lunes, 20 de septiembre de 2010

"Fuera del área es torpe, dentro genial" Dijo Borghi, desafortunada expresión...


Borghi avisó que quiere a Palermo en su hábitat, no fuera. "Ahí es temible", dijo el Bichi. Y avisó: "Si no ganábamos, se venía un problema. Pero lo hicimos y nos pusimos a tiro".

"Palermo es torpe fuera del área, pero dentro se vuelve genial. El tercer gol que hace, que la para de pecho, calculó perfectamente. Tiene inteligencia dentro del área y por eso tiene tantos goles. Es temible". Borghi es sincero, se anima a cuestionar a su nueve goleador cuando deja su hábitat y después se desvive en elogios hacia él cuando lo ve en la zona de fuego.

Para el técnico de Boca, es clave la dupla ofensiva entre el Loco y Viatri. "Lucas hace goles gracias a Palermo y Palermo gracias a Lucas, como pasó en el tercer gol", aseguró en charla con TyC Sports. Y, además, recalcó la validez de la victoria ante Colón: "Yo creo que en este partido, más allá del mal momento que está pasando el Turco, para nosotros era muy importante ganar para que los punteros no se alejaran tanto. Estamos a tiro, a cinco puntos, después de un arranque muy malo".

Y ojo, avisó que se viene Boca. "Cualquiera le gana a cualquiera. Seguimos con la antigua media inglesa. Ganando todos adentro y, con conseguir cuatro victorias afuera, peleás un campeonato", se ilusionó.

Después, habló del caso Medel. El chileno, que ayer perdió una pelota que derivó en el primer gol del Sabalero, suele acumular tarjetas. "El que le puso Pitbull a Medel es extraordinario. El es así, ve la pelota y ve una presa. Entonces, se le sale la cadena. Lo he hablado con él. Tiene mucho por aprender, recién tiene 22 años", comentó.

Ahora, se viene Estudiantes y para el Bichi es clave que juegue por la Copa ante Newell's: "Tiene una carga de cansancio importante. Una ventaja, que no me gusta pero es cierta, es que ellos tienen partido entre semana. Y ojo, no es el equipo del año pasado".

Y hasta se tomó unos minutitos para hablar del puntero. "El Falcon está haciendo mucho daño. Anda bien. Hace un gran trabajo en la pelota parada y Ramón es uno de los mejores del fútbol argentino. Quizá no tiene un juego claro, pero gana y eso es importante", cerró.

Borghi habló más allá de la victoria y elogió a su equipo sin ser triunfalista.


“Estamos a cinco, ¿no?”, preguntó...

De cinco materias aprobó tres. No es poco: con dos previas se pasa de año. El viernes, Borghi había marcado cinco cuestiones a mejorar: el control de juego, los centros cruzados en contra, la conducción, el uso de los carrileros y la lectura de juego. Tres, igual que los puntos que se llevó ayer, ya están adentro. “Hicimos el partido perfecto”, dijo el DT.

El equipo tuvo, como nunca en este torneo, el manejo absoluto del juego. Con algún que otro momento de zozobra, con dudas lógicas, no perdió el control. Empató rápido, lo dio vuelta, generó jugadas, se mantuvo ordenado. Fue el ítem con mejor nota. “Era importante no irse en desventaja al entretiempo. Después del gol aparecieron dudas que no debieron aparecer. Y estamos atacando todo lo que podemos y no podemos hacer la diferencia necesaria. Pero estamos contentos, más allá de que fue más sufrida de lo que merecíamos. Necesitábamos ganar y esto nos deja conformes”, agregó.

Otro de los puntos que Boca mejoró fue el uso de los carrileros: sobre todo en el primer tiempo, con Clemente, quien tuvo chances de convertir. A Escudero, de buen partido, aún le falta jugar sin la pelota. Los dos colaboraron, en mayor o menor medida, para los goles de Palermo.

“Hubo muy buenos rendimientos individuales”, celebró el DT. Otro punto arriba: la voz de mando. Las buenas performances individuales formaron un mismo vozarrón. Entre todos leyeron bien el partido, cuáles eran las claves, aprovecharon a un Titán encendido, la solidez de Caruzzo y la recuperación y presión de Battaglia y Erbes. Justamente, entre todos también se repartieron la conducción, el otro punto que Borghi reclamaba: “Tenemos un gran grupo de jugadores y ahora tenemos que transformarlo en un gran equipo. En ese camino vamos bien”, dijo.

¿Qué queda pendiente? No perder en los centros cruzados. Achicar el margen de error: “Una injusticia el primer gol”.

“Cuando gana Boca, los demás se empiezan a preocupar. Estamos a cinco, ahí, ¿no?” Sí, Bichi. Ahí...

Frases de Borghi post partido


“Hubo rendimientos muy buenos, individualmente. Hizo un gran partido Erbes, los goles de Palermo no sorprenden, Clemente también anduvo muy bien. Estamos ahí, a cinco puntos, ¿no? Estos partidos nos dan la chance de volver a confiar”, comentó el Bichi.

Luego agregó: “Estamos contentos, más allá de que fue más sufrida de lo que merecíamos. necesitábamos ganar y esto nos deja conformes”

Sobre la gran actuación de Martín Palermo Dijo: “Lo de Martín no me sorprende, siempre va a hacer goles, tuvo una gran noche y con Viatri se entiende cada vez mejor”

Borghi resaltó el rendimiento colectivo y algunos individuales: Palermo, Erbes, Clemente y Caruzzo. Remarcó que ahora están a cinco puntos y que el 3-1 los afianza más allá de la posición en la tabla.

Seba,un jugador tremendo


Sebastián Battaglia sabe que la victoria los puso otra vez en carrera y está confiado en que tienen equipo como para estar más arriba. Cumplió 300 partidos con la camiseta de Boca.

Sebastián Battaglia cumplió 300 partidos con la camiseta de Boca. Y esa experiencia también le da un plus a su rendimiento. Sabe como pocos que si Boca se embala es un dolor de cabeza para el resto y confía en que esta seguidilla de triunfos en la Bombonera son un punto de partida. “Son victorias muy importantes para nosotros, un lindo envión para lo que viene”, dijo Sebas.

Para el volante de Boca uno de los motivos de esta levantada tiene nombre y apellido: Martín Palermo. “Es terrible, me sigue sorprendiendo”, dijo sobre el goleador, que también había sido clave en el triunfo ante Olimpo.

Ahora es otra cosa...


Boca jugó muy bien. Dio una gran prueba de carácter, quedó a tiro y, como nunca, fue un equipo de Borghi...

Lo que late es ese templo que de repente se ilumina. Lo que asfixia es ese humo de las bengalas que inician el festejo mucho antes del final. Lo que explota es el corazón de esas miles de personas que, como tantas otras veces, están en pleno trance. Pero lo que también late es el equipo... Y lo que también asfixia es la presión de Erbes. Y lo que también explota es esa letra o infinita, para estirar la bendita palabra (gol), y esa letra e para estirar el bendito apellido (Palermo). Boca, este Boca de Borghi, late, asfixia y explota. Colón, este Colón de Mohamed, puede dar fe.

Esta vez, a Boca le pasó lo ideal en el fútbol: el rendimiento fue más importante que el resultado. Y eso ocurrió por un hecho tan simple como fundamental: el resultado fue consecuencia del rendimiento. Boca ganó, pero la noticia, en momentos embrionarios de la era Borghi, es que Boca jugó muy bien. Jamás perdió el control, nunca quedó mal parado, los carrileros (más Clemente) fueron utilizados con efectividad, siempre presionó con criterio, la mayoría de las veces hubo movilidad para que creciera la oferta de receptores. Como un fuelle, los jugadores se cerraban hacia el rival que tenía la pelota e inmediatamente se abrían, generosos, para darle opciones al compañero que la había recuperado. El pibe Erbes fue ese líder silencioso que se cansó de cerrar caminos para que Battaglia o Chávez los abrieran. El gol de Colón fue un accidente, más allá del desconcepto técnico de Medel. Hasta ahí, Boca lo había controlado todo, aunque con más juego periférico que profundo. Después, fue tal la voracidad que en cinco minutos (entre el final del PT y el arranque del ST) lo dio vuelta. Y ésa fue otra prueba de carácter, tal vez la más importante de este ciclo. El gol de Moreno y Fabianesi podía tener el veneno de la inseguridad. Sin embargo, Boca confirmó sus convicciones. Palermo volvió a convertir goles importantes; Chávez condujo con velocidad y desde los costados; Battaglia se soltó porque ahora tiene a un pequeño Battaglia a su lado (Erbes); Escudero prometió, aunque no cumplió en todas; Caruzzo fue de Selección... Para Borghi fue el partido perfecto. No debe olvidar que enfrentó a un rival lleno de fragilidades. Colón y Mohamed se empecinan en contradecir una lógica futbolera: el trabajo a largo plazo, en este caso, no es garantía de éxito. La debilidad de Colón, entonces, es lo que debe llamar a la prudencia. Todavía no es tiempo de palomas. Estudiantes, con su irregular andar, puede ser una justa medida. Por lo pronto, y desde ayer, ya se ve la punta: el Boca de Borghi es lo más parecido a un equipo... de Borghi.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Ganen que ya vuelvo


Riquelme participó de un reducido muy informal por primera vez. 3, 2, 1...

Los pibes hacían un fútbol reducido, muy informal, típico de sábado previo al partido. Román, después de realizar su sesión de trabajos al costado del campo, los seguía con ganas. Hasta que no aguantó más, miró a Pablo Ortega Gallo, médico del plantel, con una sonrisa picarona, como la de un nene que va a hacer una travesura y busca complicidad... Y se metió a jugar un ratito, unos 20 minutos, a reencontrarse con la pelota, tocarla, acariciarla. Se sacó las ganas.

Riquelme no eligió la mañana de ayer por casualidad. Los sábados, en Casa Amarilla, no hay presentes tantas cámaras ni tantos periodistas como los días de semana. Entonces, fiel a su estilo, aprovechó la tranquilidad para darse un gustito. Pero es sólo eso: Román ya aclaró varias veces que para recuperarse de esta lesión (un síndrome meniscal y osteocondritis en la rodilla izquierda, de lo que fue operado el 18/5) se tomará el tiempo necesario y no se apurará como lo hizo otras veces. Por eso, los médicos explicaron que, más allá de lo que ocurrió ayer por la mañana, no se modifican los plazos ni los trabajos que viene realizando desde que comenzó su recuperación. “No es un indicio de nada, no hay que volverse locos”, dijo un allegado al cuerpo técnico.

Así, entonces, las fechas estipuladas para su regreso son la 9ª ante Lanús o la 11ª frente a Huracán, ambos partidos en la Bombonera. ¿El objetivo mayor? Estar al 100% para el 7 de noviembre, día en el que se jugará el superclásico con River, por la 14.

Se rió. Se relajó. Se divirtió un rato. Pero, lo más importante, tocó la pelota. El martes ya se había puesto los botines. Ahora jugó. Su idea es que el equipo gane y poder volver con chances de ir por el título. Ya falta cada vez menos para que corra de nuevo en la Bombonera. 3, 2, 1...

Solo se piensa en ganar...espero...


En Boca sólo piensan en evitar tropezar como pasó luego de vencer a Vélez y por fin ganar dos partidos al hilo. “Ahí veremos si somos candidatos”, dice Borghi.

Ser o no ser. Candidato o no. Buen equipo o no. Perdedor o no.

Boca es, al inicio de la séptima fecha, un equipo indefinido. Juega bien, pero de a ratos. Gana, pero de vez en cuando. Es es, quizá, el misterio del team Borghi. Irregular, de ánimo cambiante, aún no sabe lo que es ganar dos partidos seguidos. Esa es, ahora, la cuenta que intentará saldar. Así como demostró ante Olimpo que podía sostener un resultado, en este momento debe dejar en claro que puede mantener una actitud. No pudo ante San Lorenzo luego de ganarle a Vélez de local. Tiene esa deuda. Y pretende que Colón la pague, para dejar de preguntarse qué es y para qué está. “Candidato... Tuvimos un arranque imperfecto y aun así no estamos tan lejos de la punta. Necesitamos una seguidilla de partidos ganados para ver si somos o no somos candidatos. Son estos dos partidos, no pienso en más, los que me gustaría ganar para ver dónde estamos”, analiza el Bichi. ¿Es o no es? “Creímos que a partir de Vélez el equipo iba a levantar y no tuvimos un partido bueno con San Lorenzo. La clave, si queremos pelear el campeonato, será sostener el nivel que mostramos en Bahía Blanca”. Así inicia la rueda Martín Palermo. El clásico ante el equipo de Ramón Díaz, en la Bombonera, fue un gancho del que costó recuperarse. Con Olimpo, allá, recuperaron la confianza pero se mentalizaron en que la relajación no es buena consejera. Mantener el hambre y la urgencia por los tres puntos es fundamental para no caerse de nuevo. Y no repetir aquel tropezón. “Ganando dos partidos seguidos no sólo que ganás confianza, si no que te acomodás en la tabla. Es fundamental”, acota Battaglia. “Sabemos que hay que mantener la actitud, no relajarnos y estar concentrados. Debemos quedarnos con los tres puntos”, exige Clemente. “Estamos convencidos de que podemos ganar, y debemos hacerlo sí o sí. Aprendimos de lo que nos pasó con Vélez”, se suma Pochi Chávez. “Debemos ser más regulares. Si ganamos dos o tres empezaremos a pisar fuerte en el torneo”, cierra Escudero. Coincide el resto. Nada de relajación. Y que aquella derrota no se repita.