No sonó a excusa. No fue un recurso para justificar este empate que deja un sabor diferente según cómo se lo mire. Fue más bien un diagnóstico, una mirada, un principio de análisis sobre este Boca que recién empieza pero que en términos de kilómetros recorridos ya tiene varios encima. "Menos mal que ahora se viene una semana larga. No soy médico, pero se están sintiendo los viajes, lo que hicimos. No tuvimos la misma presión que contra Vélez, aunque fue un partido duro", dijo Basile ayer, tocando ese tema que siempre se debate a la hora de mezclar la pretemporada con una gira fuera del país.
Vale el repaso, entonces: Boca estuvo 15 días en Europa. Con respectivas escalas aéreas (en Londres a la ida, San Pablo a la vuelta), visitó tres países (Alemania, Austria y Grecia), cuatro ciudades (Munich, Linz, Salónica y Atenas) y jugó cinco partidos. La postergación del torneo le permitió tener nueve días más en el país antes de su debut en la Sudamericana. Es decir, un tiempo extra que le sirvió para acomodar piernas y horarios. ¿Puede, entonces, estar pagando el tour europeo? Amplió Basile su concepto: "Tengo que hablar con los jugadores, ver si están sintiendo el esfuerzo de la gira o de los partidos. El equipo no está justo. Llegamos una décima de segundo después a la pelota. Eso nos pasó en el primer tiempo. Puede ser que estén sintiendo el cansancio, más lo del partido del jueves, que también fue a muerte".
Parece más esto último que lo primero: el equipo sintió ayer la intensidad del choque contra Vélez, con 10 de los 11 jugadores que estuvieron el jueves (sólo faltó Román), más que lo que pasó hace dos semanas. De todos modos, situación condicionante o no, Basile también hizo una autocrítica del juego: "En el primer tiempo jugamos mal. Me preocupa los goles que nos hicieron de pelota parada. Después, lo que valoro es cómo entraron en el segundo: pusieron lo que hay que poner cuando no se puede jugar bien", dijo. Y apuesta a un Boca más regular en el juego: "Debemos tener más minutos de presencia. A eso apunto ahora".
lunes, 24 de agosto de 2009
Rosada volvió a entrar y esta vez no hubo error como en la Copa. El Coco lo acomodó mejor: de 8 pasó a 5.
Su zurda, no tan bien adiestrada, le jugó en contra. Con un cambio de frente falto de potencia originó el empate de Vélez en el partido por la Copa Sudamericana. Aunque después la jugada tuvo dos tiempos más y un final con Paletta enredándose, el error de Ariel Rosada se vio clarito en cuanto resumen hubo. Bombón se quedó corto en su esperada vuelta a Boca y tropezó en la primera salida a escena. Pero el volante no debió esperar mucho para pintar con una mano de blanco encima de ese pase mal dado. Ayer también ingresó en el segundo tiempo por Gary Medel, igual que el jueves en esta misma cancha. Al parecer, a Alfio Basile le gustan algo más que equipos que salgan de memoria. También los cambios. "Entramos al segundo tiempo sabiendo que teníamos que dejar todo y que se podía dar vuelta o empatar este partido. Por suerte hicimos rápido los dos goles", comentó el cinco.
Hubo dos diferencias fundamentales entre el primer acto y el segundo: su posición fue distinta y, claro, no cometió ningún fallo. Después de ver que ante Vélez le costó caminar la banda derecha, ayer Basile lo acomodó mejor en el campo: de 5. Decisión salomónica del Coco, hizo mitad para cada uno. Del medio hacia la izquierda le dio territorio a Rosada. Del medio hacia la derecha fue propiedad de Battaglia. Así permitió que Boca adelantara carrileros y soltara laterales. "Era la presentación en el torneo ante nuestra gente y no podíamos defraudar. En líneas generales creo que dejamos una buena imagen", dijo.
Hubo dos diferencias fundamentales entre el primer acto y el segundo: su posición fue distinta y, claro, no cometió ningún fallo. Después de ver que ante Vélez le costó caminar la banda derecha, ayer Basile lo acomodó mejor en el campo: de 5. Decisión salomónica del Coco, hizo mitad para cada uno. Del medio hacia la izquierda le dio territorio a Rosada. Del medio hacia la derecha fue propiedad de Battaglia. Así permitió que Boca adelantara carrileros y soltara laterales. "Era la presentación en el torneo ante nuestra gente y no podíamos defraudar. En líneas generales creo que dejamos una buena imagen", dijo.
Boca buscó por arriba, sin luces, y casi pierde por esa vía. La entrada de Marino produjo goles y diversidad.
A Boca se lo vio gris de ausencia, sin Riquelme ni con intérpretes para un cabal plan B donde se prorrateara la conducción, más allá de lo bien que orientó Battaglia los ataques en sus orígenes.
Es cierto que exhumó otra idea en el segundo tiempo, con la movida de Basile, el estado de gracia con que entró Marino y la reivindicación de Insúa en ese arranque infernal de la etapa final. Todo eso, más el orgullo y el espíritu existencial de Boca en paradas bravas como la que vivió ante un paciente, solidario, ordenado y por momentos vivaracho Argentinos. Un visitante de sorprendente eficacia en el área si se tiene en cuenta que tiene dos puntas por fuera.
En realidad, el Bicho fue realista: sin pelota, achicó espacios entre su fondo y los volantes. Muy bien Mercier para marcar hombre apremiante en una zona específica, al no dejar girar y ser una especie de líbero para todo quien era desbordado por esa zona. Y en la medida que pudo, Argentinos contraatacó a zonas descuidadas (la de Morel, una tentación).
Al principio, Boca atacó por la derecha, con monotemático sistema de centros y cabezazos. Fue por detrás de Federico Domínguez, para que Mouche se le colara a Scotti. Cortó mucho Argentinos, pero también con foules, sin aprovechar los tiros libres. Tampoco metía el cambio de frente hacia el otro costado. Después, con Marino, buscó mejor por la izquierda. Fue cuando falló la cobertura del Bicho. No advirtió que la aceleración del local ya no estaba por lo de Domínguez, sino a través de Marino e Insúa. Y había más variantes.
Hizo lo que pudo el Bicho, aunque se durmió en los episodios del 1-2 y del 2-2. Y lo de Boca fue un relumbrón en esa cuesta arriba, que le sirvió para el resultado, nada más y nada menos. Hubo un efecto inercial tras el fulminante empate, con el que arañó un eventual tercer gol (pelotazo en el travesaño de Mouche). De todos modos, se evaporó esa sensación de aplanadora. Sólo quedó como que acomodó el medio campo pero sin la luz que suele iluminar Román. Fue curioso que tanto buscar por arriba, casi pierde el partido por esa vía (goles de Hauche y Gianni). Y también, que Palermo, haya tenido pocas situaciones apropiadas para su prosapia de tremendo cabeceador. Pero Boca acertó el empate por abajo, como metáfora de que su negocio era cambiar.
Es cierto que exhumó otra idea en el segundo tiempo, con la movida de Basile, el estado de gracia con que entró Marino y la reivindicación de Insúa en ese arranque infernal de la etapa final. Todo eso, más el orgullo y el espíritu existencial de Boca en paradas bravas como la que vivió ante un paciente, solidario, ordenado y por momentos vivaracho Argentinos. Un visitante de sorprendente eficacia en el área si se tiene en cuenta que tiene dos puntas por fuera.
En realidad, el Bicho fue realista: sin pelota, achicó espacios entre su fondo y los volantes. Muy bien Mercier para marcar hombre apremiante en una zona específica, al no dejar girar y ser una especie de líbero para todo quien era desbordado por esa zona. Y en la medida que pudo, Argentinos contraatacó a zonas descuidadas (la de Morel, una tentación).
Al principio, Boca atacó por la derecha, con monotemático sistema de centros y cabezazos. Fue por detrás de Federico Domínguez, para que Mouche se le colara a Scotti. Cortó mucho Argentinos, pero también con foules, sin aprovechar los tiros libres. Tampoco metía el cambio de frente hacia el otro costado. Después, con Marino, buscó mejor por la izquierda. Fue cuando falló la cobertura del Bicho. No advirtió que la aceleración del local ya no estaba por lo de Domínguez, sino a través de Marino e Insúa. Y había más variantes.
Hizo lo que pudo el Bicho, aunque se durmió en los episodios del 1-2 y del 2-2. Y lo de Boca fue un relumbrón en esa cuesta arriba, que le sirvió para el resultado, nada más y nada menos. Hubo un efecto inercial tras el fulminante empate, con el que arañó un eventual tercer gol (pelotazo en el travesaño de Mouche). De todos modos, se evaporó esa sensación de aplanadora. Sólo quedó como que acomodó el medio campo pero sin la luz que suele iluminar Román. Fue curioso que tanto buscar por arriba, casi pierde el partido por esa vía (goles de Hauche y Gianni). Y también, que Palermo, haya tenido pocas situaciones apropiadas para su prosapia de tremendo cabeceador. Pero Boca acertó el empate por abajo, como metáfora de que su negocio era cambiar.
Hoy se cerraría lo de Forlin: 4.000.000 de euros por el 70%.
Juan Forlin no fue ayer al banco porque debía una fecha de suspensión por haber llegado a las cinco amarillas en el torneo anterior. ¿Podrá despedirse de Boca en la cancha? El tema es que hoy podría quedar definida su venta al Espanyol de Barcelona. El club catalán pagará 4.000.000 de euros limpios por el 70% del pase del defensor. Como el Real Madrid tenía la prioridad por el pibe de Reconquista, Boca le envió anoche un fax al club merengue para que en el plazo de cinco días iguale o mejore la oferta del Espanyol. Así, lo de Ezequiel Muñoz a la Fiorentina quedaría descartado.
Boca ganó 1-0 en reserva
En el partido preliminar, Boca le ganó merecidamente 1-0 a Argentinos, con gol de Alan Pérez, de tiro libre, a los 17 minutos del segundo tiempo. Pero eso no fue lo peor para los dirigidos por Fabián De Sarasqueta: Julián Fernández, uno de los refuerzos del Bicho, sufrió un corte en la frente y tuvo que salir. Luego recibió cinco puntos de sutura. Mala pata para el marcador central, que venía de recuperarse de un desgarro.
Boca empató ante Argentinos 2 a 2. La visita se había ido al descanso con dos goles de ventaja pero Marino lo empató en el segundo tiempo.
Guillermo Marino fue el muchachito de la película. Y, a través de sus goles, Boca logró empatar un partido que se le estaba poniendo cuesta arriba. Al final de cuentas, el equipo de Basile se llevó un punto que tiene un sabor agridulce.
De entrada, Boca salió decidido a imponer su supremacía. El equipo de Basile controló campo y pelota para arrinconar a Argentinos contra su arco. Así fue que llegaron las oportunidades para abrir el marcador. Primero Torrico le sacó el gol a un cabezazo de Palermo y luego Medel remató desviado en una clara opción de gol y más tarde, un zapatazo de Battaglia rozó el horizontal.
Pero de a poco el conjunto visitante fue ganando terreno y el partido se volvió más parejo. En ese marco, fue cuando llegó el gol de Argentinos con un cabezazo de Hauche.
Tras la conquista del Bicho, Boca pareció sufrir el impacto y le costó recuperarse. Sin embargo, de a poco fue recuperando su dominio y contó con alguna chance para empatarlo.
Y justamente en esa leve recuperación, llegó el segundo del equipo de la Paternal tras una gran jugada colectiva finalizada con un cabezazo muy oportuno de Nicolás Gianni.
Se fueron al descanso y a Boca parecía que se le derrumbaba la ilusión. Sin embargo, para el inicio del complemento, Basile hizo ingresar a Rosada por Medel y a Marino por Gaitán. Fue este último cambio el que iba a ser decisivo para que el partido cambiara de rumbo.
En menos de seis minutos, el ex hombre de Newell’s marcó dos golazos. El primero, de cabeza tras un corner y el segundo con un remate formidable de larga distancia.
Boca no se quedó y tuvo unos primeros quince minutos en los que fue una tromba. Un pelotazo de Mouche reventó el travesaño y daba la sensación que Boca lo liquidaba.
Pero Argentinos se pudo recomponer y lo emparejó de algún modo. Los de Basile contaron con alguna que otra chance pero no pudieron quebrar la paridad.
Así, Boca suma un punto o pierde dos. Todo según el cristal con que se mire.
De entrada, Boca salió decidido a imponer su supremacía. El equipo de Basile controló campo y pelota para arrinconar a Argentinos contra su arco. Así fue que llegaron las oportunidades para abrir el marcador. Primero Torrico le sacó el gol a un cabezazo de Palermo y luego Medel remató desviado en una clara opción de gol y más tarde, un zapatazo de Battaglia rozó el horizontal.
Pero de a poco el conjunto visitante fue ganando terreno y el partido se volvió más parejo. En ese marco, fue cuando llegó el gol de Argentinos con un cabezazo de Hauche.
Tras la conquista del Bicho, Boca pareció sufrir el impacto y le costó recuperarse. Sin embargo, de a poco fue recuperando su dominio y contó con alguna chance para empatarlo.
Y justamente en esa leve recuperación, llegó el segundo del equipo de la Paternal tras una gran jugada colectiva finalizada con un cabezazo muy oportuno de Nicolás Gianni.
Se fueron al descanso y a Boca parecía que se le derrumbaba la ilusión. Sin embargo, para el inicio del complemento, Basile hizo ingresar a Rosada por Medel y a Marino por Gaitán. Fue este último cambio el que iba a ser decisivo para que el partido cambiara de rumbo.
En menos de seis minutos, el ex hombre de Newell’s marcó dos golazos. El primero, de cabeza tras un corner y el segundo con un remate formidable de larga distancia.
Boca no se quedó y tuvo unos primeros quince minutos en los que fue una tromba. Un pelotazo de Mouche reventó el travesaño y daba la sensación que Boca lo liquidaba.
Pero Argentinos se pudo recomponer y lo emparejó de algún modo. Los de Basile contaron con alguna que otra chance pero no pudieron quebrar la paridad.
Así, Boca suma un punto o pierde dos. Todo según el cristal con que se mire.
La gente que se acercó a La Bombonera pudo disfrutar de una serie de reconocimientos que se hicieron antes de comenzar el partido
En primer lugar, la Mutual de Ex Jugadores del Club, por intermedio de Nicolás Novello y Jorge Bittar, le obsequió una plaqueta a Carlos Javier Mc Allister. El ‘Colorado’ fue ídolo de Boca durante la década del 90’. Jugó 146 partidos con la azul y oro, convirtió 7 goles y ganó 2 títulos: Apertura 92’ y Copa Nicolás Leoz 93’.
Más tarde, miembros del Departamento de Interior y Exterior del Club ingresaron al campo exhibiendo un cheque simbólico con el importe de la donación efectuada a UNICEF.
Por otro lado, se le entregó una plaqueta a Blas Cancelleri, Presidente de la Peña boquense de 9 de Juilo.
Además, el primer equipo de la División Masculina de Voley dio la Vuelta Olímpica con motivo del festejo tras consagrarse Campeón del Torneo Metropolitano de ese deporte.
Por último, el equipo de fútbol profesional de Boca salió a la cancha con una bandera de adhesión a la celebración del 139º aniversario del barrio de La Boca.
Más tarde, miembros del Departamento de Interior y Exterior del Club ingresaron al campo exhibiendo un cheque simbólico con el importe de la donación efectuada a UNICEF.
Por otro lado, se le entregó una plaqueta a Blas Cancelleri, Presidente de la Peña boquense de 9 de Juilo.
Además, el primer equipo de la División Masculina de Voley dio la Vuelta Olímpica con motivo del festejo tras consagrarse Campeón del Torneo Metropolitano de ese deporte.
Por último, el equipo de fútbol profesional de Boca salió a la cancha con una bandera de adhesión a la celebración del 139º aniversario del barrio de La Boca.
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