sábado, 22 de enero de 2011

Ojo con Boca...se desquitó del River de Jota Jota, que a diferencia de lo que mostró en el Apertura, esta vez fue muy liviano e impreciso.


Hubo una imagen que soltó la tinta con la que se escribiría el primer superclásico de 2011: Almeyda, allá por los 24' del primer tiempo, lo atendió a Palermo en la mitad de la cancha. Allí tomó color la primera oración, perfectamente conjugada. Las divididas siempre fueron del equipo de Falcioni y con eso bastó para dominar a piacere a un River desarticulado y muy liviano.

Lanzini y Lamela, apuestas firmes de Jota Jota López para este semestre, estuvieron aislados, incomunicados con Pavone. Somoza y Rivero cortaron tan bien la línea que ni por Blackberry le llegaron señales al Tanque. Desde esa pareja de medios dura y ordenada construyó Boca su victoria, en ese tándem de estreno en el círculo central. Empezando una jugada por derecha y, de no prosperar, mover la redonda hacia la izquierda. Con el Burrito soltándose un poco más, pero sin perder los anillos para colaborar en la marca.

Porque al Pelusa se le adjudica la priorización de la pelota parada, el juego a cara de perro, hacerle trabajoso el partido a los rivales... Que tuvo eso, lo tuvo, pero el gol de Colazo llegó en un ecosistema futbolístico de los más ostentosos: diez toques para que el pibe, que se hará cargo de la banda izquierda si no llega Erviti, definiera con un bombazo cruzado.

Roto el cero, orden y paciencia para un equipo ciento por ciento made in Falcioni. Un equipo en el que Mouche se animó a ser eslabón y terminó siendo decisivo; un equipo en el que se estrenaba un doble cinco, engranajes claves en el fútbol si los hay, y que rindió como si se conocieran de Inferiores; un equipo que dio muestras de tener una defensa férrea; un equipo que tuvo un arquero despierto, que respondió cuando tuvo que hacerlo. Y, claro, que contó con Palermo, figura.


Los engranajes de Boca encajaron los unos con los otros en este superclásico de verano. Los de River, en cambio, todavía están medio trabados con la arena de la pretemporada en Mardel.

Falcioni dirigirá su primer Súper y dice que “no hay ninguno como éste”. Para JJ es “como si fuera por los puntos”.


Hoy se cumple un año exacto de la renuncia de Basile. No se despidió de Boca por una cuestión de códigos ni se llevará los motivos a la tumba. Habrá sentido que le faltaba apoyo dirigencial, pero fue la derrota de un día antes contra River la que lo impulsó a tomar la decisión.

Pasaron 11 meses, también Alves y un interinato de Pompei, hasta que le llegó el turno a Borghi. Habrá coqueteado varias veces con la renuncia, el Bichi, sin embargo fue otra caída en un superclásico la que le puso fin a su ciclo.

Esa misma tarde, en el Monumental, el Negro López se terminó de reconciliar con la gente de Núñez y fue una convincente victoria en el derby más caliente la que lo catapultó a lo que es hoy, el DT oficial.

Es decir: puede que los clásicos no valgan siempre lo mismo pero son todos importantes. Ya sean de verano, por el torneo doméstico o las copas, en Mar del Plata, Mendoza o Taiwán. Lo hacen saber los hinchas, lo sienten (aunque a veces no lo digan) los jugadores y de nada resultan exentos los técnicos. Por eso Falcioni y Jota Jota eligieron reservar a lo mejor que tienen para el segundo compromiso veraniego, el primer súper del 2011.

Para Julio César será el bautismo en un Boca-River y bien sabe que su cargo no entra en juego, aunque el resultado marcará un camino. Podrá acelerar o frenar la llegada de refuerzos, influirá en el estado de ánimo general, nada menos que para el inicio de un proceso. Y JC, aunque tranquilo, no le baja trascendencia al duelo de esta noche: “He tenido la suerte de jugar y dirigir muchos clásicos en mi vida, pero ninguno como éste. Es uno de lo más grandes del mundo, el de mayor atracción, el de mayor convocatoria. Y bueno, ojalá podamos estar a la altura”, resalta.

De la vereda de enfrente nadie habla de amistoso. “A Boca le quiero ganar hasta en la playa”, es el mensaje que baja Jota Jota y repiten los jugadores. No es casual, entonces, que, salvo por el esguince de Acevedo y la partida de Ortega, el entrenador repita el dibujo y los nombres del anterior éxito ante la contra. “Hay que ganarlo porque es el clásico, eso nos daría tranquilidad para trabajar y los jugadores agarrarían confianza. Por algo Boca también pondrá a lo mejor. Nosotros lo tomamos como si fuera por los tres puntos: queremos jugar y ganarlo”, subraya.

Dicen que esta noche, en La Feliz, estalla el verano. Porque no se juega un partido más. Y los técnicos tienen su clásico aparte.

Pavada de debut para Somoza: justo con River. Admite su ansiedad y se dice: “No tengo que dejarme llevar por los gritos de la gente”.


El título no lo asusta a Leandro Somoza: debutará con la camiseta de Boca en el partido que paraliza al país. “No veo la hora de entrar a la cancha”, dice en la previa este aplomado mediocampista de 30 años, combinando las dosis exactas de ansiedad y tranquilidad necesarias para afrontar un partido de alta gama. “Como jugador uno siempre se ilusiona con estar en un partido tan importante. Claro que hasta hace poco no sabía en qué vereda podría estar. Hoy el fútbol me llevó a defender otra camiseta. Pero no va a cambiar lo que siento por Vélez, porque esa mi casa. Ahí siempre me sentí cómodo y me dio la posibilidad de crecer como persona y también como profesional. Ahora sé que tengo que defender los colores de Boca. Por lo que vi, más allá de que estamos de pretemporada, todo lo que mueve este partido es impresionante”.

-¿Qué debut imaginás?

-El mejor. Jugando con la tranquilidad de siempre. Sabiendo que es un partido preparatorio pero que lo afrontaremos con la misma responsabilidad que un partido oficial.

-¿Qué fue lo que te sedujo de Boca?

-Encarar un desafío nuevo en mi carrera y todo lo que genera Boca por la magnitud que tiene en el país y en el mundo. Es distinto a todo. A partir de ahora tendré que hacer mi camino.

-En estos pocos días, ¿qué es lo que más te sorprendió?

-Estoy en plena etapa de conocimiento y no paro de sorprenderme. Yo vengo de un club que se acostumbró a pelear por cosas importantes, pero acá todo se multiplica. La gente que te sigue por todos lados y no para de alentarte, el periodismo que está en todo momento.

-Tenés características de un jugador de Boca...

-Puede ser, creo que tengo bastante temperamento, soy agresivo. Tendré que controlarlo, no dejarme contagiar por los gritos de la gente, porque a veces se me sale la cadena. Sí meter y poner como lo hice siempre, porque eso me abrió las puertas de Boca y ahora no voy a cambiar. La idea es trasladar lo que hice en Vélez. Voy a dejar todo en cada partido y sólo prometo entrega y sacrificio. En el plantel hay gente de experiencia y que ganó muchísimas cosas... entonces hay que mantener un perfil bajo y respetar a los jugadores que ya están.

-¿Ya te adaptaste a la idea de Falcioni?

-A Julio le gusta armar el equipo de atrás hacia adelante. Prioriza el parado de la línea de cuatro, con el apoyo permanente del volante defensivo. Ojalá podamos convertirnos en un equipo difícil de vulnerar. Estando seguros atrás le podremos dar tranquilidad a los de arriba.

-¿Cómo te vas a mover en el mediocampo?

-Es simple: cuando el otro volante de equilibrio se suelte, yo tendré que dedicarme más a respaldarlo; y cuando salga yo a apretar un poquito más arriba, él me tendrá que cuidar las espaldas. Si logramos coordinar nuestros movimientos, sumado a una línea de cuatro bien parada, será muy complicado que los rivales nos lleguen. Igual, lo más importante es el funcionamiento del equipo. Y ganando el superclásico, uno tiene la sensación de que está haciendo las cosas bien y que se transita el camino correcto.

Falcioni los junta hoy con River, pero antes los juntó Olé: Calvo, sorpresa sobre la hora, Caruzzo, Insaurralde y Clemente, la línea de 4 de JC...


No es el único cambio de un ciclo a otro. Hay muchos más según las formas de cada entrenador. Sí es el más notorio, por todo lo que significó para Boca implementar la tan polemitazada línea de tres que trajo Claudio Borghi. Por eso, ahora, en el primer partido que Julio César Falcioni pone a la formación titular con refuerzos incluidos, volver a ver a cuatro tipos parados en el fondo, delante del arquero, es toda una novedad. Ellos son José María Calvo (la sorpresa de último momento), Matías Caruzzo, Juan Insaurralde y Clemente Rodríguez.

Tres de los guardianes del Emperador, como se los podría llamar, llegaron al club hace seis meses. La idea con la que arribaron tenía poco que ver con ésta. Caruzzo, por haber sido el capitán y líbero del Argentinos campeón, fue el jugador más pedido por el Bichi. Insaurralde se adaptó a la posición de stopper izquierdo. Clemente, por un lado y otro, debió convertirse en carrilero. El Pampa Calvo, quien ya estaba, no tenía chances con el Bichi y pensaba buscar nuevos rumbos. Ahora, con Julio César, forman la línea de cuatro clásica, dos laterales y dos marcadores centrales convencionales.

-¿Qué es lo que les pidió Falcioni en estas primeras semanas de trabajo en Tandil?

Insaurralde: Estamos mucho en la parte táctica, haciendo los movimientos que el técnico pretende. Nos pide cosas sencillas y nosotros tenemos que plasmarlas dentro del campo de juego.

Clemente: En lo personal estoy jugando por la banda izquierda. Me pide, al igual que al resto de mis compañeros, que siempre estemos bien parados y concentrados. Quiere una defensa sólida. Pero también me permite pasar al ataque por sorpresa.

Calvo: Falcioni ya nos tiró su mensaje, que es tratar de estar seguros, cerraditos atrás, sin dejar espacios. Es algo que implementará más que nada en defensa. Esperemos captar el mensaje lo más rápido posible para poder plasmarlo en el campo.

Caruzzo: A Claudio le gustaba la línea de tres y con Julio estamos trabajando con línea de cuatro. Los jugadores debemos adaptarnos a los que nos piden, que no son cosas raras sino algo que todos sabemos hacer. Ojalá que nos vaya bien defensivamente y como equipo.

-¿Qué cambia de la línea de tres a la de cuatro?
Insaurralde: Obviamente que con línea de tres tenemos mayores espacios por cubrir. En cambio, con línea de cuatro estamos más cerrados, más cubiertos. Pero todo depende del funcionamiento del equipo. Si el equipo está bien parado, equilibrado, por ahí no varía mucho jugar con tres o cuatro en el fondo.

Clemente: Yo estoy a disposición del técnico, para jugar en la posición que él disponga. Ahora está viendo y conociéndonos, mientras busca el equipo y el funcionamiento que pretende.

A esta línea de cuatro que Falcioni armó para el superclásico le falta un integrante importante, que en un principio iba a tener su primera oportunidad del verano y del ciclo. El ausente en cuestión es Christian Cellay, a quien una contractura en el isquiotibial derecho lo deja afuera del partido con River. “Julio me pidió en estos ensayos que juegue de cuatro, pero también lo he hecho de central. Me dijo que iba a empezar a variar, y bueno, son etapas en las cuales uno tiene que empezar a adaptarse, recibir el mensaje y tratar de sumar minutos de fútbol para ir agarrando ritmo y el funcionamiento que pretende para el equipo”, también opinó el Samurai, a quien hoy probarán en el entrenamiento de la mañana para ver si puede estar en el banco. Y luego, sobre la posición en la que más le conviene jugar, agregó: “Siempre dije que soy central, porque es donde me siento más cómodo y más rindo. Pero después, obviamente, si el técnico me necesita en cualquier otra posición, estoy dispuesto a hacerlo”.

Está claro que Falcioni se siente cómodo defendiendo con línea de cuatro. Quiere que los integrantes de la defensa estén bien parados y cerrados, que estén concentrados y sean solidarios. Además, durante esta pretemporada trabajó permanentemente para que el volante central (Leandro Somoza) sepa meterse entre los centrales. No quiere desequilibrios defensivos. En esta primera línea de cuatro, Calvo y Clemente se soltarán alternativamente. Mientras que con Cellay, éste no iba a tener obligaciones de ataque y sí el lateral izquierdo...

-En el torneo pasado recibieron 20 goles y eso fue un problema del equipo. ¿Cómo se corrige eso?
Insaurralde: Es cierto que en el campeonato pasado recibimos muchos goles y, ahora, Julio nos hace mucho hincapié en que siempre tenemos que estar bien ordenados, para darle seguridad al equipo. También nos pide que estemos bien parados. Recalca permanentemente esas dos cuestiones.

Calvo: Falcioni quiere un equipo que no dé ninguna pelota por perdida, y para eso hay que presionar, reducir espacios.

Caruzzo: Cuando un equipo no anda bien, cuando perdés, se les cae a todos, al equipo en general. No creo que solamente sea una cuestión defensiva cuando te hacen muchos goles. Con esto te quiero decir que los malos resultados no son responsabilidad de una sola línea. Por eso es importante que cada uno de nosotros sepa qué hizo bien y qué hizo mal, porque de esa forma mejoraremos para el bien de Boca. Ahora estamos trabajando muy duro para que las cosas nos salgan bien en defensa, en el medio y en el ataque.

Julio César ya tiene a sus guardianes.

viernes, 21 de enero de 2011

Julio Falcioni se prepara para su primer superclásico y confía en los jugadores para que le regalen una alegría de verano.


A la tarde confirma el equipo pero sería el debut de los refuerzos Rivero y Somoza. Riquelme jugaría recién ante San Lorenzo.

Que se viene el clásico y Medel se va pero Méndez se queda. Román no juega contra River y lo de Erviti no se cierra. El balance de la pretemporada y el arranque del Apertura. Si ataja Lucchetti o García. La imagen de Diego Maradona… Los abundan en el Mundo Boca y el DT Xeneize, Julio César Falcioni no le escapa a ninguno.

“Es una muy linda experiencia en cuanto a la posibilidad de vivirla. Me ha tocado estar en varios clásicos pero éste es de lo más grandes del mundo”, subrayó JC sobre la vivencia de dirigir su primera Boca-River como DT. Aún así, contó que en la previa “vivimos una semana normal de trabajo en cuanto a que tenemos marcada una propuesta de trabajo”, aunque admitió que “en estas últimas 24 y 48 hemos pensado más en el partido contra River”.

¿El equipo para el sábado? Se sabrá por la tarde pero ya dejó entrever que Juan Román Riquelme no estará: “Viene de una lesión que le impidió estar en el semestre pasado. Ya van casi 7 meses o un poco más y es necesario que tenga un buena preparación”. Por otro lado, manifestó que “ha asimilado muy bien las cargas de trabajo y vamos a ver si lo podemos tener para el partido con San Lorenzo”. Además, dejó en claro que si bien “el clásico es un partido especial para el jugador y para el hincha, vamos a tratar de no arriesgar a nadie. Queremos tomar las precauciones necesarias”,

En cuanto a la ida de Medel, el Emperador sintetizó que el Pitbull “está hablando con el presidente. Hablé con Gary hace 3 o 4 días y le dije que lo necesitaba que lo quería adentro del grupo y que iba a tener un lugar importante pero a veces se hace muy difícil intervenir en esas oportunidades. Ya pasa a ser una decisión personal y lo respeto mucho”. Por otro lado, si el Chileno pasa al Sevilla, las chances de Méndez aumentan y así lo manifestó Falcioni: “Es algo que yo dejé en manos de Jesús en cuanto a la posibilidad de la salida del club. Si se queda lo vamos atener en cuenta”.

Sobre el tema de los refuerzo, el DT expresó que “está en manos de la dirigencia. No he vuelto a involucrarme en ninguna negociación” pero reconoció que lo de “Cvitanich está lejos”. Respecto al tema de Erviti, deseó que” es un jugador que yo pedí, que ojalá pueda estar con nosotros y pueda integrarse a éste grupo de trabajo que necesita un volante por izquierda”.

Cambiando de tema, cuando se le preguntó por los dichos de Portell, prefirió seguir hablando de Boca. Y continuó con lo que se viene: “En estas tres semanas que restan vamos a trabajar en el acomodamiento táctico. Nuestra propuesta es llegar bien al torneo, tener la secuencia de preparación necesaria para llegar bien al partido con Godoy cruz”. Del que sí habló fue de Diego Maradona y deslizó que “ojalá que esté cerca del grupo. Tiene las puertas abiertas, es un referente”.

Una de las dudas pasa por quién ocupará el arco de Boca y la decisión todavía no está tomada: “Tendrán que seguir demostrándome su capacidad y su personalidad en estas tres semanas para ver quien arranca”.

Por último, hizo un balance de la pretemporada y resumió: “Empezamos bastante abajo en cuanto a las marcas de las primeras pruebas que hicimos con diferentes promedios individuales, lo que fue mejorando paulatinamente. Llegando a la última etapa todos cubrieron los tiempos necesarios haciendo una buena exigencia. Eso quiere decir que fueron de menos a más”. Se nota la mano del Emperador, que está amoldando a su Boca.

La Reserva de Pompei también hace pretemporada en Tandil y sigue el plan de trabajo de la Primera.


Y en febrero se suman la Cuarta, Quinta y Sexta.

Suben y bajan sin descanso por las empinadas cuestas de las sierras de Tandil, son exigidos al máximo en el tan temido arenero del Centro Náutico, hacen duros trabajos aeróbicos en la pista de atletismo, alternan sus prácticas de fútbol entre las canchas de Independiente y del Banco Provincia, están vestidos con la ropa de Boca y, por eso, a su paso despiertan la misma pasión (y la curiosidad al pasar) de los hinchas xeneizes. Pero no es el plantel profesional, estamos hablando del futuro: los pibes de la Reserva.

La cabeza del grupo es Roberto Pompei, y el que los hace transpirar la gota gorda es el profe Carlos Borzi. Desde hace cuatro años, Boca implementó la metodología de que sus promesas realicen pretemporada bien cerquita de la Primera. Se alojan en la Hostería Piedras del Lago, cerca de la Posada, y cumplen un organigrama similar al de los más grandes. Son 29 jóvenes que se ilusionan con el fútbol grande. Pero eso no es todo, porque el 8 de febrero, Tandil recibirá a más de cien futbolistas del semillero, ya que las categorías Cuarta, Quinta y Sexta (las dos últimas fueron campeonas del torneo de Inferiores) también se prepararán en esta ciudad. El búnker elegido para tal fin será el Camping Pinar de las Sierras.

Palermo y Mouche es la dupla ofensiva que pondrá Falcioni contra River. Para los dos, este 2011 es especial. ¿Cómo lo arrancarán?


Que Julio César Falcioni sea un técnico muy detallista y hasta obsesivo en el trabajo del bloque defensivo, que incluye también a la línea de cuatro volantes a la hora del retroceso, no significa que resigne y deje librado el ataque a la dicha de Dios. A Pelusa también le interesa hacerle daño al rival y en su cabeza está la idea de jugar con un delantero que se recueste indistintamente por ambas bandas y otro bien metido en el área. El DT no lo confirmó, pero la dupla ofensiva que jugará contra River estará integrada por Pablo Mouche y Martín Palermo. Locos por atacar...

Falcioni eligió, como en su debut ante Independiente, jugar con uno por afuera y otro por adentro. El doble 9 que tanto utilizó Borghi en su ciclo, con la inclusión de Viatri al lado del Titán, por ahora, quedará como un interesante plan B. PM y MP será la dupla mañana. Ambos se conocen: jugaron juntos, desde el arranque, en 12 partidos en los últimos dos años y metieron tres goles (dos Martín y uno Pablo).

Mientras Pelusa todavía espera noticias por Darío Cvitanich (en Boca creen que aún hay chances), el entrenador se encuentra muy conforme con el trabajo de Mouche. Lo ve muy enchufado en las prácticas y le gustó su actuación ante Independiente. De ahí que si no llega el ex Banfield, Pelusa ya les avisó a los dirigentes que se quedará con lo que tiene disponible en el plantel.

Pablito tiene unas ganas bárbaras de lograr la continuidad que no pudo conseguir en el 2010. Y Palermo, la voz de la experiencia, lo analiza: “Debe mentalizarse en las oportunidades que le da el técnico para poder ganarse ese lugar. Condiciones tiene y por algo está en un plantel tan competitivo como el de Boca. Si tiene esa posibilidad, debe demostrar que puede jugar en Boca. Y no es uno o dos partidos. Tiene que tratar de consolidarse y mantener ese lugar que viene buscando en los últimos campeonatos”.

Para Palermo, no será un superclásico más. Puede llegar a ser su antepenúltimo Boca-River antes de su retiro (quedarían el amistoso del 2 de febrero en Mendoza y el del Clausura en la Bombonera). Por tantos partidos de este tipo sobre el lomo es, justamente, que avisa: “Hay que tomarlo con seriedad, porque, más allá de ser de verano y de preparación para agarrar ritmo, es un clásico que la gente te exige ganar. El año pasado lo sufrimos y se fue Basile tras una derrota”.

Que Palermo esté transitando los últimos meses de su exitosa carrera no es un dato menor para sus propios compañeros. Y Mouche, que jugará con él mañana, lo vive como algo especial. “Ojalá que en esta última etapa en el fútbol, Martín pueda seguir dándoles alegrías a los hinchas de Boca. Y espero ser yo su compañero de dupla. Trabajo para lograr esa continuidad que hasta ahora no tuve. Yo le estoy muy agradecido a Martín por sus consejos y ahora espero poder retribuírselos dentro de la cancha. Sería un orgullo para mí”, aseguró el delantero que tuvo algunas ofertas para irse pero prefirió quedarse para luchar por un lugar dentro de los 11.

En la práctica de ayer por la tarde no tuvieron mucha conexión, pero lo importante es que rindan mañana. Por lo que se juega cada uno en este 2011, van a ser dos Locos por atacar.