sábado, 27 de noviembre de 2010

Reportaje a Martín.....


Revive los goles en la Intercontinental 2000 y le pone suspenso al final de su carrera. Claro: siempre sueña con más. Optimista. Insaciable. Titánico. Loco.

-¿Sabés dónde estabas hace diez años?

-Me lo hicieron recordar estos días los hinchas, mis amigos... Pasaron diez años de la Intercontinental, de mis dos goles al Real Madrid... Es algo que no voy a olvidar más y siempre va a ser recordado por todos.

-¿Te guardaste algo de esa final del mundo? -Tengo la camiseta de Morientes, que es algo muy valioso para mí. En su momento la perdí y luego la recuperé. También tengo la medalla, diarios de Japón.

-¿Cómo podés perder una camiseta? -En una mudanza, no sé si me la robaron o qué. Pero cayó en manos de un hincha de Boca, yo en una nota dije que la había perdido y se contactaron conmigo para decirme que la habían encontrado. Me pareció raro, no le pregunté cómo le había llegado a las manos, pero vino el pibe, me la dio y yo le regalé mi camiseta de Boca.

-Cuando jugabas en España, ¿te recordaban esos dos goles? -Mucha gente. La del Madrid me decía: “Vos nos hiciste dos goles”. Y la del Barcelona me felicitaba: “¡Qué bueno los goles que le hiciste al Madrid!”. Después, también jugué contra el Madrid con el Villarreal y siempre era el recuerdo de ese partido en Japón. Los medios se enfocaban en eso, en mis goles.

-¿Aquel Real Madrid es comparable con éste? -Sí, siempre tiene a las mejores figuras. Era el Dream Team del momento, con Roberto Carlos, Guti, Raúl, Figo, Makelele, todos muy reconocidos. Y nosotros, con el convencimiento que teníamos de conseguir lo que queríamos, le terminamos ganando.

-¿Con ese Boca te le animabas a cualquiera? -Sí, a cualquiera. Respetando a los rivales. Pero no teníamos miedo de enfrentar a nadie. Era un equipo con capacidad de enfrentar lo difícil y hacerlo fácil. Ante la adversidad, se superaba y revertía el resultado. Cualquier mal momento que el equipo pudiera sufrir, tenías la tranquilidad de que lo podía revertir.

-Si te comparás con ese jugador de hace diez años, ¿en qué ganaste y en qué perdiste? -Seguramente en lo físico vas perdiendo con los años. No digo que soy rápido ni nunca lo fui, pero hoy me cuesta más sacar ventaja. En aquel momento, recuerdo que en el segundo gol, hice un pique con Geremi y le gané por velocidad y potencia. Si hoy me tirás ese pase largo, no lo corro, o corro y no creo que le pueda ganar. Hoy son más las mañas, sacar ventaja con lo que aprendí con el tiempo. Voy sintiendo los cambios físicos en muchos aspectos. Pero utilizo la experiencia.

-Fallás menos goles...

-Trato de no hacer grandes desgastes como antes y sí estar preparado para la situación que me quede, estar con resto, aprovecharla, estar con fuerza para ir al choque con un defensor, ganarle de arriba. Trato de hacer eso, medir el esfuerzo para sacar ventaja en el momento justo.

-¿En qué más se sienten los 37 años? -En el día después de los partidos. Me cuesta más arrancar la semana, la exigencia de los entrenamientos. Las últimas pretemporadas ya las sufrí más en lo físico, en los dolores, cuando antes me recuperaba y al otro día podía hacer el trabajo sin molestias. También uno tiene que regular para no llegar a una lesión, porque cuesta más recuperarse y volver a estar como antes del problema.

-Después de los entrenamientos, te vas último del club. ¿Te cuidás más que el resto? -Sí, más en esta instancia. Tienen que estar todos esos cuidados de ir al gimnasio, fortalecerme, masajearme, tratarme con los kinesiólogos ante cualquier cosita para no sentir nada al otro día, para estar todos los domingos con la exigencia necesaria.

-¿Qué te falta conseguir en tu carrera? -No hay nada puntual. Conseguí todo. Campeonatos locales, internacionales. Pero quiero más. No me conformo con lo que logré. Cada vez que hay algo por jugar, el inicio de un campeonato, lo quiero jugar y ganar. Son desafíos que te ponés en lo individual y grupal. Ganar un campeonato, salir goleador, las mismas sensaciones que tengo desde que empecé. Sintiendo eso, me da como para seguir adelante.

-¿Qué desafío te propusiste de ahora en más? -En este año de contrato, además de cumplirlo, poder entrar a la Copa Libertadores del año que viene. Eso fue... No una frustración, pero ése era mi deseo. No se dio y ahora hay que apuntar al campeonato, ganarlo y retirarme con un título más. Ese sería un buen cierre. No se dio en junio pasado, porque si veníamos de Sudáfrica con la Copa me hubiera retirado.

-¿Dejabas si ganaban el Mundial? -Era una buena posibilidad. O haber jugado seis meses y retirarme en diciembre. Pero apunté a un año más y es lo que deseo.

-Sólo por el gol no te ibas a retirar...

-No, más allá de todo lo que significó, todo lo que me marcó ese gol y volver a estar con la camiseta de la Selección, siempre te queda un sabor amargo cuando no lográs el objetivo que te propusiste y entonces vas en busca de algo más. En este año de contrato, me propuse conseguir algo. Esa es la idea. Si no, igualmente, me voy a ir con la tranquilidad de que Boca me dio todo y yo traté de darle lo máximo.

-¿No hay ni una deuda o frustración? -Nada. Jugar un Mundial lo pude cumplir. No hay torneo que me haya quedado sin ganar y eso me da la posibilidad de decir que cumplí con todos los objetivos: salí goleador, hice goles importantes en finales de todo tipo... Me voy con la conciencia tranquila.

-¿Por qué pensás que te tocaron vivir tantas hazañas y tragedias? -Es parte de la condición de uno, de la vida. En todo lo que uno hace hay cosas buenas y malas. Pero eso te hace fortalecerte, superarte. En esos momentos duros, de adversidad, crecés. Cuando hay muchos que ante eso, quedan en el camino. La vida te pone a prueba. En la profesión, a cada momento hay pruebas, quieras o no, más o menos... Desde un abogado a un periodista, un maestro o un futbolista, todos tenemos pruebas que tenemos que pasar para superarnos y tratar de tomar el camino que queremos. Siempre hay que tratar de cumplir todo lo que deseás para no sentirte frustrado.

-¿Y cuál es tu mayor satisfacción, entre tantos títulos y goles? -Mi hijo. Verme reflejado en él. Ir a verlo jugar y verme yo en mis comienzos. Es una satisfacción, una emoción muy grande que haya elegido el mismo camino sin haberlo presionado.

-Entre tantos goles, ¿cuál elegís? -Los dos más importantes son los del Real Madrid. Y como lindos, el de Independiente de mitad de cancha, el de cabeza a Vélez, el de la vuelta después de la lesión con River... Otro lindo fue el tercero a Atlas por la Copa 08, en el que la piqué... Siempre hubo goles que en algún momento me marcaron por algo. Algunos se recuerdan más que otros, pero para mí haber hecho 229 goles con la camiseta de Boca es algo impensando. Era inimaginable que iba a quedar en la historia como el máximo goleador.

-¿Qué imaginabas cuando llegaste en 1997? -Mucho menos. Esto es una rueda, con muchas ideas y venidas. En 1999 sufrí la primera lesión, pero antes me podría haber ido a la Lazio y no se dio. Me quedé, me recuperé y viví todo lo que viví, gané una Libertadores y la final con el Real. Después me fui a Europa, allá me lesioné y me costó mucho superarlo, por estar afuera. El regreso a la Argentina y a Boca fue la mejor decisión que tomé. Del 2005 a hoy, son cinco años con muchas cosas. Entre la primera etapa y segunda etapa, no hago comparación, son completamente diferentes y con muchos logros.

-¿Con qué compañeros te quedás de todos los que tuviste en Boca? -Siempre remarco a Guille, por la enemistad que había desde mucho tiempo antes de venir a Boca y luego haber llegado a esta amistad impensada. Después, hice amistades con muchísimos más, como el Pato, Cagna, Schiavi, Migliore...

-¿Y los rivales?

-No hice amigos rivales, no tengo relaciones fluidas. Pero siempre que me crucé en algún lado hubo buena onda. Con los de River, de Gimnasia...

-¿Sentís que te admiran también los rivales?
-No sé si hay admiración, sí respeto, de los jugadores e hinchas rivales, de los árbitros. Yo valoro mucho, en el final de mi carrera, más allá de los títulos y los récords, haber logrado todo ese respeto.

-¿Te putean menos que hace diez años?
-Sí. Existe rivalidad de Boca con todos, es un club al que no quiere nadie y a cualquier cancha que vas, los hinchas te putean, pero se fue revirtiendo y en la calle siento que me respetan. Eso me moviliza.

-¿Qué es lo bueno y lo malo de ser Palermo?
-Yo convivo con lo bueno y lo malo, con ser quien soy. A favor, es lo lindo de tener ese reconocimiento, cariño, apoyo, respeto, que la gente venga y me diga: "Me hiciste llorar con ese gol en el Mundial" o "Más allá que seas de Boca, te admiramos". Y lo malo, no siento que ser quien soy genere algo malo. No vivo rezongando por el reconocimiento del día a día.

-¿Hay lugares donde no te reconocieron? En algunas vacaciones...

-Siempre alguno me reconoce. Vas a un hotel afuera y hay uno que trabaja en el hotel, habla español, sabe de fútbol... Pero eso es también lo lindo que me dio el fútbol, ese reconocimiento en todas partes.

-Si fueras presidente por un día, ¿qué harías?
-La política no me gusta.

Pero lo principal es tratar de encaminar a los chicos, con la educación, con las necesidades básicas. Si uno proyecta a partir de los más chicos, el día de mañana las personas se encaminarán para lograr tener un país como uno quiere. Esos chicos van a ser grandes y todos vamos a estar mejor.

-Muchos chicos quieren ser como vos, ¿vos quién querías ser?
-Cuando iba a ver a Estudiantes, admiraba a Luis Islas. Yo era alcanzapelotas, me gustaba estar cerca de los jugadores, relacionarme, sacarme una foto.

Después, empecé a darme cuenta de lo que significaba Diego para el mundo, empecé a ver a jugadores en mi posición, como Batistuta, el Beto Acosta, Gareca... Y ya siendo profesional, a jugadores de Europa como Zamorano en el Real, Van Basten en el Milan, me veo reflejado en Raúl, Inzagui, Henry, Ronaldo, Romario. Jugadores que admiro por el mismo puesto, aunque no tenga las mismas características...

-¿Sos de engancharte a mirar un programa especial con tus goles?
-Sí.

-¿Y qué te sorprende?
-Nada me sorprende. A veces los veo, miro los que hice en Estudiantes y en Boca, y nada me sorprende. Vivo del gol, el gol es parte de mí. Sí me genera muchas sensaciones por dentro verme haciendo goles. Los veo y recuerdo todos, del primero al último.

No hay uno que diga: "Uh, de ése no me acordaba".

-¿Es posible para Boca repetir lo de los últimos 10 ó 12 años?
-No lo sé, es empezar de nuevo un proyecto, es generar lo que se generó a partir de la llegada de Carlos (Bianchi), es la elección de jugadores, la formación de un grupo, que haya 11 titulares más un banco de selección. Vos formás un equipo de selección y te va a dar resultados. Seguro.

-¿Y hoy en qué lugar están de ese proyecto?
-No podemos pedir todo eso ya mismo. Pero, tranquilamente, un club como Boca lo puede llegar a lograr de nuevo.

-¿Te gustaría volver a vivir eso como técnico?
-Sí, pero no pienso en eso ahora, sino en empezar de abajo. Pedir eso de entrada sería mucho. Yo quiero ser técnico, pero decir que quiero dirigir una final como ésa, no. Primero tengo que hacer experiencia.

La conducción de un grupo no es fácil y llegar a instancias como ésas... Con el tiempo, mi ilusión sí es ser el técnico de Boca, pero no quiero apresurarme.

-¿No se mueve esa fecha de retiro?
-Tendría que pasar algo importante, algo que modifique mi forma de pensar sobre lo que ya tengo planificado.

-Hace algunas semanas se dijo que podías dejar en diciembre...

-No, no es la idea. Lo hubiera planteado antes de firmar el contrato. Ahora, pase lo que pase, voy a cumplir el año.

-¿Y Estudiantes?
-No, ya tomé la decisión de retirarme acá. Sí, algún día, me gustaría dirigirlo.

-¿Podés firmar que te retirás en junio?
-No, no puedo firmarlo.

Pero es más sí que no.

Cuando yo me decido por algo, tiene que ser así.

-¿Venís manejando bien el retiro?
-Hoy lo digo muy abiertamente. El tema es cuando se acerque más la fecha, falte un mes o una semana, llegue el último partido y vea lo que me genera.

Hoy digo todo así, con facilidad, pero cuando llegue el momento va a ser fuerte.

Tal vez no me afecte por el convencimiento que tengo hoy, tal vez sí.

-¿Te vas satisfecho del fútbol? ¿No falta nada?
-No tengo nada pendiente, algo que diga: "Quiero que pase esto". El fútbol me dio todo, reprocharle algo al fútbol sería injusto. Lo que me dio, lo que pasé, viví, buenas y malas, no todos lo tienen. En el fútbol son muy pocos los elegidos, los que pueden hacer una carrera como la mía.

No me falta nada.

Ante la ausencia obligada de Battaglia, ingresa Erbes. “Lo miro todo el tiempo para copiarlo, afuera y adentro”


Solía repetir Borghi: “No parece, pero Pichi está en todos lados”.

Cristian Damián Erbes tiene la extraña condición de resaltar cuando no se lo ve. Es la famosa “figura” que la cátedra sólo observa en cancha, en vivo y en directo, porque la pantalla del televisor devuelve planos cerrados, pegaditos a la pelota, dificilmente aptos para descubrir las virtudes de este volante central.

El pequeño Battaglia ya se lo llama en los recovecos de la Bombonera y aunque la comparación lo pone colorado, también lo enorgullece. “Seba es mi referente, el jugador al que siempre estoy observando para intentar copiarlo, tanto fuera como dentro de la cancha”, reconoce Pichi, quien mañana será titular, justamente, porque el dueño de la 5 debe cumplir una fecha de suspensión. “No es fácil entrar por tu ídolo”, titula.

-¿Por qué es tu ídolo? -Uno ve cómo se entrena, cómo se sacrifica y ésas son las cosas que lo hacen grande. Es un ejemplo para los más chicos. Siempre soñé con compartir un plantel con él y por suerte se me dio.

-Battaglia siempre destaca la importancia del entrenamiento invisible...

-Obvio, eso es fundamental. Y sé que también tengo que copiar eso. El entrenamiento no termina en el club, sino que sigue con la comida, con el descanso... Todas esas cosas que hacen que uno esté mejor en el día a día y que después te llevan a rendir mejor en los partidos.

-¿Y cómo es jugar sabiendo que el próximo partido seguramente tengas que volver al banco? -Uno siempre tiene que demostrar que está para cumplir esa función. Por más que Seba sea mi ídolo, me quiero ganar el puesto.

El aplomo que transmite Erbes (20 años) durante la charla con Olé es similar al que exhibe en la cancha, más allá de que en este campeonato sólo haya tenido 373 minutos de acción: “Es cierto, jugué poquito, pero siempre trabajo para tratar de demostrarle al técnico que sea que estoy para entrar”.

-¿Pero también te asumís responsable del mal momento o sólo es cuestión de los referentes? -Todos somos responsables. Siempre se enfocan en Riquelme y en Palermo, pero acá estamos todos en el mismo barco.

-¿Y qué objetivo tienen en los cuatro partidos que quedan? -Queremos cambiar la imagen. Pensábamos que íbamos a salir campeones, estábamos todos convencidos, pero nos salieron mal las cosas. Ahora tenemos que tratar de jugar bien y ganar todos los puntos que quedan hasta fin de año.

¿Cambia mucho lo que te pide Pompei de lo que pretendía Borghi? -Los dos me piden que sea el equilibrio del equipo.

-El equilibrista, como le dicen a Battaglia...

-Sí, pero todavía me falta mucho para ser como él.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Matías Giménez destacó la vuelta a la línea de cuatro con Pompei


Las esquirlas del ciclo Borghi todavía anidan en este gigante dormido. Hay valoración, está claro, de su faceta humana, de su rol decente, de su vínculo afectivo con el plantel. Pero, de a poquiTito, van apareciendo voces que plantean otro panorama. En su edición del miércoles, Olé daba cuenta del perfil pretendido por el grupo para el nuevo entrenador: más firme, más distancia, menos exposición en los medios. Ayer, el que habló fue Matías Giménez. Sin criticar y recalcando que les dolió “mucho que Borghi se haya ido” porque “era muy querido y nosotros le hemos fallado en algunos partidos”, el volante por izquierda destacó el trabajo de Pompei y, sobre todo, el regreso a las fuentes. Dijo Giménez: “El domingo se vio otro Boca. Vino Tito, volvió al viejo esquema y se vio un Boca más suelto y más tranquilo”.

Giménez, es cierto, tuvo sus vaivenes con Bichi. De titular en la primera fecha, macana incluida en el gol de Godoy Cruz, al lugarcito en el banco, otra vez adentro, pero nunca terminó de convencer al anterior cuerpo técnico. Ahora, igualmente, no habla desde el rencor y tampoco busca polémicas. Las declaraciones del mediocampista deben interpretarse en el contexto de su autenticidad habitual al enfrentar los micrófonos y, también, en su genuino sentimiento de comodidad con el nuevo sistema. Este 4-3-1-2 que implementa Pompei seduce a los futbolistas y los encuentra, cuanto menos, más contenidos. Aunque el problema de Borghi no haya sido la línea de tres (frente a River jugó con cuatro atrás y el equipo fue una lágrima), se nota que ahora ya nadie menciona el tema del esquema como una falencia colectiva. A Clemente y Giménez, por caso, se los observa en mejor sintonía y ocupando todos los espacios del sector izquierdo. Lo mismo, del otro lado, con Cellay y Medel, aunque el chileno tiene la tendencia de cerrarse hacia el medio.

“Yo, por ejemplo-contó Giménez- no he tocado mucho la pelota contra River. Cuando se juega mal, hay que reconocerlo. Tengo que seguir trabajando y darle para adelante”. Así, el ex hombre de Tigre resaltó la motivación que produjo el arribo de Pompei y reveló la charla personal que mantuvo con el DT: “Me habló muy bien, me dijo que soy un gran jugador, y que esté tranquilo”.

Y en tren de pensar en el partido del domingo ante Newell’s, Giménez reconoció: “Vamos a una cancha complicada, ojalá hagamos un buen partido. La gente alienta y tenemos que devolverlo con victorias”.
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Luego de entrar y romperla contra Arsenal, Sergio Araujo irá de titular por primera vez por la lesión de Viatri.


Ayer, en la última práctica de fútbol antes de viajar a Rosario, Pompei plantó el equipo que intentará traerse los tres puntos. Obligado por las lesiones y suspensiones, Tito metió tres cambios con respecto al equipo que le ganó a Arsenal. Así, como se vislumbró durante la semana, Sergio Araujo, la estrellita del domingo, será titular por primera vez por la lesión de Viatri (ver pág 14).

Si bien sorprendió ver a Enzo Ruiz en la zaga central, su inclusión se debió a que Matías Caruzzo se entrenó de forma diferenciada por una molestia muscular que no le impedirá estar ante Newell’s. El otro cambio obligado que realizará el DT está en el medio: Cristian Erbes reemplazará a Sebastián Battaglia, quien deberá purgar una fecha de suspensión por cinco amarillas.

Para el ensayo formal, Tito paró al rival como lo haría el equipo de Sensini: con un 3-4-1-2. Y aunque tuvieron una chance clara con un tiro de Cañete (que luego del entrenamiento se realizó estudios por una contractura), el marcador lo abrió Chávez, con un zurdazo al costado de Lucchetti, luego de enganchar ante la salida de Sauro. Así, los titulares vencieron 1-0 al equipo suplente.

jueves, 25 de noviembre de 2010

“Lo mejor que puedo hacer es no cobrar este semestre que no jugué”, dijo. Lo hablará con Ameal.


Nadie lo acusó, nadie le dijo nada. Sólo está el lamento convertido en enojo por haberlo perdido durante buena parte del año, de mayo en adelante. Cuando estaba la esperanza de recuperarlo en las últimas fechas y que su retorno devolviera a Boca al camino del éxito. Sí parece estar en la cabeza de Riquelme, sin embargo, la culpa de tener el mejor contrato del plantel y no devolverlo con triunfos. “Por más que me entrene, no me siento cómodo. Por eso voy a hablar con el presidente y ver qué se puede hacer con la plata que tengo que cobrar de junio a diciembre. Tal vez arreglar la cancha, el vestuario...”, contó Román.

Por si no queda claro, lo que quiere hacer Riquelme es no recibir el dinero que le corresponde por este segundo semestre, todo supeditado a una charla con Jorge Ameal. “Lo tengo que hablar con el presidente. El año pasado jugué gratis y me lesioné la rodilla ante Huracán. Como hincha de Boca no me siento bien cobrando sin jugar seis meses. Que eso se use para arreglar la cancha, para lo que sea”, explicó, consciente de que así evite que se diga que cobra mucho y juega poco. Y enseguida agregó: “Yo quiero jugar, quiero irme a mi casa tranquilo. Es verdad que me lesioné jugando, pero quiero vivir en paz, hago lo que siento, lo que me pone bien. Me voy a sentar con el presidente y ver cómo puedo ayudar al club. No me siento cómodo estando seis meses parado. Estoy agradecido del contrato largo, quiero disfrutar jugando. Lo mejor que puedo hacer es no cobrar este semestre”.

No tengo problemas en trabajar con Maradona" y que esperan?


¿Se arreglaron y nadie avisó? ¿O el 10 lo dijo para demostrar que no elige a los técnicos? ¿Qué pasaría si llega Diego? Román se queda o debe pagar una fortuna.

Pregunta: ¿Tu presencia condiciona la llegada de algún entrenador? Escenario: Borghi no duró un torneo y, a la tercera renuncia, se fue. Boca busca técnico que lo reemplace tras el interinato de Pompei. Maradona, tras su paso por la Selección, está libre. En el plantel de Boca está Riquelme, con contrato por cuatro años recientemente renovado. Riquelme renunció a la Selección por Maradona y volverá en cuanto Batista lo convoque, para dar una nueva muestra de que su poblema era Maradona y nada más que Maradona.

Respuesta: “¿A quién, a Maradona? Yo tengo 32 años, sé separar las cosas, tengo todo muy claro, el presidente es el que decide. Si decide que sea Maradona, él va a hacer su trabajo como entrenador y yo como jugador. Y estaremos en el mismo barco para que las cosas nos vayan bien. Nos va bien a todos o mal a todos, nadie se salva solo. Si viene como técnico, va a tratar de hacer su trabajo lo mejor que puede y yo también. Cada vez que entro a la cancha trato de ser el mejor sin fijarme quién es el entrenador, así que no tengo problema en trabajar con él”, dijo en Fox Sports.

Firma: Juan Román Riquelme.

¿Qué pasó? ¿Maradona y Riquelme se amigaron y nadie avisó? ¿Sellaron al menos un pacto de no agresión? ¿Diego puede ser el técnico de Boca? Traducción: Primero lo último. Después de la reunión de mesa chica de ayer, queda claro que el Diez no está entre las prioridades de la dirigencia (ver página 7). Pero la declaración de Román no deja de llamar la atención.

Puede sonar contradictorio y hasta amigable que, después de un distanciamiento que parecía irrevocable, ahora Riquelme se refiera a Maradona simplemente como Maradona. La situación es que el sujeto en cuestión dejó de ser “el técnico de la Selección”, apelativo preferido de Román para referirse a él; y que lo mencione como “el ex técnico de la Selección” quedaría sencillamente ridículo. Sobre todo porque, llegado el caso (improbable) de que compartieran actividades en el club, deberían tratarse al menos profesionalmente. Y esto no significa que algo haya cambiado. Es que más allá de estas cuestiones de forma, hay una realidad: si Maradona llega a Boca, Riquelme también se quedará, aunque no le guste. Antes que nada porque tiene un contrato que contempla una cláusula de rescisión de las dos partes. Si es Boca el que decide cortar, debe pagar la totalidad del vínculo. Si es Riquelme, debería retribuir al club con una cifra que supera largamente un año suyo de contrato.

La relación entre Riquelme y Maradona sigue tan rota como estaba. Román llegó a renunciar a lo que probablemente era su último Mundial por una cuestión de códigos, por defender a su amigo Coco Basile -antecesor de Diego en la Selección-. Habló de cuestiones personales, de distintas formas de encarar la vida. Y es difícil que eso cambie. O imposible. Esa actitud le valió, además, el reconocimiento de casi toda la Bombonera (el casi excluye a la Doce, que se maneja en el campo rentado), que tomó parte por él en el enfrentamiento de los ídolos y obligó a un largo exilio de Maradona.

Si el enganche hace esta declaración tan explícita es para ponerse a salvo de quienes dicen que es el dueño de Boca y pone o saca técnicos. Una frase del estilo “Si viene Maradona, yo me voy” lo igualaría justamente a quien él ubica del otro lado de sus códigos de conducta.

Y también se sintió libre para hablar porque sabe que sería una incoherencia de la dirigencia hacerlos convivir, algo así como tirar una colilla encendida en un pastizal seco, voraz, listo para arder. Una apuesta es incompatible con la otra. Riquelme y Maradona son dos proyectos diferentes, una planificación laberíntica sin línea en el horizonte. Aun cuando los dos logren imponer el profesionalismo por sobre las diferencias indelebles.

Ameal apuesta por Falcioni, pero antes quiere hacer un nuevo intento para convencer a Bianchi.


Bielsa sería el otro DT a buscar. Como lo ellos dos es muy difícil, ahí crecen las chances de JC...

Aunque en un gesto de absoluta sinceridad admitió que no sabía de fútbol, ahora la pelota la tiene Jorge Ameal. Y el presidente de Boca, parece, tiene decidido a quién le dará el pase. Sí, al mismo que nombró como manager aquella vez del “no sé de fútbol”: Carlos Bianchi... A ver, esto no quiere decir que el Virrey vaya a ser el reemplazante de Borghi. Pero significa que Ameal le hará llegar la propuesta al único entrenador sin detractores en el Mundo Boca. Claro que Ameal y compañía saben que difícilmente el técnico más ganador de la historia del club acepte volver. Sin embargo, el Virrey habría quedado arriba en el podio de los tres apellidos que ayer se tiraron encima de la mesa chica, en la reunión que encabezó Ameal con sus dirigentes más cercanos. ¿Quiénes estuvieron? El presidente, los vices José Beraldi y Juan Carlos Crespi, y Fabián Beraldi, Rómulo Zemborain, José Requejo, Costa Pereyra y Juan José Etala. Hoy, a las 19, habrá una reunión de toda la CD en la que se informarán los pasos a seguir.

Detrás de Bianchi volvió a escucharse en boca de un dirigente otro apellido que empieza con B: Bielsa. El Loco todavía no terminó de desvincularse de la selección chilena debido a la impugnación que sufrió Jorge Segovia como nuevo titular de la federación de su país. Además, su PF Luis Bonini ya les había avisado a los dirigentes de River que hasta mediados de enero no podían aceptar una nueva responsabilidad. En Boca, dicen, hicieron un tanteo (habría sido a través de su hermano Rafael), pero nadie se anima a asegurar nada.

Y el tercer mencionado en dicha reunión fue el candidato más potable en cuanto a sus posibilidades de asumir: Julio César Falcioni. El actual DT de Banfield espera el llamado y, a pesar de que el presidente Carlos Portell viene diciendo que su intención es seguir en el Sur, JC estaría en condiciones de desembarcar en enero. Eso sí, habría que arreglar cuentas con Banfield, que pretendería un resarcimiento económico para dejar ir a Falcioni.