque ayer no le hicieron estudios, no creen que sea de gravedad. "La rodilla está firme y estable", confirmó el doctor Ortega Gallo.

El otro que terminó con molestias fue Morel Rodríguez, con un golpe menor en la rodilla izquierda, por lo que deberán evaluar si viaja para jugar con su selección, el 12 de agosto ante Corea del Sur en Seúl.

En el cierre de la gira, Boca se lució con un ataque que mezcla genio, explosión y gol

En la lejana Ohio, Guillermo Barros Schelotto sentirá seguramente la infinita nostalgia de los 11 años que pasaron. Se recordará más joven, con el pelo menos planchado que Pablo Mouche, pero encontrará semejanzas que lo transportarán a ese tiempo en el que Boca empezaba a forjar su leyenda moderna. En la ideología futbolera de Carlos Bianchi, así como había laterales que pasaban de a uno por vez y tres volantes definidos, los encargados de la producción ofensiva eran Riquelme, el Melli y Palermo, un tridente intocable. Ver el centro flotante de Mouche para el cabezazo del Loco, o el pase entre líneas de Román para la definición del último wing invita al recuerdo, genera un déja vu y abre el abanico de las comparaciones. ¿Hay similitudes? Claro. De nombres (más allá de los años), de características del nuevo integrante, de expectativas... Y de confianza, claro. Basile puede darse el lujo de tirar un taco en pleno partido, un síntoma de tranquilidad. Más allá de que los amistosos no suman para la Copa, ¿cuántos equipos argentinos enfrentaron al Manchester, al Milan, al AEK? Con poco más de una semana de preparación intensa tras el antecedente de un semestre entre malo y peor, Boca pasó por Europa generando sorpresa cuando no respeto, ganándose nuevas invitaciones y templando el ánimo para la feroz batalla interna.

Por primera vez, ante el AEK, el Coco formó su equipo de memoria. Quizá, más adelante en el camino, haya algún retoque (Monzón es el lateral que más gusta, aunque hoy no lo vean del todo bien). Y habrá que ver si el técnico pone a hibernar su vozarrón en el pedido de otro punta. Por lo pronto, Mouche dio ayer señales inequívocas de madurez: la cabeza levantada para el centro del primer gol, la sencillez en el traslado de la pelota y la resolución de las jugadas... Y también cierta búsqueda a lo Palacio de vivir al borde del offside que no parece casual. Todavía no tiene el ojo en la espalda para verlo llegar a Insúa en una contra y liga alguna que otra palabra no del todo dulce, pero parece haber entendido que el secreto está en la simplicidad.

La conversión de Palermo, sobre la campana final de la gira, es otra buena noticia (el Coco ya había anticipado que le gusta que los goles los hagan los delanteros). Y la puñalada de Riquelme para el 2-0 responde a las expectativas del técnico de tener un enganche que no sólo sea admirable en administración y cuidado del balón sino que también se comprometa con esos pases que arriesgan la posesión pero también ponen en peligro al rival. Le falta todavía a Román pisar más el área, aunque la presencia de Insúa actúe en parte de alter ego, para que la función de enganche pueda desdoblarse entre el tipo que tiene el panorama completo y el que llega a fondo. Esta presencia del Pocho hace pensar, además, en un dibujo más cercano a un 4-2-4 que al 4-3-1-2.

Boca se vuelve en paz. Supo jugar ante rivales que le plantearon dificultades diversas: desde los que obligaban a tener la pelota para no sufrir contras letales hasta los que se cerraban, especulativos, y requerían asedio. También empieza a armar pequeñas sociedades. Que es lo mismo que decir que recuperó la memoria de equipo.

A Boca da gusto verlo en control de la pelota

Con manejo de tiempos y ese toque de suficiencia del que se convence de su capacidad. Y mucho más placer genera que esa elaboración cuidada se estampe en la red, como sucedió dos veces -cantidad inédita para este incipiente ciclo- en el estadio Olímpico. Sabemos que los amistosos son una mera referencia, que se borronea apenas empieza a girar oficialmente la pelota. Recordemos, sin necesidad de voltear muchas hojas del almanaque, la sucesión de éxitos veraniegos de la anterior gestión, no refrendados en la competencia local. Basile, es cierto, hilvanó triunfos en competencias de toda clase y se lo nota con fe para animarse a repetir la historia 05/06. Su equipo ya mostró aspectos para valorar. De atrás hacia adelante, el tour europeo dejó la firmeza de Paletta; el entusiasmo de Morel por demostrarle a Basile que merece la titularidad; el batallar de Medel al lado del goleador Battaglia; el primer cabezazo adentro de Palermo desde su regreso y el primer grito de Mouche en el año. Estos son los delanteros con gol, Alfio.

Los tres de arriba se van entendiendo muy bien y eso hace que Boca sea un equipo temible

Y la verdad es que vi un funcionamiento parecido al que tenía cuando jugaban Riquelme, Barros Schelotto y Palermo.

Mouche, el nuevo en este tridente, tiene más velocidad que Guillermo y es zurdo, pero al igual que el Mellizo va por las dos puntas, maneja bien los dos perfiles y es un jugador muy interesante que demostró estar al nivel de los otros dos. Riquelme dio un pase excepcional en el segundo gol. Y Palermo, a pesar de los años, siempre es una amenaza. Lo he sufrido bastante...

Después de este partido puedo decir que este equipo está casi listo para competir por los puntos y tanto en la Argentina como a nivel sudamericano va a estar siempre entre los favoritos.

Finalizó la Gira por Europa. Hacemos un repaso de las ciudades que visitó Boca y del recibimiento de la gente a nuestros jugadores.

Todo tiene un final, todo termina. La Gira de Boca por Europa tocó su fin y llegó el momento de hacer un repaso de lo que fue la misma desde el punto de vista extrafutbolístico.



El domingo 27 de julio, la delegación Xeneize tocó tierras germanas. La imponente Münich nos recibió con su orden y pulcritud. La Copa Audi estaba por empezar y los grandes equipos europeos se harían presentes para jugar con Boca. Mucho merchandising y glamour. Todo cinco estrellas, seriedad y puntualidad alemana, ningún detalle librado al azar y la presencia de figuras del fútbol junto a empresarios.



El segundo paso fue la coqueta Linz, en el noroeste de Austria. Una ciudad elegante, limpia y con poca pasión por el fútbol. De hecho, el deporte predilecto del lugar es el esquí. Y eso que ni siquiera cuentan con pistas para desarrollar ese deporte. Un público muy cordial pero distante y frío.



Finalmente llegó la alocada Grecia. Latina, como nosotros, nos envolvió en su vorágine y en su manera de ser tan similar a los argentinos. En el Aeropuerto de Tessalónica, primer destino de Boca en este país, ya se vio la pasión de la gente cuando fueron a recibir al equipo con banderas y con mucho fervor. El primer entrenamiento allí fue increíble: mil personas en las gradas como si fuera un partido. Y el cotejo ante el Aris no nos hizo extrañar en nada esa costumbre tan nuestra de la cancha llena, las bengalas, las banderas y los cantos sin cesar.



El último punto de la Gira fue Atenas. Aquí la historia se hizo presente. La visita del plantel al Partenón y a los diversos atractivos turísticos de lugar que están emparentados con la cultura milenaria del lugar fue muy sentida. Las cámaras de fotos y las filmadoras de los jugadores se quedaron con el recuerdo del paso por este emblema de la cultura universal.



En síntesis. De todo un poco. Trabajo, placer, pasión, cultura, orden, marketing y fútbol. No cabe duda de que ha sido una Gira muy exitosa. Boca dejó una huella, una marca y a su nombre escrito en letras grandes entremezclada con los poderosos de Europa. Un lujo que vale la pena repetir.

Alfio Basile se mostró contento con lo hecho por su equipo a lo largo de la gira

Terminó la gira. Y Boca se vuelve ganador. Tres triunfos, un empate y una derrota inmerecida es el saldo del tour europeo. Su entrenador, Alfio Basile, puede estar más que satisfecho. Y de hecho, lo está. Así lo hizo saber una vez concluido el cotejo ante el AEK.



“Tranquilo, ganamos bien. Todos los partidos son amistosos pero ganamos bien, claros” fue su primera frase.



Consultado acerca de si el equipo que hoy puso en la cancha será el titular durante las competencias oficiales, Basile fue esquivo: “No lo voy a decir hasta que se lo diga a los players. A ellos se los voy a decir allá (en Buenos Aires), cuando lleguemos”.



Finalmente, el 'Coco' se mostró ampliamente conforme por la producción de su equipo durante los primeros partidos: “El balance es muy bueno. Me voy contento”.

La figura de la gira

Lazzatti, Rattín, el 'Chapa' Suñé, Giunta. Boca siempre se destacó por tener volantes de marca muy destacados. Y Sebastián Battaglia no se iba a quedar atrás. El santafesino tuvo una Gira por Europa inolvidable. Fue el mejor y fue... ¡El goleador de Boca!



Con la llegada de Insúa, quien vino para ayudar a Riquelme en la gestación, el mayor temor pasaba por una posible descompensación en la mitad de la cancha. Medel y Battaglia podrían verse superados por inferioridad numérica y todo el equipo lo podría sufrir. Pero cuando hay un conjunto que cuenta con el volante central que tiene Boca, todo es más sencillo.



A lo largo de estos partidos, Battaglia quitó, presionó sobre los costados y ordenó a sus compañeros. Se metió entre los centrales cuando el rival se venía por abajo y apretó más adelante cuando había que recuperar lejos. En el juego aéreo se impuso en las dos áreas y con la pelota en los pies simplificó a uno o dos toques cuando se necesitaba volumen y la metió larga cuando se precisaba sacar al equipo hacia adelante. Demostró, así, una enorme capacidad de ubicación y de conocimiento de la táctica individual y colectiva. Encima, y como si todo esto no hubiese sido suficiente, se dio el lujo de convertir dos goles y ser el máximo artillero del equipo en la Gira. El primero, ante el Lask, fue descomunal. Quitó una pelota en la mitad de la cancha, tocó corto y fue a buscar la devolución. Pisó el área y definió cruzado como si fuese un delantero acostumbrado al oficio de goleador. El segundo, más clásico. Se mandó por atrás de todos y metió el cabezazo inatajable para el arquero del Aris.



Basile puede respirar tranquilo. El 'equilibrista', como él mismo lo llamó, le aporta demasiadas soluciones. Battaglia, un lujo que respeta la tradición del cinco azul y oro.