martes, 28 de diciembre de 2010

Boca negocia por Cvitanich, Erviti y Somoza, entre otros.


¿Ya hay arreglo? No, está difícil. Eso sí, los jugadores están listos para subirse al carro: uno en su ciudad, otro en Mar del Plata y el otro en Pinamar, esperando definiciones.

Que Cvitanich, que Somoza, que Erviti, que Ustari, que Bolatti.... Esos son algunos de los nombres que fue revelando Olé en estos días sobre los jugadores que quiere sumar Falcioni para el 2011. Son algunas de las negociaciones que empezaron los dirigentes en estos últimos días del año. Y están cerca algunos, sí, pero sólo geográficamente cerca... A nivel pase, a nivel llegada, por ahora no pudieron definir nada.

Por Cvitanich, pedido número 1 de Falcioni, están esperando a ver qué decide el Ajax de Holanda. ¿Lo rpesta? ¿Lo vende? Y hay competidores, Estudiantes y Racing. Darío está en el país y debe presentarse en los primeros días de enero en Holanda, si es que no arregla antes. Otro que está cerca, pero en kilómetros, es Walter Erviti: anda en su ciudad, Mar del Plata, mientras espera a ver si hay arreglo entre los dirigentes: Carlos Portell le pidió cerca de 4.000.000 de dólares a Boca.

¿Y por Somoza qué pasa? Pese a que tiene a Battaglia en el plantel, Falcioni pidió al 5 de Vélez, que está por cumplir 29 años: tiene contrato con Vélez hasta junio y el pase es del Villarreal. Y se pasea en estas horas por las playas de Pinamar, a la espera de saber si puede dar el gran salto.

"Uno hace gestiones pero no vamos a escaparnos del presupuesto", explicó José Beraldi, el vice de Boca. Y agregó: "Sabemos que no es fácil, pero estamos manejando muchas variantes". Además de confirmar el interés por Ustari, agregó que hay chances para el uruguayo Silva, de Defensor: Tiene carácter y es grandote, como le gusta a Julio". Nombres en carpeta hay y están en plenas negociaciones. Algunos están cerca de La Boca. Sí, a unos pocos kilómetros... ¿Se subirán al carro de JC?

Falcioni debe despertar al gigante: en los últimos 4 torneos Boca terminó de la mitad de tabla para abajo.


El debe es la lista que mira Julio César Falcioni en estos días celebratorios. Se le dice, se le repite que Boca es diferente, que viene en picada y que él será el encargado de levantarlo. Y entre tantas obligaciones, hay un ítem que se impone necesario de ser cancelado de la lista de deudas. En este caso, es un pasivo totalmente exigible para una institución de gloriosa historia.

En los últimos dos años Boca quedó menos 10. La sentencia está bajada desde las irrefutables tablas de posiciones que exhiben cómo el rendimiento degradado del equipo se reflejó en los números. Así, en los últimos cuatro campeonatos Boca terminó de la mitad para abajo y no logró pelear ningún torneo.

Festejó un título por última vez el 23 de diciembre de 2008. Después fueron todas pálidas. La eliminación en octavos de final de la Libertadores 2009 y el 14° puesto en el Clausura forzaron el adiós de Ischia. La llegada de Basile y algunos jugadores de cartel (Medel, Insúa) más un par de salidas que aún hoy no encuentran reemplazo de categoría (Vargas, Palacio) no modificó el panorama. Un incípido 11° puesto frustró las ilusiones iniciales. Igual, terminó a 14 puntos del Banfield campeón de... Falcioni.

Este año lo empezó con las renuncias de Basile y Bianchi y la decisión de Ameal de subir a Alves a la Primera. No acertó: realizó la peor campaña del club en torneos cortos, cosechando apenas 20 unidades y hasta empañó la chance de clasificarse a la Sudamericana.

La contratación del último DT campeón tampoco funcionó en el Apertura. El proyecto Borghi, con una alta erogación en refuerzos incluida, se desarmó en 14 partidos. Pompei trató de enderezar el barco, pero finalizó con 25 puntos.

El repaso general muestra que en estos 24 meses vacíos de éxitos se gastó en incorporaciones fuertes, en técnicos de jerarquía y hasta en un manager, pero no hubo consecuencias en las vitrinas. El desafío de Falcioni es arduo y los antecedentes no ayudan, aunque todo gigante que se duerme en algún momento despierta...

lunes, 27 de diciembre de 2010

Falcioni pidió a Osky para su nuevo Boca


Oscar Ustari todavía no ha brillado como todos esperaban en España. Luego de su paso por Independiente entre 2005 y 2007, llegó al Getafe de España pero apenas jugó 24 partidos en un poco más de tres años. Las lesiones le jugaron en contra, pero ahora está en carrera por un arco importante, el de Boca. Es el principal candidato y es del gusto de Falcioni, nuevo DT. Aunque según le dijeron a Olé, ya está manejando otras opciones por las dudas.


Osky no encontró la continuidad que esperaba en España y no vería con malos ojos un cambio de aire, aunque habrá que ver si eso juega más que lo económico, teniendo en cuenta lo que gana allá. Getafe ya no le sienta tan bien y en la Liga perdió la titularidad con el español Jordi Codina. Apenas disputó los primeros tres partidos de la temporada (Espanyol, Levante y Deportivo) y recibió seis goles. De ahí, directo al banco y siendo la segunda opción para Michel, entrenador del Getafe. Luego de perder la titularidad, sólo estuvo presente en tres encuentros por Copa del Rey (dos ante Portugalete y uno ante el Betis, el jueves pasado, fue 2-1 de visitante) y siete por Europa League (dos en los playoffs y cinco en primera ronda). Mucho menos de lo que esperaba.


Desde la otra orilla del charco, Boca está interesado en un arquero y Ustari es el elegido por el DT. Realizará una oferta teniendo en cuenta las posibilidades econónicas del club y con posibles porcentajes de jugadores xeneizes. Se sabe que es difícil, pero Falcioni no pierde las esperanzas. Ustari tampoco. "Si nos quitan a alguno, tendrán que rascarse mucho el bolsillo", adelantó el presidente del Getafe, Angel Torres, cuando le preguntaron por alguna posible transferencia.

Bolatti es la alternativa que ya maneja Boca por si se cae el pase de Somoza, por quien hoy hay una cumbre decisiva.


Apunta alto. No sólo allá arriba se plantean los objetivos, sino también allá arriba se busca los refuerzos. Dos de sus cuatro prioridades en la carpeta de Julio Falcioni juegan en el exterior. Y ahora, como alternativa de Leandro Somoza, el cinco que quiere el flamante entrenador, sumó otro nombre de peso para un mediocampo que pretende ser el principio de todas las cosas: Mario Bolatti también está en los planes del Boca 2011. El rubio volante, que por pedido de Cappa fue pretendido por River, ahora suena de la otra vereda. En realidad, es el plan B que maneja la dirigencia por si la negociación con Vélez, siempre difícil a la hora de sentarse en una mesa, se termina complicando.

¿De qué modo puede llegar Bolatti a Boca? A ver, como todo jugador que juega en el exterior, en este caso en Italia, la operación no es sencilla desde lo económico. Pero también es cierto que el volante, que está pasando la Fiestas en su Córdoba natal, tiene poco lugar en la Fiorentina (fue titular en dos partidos por la Copa Italia y en uno de la Serie A) y que tras el Mundial sumó apenas 400 minutos (poco más de cuatro partidos enteros). Así, teniendo en cuenta que se viene la Copa América y que la Selección llama, Boca es una buena opción desde lo deportivo.

En cuanto a la parte más difícil de la negociación, en Boca podrían contar con un aliado fundamental: el representante del jugador, Marcelo Simonian, quien aportaría la llave para abrir la puerta de salida de la Fiorentina. Es más, en algunas charlas no oficiales que ya se dieron con la dirigencia de Boca se mencionó hasta la posibilidad de entregar un jugador en la negociación.

De todos modos, primero Boca espera la cumbre que se dará hoy con Vélez para conocer el nivel de factibilidad que tiene la incorporación de Somoza. Ayer, el presidente del club de Liniers, Fernando Raffaini, no descartó la chance de que el volante pase a Boca, aunque avisó que antes de cualquier movimiento debe consultarle al Villarreal. El jugador queda libre en seis meses y eso es un punto a favor para su salida, lo que genera expectativa. Mientras tanto, el plan B empieza con B.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Podría volver la joya?


La idea desde antes de la llegada de Falcioni es buscar refuerzos que ya conozcan el Mundo Boca, no necesiten un período de adaptación y garanticen un buen rendimiento. Uno de los sueños, que parece imposible, se llama Rodrigo Palacio. “Ojalá que algún día vuelva al club y que cuando ese momento llegue, nosotros estemos acá como cuando vino de Huracán de Tres Arroyos y lo recibimos en Banfield”, dijo ayer Falcioni, quien evitó dar nombres propios de los refuerzos pero confirmó que quiere hacer uso de los cuatro cupos disponibles. Lo de la Joya, por su presente en el Genoa de Italia, por el momento parece muy difícil... Otros en la lista de delanteros son Gonzalo Bergessio, Sebastián Fernández y Lautaro Acosta.

Para los demás puestos a reforzar, se mantiene el interés por Pablo Guiñazú, aunque está muy complicada la posibilidad de que se concrete. Para la defensa está el nombre de Rolando Schiavi y no habría inconvenientes, pero lo debe decidir Falcioni. Y el otro cupo, una vez que el nuevo técnico analice a los arqueros con los que cuenta (Cristian Lucchetti y Javier García), se verá si van en busca de alguno, como Oscar Ustari (del gusto del DT) y Martín Silva (Defensor Sporting de Uruguay, con quien ya hablaron).

Entrevista a Falcioni


Falcioni mostró su otra cara: la de un tipo feliz que se permite bromear antes de ponerse serio para hablar de todo. Román, el vestuario, River, el sistema, sus sueños...

"Ojo con criticar. No se puede hablar mal de los colegas y miren que yo soy periodista, eh”.

Así, Julio César Falcioni, rompe solito el hielo de las presentaciones. Se sienta, distendido, apura un cigarrillo que se apagará con gaseosa de un vaso descartable a falta de ceniceros cercanos (o lejanos) y disfruta con las risas que genera. “¿Viste que no soy tan cara de culo?”, redobla la apuesta. El flamante técnico de Boca está feliz, exultante, cumpliendo uno de los sueños de su vida, según confesó un ratito antes en la sala de conferencias. Ahora está afuera, en una charla a solas con Olé y, antes de ponerse serio definitivamente, tiene lugar para una ocurrencia más en la sesión de fotos. El reportero le pide una sonrisa y él se queja: “¡Eh! ¿Más sonrisas?”, interpela, y se ríe con ganas delante de un fondo de papelitos que caen desde un mural.

La queja tiene sentido: a él no lo contrataron para hacer reír ni por su simpatía. Lo llamaron, en cambio, porque es uno de los grandes íconos del trabajo, el orden, la seriedad, la disciplina. Todo eso encarna Falcioni, y él lo sabe, y sabe que su rostro lo transmite. “Cuando trabajo siempre soy así. Muy correcto. Trato de... Soy alegre, eh”. Para probarlo, sin embargo, recurre a tiempos lejanos: “Cuando jugaba y me mandaba alguna, me reía”.

-En Boca se critican hasta los cambios en los entrenamientos.

-Sabemos que cada decisión nuestra se va a potenciar, pero somos cautos y tratamos de tener la menor exposición posible.

-Igual, Boca te cambia cosas. No es tan común verte de traje...

- Dirigí en Vélez y en Olimpo con saco y corbata. Pero con los viajes desde Bahía, hubo que dejarlo de lado. Era una historia. Lo uso según la ocasión, y esta vez me parecía correcto.

-¿La vida no te cambió nada estos días?

-Nada. Estuve un par de días afuera con mi mujer, en los mismos círculos y con la misma gente.

-¿Y la gente?

-Me saluda con cariño. Sé que serán más que en los equipos anteriores que he dirigido, pero en todos lados siempre me respetaron. Nosotros nos hicimos de abajo, desde Inferiores, y para llegar a este lugar, supimos remarla.

-En la década, Boca fue el que más puntos sacó a nivel local y el de más logros a nivel internacional. ¿Eso puede volver en el corto plazo?

-Hubo un trabajo excepcional con Bianchi, con Basile, con Ischia, y se lograron resultados importantes. Ojalá podamos potenciar a este grupo de jugadores, ojalá ellos acepten nuestro trabajo y tengamos el compromiso de todos para llevar a Boca adonde tiene que estar. Sin el aporte de los jugadores, no podemos hacer nada. Somos los que tomamos decisiones, los preparamos y definimos quién juega, pero dentro de la cancha definen ellos.

-¿Por qué hablás de aceptar? ¿Qué tiene de especial? ¿Más exigencia?

-Tenemos una modalidad de trabajo que requiere el máximo esfuerzo todos los días. Nuestra idiosincrasia es sacar lo mejor de todos, todos los días. El fútbol de hoy es diferente al que yo jugaba hace 30 años. La cancha de Boca es la misma pero hay otra exigencia desde lo físico, desde el roce, y tenemos que aprovechar al máximo las virtudes, potenciar a todos.

-¿Qué te pasaba cuando ibas a la Bombonera?

-Me gustaba mucho, siempre me gustaron los partidos importantes, como jugador y como técnico.

-Hay una característica de tus equipos y es el esfuerzo. Se ha visto a un talentoso como Erviti sacando una pelota del área como si fuera el 6. ¿Eso se transmite?

-Eso es el compromiso del jugador mas allá de sus capacidades técnicas, el compromiso por el compañero. Para respaldar a tu compañero tenés que desconfiar de él, y con el compromiso se busca ese respaldo. Una palabra de aliento o una puteada para que se levante, o hacer esos tres metros más por si se equivoca.

-¿Cuánto se parecen Erviti y Riquelme?

-No me gusta comparar. Erviti es un gran jugador, Riquelme es un jugador de excepción. Los dos son jugadores de excepción. Nunca tuve la oportunidad de hablar con Román. Seguramente lo haremos y tendremos su compromiso para que sea el Román que todo el hincha de Boca adora.

-En general, usás un sistema 4-4-2 y ubicaste a enlaces como Erviti y James en otros puestos...

-Si tenemos un enganche natural como Román, trataremos de aprovecharlo. En este torneo, no pudo jugar más que un partido y unos minutos. Queremos que esté bien físicamente para que desarrolle su juego. A Erviti tratamos de colocarlo en la posición donde se siente más cómodo. Y en el caso de James, era demasiada responsabilidad para un chico de 18 años. Siempre pongo por delante el equipo, así los esfuerzos son más cómodos.

-¿Se pueden cubrir los espacios del medio con tres jugadores?

-Sí. En Vélez jugábamos 3-4-1-2, en Olimpo tratábamos de aprovechar los espacios reducidos de la cancha, en Banfield teníamos la estructura para un 4-4-2... Todo depende de los jugadores que tengas.

-¿Desde afuera se ve al vestuario de Boca como a un monstruo?

-El vestuario es de los jugadores en cuanto a su intimidad, a la comodidad, a la relación con compañeros, la convivencia, es fundamental para que cada grupo se potencie en la ayuda de uno al otro. No pretendemos que sean todos amigos, es imposible, pero sí compañeros en la alegría, la tristeza. Y nosotros estamos para ayudarlos en lo que necesiten.

-¿A Boca le falta ser un equipo?

-Eso implica hablar del pasado, y la verdad que prefiero no hacerlo.

-Pero el pasado te puede condicionar. Por la escasa cantidad de puntos de los últimos años, ¿imaginás a Boca peleando el descenso? -No, ni lo pienso. Siempre tengo la ilusión de pelear campeonatos, de ser campeón. Después, depende del trabajo que hagamos día a día y de lo que pase partido a partido.

-Por estilo, ¿te ves como un técnico más vinculado a Boca que a River?

-Desde hoy, súper vinculado a Boca, ja.

-Pero por estilo...

-No, no opino de River.

-Pero con River tuviste varios cruces.

-Varios, varios.

-Como con Cappa...

-Yo trato de respetar a los demás. Para mí, siempre es válido lo que hacen.

-¿Esto es un regalo de Navidad?

-Puede ser un regalo, puede ser una acumulación de méritos del cuerpo técnico, una oportunidad. Ojalá estemos a la altura de lo que Boca exige y quiere.

-Si tuvieras que pedir ahora los deseos...

- Estar bien con mi familia, con mis hijas, seguir teniendo salud. Tener trabajo, que lo tenemos, y un gran año.

-Como periodista deportivo, ¿qué título le pondrías a la nota?

-No, nunca ejercí, je. Pongan el que ustedes quieran sin herir a nadie, que no sea rimbombante, agresivo... A ver, ¿qué título van a poner?

-El mejor parece uno que dijiste solito, aquello de la cara de culo...

-Nooooo.

-Y sí.

Fuente. Diario Olé

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El verano se convierte en la danza de los nombres. Cvitanich o Bergessio?


Si de refuerzos se trata, la obsesión a esta altura parece ser Darío Cvitanich. El ex Banfield quiere regresar al país y lo tienta ser dirigido otra vez por Falcioni, el DT que lo hizo debutar. Su pase pertenece al Ajax, de Holanda, y en caso de realizarse la operación sería una compra de un porcentaje del pase ya que el club holandés pasa por una crisis económica y necesita ingresos. ¿Alternativas? Bergessio, Sebastián Fernández, Lautaro Acosta.

Además, Pablo Guinazú, otro buscado, habría recibido una oferta fuerte de México. Schiavi sigue firme para la defensa (decide Pelusa) y andan detrás de un arquero de jerarquía.

En el rubro salidas, la Católica de Chile preguntó por Cañete (también lo quiere Atlético de Tucumán) y Lanús se acercó por Matías Giménez e hizo un sondeo por Jesús Méndez. Si se van, Boca quiere una venta y no un préstamo.