sábado, 13 de noviembre de 2010

Borghi paró un equipo con cuatro en el fondo por primera vez desde que está en Boca.


El Bichi, que siempre bancó su esquema con línea de tres, probó con Cellay, Caruzzo, Insaurralde y Clemente. Y sin Riquelme y Viatri, quien tienen molestias. Riquelme llegaría. Por el 9, podría entrar Mouche por decisión táctica.

A puertas cerradas, sí. Sin embargo, la información se filtró: Claudio Borghi paró un equipo con línea de cuatro por primera vez desde que está en Boca. El Bichi, que desde que arribó siempre bancó su sistema de juego (tres en el fondo y carrileros por las bandas), decidió probar otro a tres días del superclásico. ¿Sólo una prueba o ensayo para el martes?

Lucas Viatri y Juan Román Riquelme, ambos con molestias musculares, vieron el entrenamiento sentados a un costado. ¿Sus reemplazantes en el equipo titular? Christian Chávez y Pablo Mouche, quien tiene algunos boletitos para reemplazar al 9 y acompañar a Palermo, más decisión táctica del técnico que por los dolores de Lucas. Viatri, que hizo trabajos diferenciados toda la semana, igual sigue con su distensión muscular y Román con una tendinitis aquiliana en el tobillo derecho, que le impidió terminar la práctica del viernes en Cardales. Por eso, ambos están en duda. Uno más que otro, porque en la Boca todos confían en que Román jugará.

En cuanto al arco, y las especulaciones sobre una posible aparición de Javier García, Christian Lucchetti siguió manteniendo su lugar. De esta forma, el equipo que paró el Bichi en la prueba de fútbol en la Bombonera formó con Lucchetti; Christian Cellay, Matías Caruzzo, Juan Manuel Insaurralde y Clemente Rodríguez; Jesús Méndez, Sebastián Battaglia, Matías Giménez y Chávez; Mouche y Martín Palermo. El Bichi metió un supercambio

El equipo de Borghi entrena en la Bombonera y la presencia de Riquelme es la gran incógnita


Pelea contra una tendinitis aquileana. ¿Cómo llega al Súper del martes?

El día en el Sofitel Cardales no fue tan tranquilo como se esperaba. Y el fin de semana tampoco va a serlo... La presencia de Juan Román Riquelme en el clásico del martes depende de cómo se sienta en estos días. El 10 sufre una tendinitis aquileana en la pierna derecha según el informe del cuerpo médico. ¿Qué es? Una molestia crónica que lo viene afectando.

Borghi lo espera en el entrenamiento en la Bombonera. Arranca a las 19, la misma hora prevista para mañana y también la del comienzo del partido, pero se supone que Riquelme va a llegar un rato antes. Después del buen regreso ante Argentinos, en su primer partido del campeonato, todos esperan al enganche y rezan por su recuperación. Del otro lado, en River, esperan noticias..

Boca se alejó en busca de tranquilidad pero no la encontró. Preocupa la lesión de Román


La paz existe. Al menos, en ese lugar está, se siente, se ve en el sol que ilumina ese verde brillante, en el movimiento de los palos de golf, en el silencio que se respira. La paz existe. Que Boca no la tenga ni siquiera en el paraíso es otra cosa. El Sofitel Cardales fue el búnker del plantel por un día. Hasta allí, 60 kilómetros al norte de Capital, llevó Borghi a los suyos. Buscó aislarse de días convulsionados, pretendió no verse invadido por la prensa, no quiso nada de pastores mediáticos, intentó tener algo de tranquilidad. Pero no hubo caso. Porque por la tarde, mientras el equipo realizaba una práctica de fútbol, el dirigente Juan Carlos Crespi volvía a tomar armas contra todos (pág.9). Y luego, ahí mismo, delante de sus ojos, Juan Román Riquelme abandonaba el entrenamiento antes que el resto. Preocupación. Alerta. Inquietud. En fin, todo aquello de lo que el Bichi había querido escapar.

Lo que siguió a la salida de Riquelme fueron las versiones que la previa de un clásico es capaz de generar. Se llegó a hablar del enganche fuera del partido del martes. Sumó confusión, encima, que desde la Panamericana, ahí en la zona de Campana, la visión no era del todo clara. Sólo se lo vio al 10 dejar la práctica, apenas eso. Y a partir de ahí, las especulaciones: que por la mañana ya había tenido molestias, que se la pasó estirando la zona como antes del partido ante Argentinos (la noche de su regreso), que sufrió un desgarro en el sóleo derecho... El cuerpo médico lo descartó. El parte oficial indica tendinitis aquileana, una molestia crónica que viene afectando al enganche. “Román va a jugar, no se lo pierde”, fue la sentencia que llegó desde adentro. Esas fuentes del club que tanto alteran al técnico esta vez buscaron transmitir calma. Igual, hay incertidumbre.

Habrá que ver si la presencia o no del 10 en la práctica de esta tarde en la Bombonera (será a las 19, en el horario del Súper) potencia la alarma o devuelve cierta tranquilidad. Pero está claro que Borghi no puede escaparle al infierno de estas horas. Si es cierto, como anunció el pastor Juan Bosso, que al cerrarle las puertas de Casa Amarilla a él Boca le estaba cerrando las puertas a Dios, pues entonces Bichi ya tuvo la primera señal. Al mediodía, el técnico ya había perdido a uno de sus jugadores: Bielsa le volvió a negar a Boca el pedido para poder contar con Medel en el clásico y entonces el chileno ya no participó del entrenamiento por la tarde y viajó rumbo a su país. Tampoco estuvo Viatri, que sigue recuperándose de una distensión (aunque todo indica que llegará). Y ni siquiera Giménez, con síndrome gripal. Pero el final del día con Román afuera y en veremos, lo excedió todo.

Antes, Borghi había comandado una práctica de fútbol con algunas decisiones sugestivas: Lucchetti fue parte de la defensa titular, acaso un mensaje interno de que no habrá cambio de arquero para el superclásico. Los carrileros fueron Clemente por derecha y Monzón (que jugó por Giménez) por izquierda. Hasta que tuvo que salir, Riquelme jugó para el otro bando, con pechera naranja, junto con Mouche (por Viatri) y Palermo, es decir, el ataque titular. Y lo llamativo estuvo en el medio: Battaglia jugó para el equipo de JR, pero acompañado en el medio por Pochi Chávez. ¿Una nueva opción de doble cinco? Al menos, el ensayo de algo diferente, más teniendo en cuenta que del otro lado Méndez y Erbes compartieron el círculo central.

Todo, por supuesto, hasta que el sol bajó, Riquelme se lesionó, Borghi se preocupó y así Boca se quedó sin el día de paz que había ido a buscar.

viernes, 12 de noviembre de 2010

En inferiores de seis categorías, hay cinco punteras. ¿La otra? Segunda.


Las Inferiores vienen bien. Novena: puntera y clasificada para semifinales, le lleva 8 puntos al Rojo. Octava: puntera y ya clasificada para semifinales, le lleva 7 a Chicago. Séptima: segunda a un punto del Rojo. Sexta: puntera, le lleva 3 a Arsenal. Quinta: puntera, le lleva 4 a Huracán. Cuarta: puntera, le lleva dos al Rojo.

En la calma de Cardales, lejos de pastores y prensa, Riquelme volvió a entrenarse y se pone a punto para el superclásico.


La mala es que Viatri, con una distensión, no pudo practicar. Aún se mantiene la duda entre Lucchetti y García.

Entre tanto pastor, tanta bendición, tanto revuelo mediático, Boca necesitaba una pausa. La consiguió yéndose lejos de Casa Amarilla: al complejo Sofitel, en el kilómetro 61 de la ruta 9, el equipo de Borghi practica a puertas cerradas. Y esa pausa también la tendrá en el clásico: Riquelme volvió a entrenarse normalmente luego de la derrota ante Argentinos y es una fija para estar el martes en el Monumental.


Sólo fueron ejercicios en la mañana xeneize. Román los hizo sin problemas, luego de que en la semana relizó tareas especiales para seguir recuperándose de su lesión y hacer algo de regenerativo después de jugar 90 minutos contra el Bicho.Así, JR será el conductor del Boca de Borghi en el partido más importante del semestre.


El que sí practicó por separado fue Viatri. Lucas arrastra una distensión y nadei asegura su presencia en el clásico del martes. El delantero hará todo lo posible por estar, pero si no llega al 100% no jugaría. Por la tarde se espera una práctica de fútbol normal, y ahí se verán indicios del equipo, con la duda principal en el arco, entre Javi García y Christian Lucchetti.

Palermo prendió el ventilador y calentó aún más la interna de Boca. Dijo que "no se respetan los tiempos de trabajo"


Dijo también que las "luchas políticas no permiten trabajar con calma". Al Bichi lo bancó: "Los dirigentes deben dar un mensaje claro: el técnico va a seguir hasta que termine su contrato". Uf.

Luego de una mañana agitada, en la que un pastor evangélico revolucionó Casa Amarilla, Martín Palermo salió a marcar el terreno y a dejar sentada su posición. En diálogo con Mariano Closs en Un Buen Momento (La Red), el Titán arrancó con todo: “Estoy preocupado, no tanto por este presente sino por lo que nos viene pasando. Después del campeonato que logramos con Ischia se vino una caída en muchas cosas en el club y hoy lo estamos padeciendo. Si no cambiamos, no me quiero ver reflejado de acá a un año y medio en como está River hoy”.

Sí, Martín puso en la piel de los hinchas de Boca lo peor que les puede pasar y es vivir el momento que atormenta a los Millonarios. “Yo no quiero de acá a un año estar en mi casa viendo la tele y decir: 'Mirá Boca, está como River hoy'”. Palermo habló casi 40 minutos con pocas interrupciones y la mayoría de sus cuestionamientos fueron para la falta de organización y previsión del club. “A vos te parece que en Real Madrid o Barcelona va a pasar lo que pasó con este pastor que no lo conoce nadie. Esto viene pasando hace rato, lo que pasa que los buenos resultados tapaban todo”, tiró.

Además bancó al Bichi y les mandó un mensaje claro a quienes tienen que tomar las decisiones. “El equipo todavía no se encontró. No sé si es falta de tiempo para que el técnico pueda encontrarlo. El no puede estar con la presión diaria de tener que encontrar el resultado. Pobre Bichi, se le exige hoy por hoy un resultado cuando no está. Deberían darle un mensaje claro al hincha: el técnico va a seguir, se le va a dar la posibilidad de que trabaje, en diciembre vendrán refuerzos, pero tiene el cargo asegurado. De esa manera es mucho más sencillo”, opinó el máximo goleador Xeneize.

Para el Loco, la situación actual de Boca es la sumatoria de pequeñas cosas que se vienen haciendo mal. “Las pequeñas cosas diarias, en todo sentido, hacen que hoy por hoy Boca no esté en lo más alto. Que no tenga un mayor protagonismo. No pasa por un cuestionamiento al sistema del técnico. Con el Coco jugábamos con cuatro atrás y éramos un desastre y se fue, con Ischia y el Chueco Alves lo mismo. Creo que tenemos que profundizar mucho más allá de eso, porque no se le dan los tiempos a los técnicos, porque no se trabaja a largo plazo. En el principio de este semestre se fueron 15 jugadores, se llegaron a traer jugadores de renombre y no pasa nada. Bueno, entonces, lo que se necesita es otra cosa”, analizó.

También se refirió a los constantes cambios de rumbo y a los jugadores que lograron que Boca hoy sea uno de los clubes más ganadores del mundo: “Carlos (Bianchi) vino en otra función. El técnico más ganador de la historia llegó para aportar desde otro lado y en seis meses chau, no sirvió de nada y se fue. Y así vamos a terminar como se fue el Pato, el Negro Ibarra, y no es la manera de que se vayan esas glorias que le dieron tanto”. Durísimo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Javier García avisó que, en caso de que le toque ocupar el arco ante River, está “mentalizado en sumar para el grupo”.


Además, manifestó su entusiasmo con el Bichi: “Me siento cómodo con Borghi”, tiró.

Confiado, con la esperanza intacta, Javier García palpita el Súper como un partido más que especial. Y lo es, porque el Uno fue suplente de Lucchetti en las primeras 13 fechas, pero las malas actuaciones del Laucha crearon dudas en Borghi, que está pensando en un cambio de arquero justo para el encuentro más importante del semestre. “No tengo idea si juego, no me dijeron nada”, se desliga el pibe en charla con Un Buen Momento.

“Uno siempre tiene la esperanza de atajar”, aseguró García cuando le preguntaron sobre la posibilidad de ser el arquero en el superclásico. Además, explicó que están muy unidos y que sueñan con un triunfo en la fecha 14: “El grupo está mejor que nunca. Se le puede ganar a River”.

Esta situación le genera recuerdos al arquerito de Boca, que el 19 de octubre de 2008 jugaba su primer partido contra River cuando Ischia lo elegía por sobre Caranta, y el Xeneize derrotaba 1-0 al Millonario, con gol de su amigo Viatri. "Es un sueño cumplido, algo que todavía me resulta increíble. Sabía que iba a ser así y por eso intenté disfrutarlo en todo momento, ya que no sé cuántos superclásicos voy a jugar en mi vida", había dicho García en ese momento.

Por último, expresó que está “cómodo con Borghi” y le deseó un futuro próspero: “Ojalá tengamos al Bichi por mucho tiempo más”. El martes, ¿defenderá el arco de Boca?