domingo, 10 de julio de 2011

Erviti, soldado de Falcioni, reconoce que le costó adaptarse, pero avisa: “Me pasó en los otros clubes”.


Cómo viviste el primer campeonato en Boca? -Disfruto mucho del día a día de estar en Boca, más allá del resultado del domingo.

-Como no te salieron las cosas bien, ¿no pensaste en irte? -Yo de Boca no me voy. Estoy muy contento. Quiero poder ponerme la camiseta y disfrutar de lo que hago. Vine a Boca a lograr algo importante, lo tengo en mi cabeza, y lo voy a lograr.

-¿Cómo fue el cambio? -La gente de Boca te sorprende. Uno puede creer que porque no ganamos, te van a insultar, y nada que ver. Lo que más me llena en un momento como el que estoy viviendo es que la gente tiene la expectativa de verme jugar, todavía. De verme rendir en un buen nivel.

-Reconocés que no estás en el nivel de Banfield.

-Sí, es obvio. Me da vergüenza hablar de mí, pero sé que en Banfield tenía un buen nivel y la gente de Boca me quiere así. Y sé que tengo que lograrlo...

-¿La convivencia con nuevos compañeros te dificultó la adaptación? -Adentro no suceden cosas como se escuchan afuera, no tan exageradas como suelen escucharse. Uno siente que cuando llega a Boca el vestuario puede ser una zona de guerra y nada que ver, es un vestuario común y corriente, con gente que se lleva mejor con uno que con otro. Cuando ganás, parece que son todos amigos en todos lados. Y cuando no, que están todos peleados. Me tocó jugar con Román dos partidos y quieren que juegue con él con los ojos cerrados, recién nos estamos conociendo.

-¿Sentís que no podés jugar de Riquelme cuando él no está? -Me siguen comparando. Me pasa en la calle, escucho comentarios... Pero está claro que mi función no pasa por ahí.

-¿Cómo te comparan? -Por ahí en el juego, en la posición. Quieren que trate de hacer lo que hace él. Y lo que hace Román es algo único, incomparable, es difícil lograr. Cuando no está, debemos tratar de que todo el equipo haga lo que hace él. Que yo sólo tenga que disimular su ausencia es complicado. Pero lo entiendo: cómo jugaba en Banfield hizo que se equivoquen y me pongan en un lugar que no es.

-Lo que hiciste en Banfield lleva a pensar así.

-No era un doble 5 muy normal. Los doble 5 del fútbol argentino se acoplan al medio, ayudan a recuperar la pelota y tratan de dársela a un compañero. A mí me exigen que aparte de eso, vaya al área contraria, haga caños, eluda rivales, meta pases de gol. Es una exigencia más alta para la posición. Pero es porque alguna vez lo hice, y el equipo en que estaba lo necesitaba. Acá sentí que hacía falta otra cosa.

-¿Qué otra cosa necesitaba Boca? -Tratar de ordenar, de estar bien parado, darles libertad y tranquilidad a los volantes. No que yo me acoplara al circuito ofensivo. Para que los volantes sepan que si pierden la pelota, atrás hay solidez.

-¿Te pareció a vos que tenías que ser más defensivo o te lo pidió el DT? -Julio me pide que esté ordenado, pero no me limita en nada. Yo traté de leer mi función, y sentí que conducir yo también era sobreponerme. Cuando Román está en el campo, la pelota tiene que ir a él. En Banfield la pelota venía a mí y yo trataba de distribuirla, pero cuando hay un jugador como él, es de un equipo inteligente dársela.

-¿No es mejor tener dos opciones para conducir? -Sí, a ver... Cuando hay más de un conductor-conductor, no es bueno porque se superponen, porque el conductor necesita variantes para jugar. Si tiene dos o tres más, no hay quien le muestre pases o le marque una recepción. Es muy difícil que todos estemos parados esperando la pelota para empezar a jugar.

-Se te ve convencido de que vas a recuperar el nivel.

-Sí, lo que me pasó en Boca me pasó en los tres clubes que jugué antes. Llegar y ser resistido, llegar y no rendir de la manera que esperaban. Tal vez porque siempre llego con un cartel muy grande.

-Se dice que la camiseta de Boca pesa más...

-En mi rendimiento no afecta. Ponerme la camiseta de Boca me hace feliz, los mejores partidos fueron de local, con toda la gente. Con Estudiantes, Tigre, Newell’s... No pasa por ahí. Yo, conociéndome, necesito estar bien y tener continuidad.

-¿Sólo te falta una pretemporada y continuidad? -Yo voy a jugar donde el técnico me ponga, pero necesito continuidad para adaptarme. Es muy difícil que me cambien después de tanto tiempo y rinda igual en una posición en la que tengo mucha continuidad y contacto con la pelota y en otra que uno pasa más inadvertido y tiene que ser más puntual en su juego. Necesito tiempo, es difícil que me pongan de volante por izquierda y a los 20 minutos sea la figura.

-¿Cuándo se van a ver los lujos? Es lo que te distinguía en Banfield...

-A mí no me terminaba de convencer jugar de esa manera, me gusta el fútbol práctico, mucho contacto pero poco tiempo, es el fútbol que yo siento. Sobre todo cuando estoy en un equipo rodeado de jugadores como los que tiene Boca. No es tan difícil jugar bien: hay que tratar de darle la pelota a un compañero y que te la devuelva. Así, es más práctico, te cansás menos y chocás menos que cuando debés eludir varios rivales. Pero parece que gusta más lo otro.

-Aunque un caño solo no sirve, ¿no te ilusionaste con eso alguna vez? -No, me ilusiona mucho salir campeón y trato de buscar el camino para ganar los partidos. No me gusta arriesgar la pelota. En este tiempo en Boca agarré mucho la pelota de mitad de cancha para atrás, lugares donde no hay que arriesgar. En Banfield la agarraba de mitad para adelante, una zona en la que hay que arriesgar para generar cosas importantes. En Boca me tocó jugar más atrás, no me parecía necesario tirar un caño a dos metros de mi arco. Son cosas que tengo que repensar, jugar más adelantado sin superponerme. Allá me tiraba mucho a las bandas, acá no. Son cosas que cambiaron y las veo. Pienso mucho lo que tengo que hacer. Pero vine a Boca pensando en el bien de Boca, no en lucirme. En salir campeón, no en ser figura o ídolo a los dos días.

-Si te lucís, sería más fácil el camino al título...

-Se puede entender así, pero yo entendí que lo que el equipo necesitaba de mí era otra cosa. Hay jugadores de mitad de cancha hacia adelante que pueden cumplir la función.

-¿Hablaste con Román? -Román habla mucho de fútbol conmigo, compartimos ideas, me ayudó a ver cosas del juego que antes no veía. Tiene una claridad diferente, no dentro de la cancha solamente, cuando estamos almorzando o cenando, me ayuda a entender situaciones de juego.

-¿Por ejemplo? -Situaciones en que se marcan goles, tal vez uno se va con el golazo y él te dice: “Viste al 2, al 5 ó al 3 que cerró demasiado...”.

-¿Y de tu juego? -Lo que hablamos es que esté tranquilo, con la confianza que he tenido siempre y cosas puntuales que están demás decir. Sé que voy a recuperar el nivel.

-Además de recuperar el nivel, ¿qué te propusiste para esta temporada? -Estoy con muchas ganas de lograr algo importante. Primero me tengo que consolidar como jugador: no se me cruza otra cosa por la cabeza como irme porque estoy donde quiero estar. No hay nada que me haga cambiar de parecer.

-Antes de llegar a Boca, dijiste que con Falcioni ibas a la guerra, ¿cómo es la guerra? -La guerra era difícil, je. Sé que acá no hay que hablar de más, evito contradicciones. Y mi cariño hacia Julio va más allá de lo que pase en el campo de juego. Estoy feliz, parada nada arrepentido, confío en que él cuando me vea bien me va a dar continuidad, no le echo la culpa ni pongo excusas, me hago responsable de mi situación. Disfruto de estar acá, porque es muy difícil llegar. Y si sucede y no lo aprovechás, no es fácil que se repita. Hay que exigirse al máximo para rendir de la manera que Boca se merece.

F:ole

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